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Jueves
Marzo , 2010

[ el ojo fisgón ]

análisis de las tendencias del mercado editorial

Archivo para la categoría ‘independent book stores’

proyecto bibliodiversidad de la asociación colombiana de libreros independientes (acli), la red de editoriales independientes colombianas (reic) y la fundación gilberto alzate avendaño

Publicado por martín gómez el Febrero - 9 - 2010 2 Comentarios

El pasado miércoles 3 de febrero empezó en Bogotá el Proyecto Bibliodiversidad, que busca ‘enriquecer la oferta cultural en la ciudad y el acceso de los lectores a una oferta de libros diversos’. Sus organizadores y participantes presentan el proyecto de la siguiente manera:

‘Los libros existen gracias a los autores que los han creado, pero llegan a los lectores gracias al trabajo de los editores y los libreros. Para fortalecer las librerías y editoriales independientes, se creó el programa Bibliodiversidad, que lidera la Gerencia de Literatura de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (institución adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá), y que se desarrolla en trabajo conjunto con la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC). A partir de este año, las librerías de Bogotá se enriquecerán con una intensa programación académica y cultural, y las editoriales independientes contarán con espacios privilegiados en las librerías para la exhibición de sus fondos editoriales, y para la presentación de autores y lecturas. En este proyecto conjunto que reúne a la Alcaldía de Bogotá con libreros, editores y autores, los grandes ganadores serán los lectores’.

PROYECTO_BIBLIODIVERSIDAD

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC) son organizaciones que agrupan a un sector específico de dos eslabones fundamentales de la cadena de valor editorial y cuyos miembros comparten en cierta medida una serie de rasgos relacionados con aspectos como su estructura organizativa, su tamaño, su dinámica de funcionamiento, el balance de su cuenta de resultados o las dificultades y los retos a los que deben enfrentarse. Sin embargo, entre ambos eslabones suelen existir tensiones derivadas tanto de la naturaleza de su negocio como de la operativa de su actividad.

Es por esto que resulta interesante no sólo que estas dos organizaciones unan sus esfuerzos alrededor del fortalecimiento y la promoción de la diversidad de la oferta editorial a través de actividades concretas, sino también que la iniciativa cuente con el respaldo de una entidad pública como la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Aunque no creo que la existencia de este tipo de proyectos deba depender totalmente de instancias estatales, creo que el apoyo de las entidades públicas es fundamental para que puedan arrancar y ser sostenibles por lo menos en el corto y en el mediano plazo.

Sería interesante, por un lado, conocer el balance de esta experiencia; y, por el otro lado, que ésta saliera de Bogotá y llegara a otras ciudades del país donde las editoriales y librerías independientes son menos numerosas y quizás más vulnerables.

***

Para quienes les interese, aquí va la programación del Proyecto Bibliodiversidad para el mes de febrero:

1) Apidama Ediciones: presentación del libro Luciérnagas de otro tiempo. Coordina: Angie Lucía Puentes

Lugar: Librería La Tienda Javeriana

Cra 7a N. 40-62 Edificio central- La playita

Tel.: 3208320 ext 2276

Fecha: miércoles 3 de febrero

Hora: 6 p.m.

2) Proyecto Editorial Cuadernos Negros. Coordina Guillermo Bustamente Z.

Lugar: Prólogo Libros

Calle 96 No. 11 A-46 Tel.: 7578069

Fecha: miércoles 10 de febrero

Hora: 6 p.m.

3) Viento Ediciones: Conferencia-conversatorio Vuelo mágico y los animales mitológicos. Coordinan: Luz Myriam Gutiérrez y Manuel Alberto Torres, autores y conferencistas.

Lugar: UN, La librería

Fecha: miércoles 17 de febrero

Hora: 6 p.m.

4) Ícono Editorial: presentación del libro La guerrilla por dentro, de Jaime Arenas. Coordina: Joe Broderick.

Lugar: Librería Magisterio

Av. Cr 22 N° 36-58 Tel.: 3383605

Fecha: miércoles 24 de febrero

Hora:6 p.m.

