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Viernes, abril 4, 2008 categorizado bajo distribución, edición, editores, editores independientes, industria editorial

sp distribuciones y sp revista de libros: saltando fronteras

Hace unas semanas el editor venezolano Leroy Gutiérrez anunció en su blog Sobre edición la aparición en México de SP Distribuciones y SP Revista de Libros. Si yo fuera un lector mexicano, estaría muy contento por poder acceder en tan buenas condiciones a algunos de los mejores fondos editoriales que se están construyendo en este momento en la edición literaria en España. ¿Será que SP Distribuciones contempla la idea de llevar sus libros a otros países latinoamericanos?

Ayer tuve la alegría de recibir un ejemplar del número 0 de SP Revista de Libros que me envió desde Madrid el editor colombiano Santiago Tobón, de Sexto Piso. Dice la presentación de la revista:

‘SP Distribuciones y SP Revista de Libros nacen de manera conjunta como parte de un proyecto y un esfuerzo por acercar a los lectores mexicanos textos esenciales y de gran calidad que por diversas razones hasta el momento no han tenido gran presencia en nuestro país. La intención es que los libros de las siete editoriales que componen el proyecto en su inicio Gadir, Impedimenta, Libros del Zorzal, Nórdica, Periférica, Sexto Piso y Tumbona— puedan tener la mayor visibilidad y circulen entre lectores ávidos de conocer propuestas literarias muy diversas que encuentran su punto de confluencia en el propósito de no ofrecerles más que textos de gran nivel, tanto desde el punto de vista del contenido como del de poner el mayor empeño posible en cuidar al libro como objeto.


SP Distribuciones surge con dos ideas fundamentales que funcionan como ejes rectores de su accionar:


- Conformar un catálogo de editoriales afines cuyas propuestas se fundamentan en el gusto por los buenos libros y por la literatura de calidad ()


- Que el precio de venta de los libros sea el mismo del país de origen, de manera que los lectores mexicanos no tengan que pagar más de lo que desembolsaría por adquirir ese título un lector del país en el que se publicó inicialmente. Creemos que ya hay suficientes fronteras —muy a menudo burocráticas, ideológicas o incluso chovinistas— que obstaculizan un flujo continuo de la buena literatura entre distintos países como para que el precio de los libros se convierta en uno más’.


El número 0 de SP Revista de Libros incluye una reflexión de Antonio Ramírez de la librería La Central, una entrevista con Mario Bellatin y textos de Jonathan Lethem, Fogwill, Dino Buzzati, Ofelia Grande de Andrés, Élmer Mendoza, Stendhal, Strindberg, Bataille, Emiliano Monge, Alessandro Baricco y Margo Glantz.

Santiago también me envió un ejemplar del libro La Librería de los Escritores —coeditado por Edicions de La Central y Sexto Piso—, que empecé a leer anoche mismo y que desde ya recomiendo.

la posición dominante de amazon y su próxima jugada: atacar con la impresión bajo demanda

Amazon está en el ojo del huracán debido a lo que se ha sabido hace unos días con respecto a su próxima jugada en el campo de la impresión bajo demanda: vender sólo aquellos libros que sean impresos en BookSurge, la empresa de print on demand —POD— que le pertenece desde hace unos meses.

Con esta medida Amazon estaría aprovechando su posición dominante en el mercado de la distribución en línea para consolidar un monopolio mediante la imposición de unas reglas que al poner a los editores contra la pared, le permitirían extender su control al mercado de la impresión bajo demanda.


El asunto es delicado y me hace pensar en una entrada de Eduardo Arcos que leí la semana pasada en el blog ALT1040, cuyo título es “Algún día odiaremos a Apple y Google”. Con respecto a dos de las empresas del sector tecnológico que cuentan con una mejor reputación entre los usuarios, Arcos dice lo siguiente:

Microsoft es la empresa favorita para odiar estos días, en los 70’s no existían y esa posición la tenía IBM. Hoy me encuentro con un interesantísimo artículo escrito por Don Reisinger, donde hace un repaso a la historia y llega a la obvia conclusión: algún día odiaremos a Apple y a Google.


Ya sea por las cuestionables prácticas que estas dos empresas últimamente tienen, aún cuando digan que “son buenos”. Al final las empresas son empresas y aunque nuestros deseos consumistas nos impulsen a convertirnos en fanboys llegará el momento en que muchos nos preguntemos qué pensábamos cuando defendíamos con pasión a Google’.


El tema es interesante y seguramente va a dar mucho de qué hablar durante los próximos días, así que a quienes estén interesados en profundizar en él les recomiendo leer las entradas que desde distintas perspectivas han escrito recientemente en sus blogs tres expertos españoles en todo lo relacionado con la actividad editorial en un sentido amplio, la evolución de la economía de Internet y la manera como ésta afecta al sector de la edición:

- Enrique Dans: “Amazon, BookSurge y la tentación del monopolio”


- José Antonio Millán: “Amazon aprieta en su POD”


- Joaquín Rodríguez: “Monopolio amazónico”


Vale la pena estar pendiente de lo que digan en su momento estos tres analistas sobre la evolución de esta situación. Por ahora aprovecho la ocasión para citar algunos extractos de sus reflexiones.

