entradas etiquetadas con “fórmulas”

jueves, marzo 25, 2010 categorizado bajo 1, best sellers, literatura clásica

reescrituras y libros prefabricados

El artículo “Clásicos en la batidora” publicado en la edición del pasado 20 de marzo de Babelia aborda el tema de la creación de libros prefabricados a partir del polémico y sonado caso de Orgullo y prejuicio y zombis. Con respecto al origen de este libro dice el artículo:

Orgullo y prejuicio y zombis nació en una hoja de libreta. El editor de Quirk Books Jason Rekulak colocó en una columna grandes clásicos y en otra, subgéneros, como robots, piratas, indios… “Al unir Orgullo y prejuicio con zombis resultó un titular tan atractivo que decidí que había que buscar a alguien que escribiese una novela para él”, recuerda Rekulak’.

Como con Orgullo y prejuicio y zombis el experimento de mezclar clásicos con subgéneros funcionó desde un punto de vista comercial, el siguiente paso parece haber consistido en explotar la fórmula hasta la saciedad: el artículo cita casos posteriores como Abraham Lincoln: vampire hunter, Sense and Sensibility and Sea Monster, The Undead World of Oz o Adventures of Huckleberry Finn and zombie Jim.

Debido tanto a su origen como a su arraigo en la tradición literaria, hay historias que ya forman parte de eso que podríamos llamar “un patrimonio cultural compartido”. Es por eso que en la Antigua Grecia ya era habitual la práctica a la que hoy seguimos recurriendo de reescribir ciertas historias a partir de un ejercicio de recreación que consiste en abordarlas desde perspectivas diferentes. Creo que el valor de una reescritura depende en gran parte de que el tratamiento del tema del que se ocupa aporte nuevos elementos que contribuyan a enriquecerlo.

Lo que resulta chocante en la iniciativa de Rekulak es la motivación que hay en el origen mismo del proyecto y la puesta en funcionamiento al servicio de éste de un aparato corporativo que al subordinar lo literario a lo comercial termina frivolizando las obras y de paso toda una tradición literaria. Según el artículo, una vez Rekulak cruzó Orgullo y prejuicio con zombis ‘el encargo recayó en Grahame-Smith que, como él mismo reconoce, no había sido capaz de terminar la novela de Austen en el instituto. No le quedó más remedio que leerla antes de versionarla (…) Grahame-Smith fue fichado por Grand Central, perteneciente a Hachette, que le ofreció un adelanto de medio millón de dólares (más de 350.000 euros) por su siguiente novela, Abraham Lincoln: vampire hunter, según el diario británico The Guardian‘.

Ya veremos si las reescrituras con zombies y vampiros perduran en el tiempo como lo han hecho obras cuyos autores han asumido en su momento el reto de recrear historias escritas anteriormente o si, por el contrario, entrarán a engrosar la larga lista de productos efímeros o desechables de nuestra época.

jueves, julio 12, 2007 categorizado bajo best sellers, summertime

summertime [ 4 ] / las fórmulas y la homogeneización de la oferta editorial

Uno de los temas que he abordado con más insistencia en [ el ojo fisgón ] es la existencia de una serie de fórmulas a las que obedecen algunas obras literarias para ajustarse a una tendencia que está teniendo éxito en el mercado con el propósito de garantizar la rentabilidad del trabajo de las editoriales, los agentes, las librerías y los autores.


El siguiente pasaje del libro Pasando página no sólo muestra cómo reaccionaron en su momento ciertos sectores de la industria editorial española frente al éxito de El perfume, de Patrick Süskind, sino que también ilustra la manera como las fórmulas pueden terminar por homogeneizar la oferta del mercado editorial:

“El mundo editorial es conservador, cuando un libro o una tendencia funciona las estructuras reclaman que el modelo se repita sine die. ‘Los agentes comerciales de Alianza me decían: «Edita algo como El perfume, edita algo como El perfume». Y yo tenía que responderles «El perfume ya está editado»’, explica Javier Pradera, que en los años 80 todavía era director literario de esa editorial a propósito del ansia de emulación que se produjo entre los competidores de Seix Barral tras el boom del libro de Patrick Süskind”.


Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán. pág. 120

Destino

Barcelona, 2003

martes, julio 3, 2007 categorizado bajo best sellers, concentración

la homogeneización de la oferta en el mercado del gran público

Hace unos días cuando estaba viendo el listado de los libros más vendidos que saca El Cultural todas las semanas creí descubrir un gazapo en los datos descriptivos de un par de libros: La sangre de los inocentes, de Julia Navarro y editado por Plaza & Janés, ocupa el tercer lugar en el listado mientras que El pedestal de las estatuas, de Antonio Gala y editado por Planeta, ocupa el octavo.

El gazapo que detecté consistía en que la editorial de ambos libros tenía que ser o Plaza & Janés o Planeta porque a todas luces era evidente que no podían ser de editoriales distintas. Quise verificar que estaba en lo cierto yendo a la página de la Fnac para buscar información acerca de los dos libros. Sin embargo, el resultado de mi búsqueda no hizo más que confirmar la información ofrecida por El Cultural.

