entradas etiquetadas con “harry potter”

martes, julio 23, 2013 categorizado bajo edición, escritores, escritura, industria editorial, literatura británica, marketing

el autor como marca: la verdad sobre el caso robert galbraith (más conocido como j. k. rowling)

Las reacciones y el impacto en ventas que provocó la noticia de que la escritora británica J. K. Rowling había publicado la novela policíaca The Cuckoo’s Calling bajo el seudónimo de Robert Galbraith pone en evidencia la importancia del autor como marca. Esta novela cuyo autor fue presentado en su momento como un ex investigador de la Royal Military Police salió al mercado el 18 de abril de 2013, hasta el pasado domingo 14 de julio había registrado un volumen de ventas modesto y había tenido una acogida más bien positiva entre ciertos reseñistas y comentaristas de libros. The Cuckoo’s Calling supuestamente era la opera prima de Galbraith y fue publicada por el sello Sphere de la filial británica de Little, Brown Book Group —el mismo grupo que a finales de septiembre de 2012 publicó The Casual Vacancy, la primera novela para adultos de Rowling—.

 

 

 

THE_CUCKOOS_CALLING_WEB

 

 

 

Una vez se supo a través de una presunta filtración del abogado Chris Gossage de la firma Russells Solicitors que detrás del desconocido Robert Galbraith se escondía J. K. Rowling las ventas de The Cuckoo’s Calling se dispararon, coincidiendo justo con la víspera del lanzamiento de la edición de bolsillo de The Casual Vacancy —que salió al mercado el pasado jueves 18 de julio—. ¿Se trata de una metida de pata debido a la indiscreción de un abogado de la firma de la que Rowling es clienta que habló más de la cuenta con la mejor amiga de su esposa —que fue quien difundió la información vía Twitter— o de una estudiada jugada de marketing que orquestaron conjuntamente la autora, su agencia literaria —que también decía representar a Galbraith— y Little, Brown Book Group? Si vamos más allá de lo meramente anecdótico, la respuesta a esta pregunta importa poco. Lo realmente importante en toda esta historia es lo que tiene que ver con la trayectoria que siguieron las ventas de The Cuckoo’s Calling después de que Rowling, su agencia literaria y su editor confirmaron que en efecto la autora de la saga de Harry Potter y Galbraith eran la misma persona.

 

Entre el 18 de abril y el pasado 14 de julio Little, Brown Book Group había vendido 1.500 ejemplares de The Cuckoo’s Calling en el Reino Unido. A raíz de la revelación de que la autora de The Cuckoo’s Calling era Rowling la editorial tuvo que mandar a imprimir 140.000 ejemplares de la novela para responder a los pedidos de los puntos de venta británicos, que rápidamente habían agotado sus existencias y que debían atender la demanda de su clientela. Como en el mundo digital no aplican los principios de la economía de la escasez que rigen la producción, la distribución y la comercialización de mercancías físicas, quienes no pudieran hacerse con un ejemplar en papel de The Cuckoo’s Calling mientras tanto podían comprar en cualquier momento la versión digital de la novela —que según informa Digital Book World, fue el e-book más vendido en Estados Unidos en la semana del lunes 15 al domingo 21 de julio pasados—. Ayer The Bookseller reportó que a partir del domingo 14 de julio las ventas de The Cuckoo’s Calling en el Reino Unido se dispararon un 41.000%.

 

La fidelidad a Rowling y la curiosidad con respecto a su nuevo libro pudo haber llevado a muchos lectores a comprar The Cuckoo’s Calling cuando se reveló la verdadera identidad de su autora. Rowling parece ser una marca lo suficientemente potente como para vender cualquier producto editorial que lleve su firma independientemente del género al que pertenezca. La firma de J. K. Rowling en sí misma ya es un argumento de venta. ¿Cuántos autores —independientemente de los géneros de los que se ocupe su obra y de la factura de ésta— quisieran que su marca fuera así de potente y que su firma tuviera este poder? Supongo que cuando un autor publica lo que escribe es porque quiere que su obra se venda, circule y se lea tanto como sea posible —y me imagino que el orden de prioridad con respecto a estos tres elementos puede variar de un caso a otro—. Por otro lado, está claro que para muchos lectores el nombre del autor es no sólo la vía más fácil para buscar, encontrar o descubrir un libro sino también un criterio central en el proceso de selección de sus lecturas.

