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Viernes
Marzo , 2010

[ el ojo fisgón ]

análisis de las tendencias del mercado editorial

Archivo para la categoría ‘concentration’

la importancia de calibrar la producción editorial a partir de las exigencias del lector

Publicado por martín gómez el Febrero - 8 - 2010 3 Comentarios

Cuando Severino Cesari le pregunta a Giulio Einaudi si ‘es un lugar común del periodismo cultural que los grandes publican a ciegas, inundan el mercado con tiradas absurdas con el efecto de desalojar de él a los libros de calidad’, el editor italiano contesta lo siguiente:

 

‘No publican a ciegas. Pero mientras que la edición “sí” , la edición cultural, trata de englobar cada título en un programa innovador, que sea una revelación mental, grande o pequeña, la apertura de un nuevo mundo por minúsculo que sea, la gran edición de consumo, que tiene también obras muy meritorias e islotes de gran calidad, publica sin embargo cualquier cosa que tenga una posibilidad de venta. No aspira, pues, a poner en primer lugar lo nuevo, sino lo ya conocido, aunque esté bien contado.

 

La diferencia sustancial es que las tiradas, en la experiencia de Einaudi, se calibran sobre las exigencias del lector. En cambio las tiradas de la “edición no” —y no hablo sólo y necesariamente de los grandes grupos editoriales, cada uno de nosotros puede convertirse en un “editor no”, no es nada definitivo, es una línea sutil que separa las opciones que se toman— se calibran sobre las exigencias del editor. Esa es la cuestión. Nosotros hemos tratado siempre de calibrar la producción según la idea que nos hacíamos de las exigencias del lector, un lector auténtico y fiel al que conocíamos muy bien gracias a una relación continua. La decisión en torno a la tirada se caía por su propio peso’.

 

 

ROTATIVA_3

 

La respuesta de Einaudi me suscita varias preguntas: ¿cómo se define y se identifica a ese lector cuyas exigencias se cree conocer? ¿De dónde viene el conocimiento de “las exigencias del lector”? ¿Cuáles son las estrategias puestas en marcha para adquirir ese conocimiento?

 

Como posibles respuestas a estas preguntas pienso en la identificación de nichos con los cuales se está en sintonía debido a la existencia de intereses en común, en el trabajo de construcción de públicos, en el establecimiento de un contacto estrecho y permanente con las librerías y en la observación directa de la demanda. Supongo que la adopción de medidas en éstas y otras direcciones serán muy útiles para que los editores optimicen la inversión de sus recursos, pisen más sobre seguro, disminuyan los riesgos propios de su actividad e incluso editen menos y mejor —como lo plantea Pierre Assouline en su entrada “Publier moins pour publier mieux” (”Publicar menos para publicar mejor”), de julio pasado en La république des livres— para no contribuir ni a la sobreproducción ni a la saturación del mercado que contaminan la cadena de valor e introducen tanto ruido.

 

La pregunta de Cesari viene antecedida por un par de observaciones interesantes del editor con respecto a la manera como operaba en Einaudi el departamento Comercial —dirigido por Roberto Cerati— y a su rol en la toma de decisiones. Dice Einaudi:

 

‘Suya [de Cerati] es la teoría de las colecciones, que hay que controlar pacientemente en los anaqueles de las librerías, título a título, con implacable envío de reposiciones de los títulos válidos que en el momento del control faltan en la librería. Este técnica ha hecho que el libro más representado en los anaqueles de cualquier librería sea el libro Einaudi (…) Mientras que la teoría de Cerati es prudente, pone con discreción en el mostrador el número de ejemplares que la tradición y la experiencia indican como correctos para el mercado, y se las arregla para que el librero conserve ese libro en la estantería dedicada desde siempre a Einaudi (…)’.

 

‘(…) En la Einaudi, Comercial debía ocuparse ciegamente de la difusión de los libros, sin interferir en las opciones editoriales aunque señalando las tendencias y demandas del mercado. El señor Cerati estaba presente en todas las reuniones importantes, y ante todo en las del Consejo, las reuniones de los miércoles, participando así desde el principio en la elaboración de los procesos de toma de decisiones’.

 

Las palabras de Einaudi en este último párrafo me hacen pensar en la manera como se articula dentro de una editorial la relación entre los departamentos de edición, de comunicación y prensa, de marketing o comercial —allí donde éstos existen, claro—, en el papel que juega cada uno en los procesos de toma de decisiones o en las tensiones existentes entre ellos.

