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entrevista a joaquín rodríguez, director del máster en edición de la universidad de salamanca / “buscamos formar a editores sin formación previa pero con vocación”

En esta segunda entrega del especial sobre formación de editores en el que venimos trabajando conjuntamente en Sobre Edición[ el ojo fisgón ] hemos sostenido una rica conversación a tres bandas con Joaquín Rodríguez, quien es el director del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca —que en 2010 está cumpliendo once años—.

En esta entrevista Joaquín nos explica la forma como la aplicación de la metodología learning by doing en el máster permite que la formación siga un hilo conductor en el que desde el principio los estudiantes adquieren un corpus de conocimientos teóricos al mismo tiempo que desarrollan una serie de destrezas prácticas, de manera que puedan poner en marcha sus proyectos editoriales exitosamente. Entre los aspectos claves del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca se destacan los vínculos institucionales que tiene éste tanto con una buena cantidad de editoriales como con distintas organizaciones del sector, que además de avalar la formación favorecen la inserción laboral de sus estudiantes.

Con respecto al mercado de trabajo del sector editorial español Joaquín hace dos observaciones importantes: en primer lugar, que la manera como en ocasiones se establecen las relaciones de trabajo y la remuneración de ciertos oficios ponen en evidencia que la oferta laboral que genera el sector en su conjunto es escasa y de baja calidad; y, en segundo lugar, que esta oferta laboral es bastante opaca debido a que suele circular por canales que al no ser públicos resultan poco transparentes.

Joaquín también hace un énfasis particular en la importancia que tiene la realización de seminarios, ciclos de conferencias, encuentros con profesionales y talleres específicos sobre temas de interés que no alcanzan a abordarse en el programa del curso y que sirven para complementar la formación de los estudiantes.

Por otro lado, Joaquín llama la atención sobre la manera como la presencia de estudiantes latinoamericanos en el máster enriquece el proceso de formación, hace un balance bastante positivo de la realización del Máster Executive en Dirección Editorial en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y se refiere al proyecto de formar una red de universidades en toda América para replicar esta experiencia en la que se genera una doble titulación.

En no pocas ocasiones aquí mismo he comentado anteriormente algunas de las reflexiones que Joaquín plantea en el blog Los futuros del libro, en sus charlas o en sus libros sobre la manera como la llegada inminente de lo digital al mundo de la edición está modificando la cadena de valor editorial y repercutiendo sobre nuestras competencias cognitivas y lectoras. Esta vez será él mismo quien haga directamente una serie de planteamientos con respecto a la formación de editores y a su experiencia en este proceso.

Leroy Gutiérrez & Martín Gómez: ¿Cuál es el objetivo del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

Joaquín Rodríguez: El objetivo es formar a editores, sin formación previa pero con vocación, para que sean capaces de montar su propio proyecto editorial con la mayor garantía de éxito. Para conseguirlo se utiliza un método de aprendizaje que tiene que ver con el aprender haciendo. Es decir, en cada uno de los módulos del máster se plantea un problema, una serie de cuestiones, y se dan los conocimientos y las herramientas para que cada grupo de trabajo, cada editorial, las resuelva como le parezca más adecuado. Es un método más o menos clásico de learning by doing. Entonces, cada uno de los módulos va ensamblándose con el siguiente de manera que desde el momento que se entra en el máster se va generando un proyecto. Cuando el curso ha concluido lo que encuentran los editores es que han conseguido ensamblar un proyecto editorial completo e imprimir sus libros, dar de alta su editorial y, bueno, plantear y desarrollar un modelo de negocio.

L.G. & M.G.: Cuando habla de que se utiliza la estrategia de learning by doing, ¿eso quiere decir que es cierto que no hay una suerte de cuerpo teórico que enseñarles a los aspirantes a editor?

J.R.: Sí lo hay. Lo que pasa es que el cuerpo teórico no se disocia del desarrollo del proyecto. Hay muchos cursos de máster de diversos tipos donde existe una disociación demasiado marcada entre el contenido teórico que se imparte y el proyecto o los objetivos que se persiguen.

Desde el principio lo que intentamos hacer es que los alumnos se encuentren con que se les ha asignado un grupo de cinco personas con quienes van a formar una editorial, que vayan al registro mercantil y den de alta su editorial. Entonces asumen una personalidad jurídica propia, se dan un nombre y tienen que desarrollar un plan de negocio y un plan editorial, para lo cual cada uno de los módulos que va teniendo lugar a lo largo del año va planteando un problema: ¿qué quiero editar?, ¿qué catálogo quiero desarrollar?, ¿qué espacio quiero ocupar ahora mismo en el campo editorial?, ¿qué están haciendo los demás y qué puedo aportar yo de original?