 

¿Por quién vendrán firmadas las próximas ediciones de The Cuckoo’s Calling, por Robert Galbraith o por J. K. Rowling? ¿The Cuckoo’s Calling conservará la firma de Robert Galbraith y para asegurarse un gancho comercial la editorial aclarará de alguna manera que detrás de este nombre se esconde J. K. Rowling, tal y como hace Alfaguara cuando anuncia mediante una pegatina que pone en las portadas de sus novelas que ‘Benjamin Black es John Banville’?

 

Si alguien quiere interrogar a la autora con respecto a la verdadera historia detrás de The Cuckoo’s Calling, de momento tendrá que esperar porque en el espacio de la página Web de la editorial dedicado a la novela se anuncia que ‘J.K. Rowling will not be available for interview’.

 

Con respecto a este tema recomiendo leer el artículo “Ten Lessons Learned from the Outing of J.K. Rowling as the Author of The Cuckoo’s Calling, que fue publicado ayer en Digital Book World.

miércoles, julio 4, 2012 categorizado bajo marketing, novedades editoriales, promoción, ventas de libros

‘what’s in a name?’: j. k. rowling, harry potter y the casual vacancy

El próximo 27 de septiembre saldrá al mercado The Casual Vacancy, el nuevo libro de J. K. Rowling que empezó a dar de qué hablar desde que la autora de la saga de Harry Potter anunció que se trataría de su primera novela para adultos. Justo ayer la editorial Little, Brown Book Group dio a conocer la portada de The Casual Vacancy. Vale la pena recordar que en español esta novela será publicada durante la segunda mitad de 2012 por Salamandra, que también publicó los siete libros de Harry Potter.

 

 

 

 

El abandono al menos de momento de la novela fantástica por parte de J. K. Rowling y su incursión en la novela para adultos me hacen plantearme una serie de preguntas en relación tanto con el volumen de ventas que podría registrar The Casual Vacancy como con el balance que podría tener esta nueva experiencia para su autora —que con Pottermore ya demostró que está más que dispuesta a asumir riesgos—. Las siguientes son algunas de las preguntas que llevo meses haciéndome:

 

– ¿en qué medida contribuirá el nombre de J. K. Rowling a hacer que el éxito en ventas de Harry Potter se traslade a The Casual Vacancy?

 

– ¿hasta dónde pueden verse favorecidas o perjudicadas las ventas de The Casual Vacancy por la fuerte asociación directa que existe entre las marcas J. K. Rowling y Harry Potter?

 

– ¿hasta qué punto la estrategia de promoción y marketing tanto de Little, Brown Book Group como de las demás editoriales que publiquen The Casual Vacancy apelará al éxito de Harry Potter o buscará desmarcarse de él?

 

– ¿en términos de fidelización cuál debe ser el reclamo para que los adultos que son fans de Harry Potter compren The Casual Vacancy, un libro de J. K. Rowling que pertenece a un universo completamente diferente del asociado a la saga que hizo famosa y millonaria a su autora?

 

– ¿conseguirá J. K. Rowling desarrollar una carrera exitosa en el ámbito de la ficción para adultos?

 

– ¿cuándo veremos un nuevo libro de literatura fantástica firmado por J. K. Rowling?

 

– ¿qué acogida tendrá The Casual Vacancy entre los lectores, los profesionales del sector —editores y libreros, sobre todo—, la prensa y la crítica?

 

– si la edición en tapa dura de The Casual Vacancy se venderá a £ 20 en el Reino Unido y a US$ 35 en Estados Unidos, ¿cuál será el precio de venta al público que Salamandra le pondrá a la edición española?

 

– ¿qué posibilidades tiene The Casual Vacancy de convertirse en un “libro flotador” de esos que contribuyen a mejorar las ventas del sector y que terminan salvando la cuenta de resultados tanto de su editor como de muchas librerías?

