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curso de libro 2.0: la nueva cadena de valor del libro, en el idec de la universitat pompeu fabra

El próximo mes de junio se realizará en el IDEC-Universitat Pompeu Fabra el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, que codirigen la escritora, analista y empresaria de temas de gestión digital Neus Arqués y el editor Roger Domingo.

 

En la sesión del próximo miércoles 13 de junio estaré en este curso hablando de críticos, influentials y lectores.

 

 

 

 

A continuación reproduzco el programa del curso:

 

Sesión 1: El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0

 

1.1. Presentación del curso, de los ponentes y de los asistentes. Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

1.2. El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0. Neus Arqués. (1 h)

 

Sesión 2: Autores y agentes: Del “libro” al “activo”

 

2.1. “Autoemprendedores”. El autor como marca. La relación con el lector. La gestión del propio patrimonio editorial. Neus Arqués. (1 h)

 2.2. Los nuevos royalties: ¿Dónde está el dinero? Nuevos formatos y nuevos modelos de cesión de derechos. ¿Cuál es la aportación de valor del agente en la actualidad? Representante de la Asociación de Agencias Literarias – ADAL. (1 h)

 

Sesión 3: El editor: del papel a la pantalla

 

3.1. Jesús Badenes. Grupo Planeta. (1 h)

3.2. Carles Revés. Grupo Planeta. (1 h)

3.3. Claudio López de Lamadrid. Random House Mondadori. (1 h)

3.4. Ernest Folch. Ediciones B. (1 h)

 

Sesión 4: La librería y el lector

 

4.1. La librería y las nuevas tecnologías. Antoni Daura. Gremi de Llibreters. (1 h)

4.2. Críticos, influentials y lectores. Martín Gómez. El ojo fisgón. (1 h)

 

Sesión 5: Del libro al libro digital

 

Cambios en la escritura, en la lectura y en los hábitos de compra.

5.1. Luis González. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. (2 h)

 

Sesión 6: Los nuevos actores

 

6.1. Luis Collado. Google Books. (1 h)

6.2. Koro Castellano. Amazon España. (1 h) (Pendiente de confirmación)

 

Sesión 7: Taller práctico de publicación digital

 

6.3. Steven Tolliver. Hooked. (2 h)

 

Sesión 8: Visibilidad en línea

 

8.01. El plan de visibilidad. Neus Arqués. Manfatta. (1 h)

8.02. Visibilidad. Buenas prácticas. Roger Domingo. Grupo Planeta. (1 h)

 

Sesión 9: Libro 2.0

 

Debate sobre las opciones y los retos. Neus Arqués, Roger Domingo, participantes. (1 h)

 

Sesión 10: Evaluación y entrega de diplomas

 

Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

 

Titulación y Valor Académico

 

Certificado en Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro expedido por el IDEC-Universitat Pompeu Fabra.

 

 ***

 

Creo que el programa es bastante interesante y pertinente, que éste está sólidamente estructurado y que los profesores del curso pueden aportar una gran variedad de elementos para comprender los temas que se propone abordar en él, por lo cual hay mucho que aprender de ellos.

 

A quienes se animen a inscribirse en el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, allí los esperamos —ver los apartados correspondientes tanto a calendario y horario como a importe y financiación—.

entrevista a la agente literaria antonia kerrigan / “mi único logro ha sido ver a la mayoría de mis autores publicados en el máximo número posible de países”

Antonia Kerrigan empezó su carrera como agente literaria a principios de los años ochenta junto a Carmen Balcells, a quien según dice le debe todo lo que ha hecho hasta ahora y que le hizo ver que lo que realmente quería era tener su propia agencia. Y dicho y hecho: justo después de salirse de esa escuela que fue Carmen Balcells para ella, Kerrigan abrió su agencia literaria hace casi ya treinta años.

 

En esta entrevista Antonia Kerrigan habla acerca de las sorpresas que en ocasiones se ha llevado tras leer manuscritos de algunos autores desconocidos, de la racionalidad que hay detrás de las apuestas de su agencia, de la manera como Carlos Ruiz Zafón y Javier Sierra han contribuido a que el mercado anglosajón le abra sus puertas a la obra de autores hispanohablantes, del cambio de actitud de la industria editorial estadounidense frente a la literatura escrita en español, del interés que hoy en día suscita la literatura latinoamericana en España y, por supuesto, de su posición actual frente a la gestión de los derechos digitales —un tema con respecto al cual por lo menos de momento se muestra prudente y sobre el que parece tener sus reservas debido a la existencia de algunos interrogantes que en principio deberían resolverse próximamente—.

