archivo de la categoría “periodismo”

Jueves, junio 10, 2010 categorizado bajo 1, literatura nórdica, periodismo, traducción

¿hasta dónde podemos confiar en los medios generalistas tradicionales?

El pasado miércoles 26 de mayo, un par de días antes de empezar la Feria del Libro de Madrid que este año rinde homenaje a la literatura nórdica, leo en la sección Culturas del diario Público un reportaje titulado “El ‘boom’ nórdico no tiene traductores”. El reportaje, cuyo resumen afirma que ‘menos de 20 profesionales interpretan finés, islandés, danés, noruego y sueco a pesar de los cientos de títulos que se publican’, empieza así:

‘La literatura nórdica no tiene quien la traduzca en España. El boom de la novela negra desatada por autores como el sueco Stieg Larsson provocó que las editoriales buscasen autores por las esquinas más frías de Europa. Desde Islandia a Suecia, Finlandia y Dinamarca. Pero, ¿y quién traduce a todos esos escritores? La cruda realidad es que hay tan pocos profesionales que dominen el castellano y una lengua nórdica que acumulan exceso de trabajo y disparidad de criterios lingüísticos’.

El reportaje me parece interesante y de inmediato lo comparto por Facebook con R., la novia finlandesa de mi amigo J. que también estudió Letras. Justo después de poner el enlace del reportaje en el muro de R. me asomo al apartado de comentarios de los lectores —algo que no suelo hacer—, algunos de los cuales denuncian enérgicamente que el texto está lleno de imprecisiones. Cuando R. me escribe agradeciéndome por pensar en ella le digo que en cuanto leí el reportaje pensé que podría interesarle y le advierto que al parecer lastimosamente su contenido no es del todo confiable. A continuación reproduzco algunos de los comentarios de los lectores al reportaje:

1. ‘Lo siento, pero creo que su artículo peca de unas cuantas inexactitudes.

En lo referido al finés, editoriales como Anagrama recurren a la voz de Diulce Fernández Anguita,, la traductora de Arto Paasilinna entre otros.

Del noruego también traducen, por ejemplo, Francisco Úriz, Mariano González Campo o Carmen Montes.

Ninguno de los traductores citados traduce en tandem.

Si puedo permitirme indicarle algo a la autora del artículo, le diré que una buena fuente de información fidedigna es ACE Traductores, cuyo correo electrónico es lamorada@acett.org’. (MtGU)

2. ‘Tirón de orejas a la autora de la noticia. Sí existen traductores del sueco, noruego, danés, islandés y finés al gallego. Así que revise el texto porque los nombres que cita no son los únicos en España (por ejemplo, Elías Portela traduce del islandés al gallego) sino únicos en España al castellano… y al catalán seguro que también hay…. incluso al euskera’. (breoghan)

3. ‘Desde luego, ya os vale. Por una vez que habláis de traductores metéis la pata en casi todo. Os dejáis unos cuantos nombres en el tintero, dais voz a un tartamudo, decís que, respecto del finés, “la fonética es una de las diferencias más grandes”, y os quedáis tan anchos, como si acabarais de descubrir el origen del universo, cuando la fonética de una lengua pertenece a su sistema y es tal vez lo que menos dificultades añade en una traducción. Hay lenguas africanas con fonéticas parecidas a la española de las que, os aseguro, no entenderíais ni una sola palabra’. (Traductora)

4. ‘No estoy de acuerdo, y seré breve: sí hay traductores, pero no hay trabajo (mi CV, como traductora de finés a español/catalán ha llegado a muchas editoriales), y he tenido que montar mi propia editorial para traducir y editar literatura infantil finlandesa. Y la dificultad del finés no es la fonética (¡por favor! ¡pero si eso es lo más fácil!): es un idioma con 15 declinaciones!!! A ver si nos documentamos mejor’. (suomi)

5. ‘Soy traductora de danés y ayer contesté por teléfono a algunas de las preguntas que aparecen en este artículo. Al leerlo hoy, me he encontrado con la sorpresa de que lo que se ha publicado se parece poco o nada a lo que le expliqué a la periodista que lo firma, de manera que me gustaría aclarar varios puntos:

- “Antes aceptaba todo lo que me ofrecieran, pero ahora no puedo. Una traducción me lleva mucho tiempo, incluso un año, ya que muchas veces tienes que reeler lo que has traducido la noche anterior”, comenta Blanca Ortiz, manchega de 40 años que traduce a los autores daneses. Sólo tres personas, incluyéndola a ella, se dedican a esta tarea en España.

