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summertime [ 35 ] / conclusiones del primer foro iberoamericano de distribuidores de libros

Hace poco estuve echándole un ojo a la página del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y encontré algunos documentos interesantes con respecto a la distribución y a la comercialización de los libros en algunos países latinoamericanos. En una ocasión anterior ya me había referido a lo crítica que es la distribución en la supervivencia de una editorial y al interés que me viene despertando desde hace un tiempo este aspecto del mercado editorial.

Las conclusiones del Primer Foro iberoamericano de distribuidores de libros realizado en el marco de la Feria del libro Líber en Madrid a mediados de octubre de 2005 sugieren las dificultades que tienen que enfrentar en América Latina los distintos sectores del mercado editorial como consecuencia de la estructura de la distribución. Las conclusiones del foro son las siguientes:

- Las fórmulas de distribución de libros en Argentina, Colombia, México y Venezuela difieren de forma sensible con respecto a España.

- Se dan pocos casos de distribuidoras específicas como conocemos en España, abundando más la figura del editor-distribuidor o del librero-distribuidor.

- En términos generales, la red de puntos de venta de libros en estos países es mucho menos extensa que en España (Argentina en torno a 600 librerías, México 370, Venezuela 500…). Asimismo, la concentración de puntos de venta en las grandes ciudades es muy importante (En Colombia, el 86% de la oferta de libros se concentra en las 6 ciudades más grandes del país).

- Esta circunstancia, condiciona las fórmulas de distribución al tratarse de una red de puntos de venta no demasiado extensa en comparación con la extensión geográfica de los países, y si muy concentrada en los núcleos de población más importantes.

- En términos generales, en estos países la distribución de libros a librerías se hace bajo la fórmula de consignación, también denominada depósito. En esta fórmula, la librería no asume ningún tipo de riesgo, ya que los ejemplares pertenecen al editor, y se factura únicamente cuando se ha realizado la venta efectiva, por parte de la librería.

- El sistema de compra en firme con derecho a devolución, en el cual al comprar en firme la librería asume el riesgo de la compra (aunque tenga derecho a devolución), es un sistema aplicado en casos muy concretos como puede ser en la venta de libros a las grandes superficies.

- Es habitual la figura de la exclusividad en distribución que el editor concede al distribuidor, si bien se dan casos de ruptura de esta exclusividad entre distribuidores de países fronterizos.

- Uno de los mayores problemas que existen en todo el sector del libro latinoamericano es el de la piratería, que genera cuantiosas pérdidas al conjunto de las empresas del sector, provocando de forma directa el cierre de librerías.

- Se están iniciando en los diferentes países distintas campañas de concienciación entre la opinión pública sobre los males de la piratería en las que intervienen las administraciones públicas y las asociaciones y organismos privados.

- En ciertos casos, la intervención del Estado en el sector del libro condiciona la propia estructura editorial y comercial. El caso paradigmático es el de Venezuela, en el que el peso como editor del Estado es cada vez mayor, así como en la propiedad de importantes cadenas de librerías.

- En el mismo sentido, la extrema regulación administrativa y cambiaria por parte del Estado provoca dificultades y genera limitaciones para la libertad en el comercio del libro.

- También existen graves problemas con la legislación fiscal en ciertos países (el ejemplo más claro es México), donde a pesar de contar con un tipo de IVA 0 para el libro, distribuidores y libreros no pueden deducirse el IVA soportado.

summertime [ 29 ] / mis nuevos territorios

Poco a poco voy empapándome de temas que vienen despertando mi interés pero con los que hasta el momento no había tenido mayor contacto —ver la entrada “algunos territorios por explorar”—. Esto ha sido posible gracias tanto a conversaciones con personas como Camilo Hoyos, Diego Patiño, Javier Moreno, Juan Pablo Correa, Sfer y Subal como a una búsqueda de información lenta pero fructífera.


En [ el ojo fisgón ] me he ocupado sobre todo de la edición literaria de narrativa contemporánea porque en principio era lo que más me interesaba. Sin embargo, durante estos seis meses y medio he visto cómo la gente que he conocido y las fuentes de información a la que he llegado por distintas razones me han suscitado nuevos intereses.