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el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses y el ocaso de las librerías independientes vistos por jason epstein

Publicado por martín gómez el Noviembre - 25 - 2009 2 Comentarios

Jason Epstein hace en La industria del libro dos consideraciones interesantes con respecto a la evolución del sector de las librerías en los Estados Unidos durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX.

 

La primera en relación con la manera como el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses repercutió sobre el tejido de librerías al provocar el surgimiento de las grandes cadenas y el cierre de los pequeños establecimientos:

 

‘Por la época en que entré a Random House [en 1958], el éxodo hacia los barrios residenciales de las afueras de las ciudades ya estaba muy avanzado, pero en Nueva York los lectores podían comprar todavía los best sellers del momento y colecciones caras en Macy’s, en Scribner y en Brentano’s, en la Quinta Avenida, mientras que en Greenwich Village y en la parte alta de Broadway, cerca de Columbia, o en la Cuarta Avenida, como entonces se llamaba Park Avenue South, los libreros almacenaban existencias y lectores de toda la ciudad podían elegir entre una infinita variedad de títulos especializados, nuevos y de segunda mano. Ocurría lo mismo en otras ciudades (…) A medida que los clientes se mudaban a las afueras, los propietarios de estas tiendas [de barrio], al principio por veintenas y después a centenares, cerraban sus puertas. Sólo unos cuantos abrieron otra en los nuevos barrios, donde la población estaba dispersa y los alquileres de los centros comerciales eran demasiado altos para sostener negocios tan excéntricos y escasamente rentables, con stocks enormes de libros a menudo desconocidos y poco comerciales y unos volúmenes de venta peligrosamente bajos. En una librería, como en cualquier otro establecimiento dedicado a la venta al por menor, existe una relación de equilibrio (trade-off) entre el stock y el alquiler. Cuanto más pagas por uno, menos puedes gastar en el otro. Los alquileres de los centros comerciales acabaron con la estructura del comercio que había evolucionado de la mano con la industria editorial norteamericana durante casi dos siglos‘.

 

MALL

 

Y la segunda acerca de la interacción que solía existir entre los editores y los libreros independientes hasta cuando éstos empezaron a desaparecer como consecuencia del desplazamiento progresivo de la población urbana hacia los nuevos barrios de la periferia de las ciudades:

 

‘Para los editores, la red informal de libreros independientes ha sido un indicador fiable de un mercado literario variado y fluctuante, un Internet primitivo que nos conectaba estrechamente con las diversas comunidades de lectores. No quiero decir con esto que los editores dependiesen del mercado para confeccionar sus catálogos de la misma forma que los productores de cine y los políticos dependen de los estudios de grupo y de los sondeos de opinión. Pero la desaparición de los libreros independientes privó a los editores de un órgano sensorial, les hizo perder el contacto con el mundo externo. El resultado fue una leve paranoia, una reacción típica de la desorientación, a medida que el mercado, ahora concentrado en un nuevo tipo de librería integrada en las galerías comerciales, se volvía mecanizado e impersonal, una fuerza uniforme para la que los libros no eran objetos preciosos o peculiares, sino una mercancía más. Hacia los años setenta, mis llamadas cotidianas a los libreros se hicieron menos frecuentes y finalmente dejé de hacerlas’.

 

LIBRERÍA_8

 

Este fenómeno que según Epstein empezó a tener lugar en  los Estados Unidos a principios de los años sesenta y que suena tan familiar en las grandes urbes latinoamericanas ha venido replicándose con sus propias particularidades desde hace cerca de dos décadas en algunos países europeos cuyas ciudades son planificadas a partir de un modelo urbanístico diferente y con sistemas económicos mucho más proteccionistas que últimamente tienden cada vez más hacia la liberalización.

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el sistema de distribución y el tejido de librerías: una dificultad para los editores colombianos

Publicado por martín gómez el Noviembre - 18 - 2009 2 Comentarios

Uno de los hallazgos más interesantes del trabajo de campo que estuvimos haciendo durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá para el estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica que la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia le encargó al Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) tiene que ver con lo difícil que es la circulación de los libros en el país. A la hora de poner a circular sus libros dos de las principales dificultades a las que deben enfrentarse en Colombia los editores en general son la falta de una estructura de distribución de cobertura nacional y la fragilidad del tejido de librerías no sólo en las ciudades pequeñas e intermedias sino también en las grandes.

