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entrevista a enrique dans en la revista texturas / “los lectores quieren acceder a los contenidos en cualquier momento, dispositivo y formato”

El número 16 de la revista Texturas que está circulando desde hace un par de semanas incluye la entrevista que le hice en junio de 2011 a Enrique Dans —a la cual me referí hace unos meses—. Dans habla en esta entrevista acerca de la disrupción tecnológica, del impacto que ésta está teniendo en la industria de los contenidos, de las distintas estrategias y líneas de acción que el sector editorial podría adoptar para gestionar su reconversión hacia lo digital, de la manera como la llegada a España de los nuevos actores de la distribución de contenidos digitales puede transformar tanto la estructura como la dinámica de la cadena de valor del libro, de la necesidad de construir entornos abiertos, convergentes e integrados, de los cambios que están teniendo lugar en las prácticas lectoras gracias a las funciones sociales de ciertas tecnologías, de las necesidades y expectativas de los lectores de hoy en día, de la circulación de los contenidos, de la capacidad de generación de atención y de la monetización de ésta.

 

 

 

 

Uno de los aspectos que me parecen más significativos de esta entrevista es el énfasis que Dans pone en la experiencia del usuario, para el cual en este momento es crítico poder acceder a los contenidos en cualquier formato, dispositivo, momento y lugar según sus necesidades puntuales —es decir, de una manera sencilla, eficiente y flexible—.

 

 

 

A continuación reproduzco algunos fragmentos de la entrevista que creo que vale la pena destacar:

 

‘[Los usuarios] Queremos información con capacidad de profundizar en ella o de hacer clic y ver por qué se dice algo, en qué se basan las fuentes para decirlo y por qué se opina una u otra cosa. Por tanto, exigimos profundidad en forma de hipervínculos y capacidades sociales en la información: es decir, que no sólo la asumamos sino que también podamos reenviarla, comentarla, votarla, promoverla, etc. En fin, un montón de funciones sociales sin las que ahora nos sentimos incómodos porque nos falta algo’.

 

(…)

 

‘La gente paga por aquello que le aporta valor. ¿Qué se puede hacer con un libro en Internet? Se pueden hacer un montón de cosas: una edición social de la obra, un libro que esté abierto a que la gente comente lo que va leyendo o permitirle al lector poner sus marcadores, sus ideas y sus vínculos. Lo que quieras. Se puede hacer que la experiencia de lectura mejore porque ya no estás limitado al formato habitual del libro’*.

 

(…)

 

‘El problema es que la industria editorial no sabe qué hacer. Es lo mismo que ocurre con la música. La industria de la música sabe vender CDs y si la pones a hacer otra cosa no sabe hacerlo o lo hace mal, se niega a hacerlo y lo desprecia porque no sabe vender. Al final lo que tenemos es un problema de auténtica adaptación. Actualmente nos estamos encontrando con empresas que no saben desvincularse del libro y que si pretenden vender otras cosas no saben hacerlo cuando en realidad lo que deben hacer hoy en día es clarísimo: en cuanto tengan un contenido, sacarlo en todos los formatos posibles’.

 

(…)

 

‘Lo que tenemos que plantearnos es que hay una diversidad enorme de dispositivos y que yo como usuario quiero que el contenido sea accesible desde todos —cada uno con su limitación de formato, de tamaño de pantalla, etc.— y con una continuidad. Kindle lo ha hecho muy bien. Yo compré un Kindle y ya lo tengo instalado en mi laptop, en mi ordenador de sobremesa, en mi iPad y en mi Blackberry. No me voy a poner a leer un libro en mi Blackberry pero me gusta tener la posibilidad de abrirlo y encontrarme con que la lectura está parada justo allí donde la dejé en cualquiera de mis otros dispositivos, en la misma referencia, y que lo que yo marqué está ahí porque me viene comodísimo en algunos momentos cuando quiero citar un libro o revisar algo que anoté. Cuando yo estoy leyendo un libro éste está en mi cabeza y quiero que esté presente en cualquiera de mis dispositivos. Entonces si se llega a inventar un dispositivo en forma de pantalla enrollable y semitransparente, quiero que mi libro también esté ahí y que no existan restricciones de ningún tipo para que sea así. Estamos hablando de contenidos digitales que por naturaleza son líquidos, de bits que se mueven por todas partes’.

