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jueves, mayo 22, 2008 categorizado bajo Sin categoría

actualización: entrevista al editor jaume vallcorba disponible en línea gracias al observatorio tökland edición xxi

Gracias a los chicos del Observatorio Tökland Edición XXI, la entrevista que le hice al editor Jaume Vallcorba para la revista El malpensante puede descargarse haciendo clic aquí —¿recuerdan que por alguna extraña razón era imposible hacerlo desde el servidor en el que yo la había colgado?—.

¡Gracias, Pablo!

martes, mayo 20, 2008 categorizado bajo edición, editores, editores españoles, editores independientes

clásicos recuperados

A pesar de que la línea editorial de cada una de ellas tiene una serie de particularidades que la distinguen de todas las demás, editoriales como Acantilado, Impedimenta, Sexto Piso, Artemisa, Nórdica, Atalanta, El Olivo Azul y Funambulista comparten un denominador común: todas están recuperando obras de autores clásicos que por alguna razón habían caído en el olvido.


Gracias a estas editoriales podemos leer obras de autores como Guillaume Apollinaire, Jane Austen, Honoré de Balzac, Emily Brontë, Chateaubriand, G. K. Chesterton, Joseph Conrad, Gustave Flaubert, E.T.A. Hoffmann, Henry James, Michel de Montaigne, Rainer Maria Rilke, Stendhal, Robert Louis Stevenson, Lawrence Sterne, Jonathan Swift, León Tolstói y Oscar Wilde que hace mucho tiempo no se editaban en castellano o que incluso nunca habían sido traducidas a nuestra lengua.


En algunos casos se están recuperando obras menores que han sido opacadas por las obras maestras tanto de sus autores como de su época y que en ocasiones sólo conocen los especialistas y uno que otro curioso. Independientemente de su calidad literaria o del interés que puedan suscitar algunos de los textos recuperados, me parece interesante el trabajo que los editores mencionados —y tal vez algunos otros que se me escapan— están haciendo en esta dirección porque están facilitando el acceso a obras muchas veces desconocidas en nuestro medio y que de otra manera o bien tendríamos que leer en traducciones anticuadas o bien sólo podrían ser leídas por aquellos que conocieran las lenguas en las que fueron escritas o a las que se han traducido anteriormente.

En algunos casos se están haciendo ediciones muy cuidadas de estas obras, lo cual pone en evidencia la calidad del trabajo que están haciendo ciertos editores. Por otro lado, vale la pena destacar tanto la disminución de costes de producción que implica el hecho de que estas obras sean de dominio público como la repercusión que su publicación debe tener sobre el oficio de la traducción.

jueves, mayo 15, 2008 categorizado bajo edición, editores, editores independientes

entrevista a jaume vallcorba, editor de quaderns crema y acantilado, en la revista el malpensante


Ya está circulando el número de la revista colombiana El malpensante en el que aparece la entrevista que le hice hace unos meses a Jaume Vallcorba, el editor de Quaderns Crema y Acantilado. En sus respuestas Vallcorba revela sin ninguna reserva la manera como concibe y asume no sólo el oficio editorial, sino también la literatura.


Creo que después de leer la entrevista podemos hacernos una idea del lugar que ocupa Jaume Vallcorba en el panorama editorial actual.

Reproduzco algunos fragmentos de la entrevista que me parecen particularmente interesantes. Quienes quieran leer la entrevista completa pueden descargarla haciendo clic aquí. Buena lectura.

¿Cómo ha sido la experiencia de combinar la actividad editorial con la docencia?


Frenética pero enormemente estimulante. Creo que son dos actividades complementarias. Me parece que la labor editorial se puede entender de dos modos: por una parte, el de quien se dedica a publicar libros que el público ya sabe que quiere; y, por otra parte, el de quien le ofrece al lector aquellos libros que quizás aún no sabe que quiere —que es en el que a mí me gusta trabajar—. Son dos cosas muy distintas. En buena medida me gusta hacer un trabajo de explorador para proponer un catálogo y crear una biblioteca propia dirigida a un público con el que pretendo sintonizar.


