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Viernes
Marzo , 2010

[ el ojo fisgón ]

análisis de las tendencias del mercado editorial

Archivo para la categoría ‘book stores’

el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses y el ocaso de las librerías independientes vistos por jason epstein

Publicado por martín gómez el Noviembre - 25 - 2009 2 Comentarios

Jason Epstein hace en La industria del libro dos consideraciones interesantes con respecto a la evolución del sector de las librerías en los Estados Unidos durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX.

 

La primera en relación con la manera como el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses repercutió sobre el tejido de librerías al provocar el surgimiento de las grandes cadenas y el cierre de los pequeños establecimientos:

 

‘Por la época en que entré a Random House [en 1958], el éxodo hacia los barrios residenciales de las afueras de las ciudades ya estaba muy avanzado, pero en Nueva York los lectores podían comprar todavía los best sellers del momento y colecciones caras en Macy’s, en Scribner y en Brentano’s, en la Quinta Avenida, mientras que en Greenwich Village y en la parte alta de Broadway, cerca de Columbia, o en la Cuarta Avenida, como entonces se llamaba Park Avenue South, los libreros almacenaban existencias y lectores de toda la ciudad podían elegir entre una infinita variedad de títulos especializados, nuevos y de segunda mano. Ocurría lo mismo en otras ciudades (…) A medida que los clientes se mudaban a las afueras, los propietarios de estas tiendas [de barrio], al principio por veintenas y después a centenares, cerraban sus puertas. Sólo unos cuantos abrieron otra en los nuevos barrios, donde la población estaba dispersa y los alquileres de los centros comerciales eran demasiado altos para sostener negocios tan excéntricos y escasamente rentables, con stocks enormes de libros a menudo desconocidos y poco comerciales y unos volúmenes de venta peligrosamente bajos. En una librería, como en cualquier otro establecimiento dedicado a la venta al por menor, existe una relación de equilibrio (trade-off) entre el stock y el alquiler. Cuanto más pagas por uno, menos puedes gastar en el otro. Los alquileres de los centros comerciales acabaron con la estructura del comercio que había evolucionado de la mano con la industria editorial norteamericana durante casi dos siglos‘.

 

MALL

 

Y la segunda acerca de la interacción que solía existir entre los editores y los libreros independientes hasta cuando éstos empezaron a desaparecer como consecuencia del desplazamiento progresivo de la población urbana hacia los nuevos barrios de la periferia de las ciudades:

 

‘Para los editores, la red informal de libreros independientes ha sido un indicador fiable de un mercado literario variado y fluctuante, un Internet primitivo que nos conectaba estrechamente con las diversas comunidades de lectores. No quiero decir con esto que los editores dependiesen del mercado para confeccionar sus catálogos de la misma forma que los productores de cine y los políticos dependen de los estudios de grupo y de los sondeos de opinión. Pero la desaparición de los libreros independientes privó a los editores de un órgano sensorial, les hizo perder el contacto con el mundo externo. El resultado fue una leve paranoia, una reacción típica de la desorientación, a medida que el mercado, ahora concentrado en un nuevo tipo de librería integrada en las galerías comerciales, se volvía mecanizado e impersonal, una fuerza uniforme para la que los libros no eran objetos preciosos o peculiares, sino una mercancía más. Hacia los años setenta, mis llamadas cotidianas a los libreros se hicieron menos frecuentes y finalmente dejé de hacerlas’.

 

LIBRERÍA_8

 

Este fenómeno que según Epstein empezó a tener lugar en  los Estados Unidos a principios de los años sesenta y que suena tan familiar en las grandes urbes latinoamericanas ha venido replicándose con sus propias particularidades desde hace cerca de dos décadas en algunos países europeos cuyas ciudades son planificadas a partir de un modelo urbanístico diferente y con sistemas económicos mucho más proteccionistas que últimamente tienden cada vez más hacia la liberalización.

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el sistema de distribución y el tejido de librerías: una dificultad para los editores colombianos

Publicado por martín gómez el Noviembre - 18 - 2009 2 Comentarios

Uno de los hallazgos más interesantes del trabajo de campo que estuvimos haciendo durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá para el estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica que la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia le encargó al Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) tiene que ver con lo difícil que es la circulación de los libros en el país. A la hora de poner a circular sus libros dos de las principales dificultades a las que deben enfrentarse en Colombia los editores en general son la falta de una estructura de distribución de cobertura nacional y la fragilidad del tejido de librerías no sólo en las ciudades pequeñas e intermedias sino también en las grandes.