 

 

 

 

J. K. Rowling escribió una obra que en muchos sentidos marcó un hito en la historia reciente del mercado editorial y con The Casual Vacancy podría captar no sólo a los lectores que suelen estar atentos a las últimas novedades literarias, sino también a los adultos que son fans de Harry Potter —muchos de los cuales eran niños y/o adolescentes en el período en el que salieron las distintas entregas de los libros y las películas de esta saga o llegaron a la adultez durante esos años—.

domingo, agosto 12, 2007 categorizado bajo best sellers, lecturas de fin de semana

lecturas de fin de semana [ 41 ] / ‘harry potter no es cosa de niños’

La harrymanía sigue dando de qué hablar debido a los misterios que rodean y por más que intento evitar darle importancia no lo consigo: mientras que Salamandra todavía no ha dicho aún cuándo publicará en español Harry Potter and the Deathly Hallows, desde hace cerca de diez días circula por Internet una traducción apócrifa a nuestra lengua del último tomo de la saga; por otro lado, hace poco capturaron en Francia durante 24 horas a un chico de 16 años que colgó en la Web una traducción completa al francés de Harry Potter and the Deathly Hallow un día después de su lanzamiento.

De momento reproduzco el siguiente artículo que encontré en la edición de hoy de Radar Libros, del diario bonaerense Página/12, acerca de una polémica con respecto a la categoría de venta en la que debe clasificarse la saga de Harry Potter y a las reacciones que ha suscitado la nueva clasificación propuesta por The New York Times.

Harry Potter no es cosa de niños

Para preservar los best sellers, arrasados permanentemente por la saga de Harry Potter, el New York Times decidió abrir una lista de libros infantiles. Y los fans reaccionaron enseguida contra lo que consideraron un inadmisible atropello. He aquí la solicitada presentada al periódico.

Cualquiera lo puede comprobar: el último tomo de la saga de Harry Potter, de la autora británica J. K. Rowling, lidera prácticamente todas las listas de best sellers. En nuestro país, el libro trepó bien alto y no deja de llamar la atención si tenemos en cuenta que la obra, además de ser voluminosa, está en inglés. Lo mismo sucedió en casi todos los países del mundo occidental. El último libro vendió 11 millones en menos de 24 horas. Por eso, los fanáticos de Harry Potter, que se cuentan de a millones y demostraron ser fervorosos, están indignados porque Harry Potter and the Deathly Hallows, recientemente lanzado, no figura en la lista de los best sellers del New York Times. ¿Una confusión? ¿Poca venta en Estados Unidos? En absoluto. Tras 16 años liderando las listas de best sellers –una lista que marca tendencias y determina de modo radical las ventas semanales–, el New York Times decidió crear una nueva lista con best sellers infantiles. Allí ubicó a Harry Potter, por supuesto en el número uno, mientras que en el primer puesto de la lista original figura The House on Hope Street, de Danielle Steel. Según los editores del New York Times, la decisión responde a las constantes demandas de muchos editores por el hecho de que Harry Potter estaba prácticamente monopolizando la tan codiciada cima de la lista, “cercenando la posibilidad del público de acceder a otras ficciones populares”.

La nueva lista de best sellers infantiles ya se publicó, y Harry Potter quedó relegado a una zona que, históricamente, tiene menos impacto. Pero la reacción de los fanáticos fue inmediata: no se llaman a engaño; no quieren listas infantiles. Van por todo y no aceptan rankings paralelos. A través de la página Web del New York Times, y mediante un servicio que permite redactar peticiones a partir de notas publicadas por el diario, los lectores se expresaron. Generalmente, las peticiones, que pueden ser presentadas por cualquier lector, acumulan alrededor de 30 firmas. En este caso, las firmas ya se cuentan de a miles. Este es el texto de la petición completa:

“A los editores del New York Times:

Es una injusticia que los libros de Harry Potter no figuren en las listas de best sellers del New York Times. ¿Para qué está la lista de best sellers si no incluye best sellers?

Los que abajo firmamos, demandamos que el libro Harry Potter and the Deathly Hallows se incluya en la lista de best sellers. Sentimos que es una injusticia que se mantenga este libro fuera de la lista, y hace a la lista un chiste.

No nieguen a una de las más exitosas sagas literarias de todos los tiempos el derecho a estar en la lista, ni a ningún otro libro que esté vendiendo muchos ejemplares.

¡Liberen a Harry Potter! Incluyan al verdadero best seller. Si no, la lista de best sellers del New York Times será un chiste.”

La lucha continúa.

Nota: para ver todas las entradas de [ el ojo fisgón ] sobre la harrymanía, hacer clic aquí.

martes, julio 17, 2007 categorizado bajo best sellers, summertime

summertime [ 6 ] / cifras sobre la harrymanía: ‘harry potter, the $15 billion man’

Siguiendo con el tema del negocio en el que se ha convertido la harrymanía, reproduzco las siguientes cifras que publicó ayer Advertising Age sobre los beneficios que ha generado Harry Potter por concepto de ventas de libros, de taquilla en salas de cine, de ventas y alquileres de las versiones de las películas en DVD, de publicidad y de merchandising.