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otra perla de giulio einaudi: “el falso best seller

Publicado por martín gómez el Enero - 14 - 2010 Comenta

A raíz de un comentario de Severino Cesari sobre el impacto que la concentración de la propiedad de la industria editorial puede tener sobre la calidad de lo que se publica más que sobre el oficio editorial, en Conversaciones con Giulio Einaudi el editor italiano hace una aguda observación con respecto a los efectos que produce el fenómeno del best seller sobre el mercado. Einaudi le dice a Cesari:

 

‘Piensa que los grandes empresarios tienden a correr en pos de los best seller, principal espejismo del desierto de la edición “no”, e ignoran o aceptan el libro de alta cultura según los vaivenes del presupuesto, y del patrocinador. Pero a menudo en el presupuesto se producen desastres creados por lo que yo llamo “falso best seller”, o sea el libro sin la menor calidad que querría que fuese un best seller, pero que en realidad vende la mayoría de las veces sólo una parte, o nada, de una tirada exagerada. Para un auténtico best seller, ¿cuántos hay “falsos” que fueron a parar a la guillotina? Con todas sus costosas campañas publicitarias. Eso sí, el “falso best seller” habrá obtenido un resultado: habrá desalojado de los mostradores de las librerías, como hace la falsa moneda con la buena, a los libros de la edición “sí”’.

 

 

BEST_SELLERS_6

 

 

La observación de Einaudi me hace pensar en la reconocida práctica de un cierto tipo de editoriales que consiste en publicar novedades a un ritmo que no va acorde ni con la demanda ni con la capacidad del mercado de asimilarlas con el propósito tanto de reducir costes de producción mediante el manejo de grandes volúmenes como de responder a las exigencias de los distribuidores. En ocasiones detrás de este desproporcionado ritmo de publicación está el afán de algunos editores de dar un pelotazo que al generar grandes ventas contrarreste las pérdidas producidas por aquella creciente cantidad de títulos cuyos resultados comerciales ni siquiera permiten cubrir los costes de producción. Para ahondar en este tema vale la pena evocar el planteamiento de Pierre Assouline en su entrada “Publier moins pour publier mieux” (”Publicar menos para publicar mejor”), de julio pasado en La république des livres.

 

Del comentario de Einaudi me llama particularmente la atención la parte que se refiere a la dificultad que tienen ciertos libros de acceder a las estanterías de las librerías debido a la avalancha de falsos best sellers que inundan el mercado —una anotación que está íntimamente relacionada con el nocivo efecto de la sobreproducción sobre la visibilidad de la oferta editorial tanto en los medios de comunicación como en los puntos de venta, que ya he comentado en ocasiones anteriores—.

 

Con respecto al best seller recomiendo echarles un ojo a las consideraciones de Sergio Vila-Sanjuán alrededor del best seller de calidad” y de la teoría del best seller.

 

Volveré sobre este tema cuando comente las reflexiones que me vaya suscitando la lectura de El enigma best seller, de David Viñas Piquer, que los paradigmáticos comentaron detalladamente hace unas semanas.

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la pelea por los nichos

Publicado por martín gómez el Diciembre - 15 - 2009 2 Comentarios

Una de las razones por las que siempre me han interesado las editoriales independientes es que en un mercado cada vez más homogéneo muchas de éstas suelen abrirse un lugar mediante una estrategia que consiste en diferenciarse construyendo un catálogo con un registro propio que busca sintonizar con las necesidades de pequeños nichos de lectores que tienen intereses específicos. Y el hecho de que las editoriales independientes sean un espacio propicio para la apuesta por nuevos valores fue una de las razones que en su momento motivó la creación del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI).

 

Cuando abordan el tema de la larga cola en su libro Comment le web change le monde, Francis Pisani y Dominique Piotet señalan una paradoja de esa economía de la abundancia y de la diversidad que resulta bastante llamativa:

 

‘Una de las consecuencias económicas paradójicas radica en el hecho de que las grandes empresas son las que mejor están preparadas para sacar partido de la extensión del mercado a los nichos. Un punto subrayado por Anderson y que confirma Hal Varian, profesor de economía de la Universidad de California-Berkeley, autor del libro Information Rules y actualmente jefe económico de Google. En una entrevista que tuvimos con él declara que “el más grande es el mejor posicionado cuando se busca la diversidad”. Los pequeños pueden sacar su parte pero, según Varian, “deben especializarse en géneros: películas de terror de los años 1950 o música irlandesa, por ejemplo. Gracias a la publicidad basada en los motores de búsqueda los consumidores serán capaces de encontrarlos”‘.

