entradas etiquetadas con “garcía márquez”

Viernes, mayo 9, 2008 categorizado bajo literatura colombiana, literatura latinoamericana

¿la próxima de garcía márquez?

Cada vez que García Márquez abre la boca a mí se me ponen los nervios de punta, sobre todo si lo hace para anunciar la salida de un nuevo libro. Me cuesta trabajo aceptar que el autor de Memorias de mis putas tristes sea el mismo que años atrás escribió Cien años de soledad, El otoño del Patriarca, Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera.

Esta semana me han entrado otra vez los nervios después de que leer en el periódico El Tiempo la siguiente declaración del periodista Darío Arizmendi: ‘Tuve la fortuna de estar este fin de semana en México con el escritor y puedo asegurar que le está dando los últimos toques a su nueva novela’.

El titular de la noticia hace que el anuncio de Arizmendi me parezca aún más alarmante: ‘García Márquez da los últimos toques a novela de amor que publicará este año’*.


Supongo que llega un momento en el que a los escritores les entra el cansancio como a cualquier otra persona. Tengo claro que la obra de un autor evoluciona desde todo punto de vista —al fin y al cabo su producción es una búsqueda en la que el proceso lo es casi todo—. Y también me parece razonable que cuando uno ha hecho una buena carrera dedique su vejez a cuidar las plantas, a llevar a sus nietos al parque, al bricolage o a echarse en el sofá a leer el periódico.

Sin embargo, hay algo que todavía no he podido entender: ¿cuáles criterios o motivaciones han llevado a García Márquez a publicar sus últimos libros, que dejan una mancha en el conjunto de su obra?

Teniendo en cuenta que García Márquez es una celebridad que no debe tener mayores preocupaciones económicas, no creo que sus motivaciones sean el dinero —anticipos, royalties, etc.— y la fama. Esto me hace pensar en la posibilidad de que él esté satisfecho con lo que está escribiendo, que de ser así hablaría muy mal de él.

* ¡Madre mía!

Jueves, junio 14, 2007 categorizado bajo best sellers, escritores, literatura colombiana, long sellers

el autor como marca y las putas tristes de gabo

Podríamos decir que hoy en día un autor es una marca que, por lo menos en esencia, tiene los mismos atributos que cualquier otra: tiene una identidad que lo distingue de los demás, puede sacar bajo su nombre varios productos que cubren distintos segmentos del mercado, puede ser gestionado por un brand manager —su agente literario o, en su defecto, su editor—, es promocionado a través de distintas estrategias de marketing, sus ventas dependen en gran parte del boca a oreja y su ubicación en el punto de venta puede llegar a ser un factor clave para el desempeño comercial de sus productos —por lo cual las tiendas cobran un dineral por colocarlos en un lugar concurrido y visible—.

Como sucede con cualquier otra marca, el prestigio de un autor es el mejor argumento de venta para vender sus productos. Debido a lo anterior un autor bien posicionado vende el libro que sea independientemente de la calidad de éste. Basta con ver las ventas que tiene hoy en día cualquier libro que saquen figuras como Gabriel García Márquez, Stephen King, José Saramago, Dan Brown, Paul Auster, John Grisham, Michel Houellebecq, Mary Higgins Clark, Paulo Coelho, Antonio Tabucchi, Danielle Steele, Isabel Allende, Susanna Tamaro o Arturo Pérez-Reverte.

Es más, cuando un autor triunfa con su tercer o su quinto libro el prestigio que éste le da sirve para jalonar las ventas tanto de sus libros anteriores como de los que escriba en el futuro. Para poner un ejemplo reciente, justamente esto es lo que sucedió con las novelas de Dan Brown anteriores a El código Da Vinci: Ángeles y demonios, La fortaleza digital y La conspiración —como lo destaqué hace un mes en mi entrada titulada ‘la esquiva fórmula del best seller’—. Acciones de este tipo, entre muchas otras, justifican lo que las editoriales llaman “una política de autor”.

Se me viene a la cabeza otro par de casos interesantes: a raíz del éxito de Tokyo Blues y Kafka en la otra orilla, dos novelas del japonés Haruki Murakami publicadas por Tusquets, hace poco Anagrama sacó de sus bodegas la novela La caza del carnero salvaje, de este mismo autor, que había publicado en 1992. Por otro lado, el nuevo sello La otra orilla —perteneciente al Grupo editorial Norma— aprovechó que el escritor colombiano Evelio Rosero se había ganado a principios de este año la segunda versión del Premio Tusquets con su novela Los ejércitos para publicar hace un par de semanas en España una novela del mismo autor llamada En el lejero, que su casa matriz había publicado en Colombia en 2003.

