entradas etiquetadas con “francisco javier jiménez”

Jueves, octubre 15, 2009 categorizado bajo 1, novedades editoriales, sobreproducción, tendencias

si lo suyo es la investigación aplicada en temas prácticos, no escriba libros

Francisco Javier Jiménez me presentó a Manuel Gil —su amigo y tándem en la escritura tanto de El nuevo paradigma del sector del libro como del blog Paradigma libro— durante la pasada Feria del Libro de Madrid. En nuestra primera charla Manuel me contó que hace un tiempo le había propuesto a un profesor suyo del Instituto de Empresa que escribiera un libro sobre alguno de sus temas de trabajo, a lo cual éste le contestó que no le veía ningún sentido a hacerlo porque hoy en día los espacios más apropiados para exponer los resultados de sus investigaciones eran su blog, ciertas publicaciones académicas sobre gestión y sus columnas semanales en varios diarios especializados en temas económicos y empresariales.

 

La respuesta que su profesor le dio a Manuel pone en evidencia la rapidez con la que evoluciona y caduca el conocimiento en ciertas áreas. Ojo, me refiero a temas prácticos como la gestión, el marketing, los nuevos medios, las tecnologías de la información, la comunicación organizacional, las relaciones públicas, los recursos humanos y la publicidad entre muchos otros. Por ser de referencia y/o de actualidad, los contenidos de muchos de los libros sobre estos temas tienen un ciclo de vida cortísimo —al igual que un yogurt—.

 

YOGURT

 

Es por esto que tanto un blog actualizado de manera rigurosa y sistemática como una serie de artículos aparecidos en publicaciones académicas o en diarios especializados son una excelente solución para que los expertos en estas áreas presenten a manera de work in progress los resultados parciales que van produciendo sus investigaciones —tal y como, según tengo entendido, hacen los académicos en el ámbito de las ciencias duras—. Desde que se empieza a escribir un libro sobre alguno de estos temas hasta que éste sale del proceso de edición al que debe someterse suele pasar al menos un año y medio, por lo cual sus autores corren el riesgo de que en este lapso su contenido caduque parcial o totalmente.

 

La escritura de entradas de blog, de columnas y de artículos especializados puede contribuir no sólo a reducir el riesgo de publicar ideas caducas, sino también a controlar un poco la sobreproducción editorial que en las distintas instancias del sector del libro genera problemas como el exceso de títulos nuevos producidos anualmente, el aceleramiento de la rotación de los libros en las mesas de novedades, la disminución de la visibilidad de éstos y el incremento de las devoluciones.

Miércoles, septiembre 16, 2009 categorizado bajo 1, destacados, entorno digital, periodismo, web 2.0

el paradigma del cucharón

El sábado estuve charlando con Juan Pablo y con su amigo E., que se conocieron hace unos años mientras hacían un Master en Dirección de Empresas de Comunicación en el IDEC de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Durante la conversación estuvimos discutiendo acerca del beneficio que hoy en día le reporta a un profesional apuntarse a un Master, de la calidad de este tipo de cursos,  del momento de la vida en el que éstos pueden resultar más provechosos y del retorno de la inversión realizada.

 

En algún momento Juan y E. evocaron a un profesor suyo que decía que actualmente los periódicos se financian mediante lo que él llamaba “el paradigma del cucharón”, que consiste en la obtención de ingresos a partir de promociones en las que se ponen en venta todo tipo de bienes de consumo: colecciones de libros, CDs, DVDs, mecheros o carritos en miniatura por entregas, electrodomésticos, sábanas y, por supuesto, cucharones.

 

 

PROMOCIONES

 

Como E. trabaja en el área de producción de uno de los diarios más importantes de Barcelona, le pregunté si a partir de su experiencia él consideraba que el planteamiento de su profesor era acertado y sin dudarlo un segundo me dijo que sí. E. está convencido de que actualmente los diarios viven de la batería de cocina, de la colección de música clásica, de la cafetera, de la enciclopedia del cuerpo humano, del kit de cuchillos de acero inoxidable o de la biblioteca de las mejores obras de la literatura universal.

 

¿Querrá esto decir que el elemento al que inicialmente se recurrió como gancho para incrementar las ventas del periódico ha empezado a regir la intención de compra de su público y que para éste los contenidos han pasado a ser un aspecto secundario? 

