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el catálogo latinoamericano de libros infantiles y juveniles (clij)

Desde hace un tiempo puede consultarse en la página Web del Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) el Catálogo Latinoamericano de Libros Infantiles y Juveniles (CLIJ), que ha sido construido como parte del Repertorio Integrado de Libros en Venta (RILV) Literatura Infantil y Juvenil.

 

 

El Catálogo Latinoamericano de Libros Infantiles y Juveniles (CLIJ) parece ser una potente y útil herramienta de referencia para el sector que es presentada así:

 

‘(…) Desde el 2000, cuando fue aprobado el Repertorio Integrado de Libros en Venta en Iberoamérica (RILVI) por la reunión preparatoria de la X Cumbre de jefes de Estado de Iberoamérica, el CERLALC ha avanzado significativamente en la construcción de una base de datos con la información de la producción registrada en los sistemas ISBN de cada país.

(…) Las editoriales que participan en el RILV LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL son aquellas que hicieron parte del Salão FNLIJ para Crianças e Jovens realizado en Río de Janeiro en 2010 y que fue patrocinado por AECID, la FNLIJ y el CERLALC. Además participan editores de todos los países de Latinoamérica.

De la misma manera las editoriales y sus fondos entrarán a ser parte del proyecto: Catálogo Latinoamericano de Libros en Venta, RILV que contribuirá a una administración y circulación más eficiente de los fondos editoriales de la región, fortaleciendo a las editoriales y a los canales de distribución. Esta herramienta de trabajo es estratégica para todos los agentes del mundo del libro, en especial para editores, distribuidores, libreros, bibliotecólogos, promotores de lectura y educadores. Este proyecto tendrá el apoyo de las cámaras del libro’.

 

En septiembre de 2008 Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y en esa época directora de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), me habló acerca de la idea que tenía esta organización de poner en marcha el desarrollo de una herramienta en la que estuviera consignada de manera correcta y estandarizada toda la información sobre los títulos disponibles en el mercado —título, autor, editorial, fecha de publicación, código de barras, ISBN, etc.—. Según me explicó Laganis, gracias a unos fondos públicos que le asignó el Ministerio de Cultura de Colombia para el desarrollo de esta herramienta la ACLI trabajaría con las editoriales de literatura infantil y juvenil en la construcción de este catálogo que se desarrollaría a manera de proyecto piloto en este segmento y que más adelante se replicaría en todos los demás.

 

 

Durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá que se celebró un año después la editora María Osorio, de Babel libros, nos contó durante una conversación que sostuvimos con Margarita Valencia y Pablo Odell que la herramienta ya había empezado a desarrollarse y nos habló acerca del estado en el que se encontraba en ese momento.

 

Hace unos meses en la entrada “la transparencia y la opacidad en los mercados” comentaba la importancia que tiene contar con información confiable y detallada sobre el sector. Y creo que lo que decía en ese momento con respecto a las cifras sobre el desempeño del sector y de sus actores también aplica para el caso de la producción editorial. Si cada editorial, distribuidora o librería construye sus propias bases de datos sobre los libros que se publican siguiendo sus propios criterios y si además cada una de ellas debe picar manualmente los datos bibliográficos de cada título, no sólo se está incurriendo en un desperdicio enorme de recursos y esfuerzos al repetir muchas veces una misma acción de manera innecesaria sino que también existe un riesgo mucho mayor de que se cometan errores que introducen ruido en los sistemas de información.

 

 

El volumen de títulos que se está produciendo actualmente, el crecimiento del comercio electrónico y la emergencia de los contenidos digitales ponen en evidencia que hoy en día el sector editorial no puede permitirse no tener sistemas de información confiables construidos de manera descentralizada sobre una arquitectura sólida y a partir de unos estándares claramente definidos. De ahí la importancia, el potencial y el rol crítico de ésta y otras iniciativas similares como el Distribuidor de información del libro español en venta (DILVE)Todos tus Libros.