 

(…)

 

‘Para empezar, en el diseño de esta estrategia [de reconversión] se tendría que pensar en el producto digital como el primer producto y eso es muy difícil para quien ha defendido toda su vida el libro físico y que aún cree que el libro digital es cosa de freaks o de minorías. La industria tiene que plantearse que su producto es digital porque se expresa, se vende, se usa y se consume en la red y que en caso de que alguien lo quiera puede imprimírselo pero teniendo en cuenta que el libro en papel es un subproducto. El libro impreso pasa a ser un subproducto y el libro digital es el producto principal que se consume en la red’.

 

(…)

 

‘Cuando en una industria irrumpe una innovación disruptiva, la mayoría de los que eran líderes en la época anterior adopta una postura defensiva y de intentar no hacer nada, de preservar su modelo de negocio, de protestar contra la innovación, de intentar ilegalizarla y cosas de ese tipo. La innovación siempre proviene de fuera, de los que no estaban antes. En Estados Unidos tienes modelos como los de The Huffington Post, Weblogs, Inc., Gawker Media y toda una serie de medios que han ido apareciendo y que han aprovechado muchísimo más las características del nuevo entorno debido a que no tienen las mismas condicionantes del escenario anterior, que es lo que permite que se adapten mucho mejor’.

 

(…)

 

‘Diría que quien produce contenidos debe tener claro que cuanto más circulen éstos mejor, sea en el régimen que sea: gratuito, de pago o restringido. A mí me va mejor cuanto más se mueve mi contenido. Yo soy consciente de que en cuanto publico un contenido en mi blog éste es reproducido automáticamente en una veintena de páginas web. La licencia bajo la cual publico mi blog permite hacerlo y gracias a eso a mí me va mejor. Si yo fuera un editor clásico, tendría que perseguir a esas páginas web y denunciarlas por aprovecharse de mi contenido. Pero no me interesa porque me va mejor así. Hacer este tipo de reflexión cuesta, lleva tiempo y exige una cierta experiencia pero vamos a acabar allí. Al final te tienes que acostumbrar a que tu contenido circule mejor porque te consigue una mayor capacidad de generación de atención. Y mientras más atención tengas, mejor porque puedes monetizarla. Lo que no podemos hacer es tener un contenido, renunciar a monetizar la atención y pretender cobrar simplemente por quien quiera comprarse el ejemplar de nuestra publicación como se hacía en el quiosco porque esto ya no funciona así’.

 

***

 

Las cosas que han sucedido entre mi conversación con Enrique Dans en junio de 2011 y la publicación de esta entrevista en el número 16 de la revista Texturas permiten hacerse una idea con respecto a la creciente aceleración del ritmo de las transformaciones que el sector editorial está sufriendo actualmente:

 

‘Esta entrevista tuvo lugar el miércoles 1 de junio de 2011 mientras se celebraba la Feria del Libro de Madrid, por lo que es bastante probable que entre su realización y su publicación se hayan registrado ciertos cambios en la situación de algunos de los aspectos abordados en ella —lo cual da cuenta de la velocidad a la que se están produciendo las transformaciones que la industria de los contenidos viene viviendo desde hace unos años—. Es indudable que el panorama de la industria editorial española no volverá a ser el mismo una vez desembarquen actores extranjeros provenientes del mundo tecnológico como Amazon, Google ebooks o Kobo, que ya anunciaron que este otoño empezarán a operar en España’.

 

 

 

 

Quienes quieran descargar la entrevista pueden hacerlo apretando aquí.

 

Aprovecho la ocasión para agradecerles no sólo a Margarita María Pérez Barón por la transcripción de esta entrevista, sino también a Manuel Gil y a Manuel Ortuño por sus comentarios y recomendaciones durante el proceso de edición de ésta.

 

* Aquí pueden echarle un ojo a la edición social de Todo va a cambiar, de Enrique Dans.