 

Ante la disminución de la inversión en pauta publicitaria y el descenso significativo de las ventas, para la prensa escrita la búsqueda de otras fuentes de ingresos es fundamental. El cierre de importantes medios impresos, la reducción no sólo de las páginas de opinión sino también de las informativas, la disminución del volumen de contenidos propios y de la calidad de éstos, la desaparición de un número creciente de suplementos culturales y los recortes de personal ponen en evidencia que los periódicos no están pasando por su mejor momento.

 

Lo que vale la pena preguntarse es hasta qué punto la adopción de modelos de negocio y de estrategias comerciales nuevos por parte de los medios impresos implica una transformación profunda de su razón de ser, del foco de su actividad o de sus objetivos como empresa periodística.

 

PERIODICOS

 

Varias cosas están claras: en primer lugar, que el auge de Internet y de las plataformas Web de generación 2.0 tiene una relación directa y estrecha con la crisis de las empresas periodísticas aunque no es el único factor que la desencadena y la explica; en segundo lugar, tal y como admitió hace poco durante una conversación informal un directivo del periódico El Tiempo, que muchos medios todavía no saben qué camino tomar para hacerle frente a los cambios que vienen teniendo lugar desde hace varios años; y, por último, que para que los periódicos se adapten a este entorno que aún está en proceso de configuración es necesario que se tomen el trabajo tanto de entender los cambios que se están produciendo como de explorar, diseñar, implementar y poner a prueba estrategias que respondan a las nuevas realidades que éstos está generando.

 

En un entorno tan conservador y reacio al riesgo como el nuestro es altamente probable que en lugar de apostar ellos mismos por la búsqueda de nuevas líneas de acción, muchos medios se queden esperando a que otros definan una vía a seguir para luego adoptarla ellos también.

 

¿Hasta qué punto pueden trasladarse al ámbito de los medios de comunicación los planteamientos que hacen Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil en El nuevo paradigma del sector del libro y en su página Web? Vale la pena echarle un ojo a lo que dicen quienes están haciendo en el ámbito de los estudios sobre medios reflexiones similares a las que Francisco Javier y Manuel están planteando en el sector del libro.

Jueves, julio 9, 2009 categorizado bajo la rentrée littéraire, literatura francesa, obiei, sobreproducción

publicar menos para publicar mejor, según pierre assouline

Esta mañana en La république des livres apareció una interesante entrada titulada “Publier moins pour publier mieux” (“Publicar menos para publicar mejor”) en la que Pierre Assouline va directamente a cuestionar el volumen de novedades editoriales que aparecen cada año. El encabezado de su entrada es el mismo de cada año en esta misma época: cuántas novelas serán publicadas en la próxima rentrée littéraire, si se publican más o menos que en la del año pasado y poca cosa más.

Esta vez, sin embargo, Assouline va un paso más allá y plantea una reflexión que sugiere tímidamente que el volumen de lo que se publica incide sobre la calidad de la oferta editorial. Dice Assouline en su entrada de hoy:

‘¿El Centre National du Livre, que gestiona las ayudas y las subvenciones, no había señalado esto hace dos años bajo la batuta de su antiguo director Benoît Yvert, sugiriendo que ayudaría menos para ayudar mejor? Entonces por qué no publicar menos para publicar mejor, sólo que esta medida habría debido imponerse sin dudarlo hace ya mucho tiempo sin esperar a que la fórmula se convirtiera en un slogan’.




En síntesis, una selección más cuidadosa de lo que se publica debería traer como consecuencia una reducción de los títulos sin por ello afectar la diversidad de la oferta. Como tantas otras cuestiones, en El nuevo paradigma del sector del libro Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez formulan mejor que nadie el tema de la sobreproducción injustificada cuando dicen que ‘en la era del hiperconsumo triunfa la lógica de la sobreabundancia: asistimos a una dinámica acelerada donde la lógica del más convive con la del mejor; ambas se desarrollan simultáneamente. Esto supone que la incontinencia editorial en producir más y mejor conlleva una bulimia creciente de títulos impresos que pone a la industria al borde de una reconversión acelerada’. Y luego añaden que ‘a las grandes editoriales les interesa la sobreproducción, al menos en teoría, ya que aumenta las posibilidades de generar un superventas’.


Una reflexión interesante para el sector en su conjunto, ¿no?


Aunque los grandes grupos son en gran parte los responsables de esta situación, valdría la pena ampliar la reflexión a los pequeños y medianos editores porque el tema les concierne a todos independientemente de su tamaño. Desde ya anticipo que la reflexión que estamos planteando y las líneas de trabajo que estamos desarrollando en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) van en esta dirección.