 

THE_LONG_TAIL

 

No deja de ser interesante constatar que al apuntarle a todo los grandes grupos editoriales consiguen estar presentes en una amplia gama de segmentos del mercado e incluso posicionarse bien en algunos nichos específicos mediante la publicación de obras y autores que los públicos de éstos consideran fundamentales. En un momento en el que los grandes grupos tienden a optar por la disolución de la identidad de sus sellos y colecciones, la publicación de obras y autores de gran impacto con el propósito de dar un pelotazo parece pesar más que la definición y el desarrollo de una línea editorial clara. La pregunta es: ¿de qué sirve cubrir el máximo número de segmentos posible si en casi ninguno de ellos se hace un trabajo sistemático que permita cautivar públicos y ser la marca líder —o por lo menos estar cerca de serlo—?

 

 

VITRINA_4

 

Quizás es en la construcción de públicos y en la fidelización de éstos donde la transversalidad excesiva puede terminar jugando en contra de los grandes que se dedican a echar tiros al aire a ver qué cae y, por el contrario, favoreciendo a aquellos editores que construyen catálogos con líneas claramente definidas a través de los cuales satisfacen las necesidades de un cierto tipo de lector con el que intentan conectar ofreciéndole lo que está buscando.

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pocos títulos con muchas ventas

Publicado por martín gómez el Octubre - 29 - 2009 Comenta

Hoy salió a la venta con una tirada de 1.500.000 ejemplares la traducción al castellano de El símbolo perdido, la última novela de Dan Brown. Seguramente sus ventas serán enormes desde el principio, el libro ascenderá muy rápido en las listas de los más vendidos y en un par de semanas ocupará el primer lugar en ellas. Ayer un artículo del diario Público titulado “La crisis del best-seller afirmaba que ’según la cadena La casa del libro, desde hace un mes ocupa el número uno en ventas anticipadas’ —de hecho, en julio la cajera de la verdulería a la que voy me dijo que ya lo había encargado—.

 

CASA_DEL_LIBRO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Es bastante probable que al ser uno de los títulos que más ingresos les genere a las librerías durante los próximos meses, El símbolo perdido se convierta en una de las cartas de salvación gracias a las cuales muchas de ellas tendrán unos mejores balances anuales. Justamente éste es el tema del reportaje “El año del libro-flotador”, escrito por Carlos Geli y publicado el pasado dos de julio en El País. Según Geli, ‘las ventas de los ‘megasellers’ maquillan la crisis en el sector editorial’.

 

EL_TIEMPO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Aquí van dos citas del reportaje de Geli que ilustran muy bien el efecto de la concentración de las ventas en unos pocos títulos:

 

‘”Sin esos libros, los libreros este año tendríamos que hibernar”. Ni la librera ni los títulos a los que se refiere son cualquiera. La primera, Núria Pons, es la responsable de la macrotienda Bertrand, segunda librería más grande de Barcelona. Los autores que salvan al gremio en año de crisis son: Larsson con su trilogía, Stephenie Meyer, Ildefonso Falcones, Javier Cercas, Ken Follett y John le Carré, que han publicado libro en el curso 2008-2009, ahora acabado. Y seguirán salvando el año otros que vendrán en breve: Isabel Allende, Anthony Beevor, Eduardo Mendoza, Henning Mankell y Dan Brown, por citar algunos’.

 

‘”No me gusta hablar de libros-flotador, pero ellos solos generan entre un 15 y un 20% de los ingresos en un año cuyo primer trimestre cerramos con un 10% por debajo del 2008″, calcula Fernando Valverde, presidente de la Confederación Española de Gremios de Asociaciones de Libreros (CEGAL). Y constata: “Este 2009 está siendo generoso en libros as픑.

 

Hace un par de días Publishing Perspectives también se refería a este tema en el artículo “Grijalbo’s Liarás Seeks a ‘Coup de Coeur’”. Dice el artículo:

 

‘Naturalmente Liarás está contentísima con el éxito de Falcones, aunque no está feliz con respecto a la tendencia general demostrada por sus libros y otros mega bestsellers. “Por un tiempo ha habido una notoria concentración de ventas en un puñado de títulos. Las ventas más grandes están concentradas en cinco libros, que tienen una enorme ventaja sobre los siguientes libros en la lista. Por supuesto que es ideal ser el editor de uno de esos cinco primeros libros pero estamos desanimados viendo cómo autores y títulos de nuestro fondo sufren como consecuencia de esta tendencia a vender menos copias de las que deberían”. La diferencia en las ventas se ha vuelto aún más extrema contra el telón de fondo de la crisis económica general que ha golpeado más duro, y que se espera que dure más, en España que en otros países europeos’.