 

Nicolás Morales, de la editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, se refiere a este problema de una manera clara y contundente:

 

‘No es posible distribuir nuestros libros académicos nacionalmente. Si las editoriales independientes están sufriendo, las librerías independientes son un caos. No puedo poner libros en Popayán, Valledupar o Santa Marta porque no hay una estructura de distribución ni un canal que acoja esos libros. Para un editor universitario ésa es una de las grandes frustraciones: cuando un profesor de la Universidad de Cartagena me llama y me dice que quiere comprar un libro de los más vendidos y que tengo en las librerías de Bogotá pero no puedo ofrecérselo. Es un drama. Claro, yo tengo mi página web y vendo libros en línea con tarjeta pero ése es un mecanismo distinto. Para un profesor en Sincelejo no siempre es fácil tener una tarjeta de crédito válida, comprar vía página web, que le llegue el libro y que Servientrega se lo entregue. Es complicado y ése es el gran drama de la edición universitaria: estar en los canales de distribución. Sabiendo que nuestros libros son minoritarios. Nuestros tirajes son de 300 a 500 ejemplares y hay libros que hacemos a 1.000. Los textos universitarios podemos hacerlos a 2.000 pero nunca más allá. Ése es nuestro horizonte. No somos ambiciosos. No queremos vender lo que venden Santillana, Norma o Planeta pero sí queremos buenas estructuras de distribución’.

 

NICOLÁS_MORALES_2

 

Sería interesante saber si este problema existe en otros países de la región y en caso de ser así cuáles son sus particularidades y las formas que adopta en cada uno de ellos. El Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) publica estudios y estadísticas sobre canales de distribución y comercialización que sería bueno cruzar con testimonios de actores del sector como el de Nicolás Morales para tener una idea más rica del estado actual del aparato de distribución y del tejido de librerías en los distintos países de la región.

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las librerías independientes de referencia (lir) en francia

Publicado por martín gómez el Septiembre - 28 - 2009 4 Comentarios

A finales de julio Pablo Odell y yo tuvimos en Barcelona un encuentro informal con Manuel Ortuño, quien además de ser el editor de Trama editorial es el presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). Después de que le explicáramos el trabajo que empezábamos a hacer en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) y de escuchar sus opiniones al respecto —entre ellas un par de críticas que nos siguen haciendo pensar y que encendieron una luz de alerta que quizás nunca se apague—, Manuel nos habló acerca de una iniciativa creada en Francia por el Centre National du Livre con el propósito de apoyar a las librerías independientes de ese país.

 

Según nos contaba Manuel, el Centre National du Livre creó el sello “librairies indépendantes de référence” (LiR) a través del cual certificaría durante tres años la independencia de las librerías que cumplieran con unos criterios previamente establecidos. Entre ellos se encuentran la diversidad de su fondo, la calificación del personal, la calidad del servicio de orientación al cliente y la realización de actividades que dinamicen la vida cultural de su entorno.

 

LE_ARBRE_À_LETTRES_4

 

De esta manera, aquellas librerías a las que el Centre National du Livre les otorgara el sello LiR podrían beneficiarse de una exención de impuestos profesionales y solicitar subvenciones. Además, las instancias administrativas de su ciudad estarían obligadas a asignarles a estas librerías un porcentaje de participación dentro de su política de adquisiciones públicas para dotación de fondos de bibliotecas y escuelas.

 

El pasado 31 d e agosto el Centre National du Livre les otorgó el sello LiR a 406 librerías de todo el país que cumplen con los criterios requeridos.

 

Me parece que lo más interesante del sello LiR es que puede hacer una contribución importante a la defensa de la diversidad de la oferta, que en tiempos de megagrupos editoriales y de grandes superficies está amenazada por la tendencia hacia la homogeneización tanto de lo que se publica como de lo que se ofrece en las librerías.

