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miércoles, diciembre 3, 2014 categorizado bajo mis libros favoritos

mis libros favoritos de 2014

Además de algunos cambios fundamentales en mi vida personal y profesional, hasta el momento 2014 me ha traído un listado nada despreciable de buenas y variadas lecturas. Al repasar los libros que he leído durante este año que está a punto de terminar constato que la no ficción y las relecturas ocupan un lugar cada vez más importante en lo que leo. Como aunque quiero retomar la lectura de poesía sigo sin hacerlo, quizás regresar a este género podría ser un buen propósito para 2015.

 

 

 

MIS_LIBROS_FAVORITOS_2014

 

 

 

En el campo de la lectura 2014 me deja dos grandes sorpresas: el descubrimiento de la destreza narrativa de Javier Cercas y la fortuna de encontrar finalmente un ejemplar de Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, de Cristian Alarcón —llevaba dos años buscando este libro y di con él durante un viaje a Chile, donde fue reeditado en 2013 tras estar descatalogado durante un tiempo—.

 

A continuación presento el listado de mis libros favoritos de 2014:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

West of Rome, de John Fante

Ecco

Nueva York, 2002

 

 

 

SOLDADOS_DE_SALAMINA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solados de Salamina, de Javier Cercas

Tusquets

Barcelona, 2013

 

 

 

BIG_DATA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Big Data, de Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier

John Murray

Londres, 2013

 

 

 

 

EL_REY_LEAR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Rey Lear, de William Shakespeare

Austral

Barcelona, 2013

 

 

 

 

PLANO_AMERICANO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plano americano, de Leila Guerriero

Ediciones UDP

Santiago de Chile, 2013

 

 

 

 

AQUELLOS_AÑOS_DEL_BOOM

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquellos años del boom, de Xavi Ayén

RBA

Barcelona, 2014

 

 

 

LA_UTILIDAD_DE_LO_INÚTIL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine

Acantilado

Barcelona, 2013

 

 

 

 

CUANDO_ME_MUERA_QUIERO_QUE_ME_TOQUEN_CUMBIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, de Cristian Alarcón

Aguilar

Santiago de Chile, 2013

 

 

***

 

Espero que para todos ustedes 2014 también haya sido un año provechoso en materia de lecturas, que en 2015 tengan mucho tiempo para leer y que nunca dejen de tener la suerte de acertar en sus elecciones como lectores.

viernes, septiembre 5, 2014 categorizado bajo literatura, mis libros favoritos

el tiempo es escaso y hay mucho que leer

La primera vez que fui consciente de que no tenía todo el tiempo del mundo para ocuparme de todos los libros que quería leer fue en 2001, cuando tuve mi primer trabajo. Tras pasar una parte del día trabajando y la otra asistiendo a mis clases de la universidad, al final de la jornada no tenía ni fuerzas ni capacidad de concentración para leer. Durante el primer semestre de ese año pasé la mayor parte de los fines de semana estudiando y debía repartir el poco tiempo libre que tenía entre mi novia de la época, mis amigos y mi familia. Y la verdad es que no siempre era fácil repartir ese tiempo de una manera más o menos equilibrada. Vivía con una sensación permanente de que no tenía suficiente tiempo y me angustiaba constatar varias veces al día que aunque hiciera todo el esfuerzo del que era capaz, nunca llegaría a terminar en los plazos establecidos todo lo que tenía que hacer.

 

 

 

CALENDARIO

 

 

 

***

 

La evolución de mi comportamiento como lector ha hecho que mis criterios para escoger mis lecturas hayan variado en diferentes momentos. En las distintas etapas de mi historia como lector he escogido mis lecturas siguiendo algunas pautas básicas:

 

– leer los libros que mencionaban y comentaban los pocos lectores que me rodeaban —básicamente mis profesores y compañeros del colegio—.

– leer los clásicos de la literatura latinoamericana.

– leer todo lo que me caía en las manos.

– leer obras de autores representativos de la literatura colombiana de la segunda mitad del siglo XX.

– leer el canon occidental para mis cursos de la universidad y obras de autores no canónicos durante mi tiempo libre.