He hecho todo este preámbulo sólo para decir que hace dos días empecé a leer Memorias de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez, y para confesar que aunque no esperaba mayor cosa, esta novela me ha producido una decepción que supera con creces mis expectativas iniciales. El estilo sobrecargado y lagrimón de la última novela de García Márquez, que raya en la cursilería, me ha parecido desconcertante. No sé si con los años al hijo del telegrafista de Aracataca —como él mismo se define— le ha entrado un sentimentalismo que se apodera de su pluma. Lo que sí sé es que aunque soy consciente de que la escritura de un autor debe evolucionar con el paso del tiempo, me cuesta trabajo asimilar que el mismo autor de Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quien le escriba o El amor en los tiempos del cólera haya escrito frases como “descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco” o “la sangre circulaba por sus venas con la fluidez de una canción que se ramificaba hasta los ámbitos más recónditos de su cuerpo y volvía al corazón purificada por el amor”.

Los libros de García Márquez se siguen vendiendo con un ritmo superior al de muchos otros long sellers. Incluso la edición conmemorativa de Cien años de soledad ocupa esta semana el segundo lugar en la lista de los libros de ficción más vendidos en España. Sin duda alguna el rendimiento en ventas del Nobel colombiano explica la puja que hubo en su momento por los derechos tanto de sus memorias como de su última novela.

Aunque actualmente las ventas de sus libros sean magníficas —y seguramente en el mediano plazo seguirán siéndolo—, considero que Memorias de mis putas tristes es una mancha en el conjunto de la obra de García Márquez que puede influir de manera negativa sobre la valoración que se haga de ésta en la posteridad.

Viernes, marzo 30, 2007 categorizado bajo literatura contemporánea

sobre el ranking de las mejores 100 novelas de la lengua española de los últimos 25 años

La revista colombiana Semana publicó en su último número un especial titulado ‘Las mejores 100 novelas de la lengua española de los últimos 25 años’. A propósito del IV Congreso internacional de la lengua española y de los homenajes rendidos a García Márquez debido tanto a la celebración de su cumpleaños número 80 como a la conmemoración de los 40 de haberse publicado Cien años de soledad y de los 25 de haber obtenido el premio Nobel de Literatura, “esta revista, que en 2007 celebra 25 años de vida, decidió rendirle un homenaje muy especial al castellano. Escoger, mediante una encuesta con expertos del continente americano y de España, las 100 mejores novelas escritas en lengua castellana a partir de 1982”. Entre otras razones expuestas por Semana para justificar su artículo está la importancia de la novela como punto de encuentro entre los hispanoparlantes y como “vehículo trascendental para crear una conciencia latinoamericana, más allá de las singularidades de lo local, las fronteras y las banderas”.

Semana encuestó a 81 expertos —escritores, editores, críticos literarios, entre otros—, cuyas opiniones se ven reflejadas en un ranking que aunque no pretende ser definitivo sí sugiere algunas tendencias en el estado de la opinión tanto del sector editorial como de los círculos literarios en relación con la narrativa contemporánea en lengua española.

El primer lugar lo ocupa una novela que durante el último año ha dado mucho de que hablar en Colombia y que empezará a hacerlo en todo el mundo, una vez salga la adaptación cinematográfica que actualmente está en proceso de postproducción: El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez. Dejando de lado la belleza y la excelente calidad literaria de esta novela, no cabe duda de que en adelante los colombianos tendremos un nuevo motivo de orgullo patrio de esos que tanto nos gustan.


Consagración confirmada

Por otro lado, tres novelas de Roberto Bolaño están entre las 25 primeras de la lista: Los detectives salvajes —tercer puesto—, 2666 —cuarto lugar— y Estrella distante —puesto catorce—. Probablemente la inesperada muerte de Bolaño en 2003 contribuyó no sólo a incrementar la visibilidad que había venido alcanzando su obra debido a los reconocimientos que había recibido estando él en vida, sino también a mirarla con mucho más cuidado para valorarla como se lo merece.

