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el boom visto por xavi ayén

Durante las últimas semanas he dedicado una parte importante de mi tiempo libre a la lectura de Aquellos años del boom, de Xavi Ayén (RBA, 2014). Aquellos años del boom ofrece a partir de diversos documentos y testimonios una visión de un fenómeno extraordinario de la literatura latinoamericana que se gestó en los años 1960. Este libro que ganó el Premio Gaziel de Biografías y Memorias 2013 es el resultado del riguroso trabajo de investigación de Ayén, que desde una perspectiva que según las necesidades de cada momento se mueve con fluidez entre la panorámica global y el detalle minucioso demuestra un conocimiento extenso y profundo del boom como fenómeno literario, cultural y político. Cuando veo en mi mesa de noche mi ejemplar de Aquellos años del boom imagino con una fascinación tremenda el conocimiento, el mapa mental, la red de relaciones tanto personales como de datos y hechos, el modo de trabajo y las notas de Ayén —lo que inicialmente fue una intuición lo he confirmado en medio de algunas conversaciones que durante el último año he tenido con Marcel Ventura, nuestro amigo en común que conoce de cerca el making-of de este libro—. Recomiendo leer el artículo “El método Ayén” que Llàtzer Moix escribió hace unas semanas para el especial “Cuando Barcelona hizo boom” del suplemento cultura/s, del diario La Vanguardia.

 

Como autor, la mayor parte del tiempo Ayén parece una figura invisible que de repente se implica personalmente y se expone en su relato cuando éste lo exige. Con respecto al boom dice Ayén en el último párrafo de la introducción de su libro:

 

‘A mí me gusta verlo, sencillamente, como una bonita historia que sucedió en mi ciudad y que acabó, aquel 12 de febrero de 1976, de un modo tan novelesco: con un filete ensangrentado en el ojo de Gabo’.

 

También vemos a Ayén implicado personalmente en su relato cuando dice que ‘el día que el boom llegó a mi ciudad yo todavía no había nacido’, que ‘cuando vine al mundo y, sobre todo, un poco después, la ciudad se convirtió en un parque temático del boom‘ o que ‘a lo mejor me crucé con alguno de aquellos escritores cuando mis padres me llevaban al pediatra, que tenía consulta en el barrio donde todos ellos vivían’. Si quieren conocer el origen de la relación de Ayén con Carmen Balcells o la manera como la agente literaria urdió su encuentro con García Márquez a finales de diciembre de 2005 en México, tendrán que leer Aquellos años del boom.

 

 

 

 

AQUELLOS_AÑOS_DEL_BOOM

 

 

 

Ayén destaca desde el principio la importancia que el libro ha tenido históricamente en Barcelona. Y en los anteriores fragmentos de las primeras páginas de su libro es evidente que para Ayén la ciudad juega un rol protagónico en el desarrollo del boom. A continuación veremos algunos ejemplos en los que se abordan estos dos temas que están estrechamente relacionados.

 

– Sobre la relación entre Barcelona y los libros:

 

‘Junto a la arquitectura de Gaudí y los triunfos deportivos del Barça, hay algo relacionado con el libro que forma parte del complejo ADN de los barceloneses. Los primeros impresores de la ciudad se remontan al siglo XV, poco después de que el invento de Gutenberg fuera introducido en la península Ibérica. La industria editorial es uno de los pilares que permiten a la segunda urbe española disputar la supremacía a Madrid. Barcelona, mediana población mediterránea, es, también, el origen del Día Mundial del Libro, fiesta que se ha expandido por diversos países y que la Unesco universalizó en 1995’.

 

– Sobre la manera como Barcelona atrajo a escritores latinoamericanos anteriores al boom como Domingo Faustino Sarmiento, Rubén Darío, Rómulo Gallegos y José María Vargas Villa:

 

‘Los autores del boom no fueron los primeros latinoamericanos en llegar a la ciudad’.

 

– Sobre el rol de Barcelona como capital cultural latinoamericana:

 

‘Algo sucedió para que en poco más de diez años la ciudad pareciera otra, para que entrados los setenta se convirtiera en la capital de la cultura latinoamericana.

