Éste ha sido un año de muy pocas lecturas aunque mi balance en términos de calidad y satisfacción difícilmente podría ser mejor. Mis intereses, la disposición de mi estado de ánimo y una cierta necesidad de leer cosas que no fueran ni muy pesadas ni muy extensas jugaron un papel importante en la elección de mis lecturas.

A continuación presento un listado de los mejores libros que leí en 2010 clasificados en cuatro bloques: crónica, ficción, cómic y novela gráfica y libros sobre libros, edición y lectura.
Crónica

- Up in the Old Hotel, de Joseph Mitchell
Vintage
Nueva York, 2008

- Retratos y encuentros, de Gay Talese
Alfaguara
Madrid, 2010

- Lo que hay que tener, de Tom Wolfe
Anagrama
Barcelona, 2010

- El Crack-Up, de Scott Fitzgerald
Anagrama
Barcelona, 1991
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Ficción

- Los pichiciegos, de Fogwill (novela incluida en el volumen Cuentos de marineros en La Pampa y reeditada recientemente por Periférica)
Mondadori
Barcelona, 1998

- Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos
Anagrama
Barcelona, 2010

- La librería, de Penelope Fitzgerald
Impedimenta
Madrid, 2010

- La playa de los ahogados, de Domingo Villar
Siruela
Madrid, 2009
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Cómic y novela gráfica

- María y yo, de María Gallardo y Miguel Gallardo
Astiberri
Bilbao, 2008

- Stitches, de David Small
Mondarori
Barcelona, 2010

- Arrugas, de Paco Roca
Astiberri
Bilbao, 2007

- A.D. New Orleans After The Deluge, de Josh Neufeld
Pantheon Books
Nueva York, 2009
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Libros sobre libros, edición y lectura

- Comme un roman, de Daniel Pennac
Gallimard
París, 1992

- Stet [vale lo tachado]. Memorias de una editora, de Diana Athill
Trama editorial
Madrid, 2010

- Bibliofrenia, de Joaquín Rodríguez
Melusina
Barcelona, 2010

- Tocar los libros, de Jesús Marchamalo
Fórcola
Madrid, 2010

- Des bibliothèques pleines de fantômes, de Jacques Bonnet
Denoël
París, 2008

- Las razones del libro. Futuro, presente y pasado, de Robert Darnton (lectura en curso)
Trama editorial
Madrid, 2010
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Entre mis lecturas de 2010 también hay unos cuantos libros bastante flojos que no vale la pena mencionar porque los dejé empezados —sin el menor remordimiento, por supuesto—.
Antes del viernes seguiré el ejemplo de mi queridísima Sfer, que hace poco publicó en Librosfera un listado de “algunos libros que no me importaría recibir estas Navidades…”