– leer de todo un poco durante mi tiempo libre de acuerdo con lo que me apetecía, con las recomendaciones que me hacían unas cuantas personas de confianza y con las referencias que encontraba en mis lecturas —los clásicos griegos, el teatro del Siglo de Oro, Shakespeare, el boom latinoamericano, los narradores estadounidenses de la primera mitad del siglo XX, el Nadaísmo, las novelas contemporáneas, etc.—.

– leer literatura contemporánea.

– leer lo que me gusta y explorar nuevos territorios de vez en cuando.

 

Al verla en retrospectiva creo que esta evolución ha sido muy importante para mí porque en su momento me permitió establecer los referentes básicos de mi universo lector, amoblarlo a mi medida y construir un criterio y un gusto propios.

 

***

 

En 2002 estaba empezando a hacer mi proyecto de grado de la carrera de Literatura. Mientras lo desarrollaba mi proyecto tenía un nombre de trabajo que para mí era una especie de declaración de intenciones: “Nuevas voces de la narrativa”. Al final el título de mi trabajo de grado fue “Narrativa contemporánea: ¿quién y en qué condiciones la está leyendo?”. Un día tuve una conversación sobre mi proyecto con mi profesora M.—gracias a la cual leí la Biblia como un texto literario, descubrí la novela inglesa del siglo XVIII y me aficioné a la narrativa francesa del siglo XIX—. En algún momento de nuestra conversación que yo mencioné a Santiago Gamboa mi profesora M. dijo algo que me marcó: ‘Gamboa no tiene nada que decirle a alguien que no haya crecido en Bogotá en la calle tal con tal’. Más adelante en respuesta a algo que dije sobre Jorge Franco mi profesora M. dejó caer otro comentario que iba en la misma dirección del anterior: ‘Yo creo que puedo morirme sin leer a Jorge Franco’.

 

Los comentarios de mi profesora M. confirmaban una vez más mi idea de que el Departamento de Literatura de mi universidad vivía anclado en el pasado y de que allí no existía el más mínimo interés por lo que pasaba en el ámbito de la producción literaria de nuestros días. Y en cierta medida mi proyecto era una respuesta contra esa postura reaccionaria que predominaba entre mis profesores según la cual en la literatura aparte del canon occidental había pocas cosas que valieran la pena. En síntesis, para mí esa conversación con mi profesora M. validó una vez más el sentido de mi proyecto y me dio una señal de que éste iba por un buen camino.

 

***

 

Con algunos de los libros que he empezado a leer este año he tenido una relación conflictiva. Me refiero particularmente a las siguientes novelas: La plaça del Diamant, de Mercè Rodoreda; Crematorio, de Rafael Chirbes; El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson; Delirio, de Laura Restrepo; y El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza. Se trata de novelas con las que por razones diferentes en cada caso no conseguí conectar y a las que les di todas las oportunidades que pude. En los casos de La plaça del DiamantEl abuelo que saltó por la ventana y se largó y Delirio decidí dejar de leerlas poco antes de llegar a la mitad porque su lectura se fue tornando cada vez más insoportable pero en los de CrematorioEl enredo de la bolsa y la vida opté por terminarlas —muchas veces estuve tentado a abandonar estas dos novelas, por lo que todavía no tengo claro por qué llegué hasta el final—.

 

 

 

LECTURAS_TEDIOSAS

 

 

 

Soy ante todo un lector de ficción pero en este campo hay ciertos géneros y subgéneros que no me gustan: la épica, la ciencia ficción, la literatura fantástica y de aventuras o la novela juvenil. Es por eso que no he leído y que lo más probable es que nunca lea el Cantar de los nibelungosFharenheit 451, El señor de los anillos, Harry Potter o Juego de tronos. Estamos frente a una cuestión de intereses, afinidades y gustos de la que ni me avergüenzo ni me enorgullezco. Aunque también es verdad que me produce una satisfacción enorme tener claro lo que me gusta y ser capaz de identificar con facilidad el tipo de lectura que me resulta más apropiado para cada ocasión o circunstancia de acuerdo con mis necesidades, mis intereses, mi estado de ánimo y mi disposición del momento.

