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Sbado
Marzo , 2010

[ el ojo fisgón ]

análisis de las tendencias del mercado editorial

Archivo para la categoría ‘book sellers’

el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses y el ocaso de las librerías independientes vistos por jason epstein

Publicado por martín gómez el Noviembre - 25 - 2009 2 Comentarios

Jason Epstein hace en La industria del libro dos consideraciones interesantes con respecto a la evolución del sector de las librerías en los Estados Unidos durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX.

 

La primera en relación con la manera como el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses repercutió sobre el tejido de librerías al provocar el surgimiento de las grandes cadenas y el cierre de los pequeños establecimientos:

 

‘Por la época en que entré a Random House [en 1958], el éxodo hacia los barrios residenciales de las afueras de las ciudades ya estaba muy avanzado, pero en Nueva York los lectores podían comprar todavía los best sellers del momento y colecciones caras en Macy’s, en Scribner y en Brentano’s, en la Quinta Avenida, mientras que en Greenwich Village y en la parte alta de Broadway, cerca de Columbia, o en la Cuarta Avenida, como entonces se llamaba Park Avenue South, los libreros almacenaban existencias y lectores de toda la ciudad podían elegir entre una infinita variedad de títulos especializados, nuevos y de segunda mano. Ocurría lo mismo en otras ciudades (…) A medida que los clientes se mudaban a las afueras, los propietarios de estas tiendas [de barrio], al principio por veintenas y después a centenares, cerraban sus puertas. Sólo unos cuantos abrieron otra en los nuevos barrios, donde la población estaba dispersa y los alquileres de los centros comerciales eran demasiado altos para sostener negocios tan excéntricos y escasamente rentables, con stocks enormes de libros a menudo desconocidos y poco comerciales y unos volúmenes de venta peligrosamente bajos. En una librería, como en cualquier otro establecimiento dedicado a la venta al por menor, existe una relación de equilibrio (trade-off) entre el stock y el alquiler. Cuanto más pagas por uno, menos puedes gastar en el otro. Los alquileres de los centros comerciales acabaron con la estructura del comercio que había evolucionado de la mano con la industria editorial norteamericana durante casi dos siglos‘.

 

MALL

 

Y la segunda acerca de la interacción que solía existir entre los editores y los libreros independientes hasta cuando éstos empezaron a desaparecer como consecuencia del desplazamiento progresivo de la población urbana hacia los nuevos barrios de la periferia de las ciudades:

 

‘Para los editores, la red informal de libreros independientes ha sido un indicador fiable de un mercado literario variado y fluctuante, un Internet primitivo que nos conectaba estrechamente con las diversas comunidades de lectores. No quiero decir con esto que los editores dependiesen del mercado para confeccionar sus catálogos de la misma forma que los productores de cine y los políticos dependen de los estudios de grupo y de los sondeos de opinión. Pero la desaparición de los libreros independientes privó a los editores de un órgano sensorial, les hizo perder el contacto con el mundo externo. El resultado fue una leve paranoia, una reacción típica de la desorientación, a medida que el mercado, ahora concentrado en un nuevo tipo de librería integrada en las galerías comerciales, se volvía mecanizado e impersonal, una fuerza uniforme para la que los libros no eran objetos preciosos o peculiares, sino una mercancía más. Hacia los años setenta, mis llamadas cotidianas a los libreros se hicieron menos frecuentes y finalmente dejé de hacerlas’.

 

LIBRERÍA_8

 

Este fenómeno que según Epstein empezó a tener lugar en  los Estados Unidos a principios de los años sesenta y que suena tan familiar en las grandes urbes latinoamericanas ha venido replicándose con sus propias particularidades desde hace cerca de dos décadas en algunos países europeos cuyas ciudades son planificadas a partir de un modelo urbanístico diferente y con sistemas económicos mucho más proteccionistas que últimamente tienden cada vez más hacia la liberalización.

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pocos títulos con muchas ventas

Publicado por martín gómez el Octubre - 29 - 2009 Comenta

Hoy salió a la venta con una tirada de 1.500.000 ejemplares la traducción al castellano de El símbolo perdido, la última novela de Dan Brown. Seguramente sus ventas serán enormes desde el principio, el libro ascenderá muy rápido en las listas de los más vendidos y en un par de semanas ocupará el primer lugar en ellas. Ayer un artículo del diario Público titulado “La crisis del best-seller afirmaba que ’según la cadena La casa del libro, desde hace un mes ocupa el número uno en ventas anticipadas’ —de hecho, en julio la cajera de la verdulería a la que voy me dijo que ya lo había encargado—.