Sucede lo mismo que con los estudiantes. Cuando uno enseña literatura también hace unas propuestas de lecturas que los estudiantes aceptan o rechazan. Creo que ahí hay una complementariedad e incluso un trabajo paralelo. A eso me refiero cuando hablo de proponer una biblioteca personal. Eso no puede llevarse a cabo en un cien por ciento porque uno no puede publicar todos los libros que quisiera, ya sea porque ya han sido publicados o bien porque los derechos son tan costosos que no puedes pagarlos. Pero uno puede aproximarse a esa biblioteca ideal que quisiera tener en casa’.


En el caso de Acantilado, ¿de dónde viene su interés por las tradiciones literarias centroeuropea y lusitana?


Una de las asignaturas que me encargaron en la Universidad Pompeu Fabra tenía un título francamente horrendo. Se llamaba “Literatura de tradición europea”. A mí me habría gustado que se llamara “Literatura occidental” y punto, pero resulta que como todavía existía el muro de Berlín, parecía como si ese apelativo excluyera un espectro importantísimo de literaturas del centro y del este de Europa. El título era muy animal pero al mismo tiempo muy exacto.


Durante bastantes años intenté dar una explicación de las grandes líneas de la tradición literaria europea, desde los trovadores hasta la poesía del siglo XX. No me ocupaba de la tradición clásica aunque las referencias a ésta eran inevitables. Hay una línea que describe perfectamente ese camino que empieza con los trovadores, sigue con los estilnovistas, continúa con Dante, Petrarca y Shakespeare y se prolonga hasta pleno siglo XX con figuras como Thomas Mann, William Butler Yeats, Franz Kafka o W. H. Auden. Se trata de una línea poderosa y seguirla es muy interesante porque uno se da cuenta de que está trabajando en ámbitos lingüísticos distintos, que en términos culturales parecen ser muy diferentes pero que acaban dibujando una tradición europea sólida basada sin duda en los usos tanto de la retórica como de un sistema referencial común. La existencia de esta línea explica por qué durante siglos un ruso había entendido perfectamente bien a Cervantes, un inglés a Dante o un alemán a Shakespeare. Finalmente estaba ese espacio común’.


Como editor usted se ha caracterizado por ser especialmente cuidadoso con el tratamiento de ciertos detalles del proceso de producción editorial. Quisiera que describiera la manera como se abordan en Quaderns Crema y Acantilado algunas fases críticas del trabajo de edición como la traducción, la selección de las ilustraciones de las cubiertas, la maquetación, la impresión y la encuadernación.


Empecemos con la traducción. Creo que buscar traductores de gran calidad es fundamental. Además, hay que traducir de la lengua original aunque algunas veces esto es difícil porque, por ejemplo, no hay tantos traductores del ucraniano para Yuri Andrujovich, que es una de las voces verdaderamente singulares de la nueva literatura europea. Insisto en hablar en términos de literatura europea y no de literaturas nacionales.


Si no hay un traductor de calidad capaz de traducir directamente del original estamos en problemas. He llegado a renunciar a publicar a ciertos autores por la dificultad de encontrar traductores. Las lenguas de Europa del este son endiabladamente complicadas. La traducción también debe ser invisible. Uno debería poder leer el libro sin darse cuenta de que se trata de una traducción. Las palabras con las que se transmite una idea deben ser transparentes (…)


También es necesario hacer un muy buen trabajo de edición. Hace un momento le hablaba de la tipografía invisible, como ya he dicho antes la composición tipográfica también debe ser compacta e invisible. Sin duda alguna, la tipografía también requiere profesionales, y eso es un problema cada vez más gordo. Salvo en Alemania, en Europa los viejos oficios están perdiéndose. Pienso en la tipografía, por lo menos. Hay demasiados artistas pero cada vez quedan menos artesanos de la tipografía.


En cuanto a la impresión, tengo la obsesión de trabajar con papel de pH neutro. Si el papel tiene un pH bajo, el ácido va atacándolo y se amarillea, luego se convierte en marrón y con el tiempo finalmente se destruye. En la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y en algunas bibliotecas europeas han tenido graves problemas con libros principalmente contemporáneos que se autodestruyen al cabo de un tiempo. Como antes hablaba de la biblioteca personal, pienso que si alguien quiere hacer una biblioteca los libros tienen que ser durables, y la única manera de que lo sean es utilizando un papel de pH neutro. No quiere decir que el papel luego no pueda ser atacado por parásitos, pero la verdad es que en condiciones normales este tipo de papel tiene muy buen aguante.