 

A_LIBREIRA_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

(Imagen tomada de Brétemas)

 

¿Es posible que este fenómeno de concentración de las ventas en unos pocos títulos también pueda representar una oportunidad para aquellas editoriales de nicho que se ocupan de satisfacer las necesidades de lectores que o bien se han hartado de la creciente homogeneización de la oferta de títulos que tienen a su disposición o bien nunca han estado interesados en leer libros que obedezcan a fórmulas que por su eficacia han terminado por imponerse entre el gran público?

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el origen de the new press

Publicado por martín gómez el Agosto - 11 - 2009 Comenta

ANDRÉ_SCHIFFRIN_2_PEQUEÑA

En su libro Una educación política el editor estadounidense André Schiffrin cuenta la historia del origen de The New Press, la editorial sin ánimo de lucro que fundó tras su salida forzosa de Pantheon Books —un sello que hizo una contribución enorme a la difusión del pensamiento europeo y de izquierdas en los Estados Unidos—. La historia, según Schiffrin, es más o menos así:

UNA_EDUCACIÓN_POLÍTICASchiffrin llevaba varios años trabajando en Pantheon Books, la editorial que además de haber fundado en Nueva York junto con Kurt Wolff, Helen Wolff y Kyrill S. Schabert, su padre Jacques había dirigido hasta su muerte. En 1962 Pantheon Books fue comprada por Random House, grupo que a su vez había sido comprado primero por RCA y luego por Condé Nast Publications. En un momento en el que la tendencia hacia la concentración de la propiedad de la industria editorial iba a toda marcha, en el que muchas de las decisiones editoriales estaban quedando en manos de ejecutivos comerciales o de marketing  y en el que el aumento continuo de los beneficios y de la rentabilidad empezaba a ser la exigencia fundamental que se les hacía a los sellos para permitirles seguir existiendo, los directivos de Random House se empecinaron en demostrar no sólo que Pantheon daba pérdidas, sino también que su existencia resultaba carísima para el grupo.

En ese momento se produjo una renuncia masiva de los directivos de Pantheon, que no querían seguir estando sometidos a la presión que Random House ejercía sobre ellos. Aparentemente el grupo movía sus influencias para que otras editoriales no le dieran trabajo a Schiffrin y a las editoriales universitarias que habrían podido llenar el vacío que dejaba Pantheon debido a los cambios que había sufrido su línea editorial también se les empezaba a exigir que produjeran beneficios.

LOGO_ THE_NEW_PRESS

Dibujado el contexto sobre las razones que motivaron su salida de Pantheon, dice Schiffrin con respecto al origen de The New Press:

‘No parecía haber ninguna solución visible dentro del sistema existente. Yo me habría preguntado durante muchos años si no podría haber el equivalente a una editorial universitaria sin el respaldo de una universidad, y sin el efecto relativamente conservador de la toma de decisiones sobre cada libro por parte del cuerpo docente. Sabía que muchos de los libros más sugestivos intelectualmente que habíamos publicado a lo largo de los años habían sido rechazados por las universidades, que se habían convertido demasiado a menudo en bastiones del status quo. Examiné de nuevo una propuesta que había redactado para el puesto de Harvard, en la que detallaba mis ideas sobre la dirección futura del mundo editorial, y empecé a pensar que podría ser un esquema para una editorial independiente y no orientada al beneficio, una editorial que estuviera libre de las presiones de los accionistas’.

Schiffrin ya se había referido en La edición sin editores y en El control de la palabra a la experiencia de la compra de Random House por parte del grupo Condé Nast y a la manera como la concentración de la propiedad de la industria, el hecho de que en los grandes grupos la toma de decisiones con respecto a lo que se publica pase a manos de los ejecutivos comerciales o la gestión de las editoriales desde una perspectiva basada únicamente en la rentabilidad y los beneficios económicos no sólo repercuten sobre el desarrollo de las líneas de las editoriales de nicho, sino que también amenazan su supervivencia.

Estas historias deben ser familiares para quienes han trabajado en grandes grupos o en editoriales que han sido compradas por éstos.

Más comentarios sobre las ideas de Schiffrin en las siguientes entradas:

- las reflexiones de andré schiffrin en la edición sin editores sobre el fuerte sacudón en la industria editorial [ 1 ]

- las reflexiones de andré schiffrin en la edición sin editores sobre el fuerte sacudón en la industria editorial [ 2 ] / la burbuja especulativa

- las reflexiones de andré schiffrin en la edición sin editores [ 3 ] / desaparición de la frontera entre contenido editorial y publicidad

- las lecciones del editor andré schiffrin en barcelona

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cosas que pasan gracias a la concentración de la propiedad de la industria editorial

Publicado por admin el Julio - 1 - 2009 4 Comentarios

Ayer el periódico El Tiempo publicó una noticia titulada Habla el fundador de La iguana Ciega, editorial dedicada a la cultura de Barranquilla” y cuando entré me encontré con el siguiente anuncio publicitario de la filial colombiana de Planeta.