 

CASA_DEL_LIBRO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Es bastante probable que al ser uno de los títulos que más ingresos les genere a las librerías durante los próximos meses, El símbolo perdido se convierta en una de las cartas de salvación gracias a las cuales muchas de ellas tendrán unos mejores balances anuales. Justamente éste es el tema del reportaje “El año del libro-flotador”, escrito por Carlos Geli y publicado el pasado dos de julio en El País. Según Geli, ‘las ventas de los ‘megasellers’ maquillan la crisis en el sector editorial’.

 

EL_TIEMPO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Aquí van dos citas del reportaje de Geli que ilustran muy bien el efecto de la concentración de las ventas en unos pocos títulos:

 

‘”Sin esos libros, los libreros este año tendríamos que hibernar”. Ni la librera ni los títulos a los que se refiere son cualquiera. La primera, Núria Pons, es la responsable de la macrotienda Bertrand, segunda librería más grande de Barcelona. Los autores que salvan al gremio en año de crisis son: Larsson con su trilogía, Stephenie Meyer, Ildefonso Falcones, Javier Cercas, Ken Follett y John le Carré, que han publicado libro en el curso 2008-2009, ahora acabado. Y seguirán salvando el año otros que vendrán en breve: Isabel Allende, Anthony Beevor, Eduardo Mendoza, Henning Mankell y Dan Brown, por citar algunos’.

 

‘”No me gusta hablar de libros-flotador, pero ellos solos generan entre un 15 y un 20% de los ingresos en un año cuyo primer trimestre cerramos con un 10% por debajo del 2008″, calcula Fernando Valverde, presidente de la Confederación Española de Gremios de Asociaciones de Libreros (CEGAL). Y constata: “Este 2009 está siendo generoso en libros as픑.

 

Hace un par de días Publishing Perspectives también se refería a este tema en el artículo “Grijalbo’s Liarás Seeks a ‘Coup de Coeur’”. Dice el artículo:

 

‘Naturalmente Liarás está contentísima con el éxito de Falcones, aunque no está feliz con respecto a la tendencia general demostrada por sus libros y otros mega bestsellers. “Por un tiempo ha habido una notoria concentración de ventas en un puñado de títulos. Las ventas más grandes están concentradas en cinco libros, que tienen una enorme ventaja sobre los siguientes libros en la lista. Por supuesto que es ideal ser el editor de uno de esos cinco primeros libros pero estamos desanimados viendo cómo autores y títulos de nuestro fondo sufren como consecuencia de esta tendencia a vender menos copias de las que deberían”. La diferencia en las ventas se ha vuelto aún más extrema contra el telón de fondo de la crisis económica general que ha golpeado más duro, y que se espera que dure más, en España que en otros países europeos’.

 

A_LIBREIRA_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

(Imagen tomada de Brétemas)

 

¿Es posible que este fenómeno de concentración de las ventas en unos pocos títulos también pueda representar una oportunidad para aquellas editoriales de nicho que se ocupan de satisfacer las necesidades de lectores que o bien se han hartado de la creciente homogeneización de la oferta de títulos que tienen a su disposición o bien nunca han estado interesados en leer libros que obedezcan a fórmulas que por su eficacia han terminado por imponerse entre el gran público?

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las librerías independientes de referencia (lir) en francia

Publicado por martín gómez el Septiembre - 28 - 2009 4 Comentarios

A finales de julio Pablo Odell y yo tuvimos en Barcelona un encuentro informal con Manuel Ortuño, quien además de ser el editor de Trama editorial es el presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). Después de que le explicáramos el trabajo que empezábamos a hacer en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) y de escuchar sus opiniones al respecto —entre ellas un par de críticas que nos siguen haciendo pensar y que encendieron una luz de alerta que quizás nunca se apague—, Manuel nos habló acerca de una iniciativa creada en Francia por el Centre National du Livre con el propósito de apoyar a las librerías independientes de ese país.