Sencillamente indiqué que antes del boom traducía más o menos una novela al año, no que se necesitara un año para traducir un libro. El hecho de tener que releer lo que has hecho el día anterior (y no la noche, nunca traduzco de noche) formaba parte de la respuesta a otra pregunta. No soy manchega, sino de Guadalajara. Y en ningún momento dije que solamente tres personas nos dedicáramos a traducir del danés. Afortunadamente, somos más. Nombré a cuatro traduciendo narrativa de manera continua y únicamente del danés y me refería a varios más que traducen de forma más esporádica, se han especializado en algún género concreto (poesía, por ejemplo), traducen de varias lenguas nórdicas o simplemente están empezando y por cualquiera de esos motivos trabajan algo menos.

- “Eso provoca que no sea una misma persona la que traduzca toda la serie y haya problemas, porque no nos ponemos de acuerdo en la misma terminología para, por ejemplo, los cargos de la policía”, apostilla Blanca Ortiz.

El problema no es que no nos pongamos de acuerdo; simplemente que hay que ponerse de acuerdo, lo que requiere tiempo.

- Blanca Ortiz, a quien no le entusiasma demasiado la novela negra, agradece que cada vez le ofrezcan más autores daneses de infantil.

Le expliqué a la periodista que al principio había hecho más traducciones de infantil, pero que ahora ya prácticamente no hacía nada en ese terreno.

- El último problema con el que se han encontrado los traductores daneses es con el cambio de los cargos en el cuerpo de policía. “Tenemos que llamar continuamente a Dinamarca para no equivocarnos”, afirma Blanca Ortiz.

En efecto, es un problema, pero jamás he llamado a Dinamarca para hacer nunguna consulta al respecto, no entiendo de dónde sale’. (Blanca Ortiz)

Y hay en total 33 comentarios de los lectores, muchos de los cuales van en esta misma dirección. Curiosamente, por ningún lado hay respuesta alguna ni de la autora del reportaje ni de Público como medio de comunicación a estos comentarios. Ni una nota de rectificación. Ni una corrección en la edición en línea, que es una de las ventajas que a diferencia del papel ofrece Internet. O, en caso de que los reclamos de los lectores sean injustificados, ni una defensa del contenido del reportaje. Nada. Cero patatero.

Aunque al principio me siento escandalizado e indignado, pronto me doy cuenta de que las cosas no podrían ser de otra manera. Al fin y al cabo ésa es la actitud propia del modelo de comunicación “emisor – receptor” y a ella a nos tienen acostumbrados los medios tradicionales.

Aunque entienda la lógica en la que se basa el modelo de comunicación unidireccional propio de los medios tradicionales, no puedo evitar preguntarme: ¿cuál es la fuente de tanta irresponsabilidad, de tanta arrogancia, de tanto irrespeto y de tanto desprecio hacia los lectores y hacia los protagonistas de su noticia?

La reflexión en torno a este caso me sugiere dos conclusiones tentativas y, si me apuran, hasta obvias:

1. la incapacidad de los medios generalistas tradicionales de profundizar acertada y responsablemente en la actualidad justifica pagar por el acceso a contenidos especializados de valor agregado en publicaciones en línea.

2. más que las finanzas o el modelo de negocio de los medios generalistas tradicionales, lo que está en crisis son los medios mismos que casi veinte años después del inicio de la emergencia de la Web siguen —con contadas excepciones— trasladando a Internet la lógica del mundo analógico.

A propósito de la manera como los medios nativos digitales les están quitando participación en el mercado a las ediciones en línea de los medios tradicionales, recomiendo echarle un ojo a la entrada “Quand les médias établis se réveilleront il sera trop tard” (“Cuando los medios establecidos se despierten será demasiado tarde”), de Francis Pisani en Transnets. Al respecto dice Pisani a partir del hecho de que The Huffington Post esté cerca de superar en tráfico y en ingresos a The New York Times:

‘Sabemos a través de la obra de Christensen que a menudo las tecnologías innovadoras inicialmente son inferiores a aquellas a las que perturban, que las desprecian porque son menos buenas.

Pero la gente las adopta porque además de ser más simples y más baratas  tienen una calidad “suficiente” (good enough) para satisfacer sus necesidades’.