Durante los próximos días me dedicaré a referenciar algo de información con respecto a temas como la distribución, las librerías, el cómic, la edición de revistas y el diseño editorial. Me quedan pendientes la literatura de viajes, la narrativa de Europa del Este y la edición universitaria.

Viernes, julio 20, 2007 categorizado bajo best sellers, distribución, librerías, summertime

summertime [ 9 ] / los problemas de una mala distribución

Tal vez la distribución sea una de las instancias más críticas del negocio editorial a este tema me referí en una entrada hace un tiempo. Para garantizar la buena salud de una editorial no basta con reclutar buenos autores, ni con publicar libros excelentes ni con hacer una producción impecable. Si los libros no están en las librerías o si están allí pero no se ven, pues no se venden. En síntesis, una mala estrategia de distribución puede acabar rápidamente con una buena editorial.

Algunas experiencias que he tenido en las últimas semanas al buscar un par de libros han puesto en evidencia la manera como una falla en el sistema de distribución puede convertirse en todo un problema para el lector, para el autor y para el editor:

Caso 1: Los demasiados libros, de Gabriel Zaid

Hace seis años fotocopié y leí Los demasiados libros cuando estaba haciendo mi trabajo de grado sobre tendencias y hábitos de lectura de narrativa contemporánea. Como para una entrada que estaba escribiendo necesitaba una cita de Zaid, me pareció que ésta era una buena oportunidad para comprar el libro. Me paré de mi escritorio, caminé hasta La Central de Mallorca y la dependienta malencarada a la que le pregunté si tenían Los demasiados libros me dijo: ‘Ese libro está fuera de circulación’. Le pregunté si por casualidad lo tendrían en La Central del Raval y me dijo que tal vez si buscaba en otras librerías podría encontrarlo.

Como mi mejor forma de obsesionarme con algo es no conseguirlo, salí nervioso de la librería y subí corriendo las escaleras hasta la oficina. Tan pronto como llegué me metí a la página Web de la librería Laie y llamé a preguntar si tenían Los demasiados libros. La persona que me contestó me dijo que no lo tenían y me preguntó si quería encargarlo. Sin pensarlo dos veces le dije que sí y le pregunté cuánto tardaría el libro en llegar y cómo haría yo para saber que había llegado.

Como quería tener el libro “aquí y ahora”, a la hora del almuerzo me pegué una escapadita a Abacus con la esperanza de encontrarlo. La respuesta del tipo que estaba detrás del mostrador no podría haber sido más descorazonadora. Sin siquiera mirar en el sistema, me botó una frase lapidaria: ‘Ese libro está agotado. Las últimas cinco veces que lo hemos pedido los distribuidores nos han dicho que no lo tienen en stock’.

Ese mismo día en la tarde me fui a la Fnac y cuando con un tono escéptico en el que, sin embargo, había algo de esperanza pregunté en el punto de información si tenían Los demasiados libros, la dependienta me sacó esta perla: ‘No, no está. De hecho, no lo tenemos desde 2003. Lo siento’.

Al borde de la desesperación, en el camino hacia mi casa me desvié para ir a la librería Documenta. Con su sonrisa habitual, el que parece ser el dueño de la librería me dijo que no tenían el libro y que si quería encargarlo lo tendría en una semana o diez días.

Después de llamar cada día en la mañana y en la tarde tanto a Laie como a Documenta, ayer ambas librerías me notificaron con un par de días de retraso que el libro había llegado —anoche empecé a leerlo y ya encontré la cita de Zaid sobre los libros y la conversación que tuve que parafrasear en la entrada en la que la necesitaba—.

Caso 2: Un viaje de ida y vuelta, de varios autores [Nicanor Gómez Villegas y Antonio Lago Carballo (editores)]

La semana pasada le dije a Sergio Vila-Sanjuán que desde hace un tiempo estaba muy interesado en la influencia de los exiliados españoles de la Guerra civil en el desarrollo de la edición en América Latina. Sergio me recomendó un libro que publicó Siruela hace poco y que yo no conocía. Se trata de Un viaje de ida y vuelta.