“la gente estará dispuesta a pagar si puede acceder a los contenidos en cualquier momento, dispositivo y formato”: adelanto de una entrevista a enrique dans

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hacerle una entrevista a Enrique Dans acerca de la reconversión del sector editorial. Dans es un observador atento y un analista agudo tanto de la evolución y del estado actual de la economía digital como de las transformaciones que hoy en día está sufriendo la industria de los contenidos. El trabajo de Dans se centra en gran parte en dar cuenta de lo que está sucediendo en el ámbito de los medios de comunicación tradicionales, de las industrias cinematográfica, discográfica o editorial y de las empresas nativas digitales de servicios en línea.

 

Dans tiene unas posiciones muy claramente definidas y las expresa de una manera bastante categórica y sintética. Independientemente de que se esté a favor o en contra parcial o totalmente de sus posturas, Dans contribuye a través de sus intervenciones públicas a comprender la evolución, el estado actual, las tendencias y los posibles rumbos que podrían tomar en el futuro la economía digital y la industria de los contenidos.

 

Esta entrevista a Enrique Dans será publicada en el número 16 de la revista Texturas, que saldrá este otoño.

 

 

Durante esta entrevista le planteé a Dans una serie de preguntas acerca de distintos temas relacionados con la emergencia de lo digital y con la reconversión del sector editorial: la manera como Internet está contribuyendo a la transformación de nuestros hábitos de consumo de contenidos; la actitud actual de la industria editorial española frente a la emergencia de los contenidos digitales; las estrategias a las que debería recurrir la industria editorial para construir una oferta legal de contenidos digitales amplia, diversa y atractiva que motive a los consumidores a pagar por éstos; el tamaño de la oferta de contenidos digitales que el sector editorial está poniendo a disposición de los consumidores y su repercusión tanto en la penetración de éstos como en el crecimiento del mercado; la necesidad de que la industria editorial busque nuevas fuentes de ingresos en productos y servicios diferentes del libro pero afines y complementarios a éste; los componentes que debería tener un modelo de negocio para que la industria editorial encuentre su lugar en un entorno en el que los contenidos digitales ocupan un lugar central; el impacto que los sistemas de control como el Digital Rights Management —DRM—, los entornos cerrados y las restricciones geográficas pueden tener sobre el desarrollo y el crecimiento del mercado de los contenidos digitales; la evolución, los posibles nuevos desarrollos, el potencial de penetración en el mercado, el posicionamiento en éste y la acogida entre los consumidores de los distintos tipos de dispositivos de acceso a los contenidos digitales —ordenadores de sobremesa y/o portátiles, netbooks, smartphones, tablets, e-readers, etc.—; la manera como la eventual entrada de Amazon a España —que aparentemente tendrá lugar de aquí a unos meses— podría contribuir a dinamizar el mercado de los contenidos digitales en el sector del libro; los elementos que debería incorporar la industria editorial española en su estrategia de reconversión hacia lo digital para garantizar su supervivencia al largo plazo; la repercusión que tiene la entrada en el juego de la comercialización de contenidos de actores ajenos al sector editorial como operadoras de telecomunicaciones, proveedores de servicios en Internet o empresas de e-commerce; y, por último, el balance de la experiencia de algunas plataformas de comercialización de contenidos digitales como OrbytLibranda que han sido desarrolladas y puestas en marcha por grandes actores de la industria mediática y editorial española.

 

 

A continuación reproduzco algunos fragmentos de esta entrevista a Enrique Dans en la que se tocan un par de aspectos sobre los que me parece que vale la pena llamar la atención en la coyuntura actual*.

