la ampliación del ámbito de circulación de la producción editorial nacional según moisés melo, de la cámara colombiana del libro
Durante la expedición del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) en agosto pasado a la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá tuvimos la oportunidad de entrevistar a Moisés Melo, quien es el presidente de la Cámara Colombiana del Libro. En la entrevista Melo nos dio una de las claves para explicar no sólo por qué el intercambio de libros entre los distintos países latinoamericanos es tan complicado, sino también las dificultades existentes a la hora de difundir la obra de los autores hispanoamericanos en otros países hispanohablantes distintos del suyo. Dice Melo:
‘Las editoriales miran hacia afuera y sueñan con vender en el extranjero pero eso no se traduce en cosas prácticas. ¿Cuál es la primera barrera? Pensemos en un libro de un autor colombiano. El libro sale con un tiraje pequeño aquí y si se manda al exterior el monto de los fletes para los países de América Latina puede ser en promedio entre el 10 % y el 11 % de su costo. O sea que su exportación incrementa muy sustancialmente los costos. Lo que hace el importador con una pequeña cantidad de libros que tiene y que no sabe si va a vender es incrementar el precio, con lo cual el libro llega al mercado chileno, argentino o mexicano un 20 % o 30 % más caro que los libros chilenos, argentinos o mexicanos. De entrada ese libro está en desventaja porque además al autor chileno, argentino o mexicano lo conocen allí mientras que al colombiano no. Y llevarlo cuesta un dineral. ¿Qué oportunidad tiene ese libro en el exterior? Lo único para poder venderlo es que el autor se gane el premio Nobel’.
Refiriéndose en particular a las editoriales independientes, a continuación Melo plantea una posible solución para incentivar la circulación en otros países de la producción editorial nacional —lo cual podría contribuir a la creación de un espacio para la libre circulación del libro hispanoamericano—:
‘Una cosa importante sobre todo para las editoriales pequeñas y medianas es encontrar fórmulas de negociación de derechos subsidiarios, que es una manera mucho más eficiente de hacer circular los libros que poniéndolos a circular físicamente. Los costos del transporte de los libros colombianos para el mercado argentino o mexicano son my altos. En cambio si se logra negociar una edición mexicana o argentina los libros pueden tener un precio competitivo y un mejor desempeño en ese mercado de manera que en definitiva producen mejores ganancias tanto para el mexicano como para el colombiano aunque un poco menos para los transportadores —pero como no estamos en el negocio del transporte ese aspecto no nos interesa mucho—’.
Melo también se refiere al rol que puede jugar la impresión bajo demanda a la hora de resolver estas dificultades para propiciar el intercambio de autores y títulos entre los distintos países. Según Melo, ‘lo que habría que buscar es un editor que tuviera en su colección un fondo donde cupiera o encajara el libro y que hiciera un tiraje pequeño de 200 o 300 libros, que son muchos más de los que se podrían exportar razonablemente aunque con la diferencia de que en este caso el costo sería similar al del envío de 40 o 50 ejemplares. Y puede ponerlos en el mercado al precio de los libros locales, por lo cual tiene mejores posibilidades de competir porque el libro viene con el sello de una editorial que ya está implantada en el mercado y con la presentación apropiada para éste’.
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