 

Nicolás Morales, de la editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, se refiere a este problema de una manera clara y contundente:

 

‘No es posible distribuir nuestros libros académicos nacionalmente. Si las editoriales independientes están sufriendo, las librerías independientes son un caos. No puedo poner libros en Popayán, Valledupar o Santa Marta porque no hay una estructura de distribución ni un canal que acoja esos libros. Para un editor universitario ésa es una de las grandes frustraciones: cuando un profesor de la Universidad de Cartagena me llama y me dice que quiere comprar un libro de los más vendidos y que tengo en las librerías de Bogotá pero no puedo ofrecérselo. Es un drama. Claro, yo tengo mi página web y vendo libros en línea con tarjeta pero ése es un mecanismo distinto. Para un profesor en Sincelejo no siempre es fácil tener una tarjeta de crédito válida, comprar vía página web, que le llegue el libro y que Servientrega se lo entregue. Es complicado y ése es el gran drama de la edición universitaria: estar en los canales de distribución. Sabiendo que nuestros libros son minoritarios. Nuestros tirajes son de 300 a 500 ejemplares y hay libros que hacemos a 1.000. Los textos universitarios podemos hacerlos a 2.000 pero nunca más allá. Ése es nuestro horizonte. No somos ambiciosos. No queremos vender lo que venden Santillana, Norma o Planeta pero sí queremos buenas estructuras de distribución’.

 

NICOLÁS_MORALES_2

 

Sería interesante saber si este problema existe en otros países de la región y en caso de ser así cuáles son sus particularidades y las formas que adopta en cada uno de ellos. El Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) publica estudios y estadísticas sobre canales de distribución y comercialización que sería bueno cruzar con testimonios de actores del sector como el de Nicolás Morales para tener una idea más rica del estado actual del aparato de distribución y del tejido de librerías en los distintos países de la región.

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pocos títulos con muchas ventas

Publicado por martín gómez el Octubre - 29 - 2009 Comenta

Hoy salió a la venta con una tirada de 1.500.000 ejemplares la traducción al castellano de El símbolo perdido, la última novela de Dan Brown. Seguramente sus ventas serán enormes desde el principio, el libro ascenderá muy rápido en las listas de los más vendidos y en un par de semanas ocupará el primer lugar en ellas. Ayer un artículo del diario Público titulado “La crisis del best-seller afirmaba que ’según la cadena La casa del libro, desde hace un mes ocupa el número uno en ventas anticipadas’ —de hecho, en julio la cajera de la verdulería a la que voy me dijo que ya lo había encargado—.

 

CASA_DEL_LIBRO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Es bastante probable que al ser uno de los títulos que más ingresos les genere a las librerías durante los próximos meses, El símbolo perdido se convierta en una de las cartas de salvación gracias a las cuales muchas de ellas tendrán unos mejores balances anuales. Justamente éste es el tema del reportaje “El año del libro-flotador”, escrito por Carlos Geli y publicado el pasado dos de julio en El País. Según Geli, ‘las ventas de los ‘megasellers’ maquillan la crisis en el sector editorial’.

 

EL_TIEMPO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Aquí van dos citas del reportaje de Geli que ilustran muy bien el efecto de la concentración de las ventas en unos pocos títulos:

 

‘”Sin esos libros, los libreros este año tendríamos que hibernar”. Ni la librera ni los títulos a los que se refiere son cualquiera. La primera, Núria Pons, es la responsable de la macrotienda Bertrand, segunda librería más grande de Barcelona. Los autores que salvan al gremio en año de crisis son: Larsson con su trilogía, Stephenie Meyer, Ildefonso Falcones, Javier Cercas, Ken Follett y John le Carré, que han publicado libro en el curso 2008-2009, ahora acabado. Y seguirán salvando el año otros que vendrán en breve: Isabel Allende, Anthony Beevor, Eduardo Mendoza, Henning Mankell y Dan Brown, por citar algunos’.