 

- Sobre algunos de los elementos que debería tener una estrategia de reconversión del sector editorial:

 

‘La estrategia a la que debe recurrir la industria editorial para construir una oferta legal de contenidos digitales amplia, diversa y atractiva que motive a los consumidores a pagar por éstos consiste en aportar valor. La gente paga por aquello que le aporta valor. ¿Qué se puede hacer con un libro en Internet? Se pueden hacer un montón de cosas: una edición social de la obra, un libro que esté abierto a que la gente comente lo que va leyendo o permitirle al lector poner sus marcadores, sus ideas y sus vínculos. Lo que quieras. Se puede hacer que la experiencia de lectura mejore porque ya no estás limitado al formato habitual del libro. La cuestión es que tenemos que aprender que cuando el cliente tiene la posibilidad de conseguir algo va a conseguirlo y que, por lo tanto, el hecho de que intentemos prohibírselo no va a contribuir a nada. Tenemos que adaptarnos. Y adaptarse quiere decir proporcionar una oferta que tenga un precio disuasorio como para que a alguien no le compense dedicarse a buscar por debajo de las piedras una edición que va a ser peor y que no va tener los formatos o las mejoras que nosotros le podemos poner (…)’.

‘(…) En el diseño de esta estrategia se tendría que pensar en el producto digital como el primer producto y eso es muy difícil para quien ha defendido toda su vida el libro físico y que aún cree que el libro digital es cosa de freaks o de minorías. La industria tiene que plantearse que su producto es digital porque se expresa, se vende, se usa y se consume en la red y que en caso de que alguien lo quiera puede imprimírselo pero teniendo en cuenta que el libro en papel es un subproducto. El libro impreso pasa a ser un subproducto y el libro digital es el producto principal que se consume en la red. Es posible que al principio el consumo en la red sea minoritario y que haya mucha gente que por cuestiones de carácter generacional siga prefiriendo leer libros en papel. Pero la industria ya tiene que haber avanzado su estrategia para cuando eso cambie porque ya sabe que va a cambiar. La industria editorial no puede pensar que la gente va a seguir leyendo en papel dentro de dos generaciones porque no es así. Tiene que plantearse un cambio de este tipo y a lo mejor muchas de sus estructuras ya no son válidas. A lo mejor toda la inversión que tiene en distribución pasa a tener una importancia estratégica muchísimo menor’.

 

- Sobre la manera como la entrada de Amazon a España podría contribuir a dinamizar el mercado de los contenidos digitales en el sector del libro:

 

‘Es indudable que el hecho de que entre un competidor potente que se sabe la lección como Amazon va a hacer que mucho otros actores que hasta ahora no tienen dinamismo se dinamicen. Es importante que haya una cierta actividad de gente y de empresas que quieren cambiar las cosas y que tienen tanto potencia como pulmón financiero para poder hacerlo. El hecho de que el mercado del libro digital se dinamice hoy en día depende de este tipo de actores potentes.

Amazon tiene un porcentaje importante del mercado y hay personas que actualmente nos dedicamos a pedir libros a Amazon UK o Amazon.com. Es por esto que en cuanto Amazon entre a España y haya una oferta razonable y buena de títulos en español yo estoy seguro de que va a ocupar un porcentaje muy interesante del mercado’.

 

En otoño podrán leer esta entrevista completa en el número 16 de la revista Texturas.

 

¿Veremos algún cambio importante en el panorama de aquí a entonces?

 

* Transcripción: Margarita María Pérez Barón

Miércoles, febrero 17, 2010 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers

¿estaremos cerca de la verdad sobre el e-book?

Poco a poco empieza a tomar forma el panorama del e-book ahora que en nuestro medio comienza a haber una cierta claridad alrededor de una serie de aspectos particulares relacionados con este tema. Aunque para los entendidos que ya los tienen asumidos algunos de estos aspectos son tan elementales que enunciarlos suena ridículo, voy a hacerlo para no partir de sobreentendidos —al fin y al cabo dentro y fuera del sector editorial sigue habiendo muchas reservas frente a lo digital y no todo el mundo tiene la lucidez y la agudeza de Enrique Dans, de Javier Celaya, de Joaquín Rodríguez o de los Paradigmáticos—.

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Aquí van los aspectos relacionados con el e-book en torno a los cuales poco a poco se ha ido disipando la confusión y que creo vale la pena tener en cuenta para hacerse una idea más o menos clara con respecto a este tema:

1. el e-book no matará al libro en papel —por lo menos en un futuro próximo—.

2. la llegada del e-book implica una coexistencia de formatos y soportes.

3. un e-book es mucho más que un texto en formato PDF.

4. una cosa es un e-book y otra muy distinta un e-reader.