Vargas Llosa recuerda que “autores de toda América Latina llegaban a Barcelona con el sueño de triunfar. Aquí estaban las editoriales que permitían llegar a públicos más amplios que los pequeños sellos que existían en nuestros países de origen. El clima era muy exultante, se vivía la literatura por todos lados, yo mismo fui jurado de diversos premios. Barcelona se convirtió en la nueva capital cultural de América Latina, como lo había sido París para mi generación. Llegaban jóvenes escritores de todos los países, Argentina, Colombia, Perú, Nicaragua… atraídos por el prestigio y la mitología de la ciudad, con fama de abierta, internacional y capaz de lanzar a un escritor al mundo”. El peruano no tiene duda: “El boom nació en Barcelona” porque “solo hubiera podido nacer en una ciudad donde el libro era el rey y en una circunstancia donde la literatura era la reina”‘.

 

– Sobre Barcelona como punto de encuentro para las figuras relacionadas con el boom:

 

‘Sucedieron cosas muy importantes en Buenos Aires, La Habana y México D. F., pero, en la etapa decisiva que va de finales de los años sesenta a finales de los setenta, Barcelona es, en palabras de Carlos Fuentes, “el meollo del asunto”, el lugar de cita de aquella constelación. Además de los escritores, aquí vivían dos elementos clave para que cuajara el boom: Carlos Barral y Carmen Balcells. “Todos lo sabíamos: había que pasar por Barcelona”, a decir de Fuentes’.

 

– Sobre la expansión y el crecimiento de la cuota de mercado de la edición barcelonesa en Latinoamérica:

 

‘El mundo semiclandestino de las editoriales en lengua catalana, por ejemplo, sale entonces a la luz: no solo Edicions 62, también la nueva Proa en 1964, Curial en 1972, Llibres del Mall en 1973 o Quaderns Crema en 1979. Su fuerza coincide con la de sellos en castellano que van a liderar la edición de todo el mundo hispanohablante. Desde aquí se editarán para toda Sudamérica diccionarios, enciclopedias, novelas, y los libros de Seix Barral, de la colección Biblioteca Básica RTVE (Salvat) o los de Bruguera, entre muchos otros, que llegarán a 300 millones de latinoamericanos. En 1967, la más importante editorial argentina se queja de que la competencia editorial que tradicionalmente han mantenido México, Argentina y España se está desequilibrando en favor de los españoles, que producen 13.000 títulos al año, frente a los 5.000 de Argentina y los 4.000 de México’.

 

– Sobre la influencia de Barcelona en los países latinoamericanos:

 

‘La brasileña Piñón asiente y cree que “quizás los propios catalanes no se dan cuenta de la importancia que Barcelona tiene en Latinoamérica’.

 

Es indudable que hoy en día Barcelona sigue siendo un importante centro de toma de decisiones en el mundo del libro en español debido a la presencia en la ciudad de un buen número de agencias literarias, editoriales y librerías que tienen mucho peso en el sector. Y las recientes fusiones y adquisiciones que dan cuenta del proceso de consolidación de la industria editorial que está en marcha actualmente —con protagonistas como Anagrama, Círculo de Lectores, Feltrinelli, Planeta, Penguin Random House, Prisa ediciones, Tusquets, la cadena de librerías La Central o las agencias literarias Carmen Balcells y Wylie— fortalecen la condición de hub de Barcelona en la edición en el ámbito hispanohablante.

 

Si al peso simbólico de la tradición que es fuente de una gran cantidad de mitos le añadimos su condición de punto de encuentro, es fácil entender la capacidad que tiene Barcelona de atraer a personas vinculadas al mundo del libro y a los distintos oficios de la edición. A menudo estas personas trabajan bien sea de manera sucesiva o bien simultáneamente como escritores, lectores, correctores, redactores, traductores, editores, encargados de prensa o periodistas —es bien sabido que en la edición abundan la rotación en los puestos y las colaboraciones externas—. Quizás durante los últimos cinco años Barcelona haya perdido una parte de su capacidad de atraer y retener a estos profesionales tanto locales como extranjeros, muchos de los cuales han optado por irse a buscar oportunidades laborales en otros países como consecuencia de la crisis económica española.