 

Con respecto a la reciente decisión de varios agentes literarios anglosajones de actuar como editores de ciertas obras de algunos de sus autores, Kerrigan comenta que le parece una línea de trabajo interesante si se trata de títulos que actualmente se encuentran descatalogados para que el público pueda volver a acceder a ellos fácilmente. Sin embargo, Kerrigan también dice que no está segura de que por cuestiones de compatibilidad sea posible ser agente y editor al mismo tiempo.

 

 

Martín Gómez: ¿Cómo definiría usted la función de una agencia literaria?

 

Antonia Kerrigan: Una agencia literaria se ocupa de los autores y de todos los asuntos relacionados con su producción creativa y con sus libros: desde leer el texto y dar una opinión hasta buscar un editor para comercializar su obra. Una vez el libro se ha publicado en su lengua original —la mayor parte de mis autores son españoles—, el siguiente paso consiste en buscar editores extranjeros que se interesen por la obra y que quieran traducirla a otros idiomas para conseguir que ésta se difunda lo máximo posible. No olvidemos que todo escritor escribe para que su obra la lea la mayor cantidad de personas posible. Por lo tanto ése es el objetivo final.

 

Por otro lado, una agencia literaria se ocupa de todos los papeles y de la parte económica: de las facturas, del dinero que ganen los autores, de pasar liquidaciones anualmente o de ver cuántos libros han vendido. En los servicios de una agencia literaria ahora también se incorpora la posibilidad de que la obra entre en libro electrónico y de que se distribuya en este formato tanto como se pueda a través de las nuevas plataformas de comercialización.

 

Una agencia literaria también puede prestar servicios de representación a agencias extranjeras, haciendo las veces de coagente o de subagente. Como yo desconozco el mercado asiático, tengo una persona allí que me sirve de coagente, que busca a los editores, que habla con ellos y que a cambio de un porcentaje vende los libros de mis autores en ese mercado. Yo hago lo mismo aquí para un agente y para una editorial que están en Estados Unidos y que necesitan a alguien que conozca el terreno que pisa.

 

M.G.: ¿Cuáles son los rasgos, los conocimientos y las competencias que a su juicio debe tener un agente literario?

 

A.K.: La verdad es que como es una profesión que no se aprende en ningún lugar ni tampoco hay ninguna universidad a la que puedas asistir, la mejor escuela a la que puedes ir es otra agencia literaria. Allí es donde hemos aprendido todos. Yo me formé en Carmen Balcells y desde que abrí mi agencia hacia 1983 o 1984 otros han aprendido conmigo y han montado las suyas propias.

 

Yo creo que hablar varios idiomas es una cosa absolutamente imprescindible. Pero aparte de eso, el único requisito es ser un buen vendedor y un buen lector. De resto no creo que haya ninguna otra cosa imprescindible más allá de tener ciertos conocimientos de humanidades y una cierta cultura, como en casi todos los trabajos.

 

M.G.: ¿Cuándo y bajo qué circunstancias empezó usted a trabajar como agente literaria?

 

A.K.: A principios de los años ochenta trabajé con Carmen Balcells, a quien le debo todo lo que he hecho hasta ahora y lo que soy porque con ella tuve la oportunidad de aprender un oficio y una profesión. Ella me hizo ver que lo que yo quería era tener una agencia literaria.

 

M.G.: ¿En qué momento y por qué motivo decidió usted abrir la agencia literaria Antonia Kerrigan?

 

A.K.: Cuando dejé la agencia de Carmen Balcells me puse manos a la obra y empecé absolutamente de cero. Si hubiera llegado a saber que iba a ser tan duro, seguramente no lo habría hecho. Pero como era mucho más joven y bastante inconsciente lo hice, perseveré y afortunadamente he tenido suerte.

 

M.G.: ¿Cómo es el proceso a través del cual la agencia literaria Antonia Kerrigan recluta a los autores que representa?