Dice Enrique Dans:

‘Ante la importancia de los movimientos en el sector, Amazon parece haber sentido la necesidad de utilizar su posición liderazgo online para apalancar su negocio de POD, basado en su adquisición de BookSurge, y ha decidido, según informan algunos escritores, amenazar a quienes utilizaban otros servicios de POD con la eliminación del botón “Buy” de sus libros en Amazon si no aceptan utilizar los servicios de BookSurge (Slashdot, VBW Publishing, WritersWeekly). Esto significaría un grave perjuicio para la distribución de sus libros, dado que únicamente podrían estar disponibles para su venta en Amazon a través de canales indirectos (resellers), y les haría no cualificar, en la mayor parte de los casos, para ofertas de gran éxito de Amazon como el envío gratuito. El movimiento, obviamente, no está exento de polémica: no sólo exige a las editoriales trabajar con varios formatos diferentes y reemplazar los ficheros de los libros que están ya a la venta en Amazon, sino que choca además con la polémica sobre la inferior calidad de las ediciones producidas por BookSurge’.


Dice José Antonio Millán:


‘Muchas pequeñas editoriales en Estados Unidos usan Amazon para vender sus libros, que se imprimen sobre pedido. Sus títulos los publicitan en su propio sitio web, con un botón que indica “Comprar en Amazon”: Amazon obtiene de esta venta su correspondiente comisión, y todos contentos.


La actual medida, que intenta reforzar su BookSurge, puede que resulte lógica para Amazon, pero está creando irritación sin límites entre los editores y autores que vendían sus libros impresos por otras compañías (como Lulu.com) en la librería online’.


Dice Joaquín Rodríguez:

‘Amazon pretende afianzar su posición de fuerza en el mercado digital no solamente mediante el Kindle, que reproduce el modelo de negocio de ITunes al distribuir a través de un solo soporte propietario todos los contenidos que su almacén virtual contiene, sino, también, mediante la prescripción a todos los editores del uso obligatorio de BookSurge, una imprenta digital o bajo demanda que producirá todos los libros de los editores que quieran acogerse a los beneficios que la comercialización a través de Amazon pueda ofrecer

Ni los editores ni los escritores norteamericanos parecen excesivamente contentos con un mandato que pretende que todos los contenidos que se adquieran en formato analógico y que requieran, por tanto, de impresión, sean producidos, en exclusividad, por una empresa propiedad de Amazon, evitando de esa manera cualquier clase de competencia (como la que podía ejercer hasta ahora, por ejemplo, Lightning Source) y robusteciendo un modelo de negocio monopolístico y clausurado sobre sí mismo, al convertirse, de hecho, en el único distribuidor de los contenidos que vende, digitalmente, sea en un soporte estrictamente digital, como el Kindle, sea mediante la impresión digital en papel’.

edición 2.0. los futuros del libro [ 3 ] / ¿por qué tendremos libro en papel durante un buen tiempo más?

¿Por qué hasta el momento todos los modelos de libro electrónico que se han lanzado al mercado han fracasado?

Joaquín Rodríguez ofrece una respuesta interesante en la entrada de su blog titulada “Breve historia del libro electrónico (I):

‘Entre los años 1999 y 2006 hemos vivido, seguramente, la fulgurante y brevísima historia de la primera fase del libro electrónico. Multitud de dispositivos nacieron, se lanzaron, se intentaron vender, fracasaron y desaparecieron, todo en el cortísimo plazo de cinco o seis años. Las leyes elementales de la promoción dicen que cualquiera sea la cosa que se lance e intente vender, debe hacerse pasar por insustituible e imprescindible y, si cabe, debe suplantar su identidad para hacerse pasar por lo que no es (cuánto sabemos de esto los lectores que nos enfrentamos a los centenares de novedades comerciales lanzadas por las editoriales que se quieren hacer pasar por suceso editorial de primer orden). Es cierto que en la brevísima historia del libro electrónico hubo demasiado de promoción y poco de reflexión sobre las necesidades estructurales verdaderas de los posibles receptores, que la inercia de la tecnología y sus descubrimientos ignoró esa regla básica que dice que no ha habido invento en la historia que se haya asumido plenamente sin que haya habido necesidad de hacerlo (las oficinas de patentes son testigos mudos de la multitud de inventos innecesarios que concibe el hombre), que las guerras de las incompatibilidades y las tecnologías propietarias llevaron a un callejón sin salida a la mayoría de los dispositivos, que además, sólo servían para un propósito —de ahí la horrible denominación de dispositivos dedicados—, el de leer textos en el formato propietario del mismo fabricante que había construido el dispositivo, que la oferta de títulos que podían descargarse de la red —en sitios, la mayor parte de las veces, propiedad de los mismos fabricantes— era escasa y poco atractiva.’.