Como eso es lo que comprendemos como un problema, tenemos que proporcionar una serie de recursos teóricos y prácticos para que cada grupo sea capaz de tomar decisiones cualificadas de manera autónoma. El contenido no está disociado del propósito final sino que los grupos de trabajo tienen que utilizarlo a la fuerza para tomar una serie de decisiones bien fundamentadas. En ese proceso de decisión siempre les acompaña tanto el profesor como un tutor que, a lo largo de todo el año y de manera obligatoria todas las semanas, hace un seguimiento del desarrollo del proyecto.

Es por eso que desde el primer día no es que haya una parte teórica y una parte práctica o unos meses dedicados a la asistencia a clase y otros meses destinados al desarrollo del proyecto, sino que todo está formado como una misma cosa.

L.G. & M.G.: En términos generales, ¿cuál es el bagaje educativo y profesional de los estudiantes del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

J.R.: La mayoría de los estudiantes que entran al máster son recién licenciados. Este máster no presupone que haya ningún conocimiento previo. No es realmente un máster executive y en principio no está pensado para gente que tenga una experiencia dilatada sino más bien para quien no tiene ninguna experiencia previa y quiera bien sea desarrollar su propio proyecto editorial o bien conocer todas las competencias y pericias del oficio para poder desempeñarlas después en cualquier puesto que se le asigne en una editorial comercial.

Nuestros estudiantes suelen tener un perfil sociológico mayoritariamente universitario y femenino, y provienen de Filología o disciplinas de Humanidades que van desde la Historia hasta la Sociología y el Derecho.

L.G. & M.G.: ¿Qué tipos de conocimientos y herramientas adquieren los estudiantes en el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

J.R.: Hay como tres bloques fundamentales que se reparten en cuatrimestres lógicos más que cronológicos. El primer cuatrimestre está dedicado al desarrollo de la idea del proyecto. Es decir, es el momento en el que se desarrollan el plan de negocio y el plan editorial con todo lo que eso comprende. Dentro de ese módulo hay muchas secciones diferentes que, además del plan de negocio y el plan editorial, comprenden apartados como el de propiedad intelectual, el de economía editorial y todos aquellos que contribuyan de una u otra forma a que los alumnos puedan fundamentar el desarrollo de sus ideas.

El siguiente cuatrimestre es el de la formalización o materialización de las ideas. Los alumnos tienen que diseñar la imagen corporativa de su sello editorial: no sólo las cubiertas de sus libros sino también el logo, los catálogos, las colecciones y cualquier elemento que forme parte de esa imagen corporativa. Los alumnos también deben desarrollar el módulo de producción en el que deciden si los contenidos que se van a distribuir van a adquirir uno u otro formato. Por ejemplo, si se van a imprimir digitalmente, si van a imprimirse en papel, si van a ser descargables en cualquier formato a través de la Web o si van a poder leerse en dispositivos digitales o no. Ellos tienen que generar no solo las maquetas sino también los formatos de salida de esos contenidos que están produciendo.

Y una vez que termina ese cuatrimestre nos queda el tercero que tiene que ver con la comunicación, la distribución y la comercialización de esas ideas que se han materializado: es necesario dar cuerpo a ese modelo de negocio y montar un plan de marketing y comunicación. Dentro de ese cuatrimestre hay materias como marketing, comunicación, distribución, comercialización, modelos de negocio digitales, etc.

Todo esto podéis verlo en www.masterenedicion.es, donde hay una relación de los distintos módulos que tradicionalmente componen estos tres cuatrimestres.

L.G. & M.G.: ¿De qué manera el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca contribuye a reforzar aquellos aspectos de los oficios relacionados con la actividad editorial que los profesionales sólo pueden aprender mediante la práctica?

J.R.: Si bien el perfil mayoritario de nuestros alumnos es el de un recién licenciado que busca una formación específica y una salida laboral, también es verdad que hay al menos un 15% o un 20% de personas que tienen conocimientos previos y que están trabajando en editoriales en distintas posiciones. El máster aporta una visión global y comprensiva de todo el proceso editorial que, como bien sabéis, muchas veces ninguno de nosotros hemos tenido la oportunidad de adquirir porque cuando empiezas a trabajar en editoriales ocupas un puesto y comienzas a aprender de una manera muy compartimentada, de manera que sólo con el paso del tiempo adquieres esos conocimientos más o menos globales. Como aquí estás obligado a aprender haciendo las cosas, cualquier persona que a pesar de estar trabajando no tenga esa visión global tiene la oportunidad al menos una vez en la vida de poner en práctica obligatoriamente todos esos conocimientos para desarrollar su propio plan y su propio catálogo.