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artículo "las librerías independientes en colombia", en la revista texturas

Publicado por admin el Junio - 16 - 2009 Comenta

Como sabía que en septiembre del año pasado me iba a pasar unas semanas a Bogotá, faltando pocos días para mi viaje Txetxu Barandiarán me propuso que escribiera un artículo sobre las librerías independientes en Colombia para la revista Texturas. Y aunque en ese momento mi nivel de familiaridad con el tema era más bien bajo, acepté. Sabía que hacía unas semanas habían cerrado tres importantes librerías en Bogotá y poca cosa más.

Mi plan era empezar a indagar acerca del estado de las librerías independientes en cuanto llegara a Bogotá y pedirles a algunos amigos que me orientaran un poco a la hora de abordar el tema. Al día siguiente de mi llegada tenía una cita con Richard Uribe en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y como había llegado antes de tiempo me fui a curiosear un rato a la librería Arteletra, donde me encontré con que Adriana Laganis —su propietaria— era la directora de la Asociación colombiana de libreros independientes (ACLI).


En ese mismo momento concerté para el día siguiente una entrevista con Adriana, quien durante una charla de cerca de una hora y media me hizo una explicación minuciosa del panorama de las librerías independientes en Colombia en ese momento. El resultado de una breve investigación basada en la entrevista a Adriana Laganis, en charlas con otros libreros independientes y en la revisión del “Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe, con énfasis en las librerías” —del CERLALC— es el artículo “Las librerías independientes en Colombia”, publicado en el número 8 de la revista Texturas.




Laganis cuestiona el lugar común según el cual en Colombia no hay lectores y explica las dificultades a las que tienen que enfrentarse las librerías independientes a partir de dos argumentos radicalmente diferentes:

‘Según Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y directora de la ACLI, lo más importante es que sí hay lectores y que queremos leer, pero existen varias dificultades: “en primer lugar, que a menudo no llega lo que quisiéramos tener. Y cuando llega, llega muy poquito; en segundo lugar, que los libreros pequeños no tenemos unas condiciones de mercado justas porque, mientras que a las librerías medianas y grandes las distribuidoras les dan comisiones del 40%, del 45% y del 50%, a nosotros sólo nos dan el 30%. Lo único que necesitamos para existir es que las distribuidoras nos den una negociación justa. Atención, no estoy pidiendo que nos den un trato privilegiado”’.


El hecho de que en Colombia los libros no tengan precio fijo es otro elemento que también debilita a las librerías independientes:


‘Al no existir una ley del precio fijo, el monto a pagar por un mismo libro puede variar sustancialmente de una librería a otra en gran parte porque las distribuidoras les dan mejores condiciones de negociación —en términos tanto de comisión como de gestión de pedidos y devoluciones— a aquellas librerías que manejan un mayor volumen de ventas. Tan es así que en ocasiones las distribuidoras les venden a las grandes superficies, como Carrefour o El Éxito, los libros a precios bajísimos porque la afluencia de público en estos establecimientos, la inserción del producto en el circuito de las compras de bienes de primera necesidad y el tipo de títulos que conforman su oferta facilitan la venta de una cantidad de ejemplares considerable, lo cual les permite establecer un precio de venta al público significativamente inferior al de las librerías’.


Otro ítem importante con respecto a este tema es ‘la falta de librerías en las ciudades secundarias y en los municipios pequeños’, que ‘es un reflejo de ese centralismo excesivo que históricamente ha caracterizado a Colombia’.



Valdría la pena averiguar si la situación de las librerías independientes en Colombia ha cambiado entre octubre de 2008 y hoy, de ser así en qué sentido y medida lo ha hecho y en qué va el trabajo de la ACLI —que, según tengo entendido, desde hace un tiempo es dirigida por Pablo Arcila—.


Quienes estén interesados en leer el artículo y no tengan acceso al número 8 de Texturas pueden descargarlo aquí.


En convalor pueden consultar la tabla de contenidos completa del número 8 de la revista Texturas.