Para que la lectura sea placentera hay otra cuestión con respecto al papel casi tan importante como el pH: que el libro esté impreso a favor de fibra para que se le abra y se le ofrezca al lector. Utilizo un papel ligeramente ahuesado para que la página no tenga un impacto de luz muy brusco. Además, imprimo en una tinta negra ligeramente rebajada porque se integra mejor. Si por mí fuera imprimiría en tipografía. En Quaderns Crema lo hice durante mucho tiempo pero hoy en día es imposible trabajar con calidad tipográfica alta y con tipografía en plomo, porque el offset ha erradicado estas técnicas.


En la época en la que compraba libros de bolsillo porque tenía poco dinero lo más desagradable era que se les cayeran las hojas cuando se abrían, por lo cual concluí que el libro hay que coserlo. El hilo tiene que ser vegetal porque en ocasiones el papel retiene la humedad que absorbe, por lo cual un nylon o una fibra sintética lucha con él y acaba rompiendo el libro. Es necesario coser el libro con un material vegetal que también sufra contracciones y dilataciones.


Alguien me decía: “es que usted hace libros de lujo”. Yo diría que son más bien libros cuidados; la verdad es que no veo el lujo por ninguna parte. No se puede olvidar que no estamos haciendo artesanías. En el fondo el libro es un producto industrial que procuramos que esté bien hecho. Y el trabajo del editor consiste en vender los libros que publica, trabajando siempre con costos razonables’.


Muchas gracias a Jaume Vallcorba, a Sergi Masferrer, al fotógrafo José Colón Toscano, a Camilo Jiménez y a la demás gente de El malpensante que trabajó en el proceso de edición de la entrevista.


viernes, abril 18, 2008 categorizado bajo edición, editores, editores independientes

el libro según jaume vallcorba

Anoche Camilo Jiménez, el editor de la revista colombiana El malpensante, me avisó que la entrevista que le hice hace unos meses al editor catalán Jaume Vallcorba está casi lista para salir en el próximo número de esa publicación. Vallcorba es reconocido tanto por la calidad del catálogo de Quaderns Crema y Acantilado como por el cuidado que pone en los distintos detalles del proceso de producción editorial.

En un perfil de Vallcorba que publicó hace unos años un suplemento cultural español encontré una frase en la que el editor pone al descubierto su concepción del libro y, por lo tanto, de su oficio:


‘El libro, como objeto, tiene que ser bello. Por un lado, lo hace más llamativo en las mesas de las librerías y, por otro, ayuda al lector a entrar en el texto sin obstáculos. Mientras uno está leyendo, el libro debe ser además invisible, como una pantalla de cine. Las erratas, los fallos tipográficos o las malas traducciones son como rotos en la tela. Son piedras en el camino, provocan tropiezos, además de ser muy molestas’.

miércoles, febrero 27, 2008 categorizado bajo edición, editores, editores independientes, industria editorial, traducción

¡y el traductor es …!

A muchos el detalle puede parecerles irrelevante pero para mí es de lo más significativo: la aparición del nombre del traductor en la cubierta de un libro.

Esta práctica es bastante frecuente en los sellos que se dedican a editar obras críticas y en las editoriales universitarias porque en el ámbito académico la acogida de un trabajo depende en gran parte del reconocimiento del traductor y del investigador encargado de la edición, cuyo prestigio es una fuente de legitimidad.


En la edición meramente literaria, en cambio, el papel del traductor —como el de muchos otros—no suele gozar de mayor reconocimiento y visibilidad a pesar de la importancia que tiene. Es justamente por eso que me gusta y me entusiasma tanto ver el nombre del traductor en las portadas de Acantilado y de la colección PoliRitmos de Global Rhythm Press.


Los comentarios de algunos amigos traductores me hacen pensar que para ellos y para muchos colegas suyos este gesto es una forma de hacerle justicia a su trabajo.

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En las imágenes:


No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulić (traducción de Isabel Núñez). Global Rhythm Press.

Orwell periodista, de George Orwell (traducción de Miguel Aguilar). Global Rhythm Press.

Dossier K., de Imre Kertész (traducción de Adan Kovacsics). Acantilado.

A lo largo del camino, de Julien Gracq (traducción de Cecilia Yepes). Acantilado.