si lo suyo es la investigación aplicada en temas prácticos, no escriba libros
Francisco Javier Jiménez me presentó a Manuel Gil —su amigo y tándem en la escritura tanto de El nuevo paradigma del sector del libro como del blog Paradigma libro— durante la pasada Feria del Libro de Madrid. En nuestra primera charla Manuel me contó que hace un tiempo le había propuesto a un profesor suyo del Instituto de Empresa que escribiera un libro sobre alguno de sus temas de trabajo, a lo cual éste le contestó que no le veía ningún sentido a hacerlo porque hoy en día los espacios más apropiados para exponer los resultados de sus investigaciones eran su blog, ciertas publicaciones académicas sobre gestión y sus columnas semanales en varios diarios especializados en temas económicos y empresariales.
La respuesta que su profesor le dio a Manuel pone en evidencia la rapidez con la que evoluciona y caduca el conocimiento en ciertas áreas. Ojo, me refiero a temas prácticos como la gestión, el marketing, los nuevos medios, las tecnologías de la información, la comunicación organizacional, las relaciones públicas, los recursos humanos y la publicidad entre muchos otros. Por ser de referencia y/o de actualidad, los contenidos de muchos de los libros sobre estos temas tienen un ciclo de vida cortísimo —al igual que un yogurt—.
Es por esto que tanto un blog actualizado de manera rigurosa y sistemática como una serie de artículos aparecidos en publicaciones académicas o en diarios especializados son una excelente solución para que los expertos en estas áreas presenten a manera de work in progress los resultados parciales que van produciendo sus investigaciones —tal y como, según tengo entendido, hacen los académicos en el ámbito de las ciencias duras—. Desde que se empieza a escribir un libro sobre alguno de estos temas hasta que éste sale del proceso de edición al que debe someterse suele pasar al menos un año y medio, por lo cual sus autores corren el riesgo de que en este lapso su contenido caduque parcial o totalmente.
La escritura de entradas de blog, de columnas y de artículos especializados puede contribuir no sólo a reducir el riesgo de publicar ideas caducas, sino también a controlar un poco la sobreproducción editorial que en las distintas instancias del sector del libro genera problemas como el exceso de títulos nuevos producidos anualmente, el aceleramiento de la rotación de los libros en las mesas de novedades, la disminución de la visibilidad de éstos y el incremento de las devoluciones.







@martingomez78