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destino bogotá [ 10 ] / ellos hacen cosas chéveres en colombia

Publicado por admin el Octubre - 8 - 2008 6 Comentarios

Durante esta visita a Bogotá que empieza a acercarse a su fin he tenido la oportunidad de encontrarme con distintas personas que llevan un buen tiempo trabajando en el desarrollo de interesantes proyectos con distintos registros alrededor de la edición y de la puesta en circulación de productos editoriales. Hasta el momento he hecho algunas entrevistas y durante los próximos días haré unas cuantas más —todas ellas las publicaré próximamente—.


Las charlas que he tenido con ellos han resultado súper productivas en términos de intercambio de puntos de vista sobre los temas más variados pero, sobre todo, de aprendizaje con respecto a la manera como cada uno aborda el ejercicio de distintos oficios, a lo que se está haciendo en Colombia en el campo editorial y a lo que está pasando aquí en el sector del libro. Estas personas son:


Adriana Laganis, de la librería Arteletra



Gustavo Mauricio García Arenas, de Icono editorial


Diego Amaral, de Zona



Pablo Arrieta, de Monitor


Pilar Gutiérrez Llano, de Tragaluz editores


Para los próximos días quedan pendientes algunas charlas con Luis Daniel Rocca, de Taller de Edición, María Osorio, de Babel libros, y Juan Pablo Fajardo y Andrés Fresneda de La silueta.

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reacción frente al tema de las librerías en bogotá

Publicado por admin el Agosto - 27 - 2008 12 Comentarios

Además de ser un economista serio a quien le encantan su profesión y su trabajo, mi amigo Roberto es un gran lector y un excelente conversador. Cuando estábamos en el colegio, durante las clases de educación física solíamos echarnos bajo la sombra de un árbol a hablar cháchara y desde entonces no hemos dejado de hacerlo a pesar del paso del tiempo y de la distancia. Como dije hace un tiempo, Roberto es en gran parte el culpable de que yo haya empezado a leer y ha sido el proveedor de una buena parte de las lecturas que para mí han sido decisivas.

Hace un par de días Roberto dejó un comentario interesante en la entrada en la que yo me refería a los artículos que publicó la revista Arcadia sobre el reciente cierre de tres librerías independientes en Bogotá. Hoy quiero reproducir ese comentario porque me parece que en él Roberto toca temas críticos y que sus argumentos están no sólo bien fundamentados, sino también expuestos de una manera bastante clara.



Dice Roberto —todas las negrillas son mías:

‘Martín, a mi me encantan las librerías, me hacen muy feliz. Pero eso amerita un análisis desapasionado desde el punto de vista de la demanda y desde el punto de vista de la oferta:


1) Desde el punto de vista de la demanda I: a la gente no le gusta leer ni comprar libros. Un amigo hizo un estudio sobre el consumo de libros y la cifra es irrisoria. Se resalta en este estudio que el nivel de ingreso no influye en el tema. Ni ricos ni pobres leen. Aislando el efecto el ingreso, las diferencias en las medias (de consumo de libros) no era estadísticamente significativa. Hay muchas mercancías no-necesarias que están por encima del libro.


2) Por el lado de la oferta I: la feria del libro estacionalizó la oferta de libros. Además marcó una posición dominante desde el punto de vista del último eslabón de la comercialización. Esto en otras palabras se traduce en la imposición de una variedad limitada y de un precio alto.


3) Por el lado de la oferta II: Las librerías “de culto” o los libreros “de culto” están invadidos de una aureola de mística que es contraproducente. No aceptan que están en un negocio y, bajo el pretexto de no traicionarse a si mismos, prefieren morir antes que buscar una solución económica y creativa que les permita sobrevivir sin menoscabar la calidad.


4) ¿Cómo solucionar el problema?: Lo único que puede doblegar a la posición dominante es 1) La regulación del poder de mercado (la feria del libro es un exabrupto); 2) Incrementar las preferencias por la lectura en la política educativa y 3) La creatividad de los libreros, esto es, en el mercado sólo una innovación puede vencer al mercado monopólico.