 

En el ámbito estrictamente personal que asocio a mi tiempo libre desde hace años me niego a leer hasta el final aquellos libros con los que no conecto y cuya lectura no me resulta estimulante. Considero que hacerlo para mí hoy en día supone robarles tiempo a obras que todavía no he leído y quiero leer —pienso en Gargantúa y Pantagruel, Moll Falnders, Orgullo y prejuicio, Guerra y paz, Los hermanos KaramázovBouvard y PécuchetLa señora Dalloway, La región más transparente, El siglo de las luces o Los versos satánicos, por ejemplo— a la relectura de mis libros favoritos, a Ana o a mis amigos. Ahora entiendo que el tiempo es valioso porque es escaso y por eso no soporto desperdiciarlo en lecturas que me resultan insatisfactorias o tediosas e incluso tiendo a apostar por leer libros que al menos potencialmente representan valores seguros para mí. A menudo cuestiono el pragmatismo excesivo y lo poco arriesgado de mi actitud pero estoy convencido de que cuando uno va haciéndose mayor y cuenta con ratos libres muy limitados más vale que escoja cuidadosamente lo que lee porque no dispone de mucho tiempo y en cambio sigue habiendo mucho por leer. Cito un comentario que José Antonio Muñoz hizo en Twitter hace unas semanas durante una conversación que sostuvimos a propósito del volumen de novedades de esta rentrée: ‘uno ya tiene una edad y hay que empezar a dedicarse a lo imprescindible, antes de que llegue la parca’.

 

Hace tiempo decidí que nunca más leería un libro ‘porque hay que leerlo’ y concluir que para mí este argumento carece de validez significó quitarme un peso de encima. Al fin y al cabo como dice Daniel Pennac en la primera frase de Como una novela, ‘el verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo “amar”…, el verbo “soñar”…’

 

Entre los derechos imprescindibles del lector que nos sugiere Pennac al final de su libro quisiera destacar los siguientes cuatro que para mí son fundamentales:

 

1. El derecho a no leer.

3. El derecho a no terminar un libro.

4. El derecho a releer.

5. El derecho a leer cualquier cosa.

 

 

 

COMO_UNA_NOVELA

 

 

 

Considero que es fundamental que cada uno construya su criterio como lector basándose en sus intereses, afinidades, gustos y necesidades personales. Esta entrada es una invitación a leer sólo aquello que se nos antoje sin aceptar imposiciones externas de ninguna clase, a estar abiertos a acoger sugerencias de lectura de personas que nos conozcan bien y que sepan lo que nos gusta o cuyo criterio nos resulte confiable, a explorar todos los territorios que queramos, a dejarnos llevar por nuestra intuición, a estar dispuestos a equivocarnos en nuestras elecciones, a corregir el rumbo cuando tomemos decisiones deacertadas y a no creernos nunca eso de que ‘hay que leer tal o cual libro’ porque seguramente perderemos el tiempo leyendo cosas con las que no conectamos o que no nos interesan.

 

Me gustan y valoro particularmente aquellos libros que hacen que me sienta feliz de no morirme sin haberlos leído, que me dejan un vacío cuando los termino, que me cambian la vida y que marcan un antes y un después en mi experiencia vital.

jueves, diciembre 5, 2013 categorizado bajo mis libros favoritos

mis libros favoritos de 2013

Tengo la impresión de que por falta de tiempo cada año leo menos que el anterior. Me frustra constatar que estoy leyendo mucho menos de lo que me gustaría y que año tras año el tiempo que me queda por delante para leer se reduce peligrosamente. Éste ha sido un año bastante intenso en los planos tanto personal como profesional. Durante la mayor parte de estos doce meses he tenido la sensación de estar en una carrera contrarreloj, de que el tiempo nunca es suficiente y de que poco a poco estoy perdiendo el control sobre todo —curiosamente hasta finales de agosto pude arreglármelas para leer bastante a pesar de que estuve muy liado pero a partir de septiembre mis lecturas fueron más bien escasas—. Por fortuna salvo en unos pocos momentos críticos hasta ahora el desmadre nunca ha llegado a ser excesivo.