 

A.K.: Es un proceso es muy azaroso. Primero vienen autores a los que conoces, hablas con ellos, intentas colocar algún libro suyo y se recomiendan los unos a los otros. Un día un autor te llama o te manda un correo y te dice que después de haber escrito tres novelas juveniles tiene una para adultos y que cree que debería estar en una agencia. Por ejemplo, así fue como llegó Carlos Ruiz Zafón desde el otro lado del Atlántico. Y en su momento Matilde Asensi también llegó de esa misma manera cuando nadie la conocía porque cuando leyó su manuscrito una de las personas que trabaja conmigo dijo ‘este libro puede vender mucho’. Y así fue.

 

Eso es azar o suerte. Le dices al autor ‘mándame el libro’, te lo lees y dices ‘hombre qué bien, qué libro más estupendo. A ver si tiene éxito’. Y claro, cuando al autor le llega el éxito hay más gente que quiere estar en tu agencia. Hay otros factores que juegan un papel importante como la perseverancia o el hecho de tener un magnífico coagente en Estados Unidos que lee en español y que aprecia los libros que le mando porque eso me ha ayudado mucho a abrirme al mercado anglosajón.

 

Entre tanto sigo haciendo lo mismo: me ocupo de los autores que tengo pero sigo buscando y leyendo cosas nuevas. Cada vez tengo menos tiempo y tardo más en leer los libros pero de cuando en cuando encuentro alguna joya. Al final si un colaborador me dice ‘este libro es muy pero muy bueno’ siempre quiero leerlo para saber de qué va pero también hay muchos textos que se rechazan porque si alguien de la agencia dice que es imposible yo me fio plenamente de su palabra.

 

 

M.G.: ¿Cuáles son los servicios que les ofrece la agencia literaria Antonia Kerrigan a los autores que representa?

 

A.K.: Depende. Hay libros que simplemente lees, opinas y das tu parecer. En otros casos le dices al autor ‘estaría muy bien que te hicieran un editing’. Yo no hago un editing completo, así que a los autores les recomiendo a personas a las que pueden recurrir. A veces el editing lo hace la editorial pero si antes de mandarle el manuscrito a un editor creo que el autor ganaría mucho teniendo ayuda externa, sé a quién remitirlo.

 

M.G.: ¿Cómo es el proceso de búsqueda de un editor para los libros de los autores que representa la agencia literaria Antonia Kerrigan?

 

A.K.: Depende de la intuición de cada uno. Cuando estoy leyendo un manuscrito ya me estoy imaginando el tipo de editor que quiero y ya estoy viendo a la persona a la que le voy a hablar de ese libro. Es algo que viene cuando estás leyendo el manuscrito según el tipo de libro y el perfil de la editorial.

 

M.G.: ¿Cuáles son los factores que en un momento dado pueden llevar a la agencia literaria Antonia Kerrigan a apostar por un autor desconocido?

 

A.K.: Cuando nos gusta mucho un libro apostamos por él. A veces tenemos éxito y el editor se hace cómplice nuestro. Pero en muchas ocasiones nos ha pasado que hay libros a los que no hemos podido conseguirles un editor de ninguna de manera a pesar de que nos han gustado a todos. Por ejemplo, en el caso de Matilde Asensi tardamos tres años en encontrar un editor. El hecho de que apuestes por un libro no quiere decir que vayas a venderlo a la semana siguiente. Primero hay que convencer.

 

M.G.: A partir de la experiencia de la agencia literaria Antonia Kerrigan, ¿cómo percibe usted la evolución de la venta de derechos de autores hispanohablantes a otros mercados?

 

A.K.: Se ha abierto mucho. El éxito de Carlos Ruiz Zafón ha ayudado mucho más que muchísimo particularmente a que se abrieran los mercados anglosajones. Mercados como el italiano y el francés ya estaban al tanto de la literatura española pero el anglosajón era reacio a nuestros autores y de pronto con el éxito de Carlos se abrió muchísimo. Desde hace varios años se ha generado un interés por la literatura escrita en español. Ahora la mayoría de las editoriales tienen lectores en español y editores bilingües, que es algo que hasta hace diez años no existía. Antes tenían que buscar a un editor externo, mandarle el libro y fiarse de un informe de lectura pero ahora tienen editores que leen en español.

 

M.G.: ¿Cómo ve usted el posicionamiento actual de los autores hispanohablantes y de la literatura en lengua española en otros mercados?

 

A.K.: Hoy en día los autores hispanohablantes están bien posicionados, mucho mejor que hace unos años. Podrían estar estupendamente pero no todos consiguen traducirse. Sin embargo, están mucho mejor de lo que estaban antes y eso es un avance importante.