 

‘”No me gusta hablar de libros-flotador, pero ellos solos generan entre un 15 y un 20% de los ingresos en un año cuyo primer trimestre cerramos con un 10% por debajo del 2008″, calcula Fernando Valverde, presidente de la Confederación Española de Gremios de Asociaciones de Libreros (CEGAL). Y constata: “Este 2009 está siendo generoso en libros as픑.

 

Hace un par de días Publishing Perspectives también se refería a este tema en el artículo “Grijalbo’s Liarás Seeks a ‘Coup de Coeur’”. Dice el artículo:

 

‘Naturalmente Liarás está contentísima con el éxito de Falcones, aunque no está feliz con respecto a la tendencia general demostrada por sus libros y otros mega bestsellers. “Por un tiempo ha habido una notoria concentración de ventas en un puñado de títulos. Las ventas más grandes están concentradas en cinco libros, que tienen una enorme ventaja sobre los siguientes libros en la lista. Por supuesto que es ideal ser el editor de uno de esos cinco primeros libros pero estamos desanimados viendo cómo autores y títulos de nuestro fondo sufren como consecuencia de esta tendencia a vender menos copias de las que deberían”. La diferencia en las ventas se ha vuelto aún más extrema contra el telón de fondo de la crisis económica general que ha golpeado más duro, y que se espera que dure más, en España que en otros países europeos’.

 

A_LIBREIRA_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

(Imagen tomada de Brétemas)

 

¿Es posible que este fenómeno de concentración de las ventas en unos pocos títulos también pueda representar una oportunidad para aquellas editoriales de nicho que se ocupan de satisfacer las necesidades de lectores que o bien se han hartado de la creciente homogeneización de la oferta de títulos que tienen a su disposición o bien nunca han estado interesados en leer libros que obedezcan a fórmulas que por su eficacia han terminado por imponerse entre el gran público?

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las librerías independientes de referencia (lir) en francia

Publicado por martín gómez el Septiembre - 28 - 2009 4 Comentarios

A finales de julio Pablo Odell y yo tuvimos en Barcelona un encuentro informal con Manuel Ortuño, quien además de ser el editor de Trama editorial es el presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). Después de que le explicáramos el trabajo que empezábamos a hacer en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) y de escuchar sus opiniones al respecto —entre ellas un par de críticas que nos siguen haciendo pensar y que encendieron una luz de alerta que quizás nunca se apague—, Manuel nos habló acerca de una iniciativa creada en Francia por el Centre National du Livre con el propósito de apoyar a las librerías independientes de ese país.

 

Según nos contaba Manuel, el Centre National du Livre creó el sello “librairies indépendantes de référence” (LiR) a través del cual certificaría durante tres años la independencia de las librerías que cumplieran con unos criterios previamente establecidos. Entre ellos se encuentran la diversidad de su fondo, la calificación del personal, la calidad del servicio de orientación al cliente y la realización de actividades que dinamicen la vida cultural de su entorno.

 

LE_ARBRE_À_LETTRES_4

 

De esta manera, aquellas librerías a las que el Centre National du Livre les otorgara el sello LiR podrían beneficiarse de una exención de impuestos profesionales y solicitar subvenciones. Además, las instancias administrativas de su ciudad estarían obligadas a asignarles a estas librerías un porcentaje de participación dentro de su política de adquisiciones públicas para dotación de fondos de bibliotecas y escuelas.

 

El pasado 31 d e agosto el Centre National du Livre les otorgó el sello LiR a 406 librerías de todo el país que cumplen con los criterios requeridos.

 

Me parece que lo más interesante del sello LiR es que puede hacer una contribución importante a la defensa de la diversidad de la oferta, que en tiempos de megagrupos editoriales y de grandes superficies está amenazada por la tendencia hacia la homogeneización tanto de lo que se publica como de lo que se ofrece en las librerías.

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el mundo digital y el contacto personal

Publicado por admin el Junio - 23 - 2009 8 Comentarios

Hace poco Javier Moreno estuvo en Colombia y cuando regresó a Lyon le pregunté cómo le había ido. De la respuesta de Javier me quedó dando vueltas en la cabeza un fragmento que reproduzco a continuación:

‘Aunque me agobia la ciudad disfruto mucho viendo a mi familia y encontrándome con amigos. Es una lástima que esto de las distancias sea tan radical. No importa lo que avance la tecnología, la sensación nunca cambia: Las redes digitales no sustituyen el contacto’.