Teniendo en cuenta que en 2007 el Grupo Planeta compró el 55 % de la Casa Editorial El Tiempo, la aparición en el periódico de esta pieza publicitaria cuyo anunciante es su accionista mayoritario confirma que, como dije en mi entrada de ayer cuando hablaba sobre las razones que explican mi interés por la edición independiente, ‘de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión “de la casa” o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos’ y que ’se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio’.


Es curioso que este anuncio que da cuenta de la concentración de la propiedad de la industria editorial y de los medios de comunicación aparezca justo en una página cuyo contenido gira en torno a una editorial independiente.

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¿por qué el interés por las editoriales independientes?

Publicado por admin el Junio - 30 - 2009 14 Comentarios

Desde que abrí [ el ojo fisgón ] en febrero de 2007 la edición independiente es uno de los temas que más me ha interesado y de los que me he ocupado de una manera más o menos reiterativa y sistemática. A menudo me he preguntado por qué este tema me interesa tanto y ahora que el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una realidad vuelvo a hacerlo una vez más.


La respuesta es simple: en primer lugar, porque de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión “de la casa” o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos. Como bien lo dice la “Declaración internacional de los editores independientes por la protección y la promoción de la bibliodiversidad”, estos grupos ‘poseen los recursos económicos, los medios de comunicación y mecanismos de difusión’. En fin, se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio y que, por lo tanto, tienen como medio natural un circuito distinto de aquel en el que a mí me interesa posicionarme.




Y, en segundo lugar, porque las editoriales independientes parecen ser el espacio donde tiende a ser mayor la apuesta por sacar a la luz nuevos valores y por publicar títulos cuya alta calidad literaria no necesariamente garantiza su rentabilidad comercial. Creo que catálogos como el de Impedimenta, Marbot, Melusina, minúscula, Nórdica y otras jóvenes editoriales independientes que están haciendo propuestas muy interesante y arriesgadas serían impensables en el seno de un gran grupo.


Aunque claro, hay sellos literarios como Seix Barral, Lumen o Alfaguara que pertenecen a grandes grupos y que publican cosas de muy buena calidad. El problema es que desde hace varios años estos sellos vienen desdibujándose y lo hacen cada vez más porque en ellos conviven obras y autores de una calidad literaria muy dispar. En un sello mítico como Seix Barral, por ejemplo, hoy en día encontramos obras excelentes de figuras como Philip Roth, Carson McCullers, Julio Ramón Ribeyro, Octavio Paz o Don DeLillo al lado de saris rojos, pasiones indias, satanases,  estrategias de yo no sé qué y gárgolas. Es más clara la línea de sellos bastante buenos como Mondadori y Caballo de Troya, de Random House Mondadori.


Tampoco se trata de sugerir que los editores independientes necesariamente son los garantes de una cultura del todo ajena a los intereses comerciales o que una editorial independiente debe ser una asociación dedicada a hacer obras de caridad a favor de la preservación de los bienes culturales. Como dicen Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en El nuevo paradigma del sector del libro, ‘independencia no debería asociarse directamente a creatividad: “algunos editores económicamente independientes no son sólo tontos redomados sino también incompetentes notorios, que publican obras lamentables”’.


________________________


Nota: la parte del fragmento citado de El nuevo paradigma del sector del libro que viene entrecomillada es a su vez una cita del libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, de Gilles Colleu, hecha por Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez. El fragmento de El nuevo paradigma del sector del libro está en la página 41 y la cita de Colleu incluida en él está en la página 105 de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (ver el comentario de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez a esta entrada).

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comentarios del editor nicolás morales sobre los libros más vendidos en colombia

Publicado por admin el Enero - 13 - 2009 Comenta

En dos de sus columnas más recientes en la revista Arcadia el editor colombiano Nicolás Morales hace algunas anotaciones con respecto al tipo de libros que más se venden actualmente en Colombia. Se trata de “El modelo Disney” y de “Los libros más vendidos del 2008”.


“El modelo Disney” se refiere a la reciente decisión del grupo Carvajal de ‘botar por la borda la colección más prestigiosa de no ficción en Colombia’: Vitral.

Esta colección que durante años le ha dado una mayor difusión al conocimiento que produce la academia en el ámbito de las ciencias sociales —eso que los franceses llaman con dignidad “vulgarisation de la connaissance”— y que durante años ha construido un fondo constituido por trabajos serios y rigurosos escritos en un lenguaje accesible para un público amplio entra en crisis en un momento en el que, en palabras de Morales, ‘las editoriales han inundado todo el mercado con las pantanosas aguas de la no ficción-basura, dejando reseco el suelo en que podría sembrarse algo distinto a mala hierba’.