 

 

Al llamar la atención sobre la importancia de una gestión inteligente y eficiente de la información bibliográfica, la puesta en marcha de proyectos como el Catálogo Latinoamericano de Libros Infantiles y Juveniles (CLIJ), el Distribuidor de información del libro español en venta (DILVE)Todos tus Libros significa un paso importante hacia una mayor transparencia en el mercado que sin lugar a dudas facilita el funcionamiento de éste. Una vez montadas las plataformas, ahora el reto consiste en alimentarlas con datos para sacarles provecho a su potencial y hacerlas realmente útiles.

proyecto bibliodiversidad de la asociación colombiana de libreros independientes (acli), la red de editoriales independientes colombianas (reic) y la fundación gilberto alzate avendaño

El pasado miércoles 3 de febrero empezó en Bogotá el Proyecto Bibliodiversidad, que busca ‘enriquecer la oferta cultural en la ciudad y el acceso de los lectores a una oferta de libros diversos’. Sus organizadores y participantes presentan el proyecto de la siguiente manera:

‘Los libros existen gracias a los autores que los han creado, pero llegan a los lectores gracias al trabajo de los editores y los libreros. Para fortalecer las librerías y editoriales independientes, se creó el programa Bibliodiversidad, que lidera la Gerencia de Literatura de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (institución adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá), y que se desarrolla en trabajo conjunto con la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC). A partir de este año, las librerías de Bogotá se enriquecerán con una intensa programación académica y cultural, y las editoriales independientes contarán con espacios privilegiados en las librerías para la exhibición de sus fondos editoriales, y para la presentación de autores y lecturas. En este proyecto conjunto que reúne a la Alcaldía de Bogotá con libreros, editores y autores, los grandes ganadores serán los lectores’.

PROYECTO_BIBLIODIVERSIDAD

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC) son organizaciones que agrupan a un sector específico de dos eslabones fundamentales de la cadena de valor editorial y cuyos miembros comparten en cierta medida una serie de rasgos relacionados con aspectos como su estructura organizativa, su tamaño, su dinámica de funcionamiento, el balance de su cuenta de resultados o las dificultades y los retos a los que deben enfrentarse. Sin embargo, entre ambos eslabones suelen existir tensiones derivadas tanto de la naturaleza de su negocio como de la operativa de su actividad.

Es por esto que resulta interesante no sólo que estas dos organizaciones unan sus esfuerzos alrededor del fortalecimiento y la promoción de la diversidad de la oferta editorial a través de actividades concretas, sino también que la iniciativa cuente con el respaldo de una entidad pública como la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Aunque no creo que la existencia de este tipo de proyectos deba depender totalmente de instancias estatales, creo que el apoyo de las entidades públicas es fundamental para que puedan arrancar y ser sostenibles por lo menos en el corto y en el mediano plazo.

Sería interesante, por un lado, conocer el balance de esta experiencia; y, por el otro lado, que ésta saliera de Bogotá y llegara a otras ciudades del país donde las editoriales y librerías independientes son menos numerosas y quizás más vulnerables.

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Para quienes les interese, aquí va la programación del Proyecto Bibliodiversidad para el mes de febrero:

1) Apidama Ediciones: presentación del libro Luciérnagas de otro tiempo. Coordina: Angie Lucía Puentes

Lugar: Librería La Tienda Javeriana

Cra 7a N. 40-62 Edificio central- La playita

Tel.: 3208320 ext 2276

Fecha: miércoles 3 de febrero

Hora: 6 p.m.

2) Proyecto Editorial Cuadernos Negros. Coordina Guillermo Bustamente Z.

Lugar: Prólogo Libros

Calle 96 No. 11 A-46 Tel.: 7578069

Fecha: miércoles 10 de febrero

Hora: 6 p.m.

3) Viento Ediciones: Conferencia-conversatorio Vuelo mágico y los animales mitológicos. Coordinan: Luz Myriam Gutiérrez y Manuel Alberto Torres, autores y conferencistas.

Lugar: UN, La librería

Fecha: miércoles 17 de febrero

Hora: 6 p.m.

4) Ícono Editorial: presentación del libro La guerrilla por dentro, de Jaime Arenas. Coordina: Joe Broderick.

Lugar: Librería Magisterio

Av. Cr 22 N° 36-58 Tel.: 3383605

Fecha: miércoles 24 de febrero

Hora:6 p.m.

artículo “las librerías independientes en colombia”, en la revista texturas

Como sabía que en septiembre del año pasado me iba a pasar unas semanas a Bogotá, faltando pocos días para mi viaje Txetxu Barandiarán me propuso que escribiera un artículo sobre las librerías independientes en Colombia para la revista Texturas. Y aunque en ese momento mi nivel de familiaridad con el tema era más bien bajo, acepté. Sabía que hacía unas semanas habían cerrado tres importantes librerías en Bogotá y poca cosa más.