Actitudes como la de Público frente a los lectores y a los protagonistas de su reportaje explican por lo menos en parte la crisis de los medios, de sus finanzas y de su modelo de negocio. Al tratarnos con arrogancia y desprecio y al hacer un manejo irrespetuoso e irresponsable de la información, algunos medios no sólo están haciendo pésimamente su trabajo sino que también nos están dando razones de sobra para no confiar en ellos.

Están mordiendo la mano que les da de comer.

Miércoles, septiembre 16, 2009 categorizado bajo 1, destacados, entorno digital, periodismo, web 2.0

el paradigma del cucharón

El sábado estuve charlando con Juan Pablo y con su amigo E., que se conocieron hace unos años mientras hacían un Master en Dirección de Empresas de Comunicación en el IDEC de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Durante la conversación estuvimos discutiendo acerca del beneficio que hoy en día le reporta a un profesional apuntarse a un Master, de la calidad de este tipo de cursos,  del momento de la vida en el que éstos pueden resultar más provechosos y del retorno de la inversión realizada.

 

En algún momento Juan y E. evocaron a un profesor suyo que decía que actualmente los periódicos se financian mediante lo que él llamaba “el paradigma del cucharón”, que consiste en la obtención de ingresos a partir de promociones en las que se ponen en venta todo tipo de bienes de consumo: colecciones de libros, CDs, DVDs, mecheros o carritos en miniatura por entregas, electrodomésticos, sábanas y, por supuesto, cucharones.

 

 

PROMOCIONES

 

Como E. trabaja en el área de producción de uno de los diarios más importantes de Barcelona, le pregunté si a partir de su experiencia él consideraba que el planteamiento de su profesor era acertado y sin dudarlo un segundo me dijo que sí. E. está convencido de que actualmente los diarios viven de la batería de cocina, de la colección de música clásica, de la cafetera, de la enciclopedia del cuerpo humano, del kit de cuchillos de acero inoxidable o de la biblioteca de las mejores obras de la literatura universal.

 

¿Querrá esto decir que el elemento al que inicialmente se recurrió como gancho para incrementar las ventas del periódico ha empezado a regir la intención de compra de su público y que para éste los contenidos han pasado a ser un aspecto secundario? 

 

Ante la disminución de la inversión en pauta publicitaria y el descenso significativo de las ventas, para la prensa escrita la búsqueda de otras fuentes de ingresos es fundamental. El cierre de importantes medios impresos, la reducción no sólo de las páginas de opinión sino también de las informativas, la disminución del volumen de contenidos propios y de la calidad de éstos, la desaparición de un número creciente de suplementos culturales y los recortes de personal ponen en evidencia que los periódicos no están pasando por su mejor momento.

 

Lo que vale la pena preguntarse es hasta qué punto la adopción de modelos de negocio y de estrategias comerciales nuevos por parte de los medios impresos implica una transformación profunda de su razón de ser, del foco de su actividad o de sus objetivos como empresa periodística.

 

PERIODICOS

 

Varias cosas están claras: en primer lugar, que el auge de Internet y de las plataformas Web de generación 2.0 tiene una relación directa y estrecha con la crisis de las empresas periodísticas aunque no es el único factor que la desencadena y la explica; en segundo lugar, tal y como admitió hace poco durante una conversación informal un directivo del periódico El Tiempo, que muchos medios todavía no saben qué camino tomar para hacerle frente a los cambios que vienen teniendo lugar desde hace varios años; y, por último, que para que los periódicos se adapten a este entorno que aún está en proceso de configuración es necesario que se tomen el trabajo tanto de entender los cambios que se están produciendo como de explorar, diseñar, implementar y poner a prueba estrategias que respondan a las nuevas realidades que éstos está generando.

 

En un entorno tan conservador y reacio al riesgo como el nuestro es altamente probable que en lugar de apostar ellos mismos por la búsqueda de nuevas líneas de acción, muchos medios se queden esperando a que otros definan una vía a seguir para luego adoptarla ellos también.