Según Morales, ‘puede que Vitral fuera simplemente un lugar para que los académicos de prestigio intentaran trascender los 1.000 ejemplares de la edición universitaria, pero para mí era mucho más que eso: se trataba de la cuota de responsabilidad social de una industria editorial enferma e idiotizada por los megacontratos y los “beast” sellers. El pequeño ejercicio ético en un negocio que, con muy pocas excepciones, no logra trascender, tomar riesgos y ser generoso con el público. El intento de reivindicación de una industria que ha invadido los quioscos de los aeropuertos y los estantes de las librerías con tristes páginas de vedettes, narcos y bajeza sexual’.

En el Grupo Editorial Norma ya habían acabado con colecciones poco rentables como la de poesía, La pequeña biblioteca y alguna otra. El cierre de Vitral representaría la desaparición de una fórmula para divulgar el pensamiento humanista mucho más eficaz que la de la mayor parte de las editoriales universitarias —con las que ha hecho varias coediciones importantes—.

***



En “Los libros más vendidos del 2008” Morales hace un recuento no sólo de los títulos que mejor se vendieron el año pasado según el listado que publica el periódico El Tiempo, sino también de las editoriales que los publicaron. Morales hace las siguientes anotaciones:

El secreto, de Rhonda Byrne, es el libro más vendido en Colombia según la lista. Estuvo 26 semanas en diversas posiciones del conteo superando a El olvido que seremos (24 semanas), El cartel de los sapos (22) y Mi fuga hacia la libertad (18).

En la quinta posición encontramos, curiosamente, la novela del afgano Khaled Hosseini Cometas del cielo, que no solo fue la novela más vendida en Colombia, sino también uno de los cuatro o cinco libros decentes de ficción que se colaron en la lista, en la que alcanzó 14 semanas. El triunfo de los renacuajos. El best seller que logró más semanas en el primer lugar fue El cartel de los sapos, de Andrés López (Editorial Planeta). Mi fuga hacia la libertad (Planeta) y Siete años secuestrado por las Farc (Aguilar) ostentaron la camiseta amarilla durante cinco semanas cada uno. Germán Castro Caycedo se tomó el listado durante cuatro semanas con su Palacio sin máscara (Planeta) y algo similar le sucedió a nuestro ex canciller con El trapecista (Planeta). Por editoriales, no quedó duda del triunfo de Planeta (20 semanas) y su rival más cercano, Alfaguara, tuvo que conformarse con siete. Editorial Planeta masacra’.

Por otro lado, Morales hace dos observaciones que me parecen bastante dicientes:

1. ‘no hay libros de Anagrama, Pretextos, Acantilado, Crítica, Gedisa, Paidós ni Editorial Panamericana. No hay un solo libro de edición universitaria ni de sellos independientes nacionales tan prestantes como La Carreta, Icono o La Silueta. Escasean los libros intempestivos. El club de libros que aparecen en alguna posición del listado y mueren rápidamente es pequeño’.

2. ‘si quitamos el libro de los chicos afganos, nos quedamos con apenas algunos libros de ficción durante todo el año: Harry Potter y las reliquias, Justos por pecadores, Líbranos del bien, El País de la Canela y Lara y un par más. Ausencia total de novelistas extranjeros salvo por la chillona Isabel Allende. ¿Nadie compra en Colombia libros de Sandor Marai, Philip Roth, Zambra ni Murakami?’


En cuanto a la ausencia de títulos editados por los sellos españoles mencionados por Morales, supongo que en ésta deben incidir el tamaño del público al que van dirigidos y, salvo en el caso de Panamericana, el precio. Con respecto a las editoriales universitarias e independientes supongo que aparte de no interpelar a un público muy amplio, muchas de ellas deben tener problemas de distribución y de acceso a los espacios de comentarios de libros que hay en los medios de comunicación.

¿Por qué la ficción y, particularmente la escrita por autores extranjeros, no se vende tan bien en este momento? Me imagino que la crispación y los sentimientos encontrados provocados por la convulsionada vida cotidiana del país, el oportunismo de ciertas figuras públicas que han atraído la atención de los medios tras haber vuelto a libertad después de haber estado secuestradas o por haber protagonizado algún escándalo con impacto mediático, la tensión entre polarización y unanimismo o el fervor patriotero que ha despertado el estilo populista del presidente Uribe deben haber contribuido de alguna manera al éxito de la no ficción-basura a la que se refiere Morales.