Harry Potter, the $15 Billion Man

Books, Movies, Even a Theme Park: The Boy Wizard’s Greatest Trick Is Generating Sales

By Beth Snyder Bulik


Published: July 16, 2007


Publishers, movie studios, video-rental retailers, toy companies and snack-food marketers are in Hogwarts heaven. With the last book, Harry Potter and the Deathly Hallows, unveiled this week on the heels of the release of the fifth film in the series, Harry Potter and the Order of the Phoenix, we wondered: Just how much is brand Harry worth?


We totted up broad estimates of everything from book, box-office and soundtrack sales to ad time sold on TV airings of Potter films and even potential revenue from an upcoming theme park, and —using Ad Age’s magical math— calculated the Potter economy in excess of $15 billion. That would put Harry in the same neighborhood as Michael Dell on Forbes’ “World’s Billionaires” list. He’s twice as rich as Google’s Eric Schmidt and three times wealthier than Sears’ Eddie Lampert. (According to the list, “Potter” author J.K. Rowling is worth $1 billion.)


With Potter hotter than the wilting weather in most of the country last week, Nielsen Co. scoured its collection of measurement companies to come up with salient stats on Potter paraphernalia. We used much of the company’s data as a starting point but also tossed into the cauldron myriad other sources and a few estimates of our own.


ADVERTISING:

$390 MILLION


Potter books and products —from DVDs and books on tape to video games and toys such as potions and wizard wands— have tallied an advertising tab of almost $270 million since 1998, according to Nielsen. Nearly $120 million more has been spent outside the U.S. in Canada, Germany, Italy, the Netherlands, Norway, South Africa, Switzerland and the U.K. (The grand total is about as much as Apple or Burger King spent in the U.S. last year; Apple laid out $384 million in 2006, followed by Burger King at just under $390 million, according to Advertising Age data.) Notably, the books mostly sell themselves: Only $2.8 million of the total went to promote Potter titles.


DVD SALES:

$1 BILLION-PLUS


This is a tough one to estimate, as there’s no definitive source on DVD sales. Nielsen won’t divulge its sales figures (which don’t include Wal-Mart) but said the first three Potter DVDs and videos released —one each in 2003, 2004, and 2005— made their debuts as the No. 1-selling family titles and remained there for at least three weeks. The fourth, Goblet of Fire, was released last year and sold more than 5 million DVDs on its first day and 9 million its first week, according to Warner Home Video. Assuming a quite-conservative 20 million sales per title at $15 each, sales exceed $1 billion.


PACKAGE-GOODS LICENSING:

$11.8 MILLION


Some $11.8 million in Ice Mice, Jelly Slugs, Cockroach Clusters, Bertie Bott’s Every Flavor Beans (including earwax) and Fizzing Whizbees have sold since 2002. Sales of Potter-themed candy, cookies and gum products, according to A.C. Nielsen, tend to peak during the weeks in which movies or books launch. Ogres, however, satiate sweet teeth better than wizards: Ogre-sized M&Ms and other Shrek M&M products spurred more than $21 million in sales.


MUSIC:

$13 MILLION-PLUS


The four soundtracks from the Potter movies have sold a total of 1.2 million copies in the U.S. and Canada, according to Nielsen SoundScan. The first two Potter soundtracks, and particularly the first, remain the gold standard in both critical acclaim and sales, fueled by über-film-composer John Williams, who also did the music for Star Wars, E.T. and Close Encounters of the Third Kind, among others. The Sorcerer’s Stone album accounts for more than half of all sales, with 619,000 copies sold. Mr. Williams left the franchise in 2004. There have been 180,000 digital downloads of songs from the four Harry Potter soundtracks since 2003, according to Nielsen SoundScan.


BOOKS:

$9 BILLION


More than 325 million copies of Harry Potter books have been sold worldwide, an estimated one-third of those in the U.S. Potter publisher Scholastic has readied 12 million copies of the seventh installment (Harry represents 9% of Scholastic sales every year in which one of his books is published). The previous book, Harry Potter and the Half-Blood Prince, released in 2005, sold more than 65 million copies worldwide, an average of 32.5 million per year. The Bible, the best-selling tome of all time, is estimated to have sold more than 6 trillion copies from 1816 to 1992 —or an average of 34 million per year—.