5. los e-readers son dispositivos digitales de lectura dedicados cuya tecnología básica ya está desarrollada aunque algunos de sus detalles todavía requieren ser perfeccionados.

6. además de los e-readers, existen otros dispositivos digitales de lectura cuya utilidad y eficiencia reales dependen ante todo de las necesidades del lector: teléfonos móviles de nueva generación, PDAs y ordenadores personales.

7. cada lector escogerá leer en el soporte que mejor se acomode a sus necesidades específicas en un momento puntual.

8. la emergencia de los formatos, contenidos, soportes y entornos digitales modifica la cadena de valor y les exige a los distintos actores de ésta un replanteamiento de su modelo de producción y de negocio.

9. la comercialización de los libros en formato digital produce una alteración de su estructura de costes.

10. al igual que la digitalización de un catálogo ya existente, la edición de libros en formato digital también representa un coste para el editor.

11. al mercado del e-book todavía le falta desarrollarse bastante para alcanzar la madurez tal y como lo demuestra el hecho de que quienes vaticinaban que la navidad pasada sería la del e-book y del e-reader se quedaron esperando a que sus predicciones se hicieran realidad —muy a pesar del incremento en un 35% de la edición en formato digital en 2009 al que se refirió la ministra de Cultura española Ángeles González-Sinde la semana pasada en el Congreso de los Diputados—.

12. la aparición de nuevos proveedores tanto de contenidos como de dispositivos de lectura es un incentivo fundamental para la definición tanto de reglas de juego como de estándares en el mercado del e-book y para que éste se configure más claramente.

13. empresas de desarrollo tecnológico y proveedoras de servicios de telecomunicaciones que hasta hace poco habían sido ajenas al sector del libro han empezado a incursionar en el negocio de algunos actores de éste básicamente a través de la distribución.

EBOOKS&EREADERS_FOR_NUEVOS

Estando más o menos aclarados estos puntos básicos todavía quedan por definirse algunos aspectos importantes para el desarrollo del mercado de los e-books sobre los cuales se viene llamando la atención desde hace tiempo en espacios como Comunicación cultural, Paradigma libro y la página Web de Enrique Dans:

1. el lugar que ocuparán los distintos actores en el mercado: ¿cómo se posicionarán allí? ¿cuál será su participación en él? ¿cuáles serán sus estrategias para que ésta sea mayor?

2. los criterios y el procedimiento a partir de los cuales se definirá el precio de los e-books: ¿cómo será este proceso y quiénes participarán en él? —recomiendo echarle un ojo a lo que recientemente han escrito al respecto tanto Jorge Portland y Silvano Gozzer (dos chicos que están dando mucho de qué hablar desde Madrid) como Joaquín Rodríguez—.

3. el modelo de plataforma de comercialización por el que más le conviene apostar al sector editorial en su conjunto —un tema al cual hace poco se refirieron los Paradigmáticos—.

4. el momento adecuado para lanzar al mercado un título en versión e-book.

Ojalá que el panorama se siga aclarando y que muy pronto podamos registrar una evolución con respecto a estos cuatro puntos críticos.

la posición dominante de amazon y su próxima jugada: atacar con la impresión bajo demanda

Amazon está en el ojo del huracán debido a lo que se ha sabido hace unos días con respecto a su próxima jugada en el campo de la impresión bajo demanda: vender sólo aquellos libros que sean impresos en BookSurge, la empresa de print on demand —POD— que le pertenece desde hace unos meses.

Con esta medida Amazon estaría aprovechando su posición dominante en el mercado de la distribución en línea para consolidar un monopolio mediante la imposición de unas reglas que al poner a los editores contra la pared, le permitirían extender su control al mercado de la impresión bajo demanda.


El asunto es delicado y me hace pensar en una entrada de Eduardo Arcos que leí la semana pasada en el blog ALT1040, cuyo título es “Algún día odiaremos a Apple y Google”. Con respecto a dos de las empresas del sector tecnológico que cuentan con una mejor reputación entre los usuarios, Arcos dice lo siguiente:

Microsoft es la empresa favorita para odiar estos días, en los 70’s no existían y esa posición la tenía IBM. Hoy me encuentro con un interesantísimo artículo escrito por Don Reisinger, donde hace un repaso a la historia y llega a la obvia conclusión: algún día odiaremos a Apple y a Google.


