archivo de la categoría “literatura”

Lunes, febrero 12, 2007 categorizado bajo edición, escritores, literatura, literatura estadounidense

‘vinieron como golondrinas’, un libro que tienta

Durante cerca de cuarenta años William Maxwell (1908 – 2000) fue el editor de ficción de The New Yorker, donde contribuyó a dar a conocer a autores como J. D. Salinger, Tom Wolfe, Vladimir Nabokov, John Updike, John Cheever, Issac Bashevis Singer y Flannery O’Connor. Su novela Vinieron como golondrinas acaba de ser publicada por la editorial barcelonesa Libros del Asteroide.

El hecho tanto de que Maxwell haya estado al frente de The New Yorker durante un período de esplendor en el desarrollo de la narrativa norteamericana, como de que haya impulsado la carrera de algunos de los autores que protagonizaron dicho esplendor despiertan mi curiosidad hacia su novela —que, dicho sea de paso, ha recibido muy buenas críticas—. Seguramente Vinieron como golondrinas será una de mis próximas lecturas.

el fenómeno de les bienveillantes

Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, es uno de esos fenómenos inexplicables que de vez en cuando producen desconcierto en el mercado editorial. Si no, ¿cómo explicar el hecho de que un desconocido autor norteamericano escriba en 112 días y en francés su primera novela, de que ésta tenga 900 páginas, de que Gallimard la publique, de que tras su lanzamiento en agosto de 2006 Les Bienveillantes rápidamente se convierta en un best seller en Francia y de que en noviembre del mismo año se gane el Prix Goncourt —que es el premio más prestigioso de la literatura francesa—?

Para empezar, es raro que un desconocido autor gringo haya escrito en francés su opera prima de 900 páginas. Pero más raro aún es el hecho de que una editorial como Gallimard la haya publicado. Al fin y al cabo la buena ficción literaria se vende poco y apostar por una obra tan extensa es un riesgo inminente, sobre todo si su autor no es una figura posicionada en el mercado y si la novela no obedece a la fórmula de lo que se conoce como literatura de aeropuerto.


Dicen que la editorial RBA ha comprado en una subasta los derechos de traducción de Les Bienveillantes, cuya versión en español empezará a circular hacia principios de 2008. Debido al impulso que le dan el reconocimiento tanto del Goncourt como de la crítica y el tema en torno al cual se articula el argumento, es probable que el fenómeno de Les Bienveillantes se reproduzca en otros mercados y que la primera novela de Littell se convierta en uno de esos libros que además de ser buenos tienen un buen rendimiento comercial.

Viernes, febrero 9, 2007 categorizado bajo literatura

bcnegra

Tal vez el relato policíaco sea el género más popular de la ficción literaria. Cuando me fijo en los títulos de los libros que lee la gente en el metro o antes de irse a dormir, la mayoría de las veces se trata de cosas como La sombra del viento, Los círculos de Dante, El Código Da Vinci, La sombra de Poe o El club Dante. Uno de los grandes desafíos de este tipo de relatos consiste en generar momentos de tensión durante la narración y en introducir giros narrativos que sorprendan al lector, para quien encontrar la solución al misterio en torno al cual se articula el argumento es todo un reto.

La buena literatura policíaca en la que se mezclan dosis adecuadas reflexión del protagonista y de acción puede llegar a ser mucho más que una fuente de entretenimiento en la medida en que divierte y al mismo tiempo desafía al lector. Hay pocas cosas mejores que un relato policíaco en el que todo esté puesto milimétricamente, en el que se retomen todos los clichés propios del género, en el que la solución del enigma esté en un detalle aparentemente marginal, al que no le sobre nada y cuyo desarrollo logre alcanzar la perfección matemática —como los de Poe, Agatha Christie, Simenon, H. Bustos Domecq o Rubem Fonseca—.

Esta semana BCNegra le rinde un homenaje al que siempre ha sido considerado un género literario menor. La estrella del evento que se celebra en distintos lugares de Barcelona ha sido el sueco Henning Mankell, a quien le concedieron el Premio Pepe Carvalho 2007. Mankell es el autor de novelas como El cerebro de Kennedy, Antes de que hiele, El retorno del profesor de baile y La quinta mujer.