A simple vista resulta curioso que dos sellos que compiten por un mismo segmento de mercado lleguen a confundirse por las similitudes existentes en el diseño editorial de sus libros. Sin embargo, pensándolo bien esto es lo más normal si se tiene en cuenta que, cualquiera que sea el sector, en el mercado del gran público es donde siempre hay una mayor tendencia hacia la homogeneización de la oferta —que normalmente se hace por lo bajo— porque allí se puede sacar un margen de ganancias satisfactorio vendiendo volúmenes grandes a un precio razonable como lo hacen Ikea, H&M, Dell, Seat o Zara. Vale la pena destacar que en algunos sectores en los que hay una fuerte concentración de la propiedad como el audiovisual, las telecomunicaciones y el editorial la homogeneización de la oferta ha alcanzado niveles mucho más inquietantes y peligrosos porque los bienes simbólicos que estos producen juegan un papel fundamental tanto en la educación como en la formación de la opinión pública.


Justamente en los nichos es donde mejor se puede explorar la posibilidad de ofrecer un producto cuidadosamente elaborado y donde está el potencial para hacer apuestas que, por recorrer caminos menos transitados, no sólo resulten más innovadoras —y, por lo tanto, arriesgadas— sino que también permitan desmarcarse de la competencia. Al fin y al cabo los nichos están mejor segmentados y menos saturados porque sus consumidores exigen productos que se ajusten a sus necesidades. En las entradas que he hecho sobre las fórmulas del éxito y los lugares comunes en la literatura contemporánea ya me he referido a este tema.


Pero las semejanzas entre La sangre de los inocentes y El pedestal de las estatuas no se limitan al hecho de que el diseño de las carátulas de ambas novelas sea casi idéntico. Revisando las sinopsis de ambos libros en la página de la Fnac —que son más bien argumentos de venta en prosa— encontré una serie de elementos comunes a las dos novelas:

El pedestal de las estatuas

Antonio Gala

De la jamás vista ni oída historia de Antonio Pérez, secretario y cómplice de Felipe II. De cómo se convirtió en testigo privilegiado de intrigas palaciegas y accedió a alcobas de reyes y reinas, y de cómo acabó siendo víctima de sus papeles secretos.

El descubrimiento de unos cuadernos desconocidos de Antonio Pérez, el secretario de Felipe II, permite desvelar la Historia oculta de aquellos años en España. El propio secretario reconoce, en sus últimos días, que continúa con vida gracias al arcón donde guarda copia de documentos, legajos, cartas y toda clase de pruebas que implican en asesinatos y siniestras estrategias a la monarquía, a la Iglesia y a casi toda la nobleza, desde los Reyes Católicos hasta Carlos V y su enigmático heredero. Es la confesión total de Antonio Pérez, el más temido verdugo del poder, que terminó siendo víctima de sí mismo.

La sangre de los inocentes

Julia Navarro

Las luchas de poder entre los cátaros y el control que lleva la inquisición propician que la crónica del fraile sea un valioso tesoro a descubrir. Su última frase se convertirá en un enigma a descifrar. Siglos después, antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el conde d’Amis, descendiente de una de las grandes familias cátaras, recibirá como legado la crónica de Fray Julián. Apoyándose en la erudición del Profesor Ferdinand, insigne medievalista francés, el conde y un grupo de hombres poderosos de ideología nazi verán en las palabras del fraile las claves para alcanzar lo que más ansían: el tesoro de los cátaros, el Santo Grial. Cuando estalla la Guerra, verá con sus propios ojos como el mundo -y el suyo en particular- se desintegra.

Fascinante trama llena de meandros, pistas falsas y enigmas, salpican esta brutal nueva novela, ambiciosa aventura escrita sin concesiones, llena de víctimas y verdugos en la que nadie ni nada es lo que parece.


A continuación presento las similitudes que permite establecer entre ambos libros el texto que utiliza la Fnac para presentarlos —el primer ítem de la igualdad corresponde a El pedestal de las estatuas y el segundo a La sangre de los inocentes—:

Sobre el tema de la novela: ‘intrigas palaciegas’ = ‘luchas de poder entre los cátaros’

Sobre un documento comprometedor como motivo narrativo de la novela: ‘cuadernos desconocidos de Antonio Pérez’ = ‘crónica de Fray Julián’

Sobre el autor del documento: ‘Antonio Pérez, el secretario de Felipe II’ = ‘Fray Julián’

Sobre el documento como algo que sobrevive al paso del tiempo: ‘copia de documentos, legajos, cartas’ = ‘legado [ de ] la crónica de Fray Julián’

Sobre los momentos históricos que cubre el argumento de la novela: ‘desde los Reyes Católicos hasta Carlos V y su enigmático heredero’ = ‘la inquisición [ y ] Siglos después, antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial’

Sobre las instancias de poder como escenario de la acción de la novela: ‘alcobas de reyes y reinas’ = ‘el conde [ descendiente de una de las grandes familias cátaras ] y un grupo de hombres poderosos de ideología nazi’