Ahora mismo tenemos contabilizadas al menos quince editoriales que han surgido del Máster en Edición, entre las cuales se encuentran las de dos exalumnos del curso que han ganado los dos últimos premios nacionales de edición. Lo que quiero decir es que la formación del máster contribuye al desarrollo de ese espíritu del emprendedor que es capaz de buscarse un sitio en este ecosistema editorial. Aunque luego también tenemos alumnos que se han incorporado a sellos editoriales. Por ejemplo, el director editorial de Akal o las directoras de comunicación tanto de Taschen como de Prisa salieron del máster. En fin, tenemos un montón de exalumnos que ahora mismo están ocupando puestos ejecutivos en distintas editoriales.

L.G. & M.G.: ¿Cómo definiría usted el perfil del profesional que necesita actualmente el sector editorial?

J.R.: Yo creo que ahora lo que necesitamos todos es gente capaz de pensar una cadena de valor completamente nueva. Es decir, de profesionales que puedan pensar una verdadera reingeniería de toda la cadena de valor editorial y aportar nuevas ideas sobre los métodos, las modalidades y las maneras de comunicar, de comercializar y de distribuir los contenidos. Necesitamos gente con el olfato suficiente como para buscar algo radicalmente original en un entorno absolutamente saturado como es el español.

Ahora mismo España es la cuarta o quinta potencia mundial en volumen de producción editorial aunque no ocurre lo mismo en compra y lectura. Y lanzar una nueva propuesta en un mercado absolutamente saturado es algo extremadamente difícil que requiere mucha reflexión y un amplio conocimiento literario. Luego hay que pensar en nuevas modalidades de negocio y de comunicación. Es por eso que lo que pretendemos cada vez más es tender hacia formar profesionales capaces de pensar en esas nuevas realidades.

L.G. & M.G.: ¿Cree usted que el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca está ofreciéndole a los estudiantes los conocimientos necesarios para comprender las transformaciones que está sufriendo el sector editorial y enfrentarse profesionalmente al panorama que se está configurando gracias a éstas?

J.R.: Desde el primer momento trabajamos en el aprender haciendo. Los estudiantes se enfrentan ante la necesidad real de lanzar su proyecto editorial a la vez que tienen un tutor, que es un profesional que sigue ese proceso de maduración. Y al mismo tiempo todos los módulos van incorporando, en la medida de lo posible, las últimas tendencias en todos estos temas que acabo de mencionar.

Paralelamente al máster transcurren seminarios, ciclos de conferencias, encuentros con profesionales y talleres específicos que en la medida de lo posible van complementado esos conocimientos que a veces no se pueden incluir en la estructura lectiva de un curso. Imaginaos que mañana queremos hablar del formato ePub y para impartir esos contenidos a lo mejor necesitamos treinta horas adicionales que quizás ya no quepan en el plan académico. En estos casos lo que hacemos es montar talleres intensivos sobre materias que creemos importantes. En ellos nuestros alumnos tienen prioridad para inscribirse y todas aquellas cosas que percibimos que puedan tener un cierto interés se van abordando de esa manera.

Trabajamos con nuestros estudiantes montando proyectos editoriales reales e incitándolos no sólo a pensar nuevos escenarios, nuevos modelos de negocio y nuevas formas de comunicación sino también a estar siempre al corriente de lo que sucede en el mundo. Para mantener al día a nuestros alumnos son fundamentales los ciclos, los talleres, los seminarios y los encuentros con profesionales.

L.G. & M.G.: ¿Está el sector del libro en capacidad de absorber a los profesionales que se están formando en los cursos de postgrado en Edición?

J.R.: Ésta es una pregunta con trampa. Es como si me preguntáis por qué las facultades de periodismo siguen formando periodistas. No es un dato manipulado pero fíjate que, aunque es difícil hacerle un seguimiento exhaustivo a la evolución de todos los alumnos, tenemos noticia de que al menos cerca del 70% de quienes han hecho el Máster en Edición acaban encontrando un puesto de trabajo en el mundo editorial. Eso sí, con contratos de muy diversa índole. Hay algunos que tienen un puesto de director editorial y otros que me consta que siguen trabajando con contratos de colaboración en diversas funciones, que van desde la corrección o la traducción hasta la maquetación.

Ahora mismo llevamos once años con este máster y es cierto que con el paso de los años colaboramos con al menos cincuenta editoriales y con otras instituciones. Como estas editoriales ya nos conocen, existe un intercambio muy fluido entre ellas y nosotros porque desde el mismo momento en que los alumnos entran en el máster ya nos están pidiendo gente directamente.

En España el mercado es muy opaco. No suele haber ofertas públicas de empleo relacionadas con el mundo editorial. Ya sabéis que los canales son bastante poco transparentes y discurren por otros sitios. En este caso se trata del contacto directo con las editoriales y a nosotros en ese aspecto no nos va nada mal.