 

Ya veremos si de aquí a unos años Barcelona sigue conservando su posición dominante en la edición en español o si con el tiempo ésta se desplaza hacia otro centro más potente que tenga una influencia a nivel global no sólo en diferentes mercados, sino también en distintos ámbitos lingüísticos. Me pregunto si es posible que en algún momento la influencia histórica y actual de Barcelona se distribuya entre distintos centros de poder ubicados tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica.

 

 

 

 

BCN&BOOM

 

 

 

Como puede verse a continuación, Ayén también aborda en Aquellos años del boom cuestiones como el estado de la industria editorial latinoamericana, la relación de fuerzas entre ésta y la española y las dificultades existentes para la circulación de la obra de los autores latinoamericanos en países diferentes del suyo —sería interesante ponerse a la tarea de comparar qué ha cambiado desde entonces en relación con estos tres aspectos—. Estos temas son abordados bien sea mediante observaciones de Ayén o bien a través de diversos testimonios que éste recoge al respecto.

 

– Sobre el boom como un fenómeno global de la literatura escrita en español:

 

‘Que un colombiano residente en México [García Márquez] publicara en Argentina era un indicio premonitorio del nuevo mercado global en español que iba a abrir el boom. Porrúa ya lo veía así, unos meses antes de publicar la novela [Cien años de soledad]:

“Será el primer caso de un narrador que ha comenzado su carrera literaria fuera del país y que va a convertirse en un escritor extranjero editado en la Argentina. Eso yo creo que sucede porque su temática es latinoamericana”‘.

 

– Sobre el estado de la industria editorial argentina a mediados del siglo XX —años antes de que la española se lanzara a la conquista de Latinoamérica mediante ese proceso de expansión al que hace referencia uno de los fragmentos citados anteriormente—:

 

‘”Nos creíamos, sin duda, la capital del boom —certifica Gloria López, nieta del fundador [de Sudamericana]—, nuestra industria editorial era entonces fuerte, la española no tanto, y toda América Latina leía nuestras traducciones, las argentinas, realizadas por nombres como Borges, Cortázar, Aurora Bernárdez, Bianco, Pessoni…”. Se habla del boom editorial argentino no solo porque los grandes autores internacionales se traducen allí sino por su capacidad de influencia en otros países y porque hay un incremento de ventas notable, que Porrúa asocia a “un crecimiento de la clase media a raíz del proceso de industrialización del país, nacen nuevos lectores, sobre todo jóvenes, universitarios”‘.

 

– Sobre la falta de editoriales en ciertas zonas de la región y las dificultades existentes para la circulación de la obra de los autores latinoamericanos en los diferentes países del ámbito hispanohablante:

 

‘Hay también motivos prácticos para que alguien que quiere emprender la carrera de escritor emigre. La América Latina de la época contaba con editoriales en Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile y México. Y existían enormes trabas para que los libros circularan de unos países a otros, como denunció el mismo Nicanor Parra. El resto era un páramo. Como apuntaba el poeta venezolano Juan Liscano en 1966:

“En la zona que va desde Panamá a Bolivia prácticamente no hay casas editoras, de tal manera que los escritores de esta zona […] hallan enormes dificultades para salir a la superficie porque tienen que encontrar la manera de ser tomados por casas ya sea mexicanas, ya sea del sur del continente”‘.

 

 

 

FIGURAS_DEL_BOOM

 

 

 

Como muchos libros periodísticos y de no ficción en general, Aquellos años del boom puede leerse básicamente de tres formas diferentes —ojo, no estoy haciendo un planteamiento como el hecho por Cortázar en Rayuela ni mucho menos—: linealmente de principio a fin, de manera salteada tras abrir cualquier página al azar y siguiéndoles el rastro a personajes específicos a través del índice onomástico. Durante las dos últimas semanas yo he pasado largas horas leyendo Aquellos años del boom de estas tres maneras y podría pasar muchas más haciéndolo.