Pensando justamente en el comentario de Javier, hace poco me di cuenta de que desde que una de las editoriales con las que trabajo me dio un e-reader para leer manuscritos apenas tengo contacto personal con las editoras porque Gloria me envía los textos por correo electrónico para que yo los descargue. Una de las cosas que me gustaba de ir a recoger manuscritos a la editorial era charlar tres minutos con Patricia, Ivonne y Bea. Durante esa conversación breve intercambiábamos impresiones sobre el clima, nos contábamos qué habíamos hecho el fin de semana anterior, nos quejábamos de la cantidad de trabajo que teníamos, registrábamos cambios en el corte de pelo o subidas y bajadas de peso, alguien botaba algún comentario sobre su próximo viaje y todos los demás nos moríamos de la envidia o simplemente quedábamos para salir a tomar un café o a cenar.

Supongo que el sacrificio del contacto personal y de la charla es el precio que tengo que pagar por no tener que desplazarme para recoger los manuscritos, por no volver a verme obligado a ir a la editorial con el carrito de la compra para traerlos o por no subir cada dos semanas los seis pisos de mi edificio cargando veinte kilos de papel a cuestas.



Lo cierto es que mi e-reader me ha solucionado la vida por cuestiones tanto de portabilidad de mi trabajo como de disponibilidad de espacio físico en mi casa: por un lado, para mí es maravilloso poder ir a cualquier parte con una novela histórica de 587 páginas sin que sea necesario llevar una mochila enorme y sin lesionarme la espalda o no tener que llevar una bolsa llena de papeles cuando salgo de viaje —las dos últimas veces que he ido a Colombia la mitad de mi equipaje ha estado compuesto por manuscritos y desde que tengo mi e-reader he podido hacer todos mis viajes llevando sólo un backpack pequeño—; por otro lado, ya no tengo que utilizar una parte significativa de una de las estanterías de mi cuarto para poner pilas de manuscritos que además de dejarme sin espacio para poner mis libros acumulaban toneladas de polvo.

***


Yo nunca he comprado un libro por Internet pero sé que el sistema de recomendaciones de Amazon está bastante afinado y suele funcionar muy bien porque cuando busco alguna referencia de algún libro los títulos incluidos en el apartado “Customers Who Bought This Item Also Bought” normalmente tienen una relación bastante puntual con mi búsqueda. Compraré mi primer libro por Internet cuando no pueda acceder a él de otra manera.



Sin embargo, el contacto con el librero es un detalle en el que la compra por Internet dejaría un vacío en mi experiencia personal. En Bogotá me encantaban la amabilidad de los dependientes de la librería Lerner de la Avenida Jiménez que estaban ahí desde que yo entré a la universidad o las recomendaciones de Álvaro Castillo, que como había detectado mi gusto por la narrativa estadounidense cada vez que yo iba a San Librario me sacaba del cajón de su escritorio alguna joyita que llevaba semanas o meses guardando para mí.

Y en Barcelona Jesús Casals y Damià Gallardo me han fidelizado aún más a La Central del Raval y a la Laie del CCCB respectivamente. Es cierto que tanto la variedad de la oferta de La Central y de Laie como lo acogedor que resulta el espacio de estas dos sucursales en particular son dos de las razones por las que me gusta ir allí. Pero también lo es que la charla, las recomendaciones y la complicidad de Jesús y Damià pesan mucho incluso para que algunas veces pase por allí sólo para saludarlos a ellos.

A pesar de que por estar afiliado a Abacus allí me ofrecen un descuento superior que en La Central, la mala leche de sus dependientes, el olor a humedad del local de Balmes y la escasa variedad de la oferta en ciertas áreas específicas hacen que a la hora de comprar un libro la mayoría de las veces prefiera ir a otra librería.

No sé, supongo que esa necesidad del contacto personal y la importancia que le doy a éste es un síndrome que también padecen muchos otros “inmigrantes digitales”.

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artículo "las librerías independientes en colombia", en la revista texturas

Publicado por admin el Junio - 16 - 2009 Comenta

Como sabía que en septiembre del año pasado me iba a pasar unas semanas a Bogotá, faltando pocos días para mi viaje Txetxu Barandiarán me propuso que escribiera un artículo sobre las librerías independientes en Colombia para la revista Texturas. Y aunque en ese momento mi nivel de familiaridad con el tema era más bien bajo, acepté. Sabía que hacía unas semanas habían cerrado tres importantes librerías en Bogotá y poca cosa más.

