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sobre el comercio de libros entre españa y américa latina

En diciembre de 2008 la Alianza Internacional de Editores Independientes publicó el estudio “El comercio de libros entre España y América Latina: disonancia en la reciprocidad”, realizado por la investigadora mexicana Elena Enríquez Fuentes. Además de hacer algunas anotaciones interesantes con respecto a las condiciones que rodean la producción editorial en ambos lados del Atlántico y a las particularidades de los distintos mercados, el estudio llama la atención sobre algunos de los rasgos que caracterizan los flujos de intercambio de libros entre España y América Latina.

 

EL_COMERCIO_DE_LIBROS_ENTRE_ESPAÑA_Y_AMÉRICA_LATINA

 

Sobre el volumen de la producción editorial tanto en España como en América Latina y sobre las escasas posibilidades de comercialización de una buena parte de lo que se publica en los países latinoamericanos, dice el estudio:

 

‘Según estimaciones del CERLALC, de acuerdo con datos proporcionados por las agencias de ISBN, en Iberoamérica en 2006 se publicaron 176,374 títulos, entre reediciones y novedades. De ellos 112,885 correspondieron a Latinoamérica (con un tiraje promedio de 1,500 ejemplares por título) y 63,489 a España (con un tiraje promedio de 4 mil ejemplares por título). Aunque América Latina produce más títulos que el país europeo, como vimos, más del 50 por ciento de ellos prácticamente no entra al circuito comercial y, el resto de ellos, no logra una distribución eficiente en los mercados locales, debido a los objetivos, características e infraestructura de sus agentes editores’.

 

Acerca de la asimetría en el intercambio de títulos entre España y América Latina, el estudio presenta las siguientes cifras:

 

‘En 2006, según estimaciones de FEDECALI, el valor total de las exportaciones de España, por concepto de venta de títulos, fue de más de 366 millones de euros, de los cuales 205 fueron producto del intercambio comercial con América (incluido Estados Unidos). Esta cantidad representó el 56 por ciento del total de las exportaciones de libros españoles ese año (…) En contraste, las importaciones que realizó España provenientes de Latinoamérica fueron, en 2006, de 4,095,134 euros y, en 2007, disminuyeron a 4,079,194 euros (…) Conforme a estos datos podemos deducir que América Latina le compra a España 50 veces más de lo que ella adquiere en el conjunto de los países Latinoamericanos’.

 

HISPANOAMÉRICA_PEQUEÑO

 

En principio dos razones explican por qué una parte importante de los títulos publicados en América Latina no entran a los circuitos comerciales: en primer lugar, el hecho de que muchos de ellos sean autoeditados; y, en segundo lugar, la debilidad de los mercados internos.

 

Al parecer es frecuente que quienes editan libros a pequeña escala en los países latinoamericanos no sean conscientes de que son sólo un eslabón de una cadena de producción en la que la promoción y la distribución son dos instancias críticas —un tema en el que venimos insistiendo en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI)—. ¿Quienes editan libros que no entran en los circuitos comerciales se preguntarán para qué y para quién publican? ¿Habrán identificado el interés que suscita lo que editan? ¿Esperarán que su trabajo tenga algún tipo de retorno o de rentabilidad? ¿Tendrán estructuras de comercialización propias? ¿Sabrán quiénes son sus lectores potenciales? ¿Contarán con las estrategias y los mecanismos necesarios para hacer que sus libros lleguen a esos lectores?

 

Éstas son preguntas que todo aquel que edite debería plantearse independientemente del tamaño de su estructura y de su producción. Y quien no se las formule, no puede esperar que sus libros se vendan ni en su país ni en ningún otro.

 

Si como he comentado en ocasiones anteriores —haciendo énfasis en las dificultades para que un libro de un autor peruano o venezolano llegue a Costa Rica o a Chile— no existe un intercambio entre los distintos países latinoamericanos, es razonable que España no le compre muchos libros a América Latina sobre todo teniendo en cuenta que en el mercado hispanohablante la mayor parte de la producción editorial proviene de los grandes grupos españoles. En los países latinoamericanos apenas hay un puñado de grandes editores, entre los cuales se me vienen a la cabeza en este momento la división editorial del grupo Carvajal y el Fondo de Cultura Económica.

 

¿Acaso deberá una buena parte de la industria editorial de América Latina limitarse a ser proveedora de insumos y servicios editoriales de la de aquellos países con mercados internos fuertes en los que hay no sólo un menor desequilibrio entre la oferta y la demanda, sino también una verdadera proyección internacional?

 

Dicho lo anterior, dado el tamaño del ámbito de habla española la pregunta de fondo es si es deseable y viable la creación de un espacio para la libre circulación del libro hispanoamericano.