Sobre el reto que deben asumir el protagonista y el lector de la novela: ‘desvelar la Historia oculta’ = ‘valioso tesoro a descubrir’ y ‘enigma a descifrar’

Sobre la suerte final del malhechor: ‘el más temido verdugo del poder, que terminó siendo víctima de sí mismo’ = ‘verá con sus propios ojos como el mundo —y el suyo en particular— se desintegra’

viernes, abril 27, 2007 categorizado bajo literatura contemporánea, novela romántica

fórmulas / la novelita romanticona

Las historias pertenecientes a lo que llamo ‘la novelita romanticona’ se caracterizan por apelar a convenciones como la entrada del protagonista en una fase de crisis, la ruptura de éste con algunas de las personas más cercanas a él, el paso por un periodo de retiro en el que tomará decisiones determinantes y el encuentro con una persona cuya presencia le dará un nuevo sentido a su vida. Tal vez el rasgo más curioso de este tipo de novelas es que los amantes consuman su amor en París, contribuyendo a perpetuar el estereotipo que las novelitas y películas romanticonas han creado en el imaginario colectivo de que ésta es la ciudad de los enamorados—algo interesantísimo porque París es una ciudad con un aire melancólico, deprimente y desesperanzador—.

Hace un par de meses hice una entrada sobre titulada ‘París y la literatura‘ en la que escribí lo siguiente: “sólo en las novelitas cursis hay parejas de enamorados que se despiertan una mañana soleada en una suite de hotel cuyo balcón da hacia la Place Vendôme, desayunan pain au chocolat con café en una panadería atendida por su anciano y jovial propietario, luego salen a caminar cogidos de la mano por el Sena en dirección hacia la Torre Eiffel y después almuerzan une soupe à l’oignon y une crêpe sucrée en una terraza bajo las arcadas de la Place des Vosges, donde los atiende un camarero de silueta esbelta y una mirada de esas que atraviesa la ropa”.


Advierto una vez más que el modelo que propongo, al igual que cualquier otro, no es más que una simplificación a través de la cual intento identificar elementos comunes a un grupo de obras. En esta medida es apenas lógico que en el momento de examinar cualquier obra que intuyamos que podríamos clasificar dentro de la categoría de la novela romanticona, nos encontremos con que a ésta le faltan algunos de los elementos propuestos o bien con la necesidad de añadir algunos elementos que no están en el modelo.

miércoles, marzo 21, 2007 categorizado bajo literatura contemporánea, literatura francesa

fórmulas / la novela francesa de crisis

La novela francesa de crisis normalmente está escrita en primera persona y es bastante introspectiva, por lo cual en ella prima la digresión sobre la narración como tal. Sus páginas están llenas de interminables párrafos escritos en un estilo farragoso, en los que se desarrollan metódicamente un sinnúmero de reflexiones cuyo hermetismo en ocasiones produce la impresión de que en el fondo de éstas no hay más que un gran despliegue de dispositivos retóricos. Por otro lado, en ella escasean tanto los diálogos como las imágenes contundentes que le ahorrarían muchos rodeos al autor y uno que otro fastidio al lector. Debido a lo anterior su ritmo se caracteriza por ser lento y pesado.


Estas novelas parecen más una confesión de un paciente a su psicoanalista, por lo cual leerlas me desconcierta y me llena de tedio. Mientras las leo sólo me queda extrañar la prosa de Balzac, de Stendhal, de Maupassant o de Zola y me pregunto si los escritores franceses de nuestra época se quedaron creyendo que en narrativa no hay nada después de los viajes interiores de Proust y de la crisis del sujeto a la que se refiere el existencialismo. La reiteración de esta fórmula en la literatura francesa me hace pensar en el planteamiento de Jorge Herralde según el cual ésta, “salvo excepciones como Michel Houellebecq, está en retroceso desde hace décadas en el panorama internacional”.


Francia en crisis


Este tipo de novela da cuenta no sólo de la reconocida predisposición negativa de los franceses hacia las cosas, sino también de su estado de ánimo —Y’ a pas de morale !—. Y es que no son pocos los indicios que sugieren que Francia es un país en crisis: la incuestionable insostenibilidad de su modelo económico y social, la progresiva pérdida de relevancia del país en los campos en los que había jugado un rol decisivo, la derrota en la final del Mundial de fútbol de Alemania, la muerte de sus grandes pensadores contemporáneos —Bourdieu, Derrida, Baudrillard—, su rezago frente a sus rivales de otros tiempos —Inglaterra, Alemania y Estados Unidos—, las tensiones que genera la incapacidad de la sociedad francesa de integrar a los inmigrantes y la notable reducción de la influencia del francés por fuera del ámbito de la francofonía europea y subsahariana —si la cosa sigue como va, no tardará en llegar el momento en el que por fuera de los países francófonos esta lengua sólo será utilizada en los corrillos de pseudointelectuales—. C’est chiant, hein ?

Como siempre, advierto que esta fórmula es un intento por recoger en un esquema algunos elementos comunes a un grupo de textos lo suficientemente amplio que he leído.