 

Según nos contaba Manuel, el Centre National du Livre creó el sello “librairies indépendantes de référence” (LiR) a través del cual certificaría durante tres años la independencia de las librerías que cumplieran con unos criterios previamente establecidos. Entre ellos se encuentran la diversidad de su fondo, la calificación del personal, la calidad del servicio de orientación al cliente y la realización de actividades que dinamicen la vida cultural de su entorno.

 

LE_ARBRE_À_LETTRES_4

 

De esta manera, aquellas librerías a las que el Centre National du Livre les otorgara el sello LiR podrían beneficiarse de una exención de impuestos profesionales y solicitar subvenciones. Además, las instancias administrativas de su ciudad estarían obligadas a asignarles a estas librerías un porcentaje de participación dentro de su política de adquisiciones públicas para dotación de fondos de bibliotecas y escuelas.

 

El pasado 31 d e agosto el Centre National du Livre les otorgó el sello LiR a 406 librerías de todo el país que cumplen con los criterios requeridos.

 

Me parece que lo más interesante del sello LiR es que puede hacer una contribución importante a la defensa de la diversidad de la oferta, que en tiempos de megagrupos editoriales y de grandes superficies está amenazada por la tendencia hacia la homogeneización tanto de lo que se publica como de lo que se ofrece en las librerías.

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la vallejo reporta de nuevo desde tokio: esta vez sobre librerías, libros, escritores y revistas

Publicado por admin el Julio - 23 - 2009 5 Comentarios

Para complementar el de hace un par de días, Vallejo me envió un segundo reporte con más impresiones sobre libros, librerías, escritores y revistas en Japón. Como sospechaba que iba a publicar este reporte tal y como hice con el anterior, al parecer esta vez no pudo evitar ser menos desprevenida. Igual este segundo reporte sigue pareciéndome espontáneo y auténtico, por lo cual es imposible no reconocerla en sus palabras.





A ver le completo el reporte con más fotos y otro par de impresiones. Como ya no sé si me va a publicar estoy un poco selfconscious, pero bueno. Creo que ya me miré lo suficiente en el espejo y estoy presentable, así no tenga maquillaje.


No he hablado mucho de literatura con la gente con la que trabajo, en principio porque como son unos geeks yo suponía muy prejuiciosamente que seguro sólo leían libros de programación y manga. Pero el otro día en Osaka, estaba caminando con Hori y nos encontramos con un político de esos de megáfono saludando en la calle. Hori me contó que el tipo era un escritor famoso que se dedicó a la política y dejó de escribir. Le pregunté qué tal eran los libros del man y Hori me salió con una descripción tan pero tan bonita que ya no sé si pensar si la poesía japonesa tiene esas metáforas simplemente porque así es que describen las cosas estos manes. Don Hori me dijo que los libros del señor político se leían como un viaje en barco: eran fáciles y uno sentía que se estaba adentrando en las preocupaciones humanas, pero al cabo de un tiempo uno se daba cuenta de que por más lejos que se supone que estaba yendo seguía flotando sobre la superficie.





Otra cosa que pareció decepcionarlos a todos fue que me gustara Murakami. Aparentemente Murakami es un bestseller y tiene tan buena fama como Ken Follet. Me dijeron algo así como que Murakami coge el camino fácil y escribe cosas entretenidas, pero no le cambia la vida a nadie. Y el arte consiste en cambiar la vida o más precisamente en influenciar lo que uno siente. Bonitos estos nipones.


Más sobre librerías: los libros en los que se basan películas los venden debajo de una tele en la que están pasando la película, al lado del afiche de la peli, y junto a todos los gadgets relacionados con la peli. El kit completo. Me ha sorprendido que las librerías siguen teniendo varios pisos y hay un Books Off en cada barrio. (Books off es una cadena que vende libros de segunda principalmente), pero me ha sorprendido más que sigan existiendo Tower Records y demás cuando que yo sepa están cerrando todas las tiendas de discos y DVDs en el resto del mundo. Virgin en Union Square cerró el mes pasado, por ejemplo; pero aquí HMV y Tower, entre otros, siguen teniendo pisos y pisos -si no edificios enteros-. Por supuesto siempre hay una sección de libros entre esos pisos.