 

Ayén construye en Aquellos años del boom un relato ameno, sólidamente articulado y rigurosamente documentado que debería convertirse en una lectura de referencia en cualquier lugar donde se enseñe periodismo cultural e historia de la literatura latinoamericana. Aquellos años del boom es un libro que todo aquel que esté interesado en el periodismo cultural y en la literatura latinoamericana debería leer.

 

Espero que Aquellos años del boom llegue muy pronto a las librerías latinoamericanas para que los lectores de los distintos países de Latinoamérica puedan acceder a él porque se trata de un libro que explora a profundidad y desde perspectivas múltiples un capítulo clave de los últimos cincuenta años de nuestra historia. Para mí que a mediados de los años 1990 me inicié como lector con el boom este libro de Ayén será de ahora en adelante una referencia fundamental. Recomiendo leer Aquellos años del boom lápiz en mano —si alguien está buscando una lectura amena para estas vacaciones, ésta es una buena apuesta—. A quienes compren Aquellos años del boom les aseguro que difícilmente encontrarán una mejor manera de gastarse los 26 euros que cuesta el libro.

 

Quienes quieran leer un fragmento de Aquellos años del boom pueden acceder a través de este enlace a sus primeras páginas gracias a la edición en línea del suplemento Babelia, del diario El País.

jueves, julio 15, 2010 categorizado bajo destacados, literatura latinoamericana

mario vargas llosa y julio cortázar, hermosamente reeditados

Hace poco me emocionó muchísimo encontrarme en la mesa de novedades de la librería Laie de la calle Pau Claris con las bonitas reediciones de tres títulos de dos autores del boom latinoamericano que en su momento fueron fundamentales para mí: por un lado, Los cachorros, de Mario Vargas Llosa y con fotos de Xavier Miserachs; y, por el otro lado, Último round y La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar.

En mi primer año de universidad leí Los cachorros en una edición fea y barata que también incluía Los jefes, que es uno de mis cuentos favoritos y que da cuenta de la maestría del joven Vargas Llosa como narrador. En 2003 Vargas Llosa fue a presentar El Paraíso en la otra esquina a la Feria del Libro de Bogotá y el escritor John Jairo Junieles me mostró un ejemplar de la primera edición de Los cachorros, que fue publicada por Lumen en 1967 y que él había llevado a la presentación para pedirle a su autor que se la firmara. Ahora La Fábrica ha reeditado el volumen de Los cachorros que los hermanos Esther y Óscar Tusquets publicaron en Lumen hace 43 años.

Mi amigo Pedrito, que era un fan de Cortázar, fue quien me habló por primera vez de Último round y de La vuelta al día en ochenta mundos. Sin saber de qué iba el libro, quedé fascinado con Último round cuando Pedrito me mostró un ejemplar que había sacado de la biblioteca de la universidad.

Yo quería tener ambos libros sólo porque eran lindísimos pero como en 1996 era casi imposible encontrarlos en Bogotá, ni siquiera me tomaba el trabajo de buscarlos. El primer día de clases del primer semestre de 1998 me encontré en un local del Centro Cultural del Libro al que me había llevado Pedrito una edición de La vuelta al día en ochenta mundos en dos tomos pequeños que había sacado la filial mexicana o argentina de Siglo XXI editores. Me acuerdo que durante varios días sentí que era la persona más afortunada del mundo.

Un par de años después, cuando Cortázar ya me había agotado y no me interesaba, encontré en la librería Lerner del centro un cargamento de ejemplares de las ediciones de Último round y de La vuelta al día en ochenta mundos de Siglo XXI. La de Último round carecía del encanto de la original porque también venía en dos tomos pero igual la compré para añadir una curiosidad más a mi biblioteca.

Las nuevas reediciones de Último round y de La vuelta al día en ochenta mundos vienen en un solo volumen como las originales y han sido publicadas por la editorial RM.

***

Yo soy de los que cree que éste es el tipo de libros que vale la pena tener en papel a toda costa por lo bonitos que son como objetos —incluso si el contenido no nos interesa del todo—.