MOVIES:

$4.4 BILLION

Total movie-ticket sales for the first four films topped $3.5 billion. The fifth, Warner Bros.’ Order of the Phoenix, is expected to draw $100 million in its first week, and the studio is counting on close to $900 million total sales for the flick. The Lord of the Rings trio of movies took in almost $3 billion in total box office, averaging slightly higher per-movie returns than the Potter quartet so far. However, neither compares to the biggest box-office blockbuster, Titanic, which took in $1.85 billion in worldwide ticket sales, according to Nielsen EDI.


THEME PARKS:

$86 MILLION (PROJECTED)


The Wizarding World of Harry Potter was announced in May and is set to be built at Universal Orlando, opening in late 2009. Described by Universal and Warner Bros. as “a theme park within a theme park,” the world will include rides, immersive attractions, shops and restaurants. A one-day, all-access ticket at Universal Orlando to visit both Universal Studios and Islands of Adventure is $77. Combined attendance at both parks was 11.2 million in 2006. If another one-tenth of the annual visitors are drawn by the Harry Potter attraction, it could tally another $86 million in ticket sales for Universal Orlando.


HOME VIDEO RENTALS:

$86 MILLION


Harry’s Goblet of Fire has been the best-selling home rental so far, making some $24.3 million in its 10 weeks on the top-10 list, according to film site Rotten Tomatoes. The first, second and third films garnered $15.6 million, $10.1 million and $4 million each when they were in the top 10. The site also estimates that after dropping off the top-10 list, films go on to reap another 60% more in rental sales.


TV TIME:

$248 MILLION TO $495 MILLION


Harry Potter movies have been shown more than 366 times since 2002 on ABC, Disney, ABC Family, HBO and Cinemax. That’s an average of six times a month. Two Potter movies shown on Disney Channel this year averaged more than 2.8 million viewers each. And the original wins again: The May 9, 2004, showing of Sorcerer’s Stone drew more than 11 million viewers. The premiere of Disney’s teen megahit “High School Musical” attracted 7.7 million. (AA math: $50,000 to $100,000 per 30-second spot, with an average of 15 minutes per hour of commercials in a three-hour movie shown 55 times —minus the HBO and Cinemax showings, which had no ads— equals $247.5 million to $495 million in ad revenue.)


OTHER NOTABLE NUMBERS:


In May alone, almost half a million visitors went to the official Warner Bros. Order of the Phoenix movie website, according to Nielsen, with average visits lasting more than seven minutes. Popular fan sites such as MuggleNet.com boast more than 1 million visits a day. Only one book, Dan Brown’s DaVinci Code (8.5 million copies), has outsold a single Potter title since 2001, according to Nielsen BookScan. A recent Nielsen Cinema survey shows that 28% of people over age 12 in the U.S. have read one or more of the books —and 15% have devoured all six—. As of July 12, Amazon showed 1. 18 million preorders for Deathly Hollows.

miércoles, julio 11, 2007 categorizado bajo best sellers, merchandising, summertime

summertime [ 3 ] / harrymanía II

La salida del último tomo de la saga de Harry Potter prende las alarmas con respecto al rendimiento comercial de ésta una vez desparezca para siempre la expectativa de una próxima entrega de la obra de J. K. Rowling: el agente literario de la autora, las editoriales que publican la saga en los distintos países y la productora de las adaptaciones cinematográficas deben estar preparando desde ya un plan para que la historia del pequeño héroe siga generando beneficios después de la salida de la película de Harry Potter and the Deathly Hallows —que seguramente será dentro de un par de años—.


Supongo que entonces saldrán al mercado todo tipo de objetos de merchandising para mantener vivo el interés por la saga: distintas ediciones de los libros —maletín de lujo para coleccionistas, versiones apócrifas con pasajes suprimidos a última hora, cómic, edición crítica y volumen especial con reproducciones de los manuscritos de la autora y de las anotaciones hechas por ésta en las pruebas de impresión—, el diccionario y el atlas del mundo de Harry Potter, el story board de la adaptación cinematográfica de cada tomo, la colección de películas en DVD que incluirá varios discos de escenas descartadas y de the making of, afiches y muñecos de los personajes, cuadernos, vasos, bowls y todo tipo de accesorios para grandes y chicos.