Luego están las revistas que son otro mundo. Normalmente hay tres o cuatro islas de revistas en las librerías grandes y cada convenient store tiene su pequeño kiosko y siempre siempre hay alguien leyendo. Sobra decir que ser analfabeta no ayuda mucho a la hora de saber qué dicen las revistas, pero por las portadas puedo deducir que hay muchas sobre moda y, de nuevo, una cantidad dirigidas a las chicas.




Ah bueno y con la obsesión que tienen estos manes con los empaques todo viene en bolsas de plástico transparente y le dan forros para los libros.





Debo decir también que me han decepcionado un poco los libros para niños. Todavía tengo la tarea de encontrar una librería especializada, pero hasta ahora las secciones para niños han sido pequeñas y más bien aburridoras Contribuye a mi aburrición el hecho de que a pesar de que ya sé leer Hiragana (!) no tengo ni idea qué significa nada de lo que leo. Y luego que quizá mis expectativas en cuanto a ilustración y a diseño de los libros iban por otro camino. Hasta ahora los libros para niños que he visto aquí se parecen a los libros para niños que he visto en cualquier otro lado y yo quería cosas más bonitas, más sútiles, con papeles que se derritieran en las manos. Pero eso no debe ser muy práctico para los niños, ahora que lo pienso.


No he visto casi pop-up books, con lo que me gustan. pero hay entre los libros para niños muchos libros “tecnológicos” que me acuerdan de esas cartucheras que estaban de moda en los ochenta cuando estábamos en el colegio ¿se acuerda? ¿las cartucheras abollonadas con botones que abrían compartimentos para el borrador, los lápices, el tajalápiz, etc? Bueno, pues hay un montón de libros para niños así, con botoncitos que uno espicha y hacen sonidos.


Otra cosa, claro, son las librerías de los museos. Hasta ahora sólo he estado en un par, pero son increíbles. Los catálogos son baratos además, cosa que no pasa en ningún otro lado del mundo —que yo sepa—.


Lo único que tengo que añadir es que el primer reporte fue un éxito y que seguramente éste también lo será.

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la vallejo reporta sobre librerías, libros, lectura y smart phones desde tokio

Publicado por admin el Julio - 21 - 2009 Comenta

Desde hace una semanas Carolina Vallejo está en Tokio trabajando en el estudio del artista Daito Manabe y hoy me envió un reporte sobre las librerías, los libros, la lectura y los smart phones en Japón. Dice Vallejo en su reporte —que me gustó un montón—:





‘Es todo muy demente. El marketing es súper agresivo. La mayoría de los libros son de un formato súper bonito, un poquito más grandes que una libreta Moleskine y la mayoría tiene un papel increíble. El mercado de novelas para chica adolescente es inmenso, me da la impresión de que todas esas novelas son tipo Corín Tellado.


Como ve, las editoriales tienen mascota y venden muñequitos y demás productos con su marca además de los libros. Y los libros los llenan de letreros como de mercado de pueblo con los precios encima.


Casi todas las librerías a las que he entrado son enormes con un ambiente más bien maluco, tipo Barnes & Noble, pero me encontré el otro día una lindísima en Naka-Meguro, un barrio que me encanta, chiquitina, con una mesa en el centro para sentarse a leer. Además, venden café (horrible, eso sí).


Sobra decir que el manga es la regla y abunda en todas partes. El gabinete del baño de la oficina está repleto e intuyo que ésa es la norma en cualquier baño de esta ciudad.


Mucha gente leyendo manga en el metro, aunque debo decir que esperaba que TODO el mundo leyera manga y en realidad la mayoría está leyendo libros normalitos (al menos en el formato, ni idea si sean sobre paquidermos lunáticos). Lo del teléfono es impresionante. El iPhone es una maricada comparado con las cosas que tienen estos manes aquí. Pero me pareció increíble que hubiera un teléfono cuya promoción principal fuera la de ser un e-book displayer. Equiparando la venta de libros —o la lectura— con oír música en mp3. Advanced’.




Vallejo me está hablando de un mundo completamente distinto del mío y del que lo poco que conozco es por oídas. Sus impresiones me sugieren que muchas de las cosas que había oído decir sobre el mundo del libro en Japón no son ni leyenda urbana, ni cliché de película ni bluff de los medios de comunicación.