Morales es categórico cuando afirma que ‘si el listado conserva algo de verosimilitud, lo más preocupante de todo es que sea eso lo que los colombianos están leyendo, pues en un 80% se trata de mediocres libros de autosuperación y consejos y de no-ficción basura’.

A mí no me parece preocupante que la gente lea libros mediocres y aprovecho para insistir en que cada quien debe leer aquello que responda a sus gustos, intereses, expectativas y necesidades en un momento dado. El análisis del listado de los títulos más vendidos que propone Morales podría darnos algunas pistas con respecto a los temas que ocupan la atención de quienes compran libros en Colombia.

Antes de terminar quisiera llamar la atención sobre la alerta que emite Morales con respecto a las fuentes de la lista y a los criterios bajo los cuales se elabora ésta:

‘Hace algunos años propuse en El Malpensante una arqueología de este listado, al que llamé La culpa es de la vaca en honor a un libro dudosamente laureado y a los practicantes que hacían los listados del periódico nacional. Mostré los errores, las pasiones y las falsedades de un ejercicio torpe que por aquel entonces intentaba ser un indicador cultural con cierta credibilidad. Pues bien, debo confesar que, después de tres años, el listado se afinó. Se ordenó, es más coherente, tiene muchos menos títulos y es menos aleatoria la selección.


Sin embargo, se mantienen algunos problemas de credibilidad que provienen del hecho de que es bien probable que una sola librería lo esté dictando casi al pie de la letra y de que Planeta esté exagerando su presencia. Una sola librería, por más grande que sea el centro comercial donde se encuentra, no puede dictar lo que se lee en Colombia y Planeta, por su parte, no debería borrar de forma tan visible a sus competidores. Ediciones B, Santillana o Norma tendrían mucha mejor suerte si los dados no estuvieran cargados’.


No es la primera vez que las publicaciones de la Casa Editorial El Tiempo le dan una visibilidad sospechosamente excesiva a los autores y libros que editan los sellos pertenecientes al Grupo Planeta, que desde el verano de 2007 tiene una participación accionaria cercana al 50 % en esa empresa. Pero bueno, en estos tiempos de concentración de la propiedad de los medios de comunicación y de la industria editorial eso es lo normal y, por lo tanto, no debemos sorprendernos con estas curiosidades ni esperar nada distinto porque es lo que hay.

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destino bogotá [ 7 ] / el crecimiento de los grandes grupos y su impacto sobre la edición independiente

Publicado por admin el Septiembre - 30 - 2008 3 Comentarios



Ayer en la tarde estuve entrevistando a Gustavo Mauricio García Arenas, quien además de ser el editor de Icono editorial es el presidente de la Red de editoriales independientes de Colombia (Reic). Me parece interesante la inquietud que a partir de su experiencia como pequeño editor plantea Gustavo con respecto al impacto que tiene el hecho de que la prensa escrita y las grandes editoriales pertenezcan a un mismo gran grupo multimedia —recordemos que el año pasado el Grupo Planeta compró el 50 % de la Casa Editorial El Tiempo— o de que establezcan alianzas estratégicas con éstos —como parece suceder actualmente entre los sellos de Santillana, la división editorial del Grupo Prisa, y el periódico El Espectador del Grupo Santodomingo—.

¿Cuál es en este caso la consecuencia directa de la concentración de la propiedad de la industria editorial, así como de la diversificación y de la expansión de los grandes grupos? La dificultad que tienen los pequeños editores para conseguir autores, que o tienen contratos de exclusividad con los grupos a los que pertenecen los diarios y las revistas para los que escriben o sólo quieren publicar con los sellos de los grandes grupos porque les garantizan más visibilidad.

Tal y como está planteado, el tema es peliagudo. Pero bueno, la publicación de la entrevista a Gustavo será la ocasión para profundizar en este tema.

De momento quisiera destacar que me parece interesante el hecho de identificar diferencias entre lo que sucede en España y Colombia, en este caso particular en relación con el impacto que tiene en uno y otro lugar la concentración de la propiedad de la industria editorial.

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la posición dominante de amazon y su próxima jugada: atacar con la impresión bajo demanda

Publicado por admin el Abril - 2 - 2008 Comenta

Amazon está en el ojo del huracán debido a lo que se ha sabido hace unos días con respecto a su próxima jugada en el campo de la impresión bajo demanda: vender sólo aquellos libros que sean impresos en BookSurge, la empresa de print on demand —POD— que le pertenece desde hace unos meses.

Con esta medida Amazon estaría aprovechando su posición dominante en el mercado de la distribución en línea para consolidar un monopolio mediante la imposición de unas reglas que al poner a los editores contra la pared, le permitirían extender su control al mercado de la impresión bajo demanda.