Los avances hechos en el desarrollo de los libros enriquecidos me hacen pensar a la ligera que con títulos como estos también se podrían hacer cosas bonitas e interesantes en digital.

Para terminar, dejo algunas de las sensacionales fotos de Xavier Miserachs que ilustran el volumen de Los cachorros que en su momento publicó Lumen y que ahora reedita La Fábrica.

Felicitaciones y gracias a La Fábrica y a RM por estas tres bonitas reediciones.

miércoles, abril 28, 2010 categorizado bajo agentes literarios

‘el boom se inventó para vender’, dice carmen balcells (l’agente provocatrice)

Aunque es bien sabido por todos que Carmen Balcells no da entrevistas, en los últimos cuatro años ha concedido dos: una el 21 de abril de 2006 y otra el pasado 22 de abril.

 

 

 

 

Curiosamente ambas entrevistas las ha hecho Xavi Ayén y han sido publicadas por el diario La Vanguardia en vísperas de Sant Jordi. Y curiosamente en las dos se hace énfasis sobre todo en lo poderosa que es Balcells. Basta con ver los títulos bajo los cuales han sido publicadas: “Balcells, la dueña del boom* y “Ahora mi gran sueño es comprar el teatro Principal”.

 

De hecho, en 2006 Balcells declaraba que ‘tengo más vocación de poderosa que de agente literaria’. Así no más.

 

 

 

 

Quien quiera entender por qué Carmen Balcells es la agente literaria más importante de España y les lleva tanta ventaja a las demás, puede encontrar las claves en las declaraciones recogidas por Ayén.

 

En un recuadro titulado “El boom se inventó para vender, no es un club de amigos”, cuando Ayén afirma que no todos los autores pertenecientes a este círculo siguen siendo amigos —quizás refiriéndose a la famosa trompada que según dicen Vargas Llosa le dio alguna vez a García Márquez por razones sobre las que mucho se ha especulado— Balcells responde:

 

‘Pero es que esa no era la finalidad del boom. El invento de la palabra boom no fue para constituir una fraternidad de amigos, para relacionarse afablemente e irse de excursión al campo con las familias. No, no, no… Aquello era un lobby, algo que tiene que ver con el poder literario. Con vender, ¿comprende? Vender. Y, tantas décadas después, aún funciona el invento. Venden millones de ejemplares. Son excelentes escritores. Hay intentonas de imitar aquello, de crear grupos aquí y allá. Pero los que venden son los chicos del boom: Gabo, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes, Donoso, Allende…’

 

Sin lugar a dudas esta declaración de Balcells pone a tambalear las hipótesis de investigación y las conclusiones de las tesis doctorales de cientos de investigadores de prestigiosas universidades de los Estados Unidos, América Latina y Europa que han gastado millones de neuronas, años de estudio, ríos de tinta, toneladas de papel y no pocos terabytes construyendo, comprobando y debatiendo sesudas y complejas teorías con respecto a ese maravilloso fenómeno literario que se conoce como “el boom latinoamericano” y que muchos hemos adorado hasta el hartazgo.

 

Esta declaración ameritaría un recorte de los presupuestos de los departamentos de Literatura Latinoamericana de las universidades y la supresión no sólo de algunas cátedras sino también de unos cuantos puestos de trabajo aquí y allí. Pero eso no va pasar porque los especialistas en el boom latinoamericano deben andar tan ocupados escribiendo papers, leyendo journals, preparando conferencias y organizando congresos, que es bastante probable que nunca lleguen a enterarse de lo que anda diciendo la inventora de un “movimiento” o una “generación” que ella misma define nada más ni nada menos que como un lobby.

 

Si lo que dice Balcells es cierto, la historia del boom latinoamericano debería estudiarse en las escuelas de negocios, en los postgrados de Marketing e incluso en las facultades de Ciencia Política o Relaciones Internacionales y no en los departamentos de Literatura Latinoamericana.

 

Me pregunto una vez más si a quienes observamos el mundo de la edición y reflexionamos sobre él no nos habrá llegado la hora de empezar a abordarlo desde una perspectiva en la que el pragmatismo prevalezca sobre la idealización.