Para complementar lo que dice Vallejo y tener otra mirada del mismo tema desde una perspectiva distinta, les recomiendo echarles un ojo a las estampas japonesas —IIIIIIIV y V— que José Antonio Millán puso en su blog en noviembre pasado. En esta entrada hice algunas observaciones sobre varios aspectos de las estampas de José Antonio que me llamaron la atención.




Quizás ésta sea una buena ocasión para dejar de preguntarnos ‘qué pensarán de nosotros en Japón’ y para echarles un ojo a las cosas que se están haciendo allí.

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“al mal tiempo, bellos libros”, según el librero david roa

Publicado por admin el Julio - 14 - 2009 2 Comentarios

En la última edición de la revista Arcadia hay un interesante artículo del librero David Roa cuyo título habla por sí solo: “Al mal tiempo, bellos libros”. Así empieza David su artículo en el que se refiere al trabajo que están haciendo distintas editoriales independientes y exquisitas tanto en Colombia como en España:


‘Probablemente la mayoría de gente que compra libros no le da mucha importancia a la calidad del papel o a la diagramación; a veces incluso poco importa la editorial que publica el producto. Sin embargo, en la práctica, para cualquiera es grato poder leer un libro con espacios generosos entre las líneas, márgenes amplias, con una fuente delicada y clara y con un papel lo suficientemente grueso que impida que las letras al respaldo distraigan la lectura’.


Según David, entre las editoriales que están haciendo este tipo de libros en Colombia se destacan Tragaluz Editores, Domingo Atrasado, Eafit o La silueta.




Con respecto a los lectores a los que les gusta tener libros cuidadosamente editados, David continúa diciendo:


‘Del mismo modo, algunos lectores compulsivos están muy pendientes de estos cuidados, y no dudan en volver a comprar un título ya existente en su biblioteca si lo encuentran bellamente editado, o se arriesgan con una obra desconocida si la presentación del libro es impecable o la editorial que lo publica se ha ganado su confianza. Estos lectores son los que preguntan por las novedades de editoriales como Acantilado, Siruela, Valdemar o Galaxia Gutenberg’.


Luego David celebra el hecho de que desde hace un tiempo sea posible encontrar en Bogotá los títulos de algunas otras de las editoriales españolas cuyos libros se caracterizan por estar cuidadosamente editados:


‘Hoy en día los bibliófilos de Bogotá pueden encontrar libros de editoriales nuevas por estas latitudes, como la colección de cuentos Los ojos de Davidson, de H. G. Wells en la edición de Atalanta; El secreto del bosque viejo, de Dino Buzzati de la editorial Gadir, o Calcomanías, de Oliverio Girondo de la editorial Renacimiento. También la excelente presentación de Lo infraordinario, de Georges Perec, o El vacío perfecto, de Stanislaw Lem de Impedimenta, que junto a otras siete editoriales hace parte del proyecto Contexto, ganadores del Premio Nacional a la mejor Labor Editorial Cultural 2008, concedido por el Ministerio de Cultura de España. Algunas de estas, como Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm y Sexto piso, ya se pueden conseguir en Colombia’.


Como siempre, el precio es un tema crítico a la hora de hablar de libros importados:


‘Los precios de muchas de estas editoriales son apenas más altos que el promedio en España pero, lastimosamente, a Colombia llegan mucho más costosos’.


David cierra su artículo con un tono optimista y entusiasta:


‘Agrega además que la Crisis, con mayúscula, se lleva bien con la Literatura, con mayúscula, y que sin duda ellos sobrevivirán a ella, aunque no tan seguramente a sus exigentes horarios de trabajo, su desorden alimenticio y sus pocas horas de sueño. Al parecer, editores como los del Proyecto Contexto o Editorial Media Vaca y los proveedores y libreros que trabajan con ellos, coinciden por ahora en desestimar la crisis. Para unos, como Rangel, la crisis es una característica natural del sector editorial, mientras que para otros la crisis es su momento ideal. Sería bueno pensar que es más lo segundo que lo primero, y que la proliferación de nuevas editoriales exquisitas e independientes en las mesas de novedades de las librerías es un síntoma de una buena época para el mundo de la edición. Una época en la que los editores son verdaderos editores’.