 

M.G.: ¿Cuáles son los factores que favorecen y dificultan la introducción de los autores hispanohablantes y de la literatura en lengua española en otros mercados?

 

A.K.: La temática no importa mucho. El tiempo entre costuras, de Maria Dueñas, es una novela sobre el protectorado español en Marruecos. Se trata de un tema que incluso muchos españoles desconocen y uno diría que un libro de este tipo no se va a vender nunca en Estados Unidos pero no es así porque se publicará y los americanos están muy entusiasmados con la novela.

 

Por ejemplo, Javier Sierra ayudó muchísimo a la entrada de los autores españoles al mercado estadounidense. Incluso entró a la lista de los más vendidos de The New York Times, lo cual influyó muchísimo para que los editores de Estados Unidos empezaran a plantearse la compra de obras de autores hispanohablantes.

 

 

M.G.: ¿Cómo percibe usted el estado actual y el potencial del mercado del libro latinoamericano así como su posición frente al mercado español?

 

A.K.: En España está volviendo a haber un cierto interés por lo que se está escribiendo en Latinoamérica. Hubo mucho interés con el boom, después un cierto desinterés y luego un nuevo interés durante la época del crack. Y ahora el mercado español está volviendo a interesarse por el trabajo de los escritores latinoamericanos.

 

M.G.: ¿Usted es partidaria del modelo de gestión de derechos universales en lengua española o de uno basado en la partición geográfica que presuponga su explotación en territorios limitados del ámbito hispanohablante?

 

A.K.: Ésta es una pregunta difícil de contestar. Si hay un libro que es muy pero muy mexicano, tú sabes que se trata de un libro sólo para México. Los grandes grupos suelen querer comprar derechos mundiales en lengua española porque son los que tienen filiales tanto en España como en todos los países de Latinoamérica. Como la práctica nos enseña que un libro que un gran grupo publica en un país latinoamericano —pongamos el ejemplo de Colombia— normalmente no llega a España y viceversa, yo he llegado a un acuerdo con estos grandes grupos: yo les cedo los derechos mundiales durante un período de 12 o 18 meses y si al cabo de ese tiempo el libro no está en todos los países de habla hispana, los derechos que ellos no están usando regresan al autor.

 

M.G.: ¿Qué piensa usted acerca de la reciente decisión de varios agentes literarios anglosajones como Andrew Wylie, Ed Victor, Curtis Brown y Blake Friedman de actuar como editores de ciertas obras de algunos de sus autores?

 

A.K.: Me parece interesante. Creo que hay que pensárselo mucho porque es un hecho muy reciente y hacer eso también requeriría mucha infraestructura. Y no sé si es compatible ser agente y al mismo tiempo editor. Aún no me posiciono sobre el tema pero me parece que es interesante, especialmente si los agentes van a ser editores de libros que actualmente están descatalogados. El hecho de poder darle una segunda vida a libros que se encuentran descatalogados me atrae muchísimo pero ahora mismo no tengo una opinión fija o formada sobre esto. Creo que me arriesgaría a digitalizar y a poner en libro electrónico todos los títulos que se encuentren descatalogados para que estén a disposición del público. Eso sí que me parecería muy interesante.

 

M.G.: ¿Cuál es actualmente la política de la agencia literaria Antonia Kerrigan con respecto a la gestión de los derechos digitales de las obras de sus autores?

 

A.K.: No tengo una política al respecto y explicaré por qué. Yo tengo algunas ideas que requieren muchas discusiones con editores tanto españoles como de otros países. Creo que los derechos digitales deben ser sin exclusivas, que nadie debe tenerlos todos y que los libros tienen que estar en todas las plataformas digitales que haya. Con esto me refiero a que deben estar en Amazon, en Barnes & Noble, en Libranda y en donde sea. Los editores tienden más a querer quedarse con todos los derechos digitales y creo que también debe haber una gran y profunda discusión acerca tanto de los precios que van a poner como de los porcentajes que van a darle al autor. Por tanto, en estos momentos yo estoy en una nube de interrogantes que espero que vayan resolviéndose a lo largo de los próximos meses para poder definir en un momento la política de esta agencia con respecto a la gestión de los derechos digitales. De momento nuestra política consiste en escuchar, comentar y discutir todo lo relacionado con los derechos digitales para llegar a una conclusión con respecto a qué es lo más beneficioso para el autor y a cómo hacer que las editoriales queden contentas con sus resultados. En este sentido estoy muy sintonizada con otras agencias como las que forman parte de la Asociación de Agencias Literarias de España (ADAL).