Ya sea por las cuestionables prácticas que estas dos empresas últimamente tienen, aún cuando digan que “son buenos”. Al final las empresas son empresas y aunque nuestros deseos consumistas nos impulsen a convertirnos en fanboys llegará el momento en que muchos nos preguntemos qué pensábamos cuando defendíamos con pasión a Google’.


El tema es interesante y seguramente va a dar mucho de qué hablar durante los próximos días, así que a quienes estén interesados en profundizar en él les recomiendo leer las entradas que desde distintas perspectivas han escrito recientemente en sus blogs tres expertos españoles en todo lo relacionado con la actividad editorial en un sentido amplio, la evolución de la economía de Internet y la manera como ésta afecta al sector de la edición:

- Enrique Dans: “Amazon, BookSurge y la tentación del monopolio”


- José Antonio Millán: “Amazon aprieta en su POD”


- Joaquín Rodríguez: “Monopolio amazónico”


Vale la pena estar pendiente de lo que digan en su momento estos tres analistas sobre la evolución de esta situación. Por ahora aprovecho la ocasión para citar algunos extractos de sus reflexiones.

Dice Enrique Dans:

‘Ante la importancia de los movimientos en el sector, Amazon parece haber sentido la necesidad de utilizar su posición liderazgo online para apalancar su negocio de POD, basado en su adquisición de BookSurge, y ha decidido, según informan algunos escritores, amenazar a quienes utilizaban otros servicios de POD con la eliminación del botón “Buy” de sus libros en Amazon si no aceptan utilizar los servicios de BookSurge (Slashdot, VBW Publishing, WritersWeekly). Esto significaría un grave perjuicio para la distribución de sus libros, dado que únicamente podrían estar disponibles para su venta en Amazon a través de canales indirectos (resellers), y les haría no cualificar, en la mayor parte de los casos, para ofertas de gran éxito de Amazon como el envío gratuito. El movimiento, obviamente, no está exento de polémica: no sólo exige a las editoriales trabajar con varios formatos diferentes y reemplazar los ficheros de los libros que están ya a la venta en Amazon, sino que choca además con la polémica sobre la inferior calidad de las ediciones producidas por BookSurge’.


Dice José Antonio Millán:


‘Muchas pequeñas editoriales en Estados Unidos usan Amazon para vender sus libros, que se imprimen sobre pedido. Sus títulos los publicitan en su propio sitio web, con un botón que indica “Comprar en Amazon”: Amazon obtiene de esta venta su correspondiente comisión, y todos contentos.


La actual medida, que intenta reforzar su BookSurge, puede que resulte lógica para Amazon, pero está creando irritación sin límites entre los editores y autores que vendían sus libros impresos por otras compañías (como Lulu.com) en la librería online’.


Dice Joaquín Rodríguez:

‘Amazon pretende afianzar su posición de fuerza en el mercado digital no solamente mediante el Kindle, que reproduce el modelo de negocio de ITunes al distribuir a través de un solo soporte propietario todos los contenidos que su almacén virtual contiene, sino, también, mediante la prescripción a todos los editores del uso obligatorio de BookSurge, una imprenta digital o bajo demanda que producirá todos los libros de los editores que quieran acogerse a los beneficios que la comercialización a través de Amazon pueda ofrecer

Ni los editores ni los escritores norteamericanos parecen excesivamente contentos con un mandato que pretende que todos los contenidos que se adquieran en formato analógico y que requieran, por tanto, de impresión, sean producidos, en exclusividad, por una empresa propiedad de Amazon, evitando de esa manera cualquier clase de competencia (como la que podía ejercer hasta ahora, por ejemplo, Lightning Source) y robusteciendo un modelo de negocio monopolístico y clausurado sobre sí mismo, al convertirse, de hecho, en el único distribuidor de los contenidos que vende, digitalmente, sea en un soporte estrictamente digital, como el Kindle, sea mediante la impresión digital en papel’.