Habrá que ver de qué manera las ventas de estos libros se ven afectadas en países como Colombia, donde según tengo entendido los efectos de la crisis hasta ahora empiezan a sentirse.


En el artículo salta a la vista que su autor es un lector atento y un librero con oficio —quienes hayan visto a David en acción saben de qué estoy hablando—.

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el mundo digital y el contacto personal

Publicado por admin el Junio - 23 - 2009 8 Comentarios

Hace poco Javier Moreno estuvo en Colombia y cuando regresó a Lyon le pregunté cómo le había ido. De la respuesta de Javier me quedó dando vueltas en la cabeza un fragmento que reproduzco a continuación:

‘Aunque me agobia la ciudad disfruto mucho viendo a mi familia y encontrándome con amigos. Es una lástima que esto de las distancias sea tan radical. No importa lo que avance la tecnología, la sensación nunca cambia: Las redes digitales no sustituyen el contacto’.


Pensando justamente en el comentario de Javier, hace poco me di cuenta de que desde que una de las editoriales con las que trabajo me dio un e-reader para leer manuscritos apenas tengo contacto personal con las editoras porque Gloria me envía los textos por correo electrónico para que yo los descargue. Una de las cosas que me gustaba de ir a recoger manuscritos a la editorial era charlar tres minutos con Patricia, Ivonne y Bea. Durante esa conversación breve intercambiábamos impresiones sobre el clima, nos contábamos qué habíamos hecho el fin de semana anterior, nos quejábamos de la cantidad de trabajo que teníamos, registrábamos cambios en el corte de pelo o subidas y bajadas de peso, alguien botaba algún comentario sobre su próximo viaje y todos los demás nos moríamos de la envidia o simplemente quedábamos para salir a tomar un café o a cenar.

Supongo que el sacrificio del contacto personal y de la charla es el precio que tengo que pagar por no tener que desplazarme para recoger los manuscritos, por no volver a verme obligado a ir a la editorial con el carrito de la compra para traerlos o por no subir cada dos semanas los seis pisos de mi edificio cargando veinte kilos de papel a cuestas.



Lo cierto es que mi e-reader me ha solucionado la vida por cuestiones tanto de portabilidad de mi trabajo como de disponibilidad de espacio físico en mi casa: por un lado, para mí es maravilloso poder ir a cualquier parte con una novela histórica de 587 páginas sin que sea necesario llevar una mochila enorme y sin lesionarme la espalda o no tener que llevar una bolsa llena de papeles cuando salgo de viaje —las dos últimas veces que he ido a Colombia la mitad de mi equipaje ha estado compuesto por manuscritos y desde que tengo mi e-reader he podido hacer todos mis viajes llevando sólo un backpack pequeño—; por otro lado, ya no tengo que utilizar una parte significativa de una de las estanterías de mi cuarto para poner pilas de manuscritos que además de dejarme sin espacio para poner mis libros acumulaban toneladas de polvo.

***


Yo nunca he comprado un libro por Internet pero sé que el sistema de recomendaciones de Amazon está bastante afinado y suele funcionar muy bien porque cuando busco alguna referencia de algún libro los títulos incluidos en el apartado “Customers Who Bought This Item Also Bought” normalmente tienen una relación bastante puntual con mi búsqueda. Compraré mi primer libro por Internet cuando no pueda acceder a él de otra manera.



Sin embargo, el contacto con el librero es un detalle en el que la compra por Internet dejaría un vacío en mi experiencia personal. En Bogotá me encantaban la amabilidad de los dependientes de la librería Lerner de la Avenida Jiménez que estaban ahí desde que yo entré a la universidad o las recomendaciones de Álvaro Castillo, que como había detectado mi gusto por la narrativa estadounidense cada vez que yo iba a San Librario me sacaba del cajón de su escritorio alguna joyita que llevaba semanas o meses guardando para mí.

Y en Barcelona Jesús Casals y Damià Gallardo me han fidelizado aún más a La Central del Raval y a la Laie del CCCB respectivamente. Es cierto que tanto la variedad de la oferta de La Central y de Laie como lo acogedor que resulta el espacio de estas dos sucursales en particular son dos de las razones por las que me gusta ir allí. Pero también lo es que la charla, las recomendaciones y la complicidad de Jesús y Damià pesan mucho incluso para que algunas veces pase por allí sólo para saludarlos a ellos.