El asunto es delicado y me hace pensar en una entrada de Eduardo Arcos que leí la semana pasada en el blog ALT1040, cuyo título es “Algún día odiaremos a Apple y Google”. Con respecto a dos de las empresas del sector tecnológico que cuentan con una mejor reputación entre los usuarios, Arcos dice lo siguiente:

Microsoft es la empresa favorita para odiar estos días, en los 70’s no existían y esa posición la tenía IBM. Hoy me encuentro con un interesantísimo artículo escrito por Don Reisinger, donde hace un repaso a la historia y llega a la obvia conclusión: algún día odiaremos a Apple y a Google.


Ya sea por las cuestionables prácticas que estas dos empresas últimamente tienen, aún cuando digan que “son buenos”. Al final las empresas son empresas y aunque nuestros deseos consumistas nos impulsen a convertirnos en fanboys llegará el momento en que muchos nos preguntemos qué pensábamos cuando defendíamos con pasión a Google’.


El tema es interesante y seguramente va a dar mucho de qué hablar durante los próximos días, así que a quienes estén interesados en profundizar en él les recomiendo leer las entradas que desde distintas perspectivas han escrito recientemente en sus blogs tres expertos españoles en todo lo relacionado con la actividad editorial en un sentido amplio, la evolución de la economía de Internet y la manera como ésta afecta al sector de la edición:

- Enrique Dans: “Amazon, BookSurge y la tentación del monopolio”


- José Antonio Millán: “Amazon aprieta en su POD”


- Joaquín Rodríguez: “Monopolio amazónico”


Vale la pena estar pendiente de lo que digan en su momento estos tres analistas sobre la evolución de esta situación. Por ahora aprovecho la ocasión para citar algunos extractos de sus reflexiones.

Dice Enrique Dans:

‘Ante la importancia de los movimientos en el sector, Amazon parece haber sentido la necesidad de utilizar su posición liderazgo online para apalancar su negocio de POD, basado en su adquisición de BookSurge, y ha decidido, según informan algunos escritores, amenazar a quienes utilizaban otros servicios de POD con la eliminación del botón “Buy” de sus libros en Amazon si no aceptan utilizar los servicios de BookSurge (Slashdot, VBW Publishing, WritersWeekly). Esto significaría un grave perjuicio para la distribución de sus libros, dado que únicamente podrían estar disponibles para su venta en Amazon a través de canales indirectos (resellers), y les haría no cualificar, en la mayor parte de los casos, para ofertas de gran éxito de Amazon como el envío gratuito. El movimiento, obviamente, no está exento de polémica: no sólo exige a las editoriales trabajar con varios formatos diferentes y reemplazar los ficheros de los libros que están ya a la venta en Amazon, sino que choca además con la polémica sobre la inferior calidad de las ediciones producidas por BookSurge’.


Dice José Antonio Millán:


‘Muchas pequeñas editoriales en Estados Unidos usan Amazon para vender sus libros, que se imprimen sobre pedido. Sus títulos los publicitan en su propio sitio web, con un botón que indica “Comprar en Amazon”: Amazon obtiene de esta venta su correspondiente comisión, y todos contentos.


La actual medida, que intenta reforzar su BookSurge, puede que resulte lógica para Amazon, pero está creando irritación sin límites entre los editores y autores que vendían sus libros impresos por otras compañías (como Lulu.com) en la librería online’.


Dice Joaquín Rodríguez:

‘Amazon pretende afianzar su posición de fuerza en el mercado digital no solamente mediante el Kindle, que reproduce el modelo de negocio de ITunes al distribuir a través de un solo soporte propietario todos los contenidos que su almacén virtual contiene, sino, también, mediante la prescripción a todos los editores del uso obligatorio de BookSurge, una imprenta digital o bajo demanda que producirá todos los libros de los editores que quieran acogerse a los beneficios que la comercialización a través de Amazon pueda ofrecer

Ni los editores ni los escritores norteamericanos parecen excesivamente contentos con un mandato que pretende que todos los contenidos que se adquieran en formato analógico y que requieran, por tanto, de impresión, sean producidos, en exclusividad, por una empresa propiedad de Amazon, evitando de esa manera cualquier clase de competencia (como la que podía ejercer hasta ahora, por ejemplo, Lightning Source) y robusteciendo un modelo de negocio monopolístico y clausurado sobre sí mismo, al convertirse, de hecho, en el único distribuidor de los contenidos que vende, digitalmente, sea en un soporte estrictamente digital, como el Kindle, sea mediante la impresión digital en papel’.

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