Edición 2.0. Los futuros del libro, pp. 138 – 139

Melusina

Barcelona, 2007

En síntesis, seguimos a la espera de un libro electrónico que se ajuste a las necesidades del usuario en términos de portabilidad, comodidad para la lectura, accesibilidad a contenidos, usabilidad, interoperabilidad y precio. Kindle parece significar un avance en algunos de estos aspectos y el tiempo dirá en qué medida soluciona cada uno de estos problemas.

En una entrevista a Lawrence Lessig que Rodríguez reproduce, el creador de la licencia Creative Commons se refiere a la convivencia entre antiguos y nuevos soportes, que explicaría por qué si en algún momento el libro electrónico consigue convertirse en un dispositivo de uso popular por lo menos durante un tiempo no sustituirá al libro en papel. Dice Lessig que ‘las nuevas tecnologías no siempre sustituyen a las antiguas. La radio, es un ejemplo, sobrevivió a la introducción de la televisión’.

edición 2.0. los futuros del libro [ 2 ] / digitalización de contenidos y librerías en línea: reinventarse o morir

Leyendo Edición 2.0. Los futuros del libro me doy cuenta de que uno de los temas que Joaquín Rodríguez ha abordado recurrentemente en su blog es el impacto que tienen la aparición y la consolidación de las grandes librerías en línea sobre el futuro de las librerías independientes. Al contrario de quienes asumen una posición apocalíptica frente a las implicaciones que tiene el desarrollo de las nuevas tecnologías en la cadena de producción y distribución del libro, Rodríguez plantea dos puntos de manera insistente: primero, que la digitalización y la expansión del canal de venta en línea no son el origen de los problemas de los pequeños editores y libreros; y, segundo, que quien quiera sobrevivir en el panorama que se está configurando actualmente debe replantear su modelo de negocio —es decir, reinventarse—.

Dice Rodríguez en su entrada “El (decepcionante) debate sobre el futuro del libro (I)” que ‘los canales tradicionales tendrán que cambiar, eso es cierto, pero no sólo por el empuje de Google, sino porque su modelo de negocio es obsoleto —una masa inasumible de novedades, clientes escasos, etc.—‘.


En su entrada “Los libreros en la tormenta o por qué se equivocan de enemigo” Rodríguez dice lo siguiente:


‘El pequeño librero independiente se enfrenta a multitud de problemas y su figura y su misión no serán nunca lo suficientemente reconocidas, pero se equivocan de enemigos y yerran en sus denuncias e imputaciones. La superproducción editorial, los márgenes de descuento, el trato desigual que les dispensan las grandes editoriales, el incremento del precio de los alquileres en los centros urbanos, la falta de lectores, la tecnificación cada vez más necesaria para gestionar el negocio son aspectos que deberán resolverse al margen de un fenómeno positivo e imparable, el de la digitalización y difusión públicas de los contenidos’.


Edición 2.0. Los futuros del libro, pág. 73

Melusina

Barcelona, 2007

Viernes, agosto 31, 2007 categorizado bajo distribución, quiosco, ventas de libros

pies para quiosquero: un blog sobre el día a día en un quiosco barcelonés

Gracias a Txetxu hace poco llegué a Pies para quiosquero, un ameno e interesante blog hecho por dos personas que tienen un quiosco en Barcelona. En su blog Quiosquero y Quiosquera se refieren no sólo a las reflexiones e inquietudes que su oficio les suscita, sino también al funcionamiento del sector y a sus anécdotas del día a día.


El verano pasado conocí a alguien que trabajaba en un quiosco y cuando le pregunté qué era lo que más se vendía me hizo el siguiente listado:

- prensa diaria local y nacional, diarios deportivos y prensa extranjera


- las revistas de moda —Marie-Claire, Vogue, Telva—, femeninas —Elle, InStyle, Mía, Cosmopolitan—, del corazón —¡Hola!, Diez minutos, Interviú, Lecturas—, de alimentación y salud, de casa, de bebés, de tejido y de divulgación científica


- los fascículos y coleccionables —cine, literatura, series de televisión, series animadas, música, enciclopedias temáticas, diccionarios, guías de viaje, carritos a escala, biografías e historia—


- pornografía


En el caso de los fascículos y coleccionables me llama la atención el hecho de que tal vez sean el intento más eficaz de popularizar el libro y otros contenidos tanto escritos como audiovisuales al hacer que desde un punto de vista económico sean verdaderamente accesibles para todo el mundo —cuántas casas tienen una biblioteca básica respetable gracias a colecciones como la de literatura universal o la de narrativa actual cuyos tomos constituyen las primeras lecturas de personas como yo—. Además de ser una rica fuente de ingresos para las empresas dedicadas al refrito de contenidos —lo que se conoce como la explotación de derechos subsidiarios—, este tipo de productos contribuye a saciar la sed fetichista de cierto tipo de coleccionista.

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