 

M.G.: ¿Cuál cree usted que es en el mediano y en el largo plazo el potencial desarrollo del mercado de los contenidos en formato y soporte digital en el ámbito hispanohablante?

 

A.K.: Yo creo que todo tenderá a ir a más. Si tenemos que seguir el ejemplo norteamericano, yo diría que todo irá a más. Ahora, predecir me parece difícil.

 

 

M.G.: ¿Cuáles han sido hasta el momento los principales logros de la agencia literaria Antonia Kerrigan?

 

A.K.: El único logro es cumplir la meta de cualquier agente, que es conseguir que todos sus autores o la mayor parte de ellos se publiquen en el máximo número posible de países. Creo que cada vez he conseguido que mis autores tengan una mayor presencia en los países europeos, asiáticos, americanos y anglosajones. Esta tendencia ha ido en aumento, lo cual es un gran logro para mí.

 

M.G.: ¿Cuáles han sido las principales dificultades con las que se ha encontrado durante su trabajo al frente de la agencia literaria Antonia Kerrigan?

 

A.K.: En una época los editores no se arriesgaban con autores que no tenían un nombre o con figuras jóvenes. Esos años fueron difíciles porque podías hacer poco si no representabas a grandes nombres. Después las cosas han ido cambiando porque he conseguido algún éxito y cuando esto pasa todos empiezan a hacerte más caso.

 

M.G.: ¿Cuál es su balance con respecto a la experiencia de la agencia literaria Antonia Kerrigan?

 

A.K.: Mi balance es que la experiencia ha valido la pena.

 

Transcripción: Margarita María Pérez Barón

Jueves, diciembre 2, 2010 categorizado bajo agentes literarios, destacados, oficios, traducción

antonia kerrigan y la gestión de los derechos de traducción

La agente literaria Antonia Kerrigan fue la invitada a la sesión del pasado 8 de noviembre del ciclo Edicció. Diálogos con traductores, agentes literarios y scouts literarios, que viene realizando la librería Laie en el café de su sucursal de la calle Pau Claris de Barcelona.

Después de definir una agencia literaria como una gestoría y de referirse tanto a los aspectos de su oficio que le gustan como a los que la aburren, Kerrigan le dedicó una buena parte de su intervención a un tema crítico para la industria editorial en su conjunto: la gestión de los derechos de traducción.

Entre las observaciones que hizo Kerrigan con respecto a la gestión de los derechos de traducción, destaco las que más me llamaron la atención:

- Carlos Ruiz Zafón ha hecho mucho por la traducción de los libros españoles.

El éxito de los libros de Ruiz Zafón en el mercado estadounidense le abrió las puertas de éste a la literatura proveniente de España y de otros países hispanohablantes.

Vale la pena recordar la observación de Sergio Vila-Sanjuán en una entrevista que le hice en 2008 con respecto al significado que tiene el fenómeno Ruiz Zafón para la internacionalización de la narrativa española:

‘Lo que podríamos llamar best sellers globales —es decir, libros que aparecen simultáneamente en distintos mercados, que están en las librerías de aeropuerto y que forman parte del mainstream— empieza en la década del 2000 con Carlos Ruiz Zafón, quien con La sombra del viento entra con fuerza en el mercado anglófono y marca la globalización de la narrativa española.

Durante la década del noventa otros autores españoles ya habían entrado en el circuito europeo. Por ejemplo, Pérez-Reverte ya había tenido un gran éxito en Francia y Marías a su vez se había convertido en un fenómeno en Alemania. Sin embargo, salvo Pérez-Reverte ningún autor español había podido entrar al mercado anglosajón. Ruiz Zafón consigue ser un best seller en Inglaterra y en los Estados Unidos —lo cual es una cosa rara—, a raíz de lo cual entran a esos mercados escritores de una onda más comercial que literaria como Javier Sierra o Julia Navarro. En fin, por primera vez España entra en el mercado del best seller global’.

- Si dentro del proceso de selección de manuscritos antes los editores estadounidenses y británicos no contaban con lectores en español, desde hace unos pocos años es cada vez más frecuente que los tengan en sus plantillas.