Mi plan era empezar a indagar acerca del estado de las librerías independientes en cuanto llegara a Bogotá y pedirles a algunos amigos que me orientaran un poco a la hora de abordar el tema. Al día siguiente de mi llegada tenía una cita con Richard Uribe en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y como había llegado antes de tiempo me fui a curiosear un rato a la librería Arteletra, donde me encontré con que Adriana Laganis —su propietaria— era la directora de la Asociación colombiana de libreros independientes (ACLI).


En ese mismo momento concerté para el día siguiente una entrevista con Adriana, quien durante una charla de cerca de una hora y media me hizo una explicación minuciosa del panorama de las librerías independientes en Colombia en ese momento. El resultado de una breve investigación basada en la entrevista a Adriana Laganis, en charlas con otros libreros independientes y en la revisión del “Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe, con énfasis en las librerías” —del CERLALC— es el artículo “Las librerías independientes en Colombia”, publicado en el número 8 de la revista Texturas.




Laganis cuestiona el lugar común según el cual en Colombia no hay lectores y explica las dificultades a las que tienen que enfrentarse las librerías independientes a partir de dos argumentos radicalmente diferentes:

‘Según Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y directora de la ACLI, lo más importante es que sí hay lectores y que queremos leer, pero existen varias dificultades: “en primer lugar, que a menudo no llega lo que quisiéramos tener. Y cuando llega, llega muy poquito; en segundo lugar, que los libreros pequeños no tenemos unas condiciones de mercado justas porque, mientras que a las librerías medianas y grandes las distribuidoras les dan comisiones del 40%, del 45% y del 50%, a nosotros sólo nos dan el 30%. Lo único que necesitamos para existir es que las distribuidoras nos den una negociación justa. Atención, no estoy pidiendo que nos den un trato privilegiado”’.


El hecho de que en Colombia los libros no tengan precio fijo es otro elemento que también debilita a las librerías independientes:


‘Al no existir una ley del precio fijo, el monto a pagar por un mismo libro puede variar sustancialmente de una librería a otra en gran parte porque las distribuidoras les dan mejores condiciones de negociación —en términos tanto de comisión como de gestión de pedidos y devoluciones— a aquellas librerías que manejan un mayor volumen de ventas. Tan es así que en ocasiones las distribuidoras les venden a las grandes superficies, como Carrefour o El Éxito, los libros a precios bajísimos porque la afluencia de público en estos establecimientos, la inserción del producto en el circuito de las compras de bienes de primera necesidad y el tipo de títulos que conforman su oferta facilitan la venta de una cantidad de ejemplares considerable, lo cual les permite establecer un precio de venta al público significativamente inferior al de las librerías’.


Otro ítem importante con respecto a este tema es ‘la falta de librerías en las ciudades secundarias y en los municipios pequeños’, que ‘es un reflejo de ese centralismo excesivo que históricamente ha caracterizado a Colombia’.



Valdría la pena averiguar si la situación de las librerías independientes en Colombia ha cambiado entre octubre de 2008 y hoy, de ser así en qué sentido y medida lo ha hecho y en qué va el trabajo de la ACLI —que, según tengo entendido, desde hace un tiempo es dirigida por Pablo Arcila—.


Quienes estén interesados en leer el artículo y no tengan acceso al número 8 de Texturas pueden descargarlo aquí.


En convalor pueden consultar la tabla de contenidos completa del número 8 de la revista Texturas.

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abracadabra, una nueva librería infantil y juvenil en barcelona

Publicado por admin el Mayo - 13 - 2009 4 Comentarios

El pasado 16 de abril abrió en Barcelona la librería infantil Abracadabra. Ubicada en la parte alta de El Born —en el número 5 de la calle General Álvarez de Castro, entre el Mercat de Santa Caterina y la calle de Sant Pere Més Baix—, esta nueva librería tiene un fondo interesante y cuidadosamente seleccionado de libros infantiles para lectores de distintas edades. De Abracadabra me gustan, entre otras cosas, su ubicación, la atmósfera de su local y los nombres de algunas de sus secciones: “Algú em llegeix / Alguien me lee”, “Començo a llegir / Empiezo a leer” y “Llegeixo tot sol / Leo solo”.