Mi plan era empezar a indagar acerca del estado de las librerías independientes en cuanto llegara a Bogotá y pedirles a algunos amigos que me orientaran un poco a la hora de abordar el tema. Al día siguiente de mi llegada tenía una cita con Richard Uribe en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y como había llegado antes de tiempo me fui a curiosear un rato a la librería Arteletra, donde me encontré con que Adriana Laganis —su propietaria— era la directora de la Asociación colombiana de libreros independientes (ACLI).


En ese mismo momento concerté para el día siguiente una entrevista con Adriana, quien durante una charla de cerca de una hora y media me hizo una explicación minuciosa del panorama de las librerías independientes en Colombia en ese momento. El resultado de una breve investigación basada en la entrevista a Adriana Laganis, en charlas con otros libreros independientes y en la revisión del “Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe, con énfasis en las librerías” —del CERLALC— es el artículo “Las librerías independientes en Colombia”, publicado en el número 8 de la revista Texturas.




Laganis cuestiona el lugar común según el cual en Colombia no hay lectores y explica las dificultades a las que tienen que enfrentarse las librerías independientes a partir de dos argumentos radicalmente diferentes:

‘Según Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y directora de la ACLI, lo más importante es que sí hay lectores y que queremos leer, pero existen varias dificultades: “en primer lugar, que a menudo no llega lo que quisiéramos tener. Y cuando llega, llega muy poquito; en segundo lugar, que los libreros pequeños no tenemos unas condiciones de mercado justas porque, mientras que a las librerías medianas y grandes las distribuidoras les dan comisiones del 40%, del 45% y del 50%, a nosotros sólo nos dan el 30%. Lo único que necesitamos para existir es que las distribuidoras nos den una negociación justa. Atención, no estoy pidiendo que nos den un trato privilegiado”’.


El hecho de que en Colombia los libros no tengan precio fijo es otro elemento que también debilita a las librerías independientes:


‘Al no existir una ley del precio fijo, el monto a pagar por un mismo libro puede variar sustancialmente de una librería a otra en gran parte porque las distribuidoras les dan mejores condiciones de negociación —en términos tanto de comisión como de gestión de pedidos y devoluciones— a aquellas librerías que manejan un mayor volumen de ventas. Tan es así que en ocasiones las distribuidoras les venden a las grandes superficies, como Carrefour o El Éxito, los libros a precios bajísimos porque la afluencia de público en estos establecimientos, la inserción del producto en el circuito de las compras de bienes de primera necesidad y el tipo de títulos que conforman su oferta facilitan la venta de una cantidad de ejemplares considerable, lo cual les permite establecer un precio de venta al público significativamente inferior al de las librerías’.


Otro ítem importante con respecto a este tema es ‘la falta de librerías en las ciudades secundarias y en los municipios pequeños’, que ‘es un reflejo de ese centralismo excesivo que históricamente ha caracterizado a Colombia’.



Valdría la pena averiguar si la situación de las librerías independientes en Colombia ha cambiado entre octubre de 2008 y hoy, de ser así en qué sentido y medida lo ha hecho y en qué va el trabajo de la ACLI —que, según tengo entendido, desde hace un tiempo es dirigida por Pablo Arcila—.


Quienes estén interesados en leer el artículo y no tengan acceso al número 8 de Texturas pueden descargarlo aquí.


En convalor pueden consultar la tabla de contenidos completa del número 8 de la revista Texturas.

la asociación colombiana de libreros independientes (acli) y la promoción del precio fijo

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) abrió hace poco un blog en el que sus miembros están publicando no sólo las relatorías de las reuniones en las que toman sus decisiones operativas y planean las actividades que realizan, sino también documentos de reflexión alrededor de los temas que esta organización considera prioritarios. Entre estos temas quizás uno de los más importantes sea el de la promoción de la ley del precio fijo. Sin lugar a dudas la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro promulgada recientemente en México es un ejemplo relativamente cercano que es necesario tomar como referente si se tiene la intención de promover la instauración del precio fijo en Colombia —una medida que en cierta medida contribuiría a que la afirmación de Felipe Ossa según la cual ‘el universo del libro está al alcance de todos’ tuviera al menos un poco de validez en el contexto de la realidad colombiana.


Además del proyecto de promoción de la ley del precio fijo, la ACLI también está trabajando en temas como las actividades a realizar el Día del libro, la organización del Festival del Libro Infantil, la creación de un directorio de librerías y la formación para empresarios en derecho de la competencia.

Es interesante el trabajo de la ACLI y, por lo tanto, creo que vale la pena seguirlo. Iniciativas de este tipo son fundamentales, sobre todo en países con una tradición asociativa tan débil y un tejido social tan degradado.