Frente a la última, los libreros prefieren la muerte porque se niegan a aceptar que vender libros es un negocio‘.


Sería interesante conocer la opinión de personas cuya experiencia profesional les ha permitido conocer de primera mano la evolución y la situación actual de las librerías en distintos lugares —de primerazo se me vienen a la cabeza particularmente Txetxu Barandiarán, Roger Michelena y El Llibreter pero seguro que se me escapan muchos otros conocedores del sector—, por lo cual podrían aportar una amplia variedad de matices a la reflexión sobre el tema.

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bogotá, ciudad sin librerías

Publicado por admin el Agosto - 19 - 2008 8 Comentarios

El último número de la revista colombiana Arcadia incluye un reportaje y una columna de opinión sobre el reciente cierre de tres librerías independientes en Bogotá: Exopotamia, Verbalia y La Caja de Herramientas. Años atrás habían cerrado otras librerías como la Buchholz, la Aldina, la Contemporánea, El Aleph, El Carnero y alguna otra que seguramente se me escapa o que no conocí. Yo sólo espero que las tres o cinco librerías independientes que hoy en día sobreviven en la ciudad tengan una larga vida.

Me imagino que el cierre de una librería independiente tiene repercusiones directas sobre la diversidad de la oferta. No es estimulante ni que el grueso de la venta de libros quede en manos de grandes superficies como Carrefour y el Éxito —donde sólo se le suele prestar atención a los libros que pueden superar un umbral mínimo de ventas— ni que la Panamericana o la Librería Nacional se conviertan en la única alternativa a éstos.


Aprovecho para citar las palabras de Valeria Bergalli, la editora de minúscula, con respecto a la importancia que tiene para proyectos como el suyo la existencia de una red de librerías independientes. Dice Valeria:

(…) en el fondo para editoriales como minúscula —desde el punto de vista del tamaño y de la cantidad de títulos que publicamos al año— lo fundamental es que haya una red de librerías independientes que esté en buena salud, que sea fuerte y que tenga una presencia amplia. En definitiva, librerías que trabajen de manera similar a la nuestra: intentando ofrecer a los lectores cosas que no son las propuestas mayoritarias o las que buscan sobre todo el rendimiento comercial’.


A continuación presento cito algunos apartes del reportaje y de la columna publicados en Arcadia —las negrillas y los subrayados son míos—:


- “¿Llegó el fin?”, de María Alejandra Pautassi


‘A finales de los años 70, muchas desaparecieron en las grandes ciudades de Estados Unidos. Lo mismo ocurrió en ciudades de Francia, España y Alemania, países con una importante tradición lectora. El lugar de las grandes librerías lo ocuparon las grandes cadenas. La razón, según Jason Epstein (mítico editor del New York Review of Books, creador de los libros de bolsillo y la Book Expresso Machine) era que la relación alquiler-stock no se correspondía: los altos costos de arriendo e impuestos en las grandes ciudades no hace inviable un producto de poca rotación como el libro. Una librería como La Caja de Herramientas, que no pasa de 60 m², tiene un lugar limitado para almacenar libros y, por lo tanto, también lo son sus ventas. Además, para que un libro se venda, llame la atención de un cliente, debe estar expuesto. Bien sea en una mesa de novedades o recomendados, o en una estantería. Pero el tiempo que un libro está en una estantería cuesta y puede ser demasiado en comparación con su precio al público’.

‘Alba Inés Arias, librera desde hace 12 años en la Lerner norte, una de las librerías independientes más grandes en el país y con 40 años de tradición, está de acuerdo. Los ingresos de la librería no dependen de las novedades. Los best sellers del momento, de hecho facturan un porcentaje pequeño de sus ventas del mes. Su negocio está en los clientes que compran muchos títulos de un mismo tema: investigadores, profesores universitarios y periodistas’.