El aspecto de Abracadabra que más me llama la atención es la disponibilidad de títulos del catálogo de algunas de las editoriales de literatura infantil más importantes de Alemania, Italia, Francia, América Latina, Gran Bretaña y Estados Unidos. Por otro lado, dentro de poco la librería dispondrá de un espacio destinado a la realización de talleres y otro tipo de actividades.


Tras hacer carrera como editor de libros infantiles y de referencia en editoriales como Oxford University Press, Panamericana, Gedisa, el Centro de Estudios CEAC y Océano, durante un largo viaje Ricardo Rendón profundizó en la idea de que en Barcelona había lugar para una librería infantil diferente de las dos especializadas que ya existían —AL.LOTS El petit príncep y Casa Anita—. En ese momento tomó la decisión de abrir su propia librería de literatura infantil y juvenil. Los siguientes pasos fueron madurar la idea durante un tiempo, diseñar un plan de negocios y, finalmente, ponerse a la tarea de montar Abracadabra.



A quienes estén en Barcelona y les interese la literatura infantil y juvenil les recomiendo visitar Abracadabra y estar atentos a su programación de actividades.


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"has de seducir al librero"

Publicado por admin el Mayo - 5 - 2009 21 Comentarios

El pasado martes 14 de abril en la librería Altaïr de Barcelona tuvo lugar la presentación de Los viajes de Emily Nudd Mitchell, editado por Demipage. Al final de la presentación me encontré con Diego Moreno, de Nórdica libros, y con Rafa Sánchez, de UDL libros. Al cabo de cinco minutos David Villanueva se acercó a agradecernos por haber ido a la presentación y se quedó conversando un rato con nosotros.


Mientras charlábamos David le dijo a Diego que como los libros de Nórdica aparecían con tanta frecuencia en las páginas de las secciones y los suplementos culturales tendría que darle algunos consejos para conseguir que la prensa le pusiera tanta atención como a él. Diego le respondió que ni se preocupara tanto por la prensa ni se desgastara intentando llegar a ella porque aunque una reseña de un libro en Babelia o en El Cultural solía hacer un aporte significativo al prestigio y a la visibilidad de la editorial, su contribución al aumento de las ventas era bastante insignificante. Alguien que se había unido a la conversación dijo que hoy en día quizás era mucho más eficaz orientar la estrategia de prensa hacia los blogs.


En ese momento Rafa, que había estado escuchando atentamente los comentarios de unos y otros, dijo algo que para mí le puso fin a la discusión: ‘Si quieres que un libro funcione, has de seducir al librero. Ahí está la clave’.




Desde ese día no he dejado de pensar en la manera como las decisiones de los libreros pueden llegar a incidir en la visibilidad que tiene un libro, en su posicionamiento ante el público, en la valoración que éste hace de él incluso antes de haberlo leído y, por lo tanto, en sus ventas y en el desarrollo de la conversación que se genera alrededor suyo.


Por otro lado, supongo que la influencia de los comentarios hechos en las páginas culturales o de opinión de los medios escritos, en los pocos programas de radio y televisión en los que se habla sobre libros e incluso en los blogs debe variar según la autoridad que el público le confiera a quien los hace, el tipo de lector al que lleguen y la clase de libros de los que se ocupen. Conozco lectores que toman nota de los libros que comentan autores como Enrique Vila-Matas, Juan Villoro o Rodrigo Fresán para añadirlos a sus listas de compras e ir a buscarlos a una librería en cuanto tengan la oportunidad de hacerlo. Hace casi dos años en un una entrada titulada “la influencia de los prescriptores de opinión” comenté el caso del boom que Rosario Tijeras, de Jorge Franco, tuvo en Colombia después de que Enrique Santos —quien es uno de los tres líderes de opinión más influyentes del país— escribió en la columna que tenía en el diario de su familia una elogiosa reseña de este libro que pocos meses atrás había ganado la Beca Nacional de Novela del Ministerio de la Cultura y que acababa de ser publicada por la editorial Plaza & Janés.