Como la literatura juvenil, fantástica y de aventuras nunca me han gustado, no he leído ningún Harry Potter y tampoco he visto ninguna de las películas. Si, como dice Gabriel Zaid, los libros exitosos son aquellos que entran a formar parte de la conversación de la gente, con la salida del último Harry Potter volveré a quedar excluido durante un tiempo de no pocas conversaciones entre conocidos y amigos.


A continuación reproduzco un interesante texto sobre Harry Potter que hace poco publicó Daniel Krauze en el blog de la redacción de la revista Letras libres:

Harry Potter, ¿un clásico?

Potter es un adolescente


Por Daniel Krauze


Hace unas horas terminé de leer el sexto libro de la saga de Harry Potter. Como buen amante de la gran literatura fantástica, me adentré al mundo de Hogwarts con escepticismo. Debo decir que la mayoría de mis dudas se derrumbó al terminar el último volumen. La serie de Rowling es más profunda de lo que aparenta: esconde analogías relevantes entre su trama y personajes fantásticos y la historia del mundo y sus protagonistas (sobre todo del siglo XX). Y, sí, es verdad: mientras Harry ha ido creciendo, la pluma de su creadora se ha ido afinando. En el quinto y el sexto libro hay un ojo para el detalle y un cierto colmillo literario del que carecían sus predecesores. También es cierto que la serie –tal y como Rowling prometió- ha dejado su tono de Oliver Twist/fábula de Esopo para adoptar un tono mucho más oscuro y adulto. Sin embargo, Harry Potter sigue sin tener un lugar asegurado en el panteón de la gran literatura fantástica moderna. Y, a decir verdad, J.K. Rowling no parece tener la culpa.


El problema no está en cómo ha crecido el personaje principal, ni hacia dónde lo ha llevado su autora: el defecto insalvable está en el escenario inicial. A pesar de que Harry ha crecido, sigue pareciéndonos poco plausible el hecho de que un muchacho de 16 años vaya a enfrentarse, tête a tête, contra el mago más malvado de todos los tiempos, Voldemort. El ambiente de Hogwarts –por más plagado que esté de asesinatos y traiciones- sigue pareciendo limpio, inocuo, opuesto a su principal propósito: como una gran batalla que ocurriera dentro de una guardería. El hecho mismo de que Dumbledore –el gran mago de su tiempo- sea el director de una escuela suena, la verdad, como algo… ñoño. Rowling, de nuevo, no tiene la culpa. No podría haber sabido que aquel primer libro –tan lejano, tanto en ambición como horizontes, a sus posteriores entregas- que escribió en 1997 iba a resultar un fenómeno mundial. No le creo, por supuesto, que haya pensado toda la historia de antemano, tanto como no le creo a George Lucas que, al dirigir la primera película de la Guerra de las Galaxias, haya sabido que Darth Vader sería el padre de Luke Skywalker. Y si vemos la puesta en escena de Harry Potter desde el punto de vista del primer libro, entenderemos sus limitaciones: esta era una pequeña historia sobre un niño huérfano y cómo en doscientas cuartillas se enfrentaba y vencía al hombre que, años antes, había matado a sus padres.

Sin embargo, la historia ha ido creciendo tanto en volumen como en ambición y es insoslayable el hecho de que, cada vez que vemos a Harry enfrentarse a algún ente maligno, sentimos que le queda grande el saco. Este que tenemos enfrente no es Aragorn –guerrero de cien batallas, descendiente directo de reyes- retando a Sauron en las puertas de Mordor. No. Lo que vemos es a un adolescente –que se supone intrépido pero, en el fondo, está muerto de miedo- con una varita de madera, intentando hacerle frente a un asesino serial con cara de serpiente cuando, en el fondo, lo que realmente quisiera es irse a su cuarto y ponerse a leer la versión mágica de Playboy. Y si Rowling quiere enterrar a su héroe junto a otros grandes de la fantasía, tendrá que hacer, precisamente, eso: matar a Harry Potter, porque todos sabemos que si el cuento fuera cierto, el adolescente no duraría ni un segundo frente a Voldemort.


Desgraciadamente, dudo que lo haga. Por más muertes que nos haya arrojado en el camino, Harry Potter sigue siendo lo que en un principio fue (y no hay conjuro o pluma que lo arregle): la historia de un niño huérfano que puede volar (pero no puede curarse la miopía) y cuya idolatría no recae en grandes magos o guerreros, sino en el director de su escuela. Y ese tipo de historias siempre tienen un final feliz.