Al mercado anglosajón a menudo se le reprocha el hecho de que anualmente traduzca tan pocos libros escritos en otras lenguas, lo cual marca una asimetría enorme en su relación con otros mercados en los que los títulos traducidos del inglés tienen una presencia más que significativa.

Emily Williams aborda este tema desde una perspectiva bastante interesante en su artículo “The Translation Gap: Why More Foreign Writers Aren’t Published in America”, publicado el pasado 11 de enero en Publishing Perspectives.

- La venta de los derechos en los Estados Unidos suele producir un efecto dominó.

Si la compra de los derechos de un libro extranjero por parte de una editorial estadounidense puede incentivar a editoriales de otros países a seguir sus pasos, los buenos resultados en ventas de un título en los Estados Unidos se convierten en un argumento de venta para introducirlo en otros mercados —aunque es necesario que aclarar que el éxito no puede transferirse automáticamente de un mercado a otro porque cada uno tiene sus particularidades—.

Y para terminar, un par de observaciones sueltas sobre los mercados alemán y francés:

- La literatura latinoamericana despierta un interés particularmente llamativo y creciente en Alemania.

- Los franceses tardan mucho traduciendo.

Algunas de los planteamientos que hizo Antonia Kerrigan en su charla me hacen pensar que más allá de su contribución a la promoción de las culturas nacionales en el extranjero, la gestión de los derechos de traducción es un eje importante para la industria editorial de un país debido a lo que por concepto de ventas y regalías pueden facturar los agentes literarios, los editores y los escritores, a la ampliación del ámbito de circulación de sus obras y autores y al posicionamiento de éstos más allá de sus fronteras.

Miércoles, abril 28, 2010 categorizado bajo agentes literarios

‘el boom se inventó para vender’, dice carmen balcells (l’agente provocatrice)

Aunque es bien sabido por todos que Carmen Balcells no da entrevistas, en los últimos cuatro años ha concedido dos: una el 21 de abril de 2006 y otra el pasado 22 de abril.

 

 

 

 

Curiosamente ambas entrevistas las ha hecho Xavi Ayén y han sido publicadas por el diario La Vanguardia en vísperas de Sant Jordi. Y curiosamente en las dos se hace énfasis sobre todo en lo poderosa que es Balcells. Basta con ver los títulos bajo los cuales han sido publicadas: “Balcells, la dueña del boom* y “Ahora mi gran sueño es comprar el teatro Principal”.

 

De hecho, en 2006 Balcells declaraba que ‘tengo más vocación de poderosa que de agente literaria’. Así no más.

 

 

 

 

Quien quiera entender por qué Carmen Balcells es la agente literaria más importante de España y les lleva tanta ventaja a las demás, puede encontrar las claves en las declaraciones recogidas por Ayén.

 

En un recuadro titulado “El boom se inventó para vender, no es un club de amigos”, cuando Ayén afirma que no todos los autores pertenecientes a este círculo siguen siendo amigos —quizás refiriéndose a la famosa trompada que según dicen Vargas Llosa le dio alguna vez a García Márquez por razones sobre las que mucho se ha especulado— Balcells responde:

 

‘Pero es que esa no era la finalidad del boom. El invento de la palabra boom no fue para constituir una fraternidad de amigos, para relacionarse afablemente e irse de excursión al campo con las familias. No, no, no… Aquello era un lobby, algo que tiene que ver con el poder literario. Con vender, ¿comprende? Vender. Y, tantas décadas después, aún funciona el invento. Venden millones de ejemplares. Son excelentes escritores. Hay intentonas de imitar aquello, de crear grupos aquí y allá. Pero los que venden son los chicos del boom: Gabo, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes, Donoso, Allende…’

 

Sin lugar a dudas esta declaración de Balcells pone a tambalear las hipótesis de investigación y las conclusiones de las tesis doctorales de cientos de investigadores de prestigiosas universidades de los Estados Unidos, América Latina y Europa que han gastado millones de neuronas, años de estudio, ríos de tinta, toneladas de papel y no pocos terabytes construyendo, comprobando y debatiendo sesudas y complejas teorías con respecto a ese maravilloso fenómeno literario que se conoce como “el boom latinoamericano” y que muchos hemos adorado hasta el hartazgo.