 

* nota: la entrevista “Balcells, la dueña del boom” puede leerse en la página Web del diario El Clarín.

fil [ 19 ] / la chingada, santo y seña de méxico

Traer a [ el ojo fisgón ] esta cita de La muerte de Artemio Cruz, que es un detalle de esta novela que me gustó muchísimo cuando la leí hace once años, es mi homenaje a México lindo y a Carlos Fuentes:

‘Tú la pronunciarás: es tu palabra: y tu palabra es la mía; palabra de honor: palabra de hombre: palabra de rueda palabra de molino: imprecación, propósito, saludo, proyecto de vida, filiación, recuerdo, voz de los desesperados, liberación de los pobres, orden de los poderosos, invitación a la riña y al trabajo, epígrafe del amor, signo del nacimiento, amenaza y burla, verbo testigo, compañero de la fiesta y de la borrachera, espada del valor, trono de la fuerza, colmillo de la marrullería, blasón de la raza, salvavida de los límites, resumen de la historia: santo y seña de México: tu palabra:


– Chingue a su madre
– Hijo de la chingada
– Aquí estamos los meros chingones
– Déjate de chingaderas
– Ahoritita me lo chingo
– Ándale, chingaquedito
– No te dejes chingar
– Me chingué a esa vieja
– Chinga tú
– Chingue usted
– Chinga bien, sin ver a quién
– A chingar se ha dicho
– Le chingué mil pesos
– Chínguense aunque truenen
– Chingaderitas las mías
– Me chingó el jefe
– No me chingues el día
– Vamos todos a la chingada
– Se lo llevó la chingada
– Me chingo pero no me rajo
– Se chingaron al indio
– Nos chingaron los gachupines
– Me chingan los gringos
– Viva México, jijos de la chingada:


tristeza, madrugada, tostada, tiznada, guayaba, el mal dormir: hijos de la palabra. Nacidos de la chingada, muertos en la chingada, vivos por pura chingadera: vientre y mortaja, escondidos en la chingada. Ella da la cara, reticencia y el doble juego, ella descubre la pendencia y el valor, ella embriaga, grita, sucumbe, vive en cada lecho, preside los fastos de la amistad, del odio y del poder. Nuestra palabra. Tú y yo, miembros de esa masonería: la orden de la chingada. Eres quien eres porque supiste chingar y no te dejaste chingar; eres quien eres porque no supiste chingar y te dejaste chingar: cadena de la chingada que nos aprisiona a todos: eslabón arriba, eslabón abajo, unidos a todos los hijos de la chingada que nos precedieron y nos seguirán: heredaras la chingada desde arriba; la heredaras hacia abajo: eres hijo de los hijos de la chingada; serás padre de mas hijos de la chingada: nuestra palabra, detrás de cada rostro, de cada signo, de cada leperada: pinga de la chingada, verga de la chingada, culo de la chingada: la chingada te hace los mandados, la chingada te desflema el cuaresmeño, te chingas a la chingada, la chingada te la pela, no tendrás madre, pero tendrás tu chingada: con la chingada te llevas a toda madre, es tu cuatezón, tu carnal, tu manito, tu vieja, tu peor-es-nada: la chingada: te truenas el esqueleto con la chingada; te sientes a todo dar con la chingada, te pones unos pedorrales de ordago con la chingada, se te frunce el cutis con la chingada, pones los güevos por delante con la chingada: no te rajas con la chingada: te prendes a la ubre de la chingada:

¿a dónde vas con la chingada?’


La muerte de Artemio Cruz, pp. 84 – 85

Biblioteca Ayacucho

Caracas

“en busca del lector diferente”

Éste es el título de mi artículo incluido en el monográfico “barcelona|s” que publica en su edición de hoy el suplemento cultura|s, del diario La Vanguardia, que dirige Sergio Vila-Sanjuán.


El artículo habla de la importancia que tiene Barcelona en mi formación como lector y de la diversificación de la oferta a la que podemos acceder los lectores gracias a la aparición de editoriales independientes tanto aquí como en otras ciudades de España.


Quienes quieran leer el artículo pueden descargarlo haciendo clic aquí.