 

En términos generales en 2013 acerté —o tuve suerte— con la selección de mis lecturas. Mi balance positivo es una consecuencia de las buenas recomendaciones de algunos lectores cercanos cuyo criterio encuentro confiable y afín al mío, de lo bien que conozco mis gustos e inclinaciones y del azar.

 

 

 

 

 

 

De los libros que leí en 2013 los que más me gustaron y con los que establecí una conexión más estrecha son los siguientes —los empecé en este orden—:

 

 

 

 

 

Footnotes in Gaza, de Joe Sacco

Henry Holt and Company

Nueva York, 2009

 

 

 

 

 

Memoria por correspondencia, de Emma Reyes

Laguna libros

Bogotá, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Building Stories, de Chris Ware

Pantheon

Nueva York, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Year of Magical Thinking, de Joan Didion

Vintage

Nueva York, 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ejércitos, de Evelio Rosero

Tusquets

Barcelona, 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Barcelona pam a pam, de Alexandre Cirici i Pellicer

Comanegra

Barcelona, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tentative d’épuisement d’un lieu parisien, de Georges Perec

Christien Bourgois

París, 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé

Debolsillo

Barcelona, 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño

Anagrama

Barcelona, 1999

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Les choses, de Georges Perec

Pocket

París, 1994

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Virus tropical, de Power Paola

Reservoir Books

Barcelona, 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Sense of an Ending, de Julian Barnes

Vintage Books

Londres, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

L’étranger, de Albert Camus

Folio

París, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bogotálogo, de Andrés Ospina

Instituto Distrital de las Artes (IDARTES)

Bogotá, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una historia sencilla, de Leila Guerriero

Anagrama

Barcelona, 2013

 

 

*** 

 

 

Quisiera destacar que en este listado hay sólo dos novedades —Virus tropicalUna historia sencilla— así como un par de relecturas —Nocturno de ChileL’étranger—. En una época en la que se publican tantas novedades en cada temporada y en la que muchos títulos caducan al poco tiempo de salir al mercado sigue habiendo libros cuya lectura puede esperar y sobre los que siempre valdrá la pena volver.

 

Recomiendo muy especialmente Building Stories, The Year of Magical ThinkingLos ejércitosVirus tropical y Una historia sencilla. Si tienen tiempo para dedicar a la lectura, no saben qué leer y pueden acceder a ellos, léanlos sin pensárselo dos veces.

 

Y si con motivo de la temporada navideña o por cualquier otra razón quieren hacerle un regalo a alguien, cualquiera de estos libros es una excelente opción —de hecho, en la navidad del año pasado me regalé a mí mismo Building Stories—.

 

Espero que 2014 sea un año provechoso y que tengamos todos unas buenas lecturas.

jueves, febrero 14, 2013 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados, series

donde pongo el ojo… [ 142 ]

 

 

Lecturas en curso

 

Revista Texturas, número 19 (de varios autores)

Trama editorial

Madrid, 2012


Mi recomendado de la semana

 

Tentativa de agotamiento de un lugar parisino, de Georges Perec

Editorial Gustavo Gili

Barcelona, 2013

 

Mis libros favoritos

 

Cuentos pintados, de Rafael Pombo (con ilustraciones de Ivar Da Coll)

Babel libros

Bogotá, 2008


Me llama la atención

 

Donde mueren los payasos, de Luis Noriega

Blackie Books

Barcelona, 2013

jueves, febrero 7, 2013 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 141 ]

 

 

Lecturas en curso

 

Barcelona pam a pam, de Alexandre Cirici i Pellicer

Comanegra

Barcelona, 2012


Mi recomendado de la semana

 

The Year of Magical Thinking, de Joan Didion

Vintage

Nueva York, 2007

 

Mis libros favoritos

 

Le Spleen de Paris, de Charles Baudelaire

Folio

París, 2006

 

Me llama la atención

 

Editorial eCícero

Madrid