 

¿Hasta qué punto pueden trasladarse al ámbito de los medios de comunicación los planteamientos que hacen Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil en El nuevo paradigma del sector del libro y en su página Web? Vale la pena echarle un ojo a lo que dicen quienes están haciendo en el ámbito de los estudios sobre medios reflexiones similares a las que Francisco Javier y Manuel están planteando en el sector del libro.

una visión pintoresca de la situación actual del sector editorial español en le monde

Todo parece indicar que ni siquiera la sección de libros de un periódico serio como Le Monde es ajena a la frivolidad de la prensa escrita generalista. El pasado jueves 26 de marzo el diario parisino publicó un artículo sobre la salud del sector editorial español titulado “C’est la crise : les restaurants ferment, les librairies ouvrent” “Ésta es la crisis: los restaurantes cierran, las librerías abren”—.


El artículo escrito por el periodista Jean-Jacques Bozonnet parte del supuesto de que la salud del sector editorial español es magnífica porque mientras que un emblemático restaurante madrileño cuyo dueño era un intelectual —y que contaba con clientes habituales como los escritores Dario Fo, Gabriel García Márquez, Orhan Pamuk y Mario Vargas Llosa— cerró las puertas, el grupo Bertelsmann abrió en Barcelona una librería de 1500 metros cuadrados.


No creo que Bertrand sea precisamente un elemento representativo del gremio librero español y, por lo tanto, tomar la apertura de una tienda de esta cadena como un indicio de que la crisis no está afectando al sector del libro es tan falaz como afirmar que México es un país del primer mundo porque Carlos Slim es el tercer hombre más rico del planeta.


A mí no me interesa contribuir a reproducir el pánico que están creando los medios de comunicación alrededor de la situación económica ni alimentar injustificadamente el discurso de la crisis. No me atrevería a decir que el sector editorial español está en crisis pero tampoco que no lo está porque no he podido hacerme una idea del todo clara al respecto debido, en parte, a que no tengo suficiente información para afirmar una u otra cosa. Lo que sí puedo decir es que me alegraría que la crisis no lo afectara o que por lo menos no lo golpeara tan fuerte.


Con o sin crisis, artículos como éste no hacen más que despistar porque deducen falsas conclusiones a partir de datos y hechos reales puestos fuera de contexto. Para Jean-Jacques Bozonnet todo es color de rosa porque a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España se refiere al aumento de los títulos publicados y de los ejemplares editados o al crecimiento del número de afiliados a las bibliotecas y del número de préstamos solicitados en ellas. Sin embargo, en ningún momento toca temas fundamentales para conocer la salud real del sector como el volumen de las devoluciones, la sobreoferta, la rotación de los libros en mesas de novedades, las cifras de negocios de los distintos actores de la cadena de producción editorial o los beneficios y las pérdidas de éstos.

Jueves, marzo 26, 2009 categorizado bajo blogs, notas sueltas, periodismo

notas sueltas [ 3 ] / la crisis de la prensa escrita y reseña de un beso de dick en el ojo en la paja

Hace unos días durante una cena Cinthya nos contaba con tristeza que recientemente la redacción de Público, el diario en el que Matiana y ella trabajaban hace unos años en Guadalajara, había quedado reducida a ocho personas. Muy lejos parecen estar aquellos tiempos en los que el equipo de la sección de Cultura al que ellas pertenecían contaba con siete personas y en los que la redacción del periódico tenía una plantilla de alrededor de cien periodistas.

‘No hay día más triste que el del cierre de un periódico’, se lamentaba Cinthya. ‘A mí ya me tocó una vez y ese día juré que nunca más volvería a trabajar en uno. Y miren, de ahí salí directo para Público’.


Como yo no compartía la nostalgia de Cinthya, mi intervención en la conversación se redujo a comentar esta foto que había visto justo el día anterior en Boing Boing.


Las noticias que nos llegan del mundo de la prensa escrita no son nada alentadoras: desaparición de diarios centenarios, disminución del número de páginas, congelamiento de los salarios, precarización de las condiciones laborales, despidos, eliminación de suplementos culturales de la edición impresa, etc. Después de que The New York Times tuvo que vender su sede cualquier cosa puede pasar.


Los periódicos perdieron hace un tiempo el monopolio de lo que André Schiffrin llama “el control de la palabra” y parecen haber sido los últimos en enterarse.


Me gusta lo que Alejando Peláez dice en su blog sobre el estado actual de la prensa escrita.


***


El pasado martes 17 de marzo Camilo Jiménez publicó en el ojo en la paja una reseña buenísima de una de las novela más lindas que yo he leído: Un beso de Dick, de Fernando Molano.