A pesar de que por estar afiliado a Abacus allí me ofrecen un descuento superior que en La Central, la mala leche de sus dependientes, el olor a humedad del local de Balmes y la escasa variedad de la oferta en ciertas áreas específicas hacen que a la hora de comprar un libro la mayoría de las veces prefiera ir a otra librería.

No sé, supongo que esa necesidad del contacto personal y la importancia que le doy a éste es un síndrome que también padecen muchos otros “inmigrantes digitales”.

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abracadabra, una nueva librería infantil y juvenil en barcelona

Publicado por admin el Mayo - 13 - 2009 4 Comentarios

El pasado 16 de abril abrió en Barcelona la librería infantil Abracadabra. Ubicada en la parte alta de El Born —en el número 5 de la calle General Álvarez de Castro, entre el Mercat de Santa Caterina y la calle de Sant Pere Més Baix—, esta nueva librería tiene un fondo interesante y cuidadosamente seleccionado de libros infantiles para lectores de distintas edades. De Abracadabra me gustan, entre otras cosas, su ubicación, la atmósfera de su local y los nombres de algunas de sus secciones: “Algú em llegeix / Alguien me lee”, “Començo a llegir / Empiezo a leer” y “Llegeixo tot sol / Leo solo”.


El aspecto de Abracadabra que más me llama la atención es la disponibilidad de títulos del catálogo de algunas de las editoriales de literatura infantil más importantes de Alemania, Italia, Francia, América Latina, Gran Bretaña y Estados Unidos. Por otro lado, dentro de poco la librería dispondrá de un espacio destinado a la realización de talleres y otro tipo de actividades.


Tras hacer carrera como editor de libros infantiles y de referencia en editoriales como Oxford University Press, Panamericana, Gedisa, el Centro de Estudios CEAC y Océano, durante un largo viaje Ricardo Rendón profundizó en la idea de que en Barcelona había lugar para una librería infantil diferente de las dos especializadas que ya existían —AL.LOTS El petit príncep y Casa Anita—. En ese momento tomó la decisión de abrir su propia librería de literatura infantil y juvenil. Los siguientes pasos fueron madurar la idea durante un tiempo, diseñar un plan de negocios y, finalmente, ponerse a la tarea de montar Abracadabra.



A quienes estén en Barcelona y les interese la literatura infantil y juvenil les recomiendo visitar Abracadabra y estar atentos a su programación de actividades.


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"has de seducir al librero"

Publicado por admin el Mayo - 5 - 2009 21 Comentarios

El pasado martes 14 de abril en la librería Altaïr de Barcelona tuvo lugar la presentación de Los viajes de Emily Nudd Mitchell, editado por Demipage. Al final de la presentación me encontré con Diego Moreno, de Nórdica libros, y con Rafa Sánchez, de UDL libros. Al cabo de cinco minutos David Villanueva se acercó a agradecernos por haber ido a la presentación y se quedó conversando un rato con nosotros.


Mientras charlábamos David le dijo a Diego que como los libros de Nórdica aparecían con tanta frecuencia en las páginas de las secciones y los suplementos culturales tendría que darle algunos consejos para conseguir que la prensa le pusiera tanta atención como a él. Diego le respondió que ni se preocupara tanto por la prensa ni se desgastara intentando llegar a ella porque aunque una reseña de un libro en Babelia o en El Cultural solía hacer un aporte significativo al prestigio y a la visibilidad de la editorial, su contribución al aumento de las ventas era bastante insignificante. Alguien que se había unido a la conversación dijo que hoy en día quizás era mucho más eficaz orientar la estrategia de prensa hacia los blogs.


En ese momento Rafa, que había estado escuchando atentamente los comentarios de unos y otros, dijo algo que para mí le puso fin a la discusión: ‘Si quieres que un libro funcione, has de seducir al librero. Ahí está la clave’.




Desde ese día no he dejado de pensar en la manera como las decisiones de los libreros pueden llegar a incidir en la visibilidad que tiene un libro, en su posicionamiento ante el público, en la valoración que éste hace de él incluso antes de haberlo leído y, por lo tanto, en sus ventas y en el desarrollo de la conversación que se genera alrededor suyo.