 

Esta declaración ameritaría un recorte de los presupuestos de los departamentos de Literatura Latinoamericana de las universidades y la supresión no sólo de algunas cátedras sino también de unos cuantos puestos de trabajo aquí y allí. Pero eso no va pasar porque los especialistas en el boom latinoamericano deben andar tan ocupados escribiendo papers, leyendo journals, preparando conferencias y organizando congresos, que es bastante probable que nunca lleguen a enterarse de lo que anda diciendo la inventora de un “movimiento” o una “generación” que ella misma define nada más ni nada menos que como un lobby.

 

Si lo que dice Balcells es cierto, la historia del boom latinoamericano debería estudiarse en las escuelas de negocios, en los postgrados de Marketing e incluso en las facultades de Ciencia Política o Relaciones Internacionales y no en los departamentos de Literatura Latinoamericana.

 

Me pregunto una vez más si a quienes observamos el mundo de la edición y reflexionamos sobre él no nos habrá llegado la hora de empezar a abordarlo desde una perspectiva en la que el pragmatismo prevalezca sobre la idealización.

 

* nota: la entrevista “Balcells, la dueña del boom” puede leerse en la página Web del diario El Clarín.

una cuestión de derechos

Como dije en mi entrada de ayer, Sergio Vila-Sanjuán explica en Pasando página los cambios que produjo la agente literaria Carmen Balcells en el campo de la negociación de los derechos en la edición española.

Dice Vila-Sanjuán:

‘¿Cuáles son los cambios que Balcells ha propiciado? Principalmente son dos: acabar con los contratos indefinidos e introducir en el mercado del libro español los adelantos’. (Pasando página, pág. 130)



Pero el aspecto al que me refería ayer al hablar sobre las dificultades a las que deben enfrentarse los autores que escriben en castellano para ser publicados en otros países donde se habla su misma lengua es distinto y tiene que ver con la posibilidad de que editores diferentes publiquen una misma obra en distintos países hispanohablantes en lugar de que lo haga uno solo para América y España. Así explica Vila-Sanjuán esta práctica:

‘Es lo que se llama “partición de derechos”, que implica que un mismo libro, en castellano, puede ser vendido a varias editoriales diferentes de España y América creando una división territorial. La razón principal, argumenta Balcells, es que así se asegura una distribución efectiva, mientras que cuando los libros se vendían únicamente a una editorial española resultaban mal distribuidos al otro lado del Atlántico. Desde el punto de vista de Balcells, resulta absurdo desperdiciar el potencial de mercados en alza como el mexicano; hay que aprovecharlo al máximo. Ni que decir tiene que todas estas iniciativas representan auténticas revoluciones para el mercado del libro español y contribuirán decisivamente a configurarlo tal como es hoy’. (Pasando página, pág. 132)


El tema derechos universales para lengua castellana vs. derechos por partición geográfica me suscita varias preguntas:


¿Qué es más favorable para los autores hispanoamericanos que aspiran a que su obra sea conocida en países distintos del suyo donde también se habla castellano: que una editorial tenga los derechos para todo el ámbito hispanohablante o fragmentar los derechos por países? ¿Venderle los derechos universales en castellano de un libro a una sola editorial garantiza su circulación en todos los países? ¿Qué lleva a una editorial que ha comprado los derechos universales en castellano de un libro a moverlo sólo en unos países y a dejarlo quieto en otros? ¿Qué puede hacer un autor que le ha vendido los derechos universales en castellano de un libro suyo a una sola editorial si ésta no lo mueve en ciertos países? ¿Ganan más los agentes y los autores recurriendo al mecanismo de partición de derechos? ¿En qué medida la escogencia de uno u otro mecanismo de gestión de derechos afecta tanto a una editorial independiente como a los sellos pertenecientes a un gran grupo? ¿Qué diferencia existe entre las editoriales españolas y las hispanoamericanas en términos de poder de negociación a la hora de defender de cara a una agencia literaria su posición a favor de uno u otro mecanismo?


Sería bueno saber qué opinan al respecto los autores, agentes y editores a partir de su experiencia.


No es fácil entender por qué, como dice Javier Moreno en HermanoCerdo, conseguir autores jóvenes colombianos en Lima es imposible. Claramente la cosa no es tan sencilla como hablar de un mercado unificado o como decir que se está desperdiciando el potencial que en términos comerciales y culturales encierra el hecho de tener una masa crítica de cerca de quinientos millones de lectores cuya lengua materna es el castellano.

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