Una última cosa: Assouline se refiere a la disminución del porcentaje de novedades de literatura francesa y al aumento de títulos provenientes del extranjero en la rentrée littéraire de 2009 —curiosamente, la literatura en castellano es una de las beneficiadas en esta tendencia:

’229 novelas [extranjeras] anunciadas, es decir una veintena más que el año pasado. Un incremento tan notable como la disminución de la de literatura francesa. Basta con mirar un poco más de cerca las listas de los libros de ficción más vendidos en Francia en un año para alegrarse de una cierta liberalización de la curiosidad, fenómeno que nos parece natural pero que no lo es, por ejemplo, en los Estados Unidos donde, por el contrario, se observa un verdadero proteccionismo de la mentalidad, más bien sufrido que elegido, habiendo los editores decidido hace mucho tiempo que ellos tenían allí todo y lo mejor y que, en consecuencia, sus lectores no necesitaban historias de ficción escritas en lenguas distintas del inglés’.


¿Es que ya ni siquiera los franceses se interesan por la literatura francesa?

Martes, junio 30, 2009 categorizado bajo concentración, editores independientes, grupos multimedia, obiei

¿por qué el interés por las editoriales independientes?

Desde que abrí [ el ojo fisgón ] en febrero de 2007 la edición independiente es uno de los temas que más me ha interesado y de los que me he ocupado de una manera más o menos reiterativa y sistemática. A menudo me he preguntado por qué este tema me interesa tanto y ahora que el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una realidad vuelvo a hacerlo una vez más.


La respuesta es simple: en primer lugar, porque de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión “de la casa” o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos. Como bien lo dice la “Declaración internacional de los editores independientes por la protección y la promoción de la bibliodiversidad”, estos grupos ‘poseen los recursos económicos, los medios de comunicación y mecanismos de difusión’. En fin, se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio y que, por lo tanto, tienen como medio natural un circuito distinto de aquel en el que a mí me interesa posicionarme.




Y, en segundo lugar, porque las editoriales independientes parecen ser el espacio donde tiende a ser mayor la apuesta por sacar a la luz nuevos valores y por publicar títulos cuya alta calidad literaria no necesariamente garantiza su rentabilidad comercial. Creo que catálogos como el de Impedimenta, Marbot, Melusina, minúscula, Nórdica y otras jóvenes editoriales independientes que están haciendo propuestas muy interesante y arriesgadas serían impensables en el seno de un gran grupo.


Aunque claro, hay sellos literarios como Seix Barral, Lumen o Alfaguara que pertenecen a grandes grupos y que publican cosas de muy buena calidad. El problema es que desde hace varios años estos sellos vienen desdibujándose y lo hacen cada vez más porque en ellos conviven obras y autores de una calidad literaria muy dispar. En un sello mítico como Seix Barral, por ejemplo, hoy en día encontramos obras excelentes de figuras como Philip Roth, Carson McCullers, Julio Ramón Ribeyro, Octavio Paz o Don DeLillo al lado de saris rojos, pasiones indias, satanases,  estrategias de yo no sé qué y gárgolas. Es más clara la línea de sellos bastante buenos como Mondadori y Caballo de Troya, de Random House Mondadori.


Tampoco se trata de sugerir que los editores independientes necesariamente son los garantes de una cultura del todo ajena a los intereses comerciales o que una editorial independiente debe ser una asociación dedicada a hacer obras de caridad a favor de la preservación de los bienes culturales. Como dicen Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en El nuevo paradigma del sector del libro, ‘independencia no debería asociarse directamente a creatividad: “algunos editores económicamente independientes no son sólo tontos redomados sino también incompetentes notorios, que publican obras lamentables”’.


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Nota: la parte del fragmento citado de El nuevo paradigma del sector del libro que viene entrecomillada es a su vez una cita del libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, de Gilles Colleu, hecha por Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez. El fragmento de El nuevo paradigma del sector del libro está en la página 41 y la cita de Colleu incluida en él está en la página 105 de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (ver el comentario de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez a esta entrada).

Martes, junio 2, 2009 categorizado bajo crítica, industria editorial española, notas sueltas, periodismo literario

notas sueltas [ 7 ] / libro sobre periodismo literario, los cambios en la industria editorial y los problemas de la crítica amiguista



A través de un comunicado de prensa de la filial colombiana de Santillana me enteré hace unas semanas de que Aguilar acaba de sacar en Colombia una reedición de Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal, una antología con selección y prólogo de Norman Sims que El Áncora editores había publicado hacia 2000 y que desde hacía un tiempo estaba descatalogada. La selección de textos es bastante buena y permite aproximarse al periodismo literario a través de algunas de las figuras más representativas de este movimiento.