Por otro lado, supongo que la influencia de los comentarios hechos en las páginas culturales o de opinión de los medios escritos, en los pocos programas de radio y televisión en los que se habla sobre libros e incluso en los blogs debe variar según la autoridad que el público le confiera a quien los hace, el tipo de lector al que lleguen y la clase de libros de los que se ocupen. Conozco lectores que toman nota de los libros que comentan autores como Enrique Vila-Matas, Juan Villoro o Rodrigo Fresán para añadirlos a sus listas de compras e ir a buscarlos a una librería en cuanto tengan la oportunidad de hacerlo. Hace casi dos años en un una entrada titulada “la influencia de los prescriptores de opinión” comenté el caso del boom que Rosario Tijeras, de Jorge Franco, tuvo en Colombia después de que Enrique Santos —quien es uno de los tres líderes de opinión más influyentes del país— escribió en la columna que tenía en el diario de su familia una elogiosa reseña de este libro que pocos meses atrás había ganado la Beca Nacional de Novela del Ministerio de la Cultura y que acababa de ser publicada por la editorial Plaza & Janés.


El comentario de Rafa me lleva a hacerme varias preguntas: ¿hasta qué punto puede el librero elegir los libros que recibe en su establecimiento para ofrecer al público? ¿Qué porcentaje de las compras de libros se deciden en el punto de venta? Del total de libros que se venden, ¿qué porcentaje corresponde a novedades editoriales? De las personas que visitan una librería, ¿cuántas solicitan algún tipo de orientación del librero? ¿Qué porcentaje de los compradores de libros cuentan con un librero de confianza?


Seguro que conocer las respuestas a preguntas como éstas puede ayudarnos a hacernos una idea con respecto al lugar que ocupan los libreros en el sector del libro y a la importancia del rol que cumplen en él.

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la librería bertrand de barcelona, a clean, well-lighted place

Publicado por admin el Marzo - 17 - 2009 6 Comentarios


Hoy al mediodía estuve visitando la nueva librería Bertrand de Barcelona, ubicada en el número 37 de Rambla Catalunya —donde, según tengo entendido, antes estaba el cine Alcázar—. Aprovechando que estaba cerca, por pura curiosidad el viernes anterior había pasado un rato por ahí para echarle un ojo pero cuando llegué decidí que era mejor dejar la visita para otro día porque me pareció que valía la pena tomar algunas fotos y yo en ese momento no tenía mi cámara conmigo.


El local —que El llegidor pecador me había descrito hace unos días— me llamó tanto la atención que no me fijé mucho en la oferta de la librería, que está en los bajos del edificio y cuya entrada es amplísima. De hecho, los techos altos, los pasillos que permiten circular sin tropiezos, la luminosidad y el jardín que hay al fondo hacen que uno se sienta en un espacio abierto —a diferencia de otras librerías tipo grandes superficies, donde el encierro me produce rápidamente un agobio que me resulta insoportable—.


Yo definiría el local de la librería Bertrand de Barcelona como “un lugar limpio y bien iluminado”. Y cuando digo “limpio” también quiero decir despejado y sobrio: señalización casi minimalista y visible desde todas partes, espacios generosos y nada de pilas de ejemplares de un mismo libro o de afiches promocionales que atiborren el lugar. Los atriles que hay en las mesas de novedades son un detalle bonito y útil aunque algunas veces su disposición no permite leer fácilmente los libros que están puestos encima suyo.


Hay un par de elementos de tecnología que sirven para impresionar al visitante pero que están un poco subutilizados: por un lado, unos paneles táctiles que ofrecen información sobre los productos de la librería y que están ubicados en un rincón cerca de la caja central; y, por el otro lado, un set de “sillas cabina” en las que una vez el visitante se sienta puede leer un libro que está puesto sobre una mesita y oír una grabación con contenido promocional —no necesariamente acerca del libro que se le ofrece—.


La amplitud del auditorio de este local y la fuerte presencia que allí tiene Círculo de lectores —que al igual que la cadena Bertrand pertenece al grupo Bertelsmann— me hacen pensar que seguramente esta librería empezará a tener una cierta importancia en el mainstream del ámbito cultural de Barcelona.

Prometo que la próxima vez que vaya a Bertrand me fijaré en su oferta de libros.

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