El comentario de Rafa me lleva a hacerme varias preguntas: ¿hasta qué punto puede el librero elegir los libros que recibe en su establecimiento para ofrecer al público? ¿Qué porcentaje de las compras de libros se deciden en el punto de venta? Del total de libros que se venden, ¿qué porcentaje corresponde a novedades editoriales? De las personas que visitan una librería, ¿cuántas solicitan algún tipo de orientación del librero? ¿Qué porcentaje de los compradores de libros cuentan con un librero de confianza?


Seguro que conocer las respuestas a preguntas como éstas puede ayudarnos a hacernos una idea con respecto al lugar que ocupan los libreros en el sector del libro y a la importancia del rol que cumplen en él.

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la librería bertrand de barcelona, a clean, well-lighted place

Publicado por admin el Marzo - 17 - 2009 6 Comentarios


Hoy al mediodía estuve visitando la nueva librería Bertrand de Barcelona, ubicada en el número 37 de Rambla Catalunya —donde, según tengo entendido, antes estaba el cine Alcázar—. Aprovechando que estaba cerca, por pura curiosidad el viernes anterior había pasado un rato por ahí para echarle un ojo pero cuando llegué decidí que era mejor dejar la visita para otro día porque me pareció que valía la pena tomar algunas fotos y yo en ese momento no tenía mi cámara conmigo.


El local —que El llegidor pecador me había descrito hace unos días— me llamó tanto la atención que no me fijé mucho en la oferta de la librería, que está en los bajos del edificio y cuya entrada es amplísima. De hecho, los techos altos, los pasillos que permiten circular sin tropiezos, la luminosidad y el jardín que hay al fondo hacen que uno se sienta en un espacio abierto —a diferencia de otras librerías tipo grandes superficies, donde el encierro me produce rápidamente un agobio que me resulta insoportable—.


Yo definiría el local de la librería Bertrand de Barcelona como “un lugar limpio y bien iluminado”. Y cuando digo “limpio” también quiero decir despejado y sobrio: señalización casi minimalista y visible desde todas partes, espacios generosos y nada de pilas de ejemplares de un mismo libro o de afiches promocionales que atiborren el lugar. Los atriles que hay en las mesas de novedades son un detalle bonito y útil aunque algunas veces su disposición no permite leer fácilmente los libros que están puestos encima suyo.


Hay un par de elementos de tecnología que sirven para impresionar al visitante pero que están un poco subutilizados: por un lado, unos paneles táctiles que ofrecen información sobre los productos de la librería y que están ubicados en un rincón cerca de la caja central; y, por el otro lado, un set de “sillas cabina” en las que una vez el visitante se sienta puede leer un libro que está puesto sobre una mesita y oír una grabación con contenido promocional —no necesariamente acerca del libro que se le ofrece—.


La amplitud del auditorio de este local y la fuerte presencia que allí tiene Círculo de lectores —que al igual que la cadena Bertrand pertenece al grupo Bertelsmann— me hacen pensar que seguramente esta librería empezará a tener una cierta importancia en el mainstream del ámbito cultural de Barcelona.

Prometo que la próxima vez que vaya a Bertrand me fijaré en su oferta de libros.

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la asociación colombiana de libreros independientes (acli) y la promoción del precio fijo

Publicado por admin el Marzo - 10 - 2009 4 Comentarios

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) abrió hace poco un blog en el que sus miembros están publicando no sólo las relatorías de las reuniones en las que toman sus decisiones operativas y planean las actividades que realizan, sino también documentos de reflexión alrededor de los temas que esta organización considera prioritarios. Entre estos temas quizás uno de los más importantes sea el de la promoción de la ley del precio fijo. Sin lugar a dudas la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro promulgada recientemente en México es un ejemplo relativamente cercano que es necesario tomar como referente si se tiene la intención de promover la instauración del precio fijo en Colombia —una medida que en cierta medida contribuiría a que la afirmación de Felipe Ossa según la cual ‘el universo del libro está al alcance de todos’ tuviera al menos un poco de validez en el contexto de la realidad colombiana.


Además del proyecto de promoción de la ley del precio fijo, la ACLI también está trabajando en temas como las actividades a realizar el Día del libro, la organización del Festival del Libro Infantil, la creación de un directorio de librerías y la formación para empresarios en derecho de la competencia.

Es interesante el trabajo de la ACLI y, por lo tanto, creo que vale la pena seguirlo. Iniciativas de este tipo son fundamentales, sobre todo en países con una tradición asociativa tan débil y un tejido social tan degradado.

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