artistas e intelectuales inmigrantes
A menudo se dice que los tiempos de crisis son un terreno fértil para la creación intelectual y artística. En el plano tanto individual como colectivo las crisis suscitan reflexiones y reacciones que se cristalizan en todo tipo de expresiones concretas que dan cuenta de percepciones y opiniones con respecto a lo que está sucediendo.
En medio de la Guerra Civil y de la represión del régimen franquista, muchos españoles consideraron que la única forma de conservar su libertad e incluso de sobrevivir era dejando su país. Si en la España de aquellas décadas no había un lugar para que afloraran muchas ideas e iniciativas tanto intelectuales como artísticas, países como México, Argentina, Venezuela, Colombia y Francia fueron un caldo de cultivo para éstas. Así lo demuestra el trabajo que hicieron durante su exilio figuras como Pablo Picasso, Luis Buñuel, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Francisco Ayala, Pedro Salinas, Paco Porrúa y muchos otros.
Estos intelectuales y artistas fueron bien recibidos en los lugares a los que llegaron, donde propiciaron un diálogo entre las ideas que traían consigo y las que encontraron allí. Esta experiencia fue tan enriquecedora tanto para los exiliados como para las sociedades receptoras, que su balance no podría ser mejor.
Años más tarde un puñado de escritores latinoamericanos que tenían poco o nada que ver entre sí encontraron en Ciudad de México, Buenos Aires y Barcelona las condiciones que no existían en ese momento en sus países para publicar su obra y darla a conocer más allá de las fronteras de éstos. De hecho lo que se conoce como el boom latinoamericano es en gran parte una consecuencia de la complicada situación política y económica de los países latinoamericanos, que en su mayoría empezaban a caer una vez más en manos de gobiernos dictatoriales.
Los mayores reconocimientos que recibieron figuras como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Alejo Carpentier, Julio Cortázar, José Lezama Lima, Carlos Fuentes o Juan Rulfo durante su vía hacia la consolidación como grandes escritores no vinieron de sus países de origen, donde muchas veces apenas se publicaban sus obras. Debido a circunstancias diversas muchos de ellos se vieron obligados a dejar sus países y a buscar la manera de abrirse campo en otros lugares donde sus ideas y su trabajo fueran mejor valorados. Y lo lograron.
El resultado de ambas experiencias debería servir como punto de partida para cuestionar la manera como actualmente se está satanizando la inmigración.

@martingomez78