‘(…) Las editoriales, sin embargo, no pueden pagar más. En editorial Planeta, por ejemplo, casi un 10% del costo de un libro va para los autores, el 20% está destinado a la impresión, el 10% al transporte y el 3% en comisiones para las personas que venden a las librerías. Si le sumas el 40% de comisión a distribuidores y librerías, queda un 17% para los costos de sostenimiento de editorial (facturación, publicidad, prensa, mercadeo, salarios). En este sentido, Gabriel Iriarte, director editorial de Norma, dice que “si el problema está en el descuento (el porcentaje que ganan las librerías) lo que se pone en duda es la viabilidad del mismo negocio editorial. Si a los libreros se les diera más descuento, no habría que cerrar las librerías, sino las editoriales”’.

Mientras en Argentina hay unas 1.700 librerías y en México 1.900, en Colombia solo se tiene noticia de 150 (y ahora menos). En promedio un colombiano compra alrededor de seis libros al año (incluidos textos escolares) y lee menos: en promedio 1,6. Y si Colombia se está peleando con Argentina el cuarto puesto en producción de libros de la región se debe a que imprimir en Colombia, desde hace unos años, es muy barato. No porque haya una gran demanda’.

“La sobreoferta no le sirve a nadie. Pero es lo que el mercado manda. El público busca novedades”, admite Alberto Sánchez, gerente comercial de Planeta. Y continúa: “El problema de las pequeñas librerías es que el mercado ha cambiado. El librero tiene que cambiar y adaptarse a lo que está ocurriendo en el mercado colombiano”’.

‘Según Robert Max Steenkist, coordinador de la Red de Librerías del Cerlalc, el cuello de botella está en que “mientras las editoriales funcionan como negocios, con puntos de equilibrio y con el objetivo de generar unas ganancias, la venta de libros está regida por otros principios. La razón social de las editoriales es distinta a la de las librerías, cuya función es llegar a un nicho de lectores ofreciéndoles una diversidad de opciones y de títulos” (…) Como ha pasado en Argentina, México y Chile, las pequeñas librerías deben ampliar su catálogo de servicios (intentar acercar al lector a los autores, hacer eventos y ofrecer distintos servicios culturales —dice Steenkist y concluye—: Se trata siempre de vender libros. Pero hacerlo de otra manera”’.

- “La sociedad de las librerías muertas”, de Nicolás Morales


‘Con la certeza de lo irreparable, finalmente ocurrió: las librerías independientes naufragaron. La especulación inmobiliaria, los remates de saldos editoriales y la rotación excesiva de títulos, dicen los libreros, se llevaron del mapa del norte y centro de Bogotá la historia, trayectoria y clientela de un puñado de muy buenas librerías: Verbalia, Caja de Herramientas y Exopotamia cierran sus puertas (…) Sus casos confirmarán aquí una tendencia mundial: la desaparición de las librerías de barrio, aplastadas por los mega malls de libros’.

Serán Panamericana, la Librería Nacional, Lerner y el Fondo de Cultura Económica quienes se queden con un pastel que solo compartirán con Carrefour y el Éxito mientras Paulo Coelho siga haciendo sonar sus registradoras. Sin demasiada fe albergo la esperanza de que Biblos, Alejandría y Arteletra, tres librerías independientes importantes del norte y centro de la ciudad, consigan sobrevivir como pequeños oasis de criterio y humanidad en un entorno en el que los libros y las palabras terminaron carcomidos por los best sellers y los porcentajes de utilidad a los que solo les sacan jugo quienes lograron acaparar toda la cadena alimenticia del libro. Podríamos debatir sobre las verdaderas razones de la debacle. A las ya mencionadas se sumarían el desorden administrativo, los robos, la compra directa de las instituciones a las editoriales, la piratería, el precio de los libros importados y una cierta falta de tacto de los distribuidores con los pequeños libreros’.

(…) es triste darse cuenta de que lo poco que hay, o hubo en Bogotá, está desapareciendo. Esta ha sido, es y será una ciudad sin librerías. No hay librerías en el sur de la ciudad, salvo tres Panamericanas en Plaza de las Américas, Venecia y el Restrepo; no hay librerías en el occidente, salvo una Panamericana en Salitre’.


Hay mucho por comentar pero no sé por dónde empezar. ¿Alguien se atreve a proponer un punto de partida?

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