Después de haber publicado recientemente dos libros de Gay Talese, Aguilar se anota otro hit con esta nueva edición de Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal en lo que parece ser un intento por dar cuenta de la manera como distintos autores estadounidenses han explorado la relación entre el periodismo y la literatura.


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Aprovechando que coincidiremos en Madrid durante la Feria del Libro, con Pablo Odell les hemos propuesto a Manuel Gil y a Francisco Javier Jiménez sostener una conversación a propósito de los cambios que está sufriendo actualmente el sector editorial español. Concertada esta cita, ayer decidí releer El nuevo paradigma del sector del libro para hacer un repaso de los planteamientos que ManuelFrancisco Javier hacen en este libro escrito a cuatro manos y que aporta diversos elementos para comprender la evolución del sector editorial español, su estado actual y las tendencias y los fenómenos que están teniendo lugar en él.


La riqueza de El nuevo paradigma del sector del libro a la hora de dar cuenta del pasado reciente y del presente de la edición en España se deriva tanto de la experiencia transversal de ManuelFrancisco Javier en distintas instancias de la cadena de producción editorial, como del manejo por parte de éstos de una perspectiva sociológica amplia que se nutre de los planteamientos de investigadores como Zygmunt Bauman, Gilles Lipovetsky, André Schiffrin, Gilles Colleu y Joaquín Rodríguez.


Para quienes aún no han leído El nuevo paradigma del sector del libro, reproduzco a manera de abrebocas el siguiente fragmento de su introducción:


‘El objeto de este estudio no es el libro, su definición o el diagnóstico de sus constantes vitales, sino el mercado del libro español. La doble condición que ostenta el libro, en tanto que valor cultural y objeto de consumo, por un lado enriquece y por otro dificulta su tratamiento y análisis. Los autores de este estudio, no obstante, somos de la creencia del valor insustituible del libro-cultura, pero no renunciamos a abordar el análisis de ciertas perspectivas del mercado editorial contando con esa otra dimensión insoslayable del libro-producto o libro-mercancía’.


A quienes estén interesados en profundizar en el tema, además de leer este estudio les recomiendo seguir el blog Paradigma libro.


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Y para terminar, una historia sobre comentarios amiguistas que tiene varios episodios y que desde hace varios días me da vueltas en la cabeza:


1. Adriana Cantor escribe un libro de relatos llamado La dosis mortal y lo autopublica en Colombia.


2. una reconocida revista cultural llamada Número publica una elogiosa reseña de La dosis mortal.


3. una revista sobre temas culturales que se llama Arcadia también publica un comentario elogioso de La dosis mortal que ha escrito su directora.


4. Camilo Jiménez publica en el ojo en la paja una reseña en la que es bastante crítico con el libro y con la manera como procedió la autora al publicarlo.


5. en los comentarios de la entrada se arma una discusión interesante sobre toda esta historia, que se calienta cuando el autor del comentario publicado en Número reconoce que el libro de Adriana Cantor no es ninguna maravilla y que lo que él escribió no es ‘un ejercicio crítico sobre una obra literaria en rigor. Tampoco es propaganda. Es un comentario cándido de alguien que conoce a la autora y que saluda de modo afectuoso su esfuerzo creativo’.




De la reseña de Camilo y de la discusión que ésta desencadenó saco varias conclusiones sobre las que quisiera llamar la atención:


1. el “error” de Adriana Cantor no consiste en autopublicar La dosis mortal, sino en no haber sometido su trabajo al escrutinio de un editor profesional que la orientara en el tratamiento de ciertos aspectos tanto argumentales como técnicos de sus relatos y en la selección de los textos que componen el libro.


2. no siempre los editores asumen el rol que menciona Camilo de sugerirles a los autores formas de resolver los problemas argumentales y técnicos de los manuscritos que someten a su consideración. Los editores muchas veces rechazan o aceptan los manuscritos que reciben una vez los han leído pero no les ofrecen a los autores un feedback con respecto a su trabajo.


3. la publicación de un comentario elogioso sobre un libro en un medio de comunicación le quita credibilidad tanto a quien lo escribe como al medio en el que aparece cuando el único criterio tenido en cuenta para publicar el comentario es el afecto que se le tiene al autor del libro y no se toma en consideración la calidad literaria de éste.


Con esta entrada vuelvo sobre la pregunta que me hice hace unos meses después de leer un texto de Margarita Valencia: ¿en nuestro medio cuáles son el lugar y el status de la crítica?


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