En el blog de la librería Negra y Criminal hay una serie de crónicas con todos los pormenores de lo sucedido en BCNegra, un evento lleno de curiosidades como la mesa redonda ‘CSI en Las Vegas y policía científica en Barcelona’.

Lunes, febrero 5, 2007 categorizado bajo edición, escritores, literatura, literatura latinoamericana, literatura peruana

prosas apátridas

Tras haber oído a alguien decir algunas cosas interesantes sobre Julio Ramón Ribeyro, quise saberlo todo sobre él. En Internet no encontré mayor cosa y en las librerías de Bogotá tampoco. Sin embargo, en la biblioteca Luis Ángel Arango encontré el volumen de sus cuentos completos editado por Alfaguara. Después de leer dos o tres o cinco cuentos suyos, Ribeyro entró a formar parte de mi lista de autores favoritos.


Un libro fantasma


Como toda la gente que hablaba de Ribeyro mencionaba sus Prosas apátridas, quise leer ese libro que con el paso del tiempo se me terminó convirtiendo en uno más de aquellos de los que tantos hablan pero que para mí son inaccesibles. Como no lo encontraba en ninguna librería ni en ninguna biblioteca, empecé a ver Prosas apátridas como un libro fantasma cuya existencia era casi una leyenda urbana más.

Y lo siguió siendo hasta hace un par de semanas que entré a la librería La Central de Mallorca buscando un libro de textos cortos de no ficción para recuperar el hábito de leer en mis ratos libres. Como en la mesa de novedades no había encontrado nada que me atrajera lo suficiente, me fui hacia la sección de narrativa latinoamericana. Y justo cuando estaba echando el primer vistazo me encontré con una edición de Seix-Barral de Prosas apátridas, de Julio Ramón Ribeyro.

Emocionado, cogí un ejemplar del libro y me puse a leer la contraportada y las solapas. Cuando, como hago siempre, examiné los datos del libro entendí por qué nunca había dado con él: además de que de Prosas apátridas solamente había una edición de 1975 y otra de 1986, la que yo tenía en mis manos era de enero de 2007. Por otra parte, en ese momento me di cuenta de que no tenía ni la menor idea acerca del tema del libro y de que lo que me había atraído desde el primer momento era su título.

Inclasificables y entrañables


Con respecto al título dice Ribeyro en la nota del autor: “El título de este libro merece una explicación. No se trata, como algunos lo han entendido, de las prosas de un apátrida o de alguien que, sin serlo, se considera como tal. Se trata, en primer término, de textos que no han encontrado sitio en mis libros ya publicados y que erraban entre mis papeles, sin destino ni función precisos. En segundo término, se trata de textos que no se ajustan cabalmente a ningún género, pues no son poemas en prosa, ni páginas de un diario íntimo, ni apuntes destinados a un posterior desarrollo, al menos no los escribí con esa intención. Es por ambos motivos que los considero ‘apátridas’, pues carecen de un territorio literario propio. Al reunirlos en este volumen he querido salvarlos del aislamiento, dotarlos de un espacio común y permitirles existir gracias a la contigüidad y al número”.

Sin pensarlo dos veces compré el libro, me fui rápido a mi casa y al llegar allí me senté a leerlo. Tras leer la nota del autor seguí con la prosa número 1, después con la 2 y luego con la 3 y así sucesivamente hasta que tuve que parar porque no quería quedarme con las manos vacías tan rápido. Después de un rato releí una y otra vez lo que ya había leído, lo cual me tranquilizó porque me di cuenta de que el sentido de esos textos breves era tan profundo que podía releerlos cuantas veces quisiera sin agotarlos.

Ribeyro escribió estos textos sueltos que encierran una visión del mundo absolutamente ecuánime y consistente con un estilo tan breve, económico, contundente e intimista, que leyendo sus Prosas apátridas me sentí como si estuviera dando vueltas en el patio de mi propia casa.

Domingo, febrero 4, 2007 categorizado bajo escritores, literatura

garcía márquez por bolaño


García Márquez: Un hombre encantado de haber conocido a tantos presidentes y arzobispos”.


[ Entrada del “Diccionario Bolaño”, publicado por la revista El Cultural de el diario El Mundo el 30 de diciembre de 2004 e incluido en los anexos del libro Para Roberto Bolaño, de Jorge Herralde (Editorial Acantilado, 2005).
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