De igual manera, en el ranking de las 25 mejores novelas hay un par de dos autores españoles y de un colombiano —todos ellos fundamentales: en primer lugar, Bartleby y compañía y Doctor Pasavento —lugares 7 y 24—, de Enrique Vila-Matas; en segundo lugar, Corazón tan blanco y Mañana en la batalla piensa en mí —sexto y noveno puesto—, de Javier Marías; y, finalmente, El desbarrancadero y La virgen de los sicarios —lugares 10 y 11—, de Fernando Vallejo.

La presencia de dos novelas de Vila-Matas, Marías y Vallejo en los primero lugares de este ranking es muy diciente en la medida en que confirma la consagración de estos tres autores mucho más jóvenes que otros más que consagrados como Mario Vargas Llosa, Tomás Eloy Martínez y Juan Goytisolo, cuyas obras también figuran en el ranking. Seguramente a partir de la publicación de este listado el público empezará a fijarse de nuevo o de una vez por todas— en algunas de estas novelas que el afán de la novedad no le ha dado tiempo de mirar.

Curiosamente, y a propósito de mi entrada de ayer sobre los premios literarios, obras de García Márquez, Vargas Llosa, Vila-Matas, Marías y Bolaño en su momento han recibido el premio Rómulo Gallegos.

Martes, marzo 6, 2007 categorizado bajo escritores, literatura, literatura colombiana

gabomanía

Hoy García Márquez está cumpliendo ochenta años y dentro de poco se celebrarán cuarenta de la publicación de Cien años de soledad, por lo cual en estos días todo el mundo anda con la gabomanía alborotada. Por todas partes todos hablan de Gabo: Antonio Caballero, Monsiváis, John Lee Anderson, Volpi, Paz Soldán, Ignacio Echavarría, Iván Thays y hasta la vicepresidenta primera del gobierno español.

Para empezar quiero decir que me parece detestable la actitud lisonjera tanto de los oportunistas que se creen figuras centrales en la vida de ‘nuestro querido Nobel’ porque un tío materno suyo al que ni siquiera conocieron tomaba café junto a El Tiempo cuando Gabo era poco menos que un don nadie, como de los patrioteros que se llenan la boca diciendo que García Márquez es el ‘escritor vivo más importante del mundo’. Tan detestable como la de esos escritores iconoclastas que, en lugar de dedicarse a demostrar con su propia obra lo que ellos mismos son capaces de hacer, se quedan toda la vida demeritando el trabajo de quienes al contribuir a la fundación de tradiciones han hecho aportes realmente importantes a la literatura.

Y como intento ser ecuánime, sólo diré que opino que García Márquez es un gran escritor; que odio que me pregunten si me gusta más que Borges porque pienso que son dos autores incomparables pero que, no obstante, la lectura de ciertos textos de cada uno de ellos me produce un entusiasmo similar; que su fascinación por el poder hace que me resulte una figura pública insoportable; que no me aguanto a sus aduladores; que aunque los cuentos de Ojos de perro azul me parecen excesivamente herméticos tienen una atmósfera que me atrae y me seduce; que la crítica que equipara Colombia con Macondo me produce sentimientos encontrados; que me encanta su obra periodística, sobre todo la de esos primeros años en la costa; que considero que Cien años de soledad es una novela sorprendente; que un día no muy lejano me gustaría sentarme a leer El otoño del patriarca; que me parece que Crónica de una muerte anunciada es una novela perfecta; que El amor en los tiempos del cólera me fascina desde el epígrafe mismo de Leandro Díaz; que nunca me han dado ganas de leerme ni Del amor y otros demonios ni Memorias de mis putas tristes; que me da repelús cada vez que alguien tiene la genial idea de terminar un texto afirmando que “las estirpes condenadas a cien años de soledad” no tendrán “una segunda oportunidad sobre la tierra”; y, finalmente, que aunque no soporto lo que García Márquez representa como figura pública, el conjunto de su obra me parece admirable.

Domingo, febrero 4, 2007 categorizado bajo escritores, literatura

garcía márquez por bolaño


García Márquez: Un hombre encantado de haber conocido a tantos presidentes y arzobispos”.


[ Entrada del “Diccionario Bolaño”, publicado por la revista El Cultural de el diario El Mundo el 30 de diciembre de 2004 e incluido en los anexos del libro Para Roberto Bolaño, de Jorge Herralde (Editorial Acantilado, 2005).
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