Al día siguiente de mi cita con Sergio cuando iba para la oficina pasé por La Central de Mallorca y me dijeron que allí no lo tenían pero que en La Central del Raval sí. Una vez allí busqué Los demasiados libros en la estantería en la que están los títulos relacionados con la historia del libro pero como no lo vi por ningún lado, le pregunté al dependiente de la caja dónde podría encontrarlo. Buscó en la base de datos y me dijo que el libro estaba justo donde yo había estado buscándolo. Como soy más bien distraído y poco paciente a la hora de buscar las cosas, pensé que seguramente no había mirado con el cuidado suficiente. Entonces busqué el libro por el nombre de los editores. Como no lo encontré, luego lo busqué por el título. Y como esta vez tampoco lo encontré, revisé lomo por lomo todos y cada uno de los libros de la sección.

Frustrado, le pedí ayuda a una dependienta de pelo blanco que estaba sentada en un punto de información al lado de la sección donde debía estar el libro. Revisó la base de datos, le echó un vistazo rápido a la estantería y me dijo. ‘Pues no está’. Otra vez empecé a ponerme nervioso. ¡‘Pero si el libro está en el sistema es porque sí lo tienen!’, le respondí. Sin la menor señal de irritación, la dependienta de pelo blanco zanjó la discusión de una manera tajante: ‘Eso no quiere decir nada’.

Vale. Respiré profundo, me serené, me dije a mí mismo que no era grave si no tenía el libro “aquí y ahora”, respiré profundo una vez más y decidí que al día siguiente iría a Abacus a encargarlo. En la sección de librería especializada me tomaron los datos, me dieron una constancia de mi solicitud y me dijeron que el libro tardaría unos días en llegar y que me llamarían tan pronto como lo tuvieran.

Todo esto para decir que si los distribuidores y las librerías no cumplen su función diligentemente están tirando a la basura el trabajo de autores y editores, por lo cual de nada sirve que estos hagan el esfuerzo que representa escribir y editar libros.

Martes, marzo 13, 2007 categorizado bajo concentración, distribución, edición, editores independientes

algunas notas sueltas sobre las editoriales independientes

Mientras preparaba la entrevista que le hice ayer a Valeria Bergalli, de editorial minúscula, me puse a leer dos artículos que encontré hace un tiempo sobre los retos a los que actualmente deben enfrentarse las editoriales independientes —sobre todo las más pequeñas—. Ambos artículos recogen la preocupación existente entre los editores independientes, que ya había sido expresada en ocasiones anteriores por algunos de ellos, en relación con la creciente concentración de la industria editorial —que no es más que es una manifestación de un fenómeno más global que está teniendo lugar en el campo de los medios de comunicación—.


En la medida en que están ocupándose de un nicho que en principio está por fuera de los intereses de los grandes grupos —cuya prioridad es tener sellos orientados al gran público—, aquellas editoriales como minúscula o Acantilado que buscan construir un catálogo que indaga en territorios que hasta el momento han sido poco explorados y que han logrado suscitar el interés del público por éstos pueden reducir en cierta manera tanto la amenaza que representa la concentración como el impacto de ésta.

Según cita Elisa Silió en el reportaje Nuevos en la estantería publicado el 6 de enero de 2007 en Babelia, Javier Cambronero, de la distribuidora UDL Libros, dice que hoy en día hay una “tendencia hacia la dualización del mercado, provocada por los que buscan fondos de edición de temática selecta” cuyo impulso son “la bonanza económica, las inquietudes culturales de las nuevas generaciones y la viabilidad de la edición como alternativa profesional para personas formadas, por ejemplo, con master de edición o en las escuelas de escritura”. Valeria Bergalli explica de una manera bastante certera su visión del proyecto de una editorial independiente cuando dice que “la idea no es hacerse con un éxito de ventas sino tener long seller. Hacer un catálogo de libros perdurables, que dejen rastro”.


No cabe duda de que la viabilidad de estos y otros proyectos editoriales tan interesantes —como Libros del Asteroide, Editorial Funambulista, Alpha Decay o Bartleby— depende no sólo de la creación de un catálogo consistente y de la sensibilización del público al que se quiere llegar, sino también del montaje de una buena estrategia de distribución —que según Beatriz de Moura, editoria de Tusquets, es “el problema número uno desde siempre”—.

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