Al final de su reseña Camilo anota que Un beso de Dick ganó la segunda edición del premio de novela de la Cámara de Comercio de Medellín. En 2000, cuando Molano ya había muerto, la novela fue reeditada en Bogotá por Proyecto editorial —llamada luego Editorial Babilonia—. Todo parece indicar que buscando con cuidado todavía se puede encontrar por ahí algún ejemplar de Un beso de Dick.


Yo le doy las gracias a Camilo porque con su reseña saca del olvido esta novela en la que un muchachito de 16 años llamado Felipe narra el inicio y el desarrollo de su romance con su amigo Leonardo.

En el último párrafo de su reseña dice Camilo:

‘Se pregunta uno: y si [la novela] estuviera enfocada con la misma intensidad en un cataclismo de amor semejante, pero heterosexual, ¿nos mantendría tan pegados a sus páginas? ¿Nos conmovería igual? ¿Habrá que hablar, entonces y contra la voluntad, de una “literatura homosexual” u “homoerótica”?’

Este comentario desató en “el club de conversación” de el ojo en la paja una discusión en la que algunos lectores habituales sentaron sus posiciones, en ocasiones polémicas pero siempre respetuosas, con respecto a este tema y al valor literario de Opio en las nubes —que, al igual que Un beso de Dick, es una novela de culto para ciertos lectores colombianos—.

Lunes, marzo 23, 2009 categorizado bajo edición, editores independientes, grupos multimedia, periodismo, sobreproducción

dos visiones divergentes de la salud del sector editorial en los diarios: el país y público

A propósito de la publicación de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre producción editorial de libros en 2008 en España, la semana pasada aparecieron en los diarios El País y Público un par de artículos sobre la salud del sector editorial español en tiempos de crisis. Según las cifras del INE, el año pasado se editaron en España 75.933 títulos que representan un aumento del 19,8 % con respecto a 2007. Este incremento del número de títulos editados viene acompañado por una disminución del tamaño de las tiradas y por un aumento de las devoluciones.

De momento quisiera llamar la atención sobre dos discrepancias interesantes que se plantean en estos dos artículos:

1. aunque ambos artículos parten de los mismos datos y analizan los mismos ítems —número de títulos editados, tamaño de las tiradas y volumen de ventas y devoluciones—, sus títulos ponen en evidencia que la valoración que cada diario hace de la situación es muy distinta: mientras que El País anuncia triunfante que “El libro resiste en la tormenta”, Público lanza una alerta que enciende las alarmas cuando afirma que “La burbuja editorial ya no aguanta más”.

Vista la diferencia, vale la pena plantear un par de preguntas: ¿el optimismo de El País tendrá que ver con el hecho de que Prisa, el grupo al cual pertenece, también esté metido en el negocio editorial a través del Grupo Santillana? ¿Busca El País transmitir el mensaje de que en el sector editorial todo va bien para generar en sus lectores confianza hacia sus marcas?

2. el desacuerdo entre un ejecutivo de la división editorial de un gran grupo y un editor independiente con respecto al origen de la sobreabundancia de títulos —a la que Público se refiere como “hiperinflación del libro”—: mientras que Juan González, director general de contenidos de Ediciones Santillana, declara que lo ha ‘sorprendido un tanto ese enorme aumento de títulos que no sólo cabe achacar a la proliferación de editoriales pequeñas y de publicaciones institucionales’, a Javier Santillán, de Gadir, le ‘parece una barbaridad el exceso de títulos en el mercado español, algo que ya es endémico. Los grandes grupos editoriales publican muchos títulos. Con algunos libros aciertan y ganan mucho dinero, pero con muchos otros textos fracasan y llevan los ejemplares a la guillotina. Antes de destruir libros, yo prefiero hacerme el haraquiri. De lo contrario, no me dedicaría a esta profesión’.

Una vez puesto en evidencia el desacuerdo entre un representante de Ediciones Santillana y el editor de Gadir, la pregunta queda puesta sobre la mesa: si aceptamos que hay sobreproducción, ¿quiénes contribuyen más a ella: los grandes grupos o editoriales pequeñas o medianas que según su tamaño no están en capacidad de publicar más que cinco, doce o veinte títulos al año?

Curioso, ¿no?

Una última cosa: sería interesante tomar esta información estadística como punto de partida para hacer un análisis cualitativo que permita hacer un balance de la diversidad de la oferta. Ante la imposibilidad de abarcar todos los segmentos, debido a mis gustos personales yo me centraría en la edición literaria.

Page 1 of 212