L.G. & M.G.: ¿En qué ha consistido la estrategia de comunicación y promoción del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca para darse a conocer y atraer candidatos?

J.R.: En cuanto a la estrategia de comunicación del máster, el sello de la Universidad de Salamanca en sí mismo es bastante conocido en toda Iberoamérica. Eso ya es una imagen de marca que nos permite llegar a sitios a los que otras universidades probablemente no pueden acceder. El hecho de ser de la Universidad de Salamanca ya es una marca en sí misma.

L.G. & M.G.: ¿Qué porcentaje de los estudiantes del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca proviene de países latinoamericanos y qué le aporta su presencia al desarrollo del curso?

J.R.: Yo me atrevería a decir que todos los años aproximadamente entre el 15% y el 20% de nuestros estudiantes vienen de lugares muy diversos de América Latina, que van desde México hasta Argentina. Y no es tampoco un halago vano deciros que probablemente la mayor parte de los mejores alumnos que pasan por nuestras aulas son latinoamericanos. Ya sabéis que las aulas en las universidades latinoamericanas no son como en las españolas. Yo tengo la sensación de que en América Latina se propicia muchísimo más la participación de la gente y eso se nota en las aulas. Muchas veces son los estudiantes latinoamericanos los que más intervienen, quienes más participan, quienes más preguntan y quienes más aportan al diálogo.

Recuerdo, por poneros un ejemplo, el caso de un estudiante argentino que el año pasado vino desde Buenos Aires a quedarse un año. Vino a Madrid sólo para hacer este máster. Como aquí tenemos unas prácticas obligatorias, él me pidió que le ayudara a buscar unas prácticas en un lugar adecuado a sus competencias e intereses, yo le busqué un sello editorial importante en Madrid y ahora mismo este chico es el codirector y socio de este sello editorial del que ha comprado una parte de las acciones. Él fue uno de los que participó de manera más activa e insistente a lo largo de todo el curso. Es decir, yo confié en él desde el principio y él realmente venía aquí a trabajar en serio. Y ésta es una experiencia que se repite de manera bastante reiterativa.

Quien da el salto es realmente porque le interesa, sabe a lo que viene y tiene vocación para seguir en este mundo.

L.G. & M.G.: ¿Qué relación tiene la industria del libro española con el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

J.R.: Ahora mismo en la página Web del máster aparecen cuarenta sellos editoriales que lo secundan, lo apoyan y lo respaldan no sólo aportándonos prácticas, sino también participando en los ciclos, en los seminarios y en los encuentros con los profesionales. Hay también empresas que están relacionadas con el mundo de la producción, las artes gráficas y la distribución porque queremos incorporar a este máster a toda la cadena de valor del libro. Contamos también con el apoyo de instituciones como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) y algunas otras más que irán apareciendo.

Nuestro propósito consiste en convertirnos realmente en un centro de formación de referencia donde toda la industria se sienta representada porque realmente puede participar y aportar algo, no simplemente recibiendo de forma pasiva a nuestros alumnos sino participando y cogestionando de alguna manera nuestro curso. Yo creo, y lo digo con cierto conocimiento de lo que hay en las universidades españolas, que ahora éste es el máster que más representación aglutina de todos los sectores.

L.G. & M.G.: ¿Cómo valoraría usted la experiencia de la realización del Máster Executive en Dirección Editorial en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)?

J.R.: Esa experiencia es distinta y muy interesante. Yo me quedé muy sorprendido y muy contento el año pasado cuando estuve en Lima. Salamanca ha firmado un acuerdo marco con la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) de Lima y tenemos un sueño, que quizás veamos cumplido dentro de algún tiempo, que consiste en formar una red de universidades en toda América, que vaya desde México hasta Argentina, y que involucre a varios países que tengan formación editorial específica para generar dobles titulaciones. Hemos empezado por Perú y esperamos continuar con México y Argentina.

En el marco de esta primera experiencia, el año pasado estuve dictando clases en Lima y espero volver este año. Estar allí fue una verdadera maravilla porque el perfil de los alumnos no era como el de los españoles. Yo creo que 75% de los que cursaban los estudios eran profesionales muy cualificados provenientes de sellos editoriales privados, de instituciones públicas y de editoriales universitarias. Además, había al menos tres propietarios de editoriales. Debido a lo anterior para mí fue sorprendente el intercambio de información, el tono de la discusión y la profundidad con la que hablamos allí. Aparte ya del recibimiento personal y de la hospitalidad de la gente.

El tono de la discusión se agradece mucho porque puedes aportar una perspectiva que en su día a día quizás los estudiantes no tienen la oportunidad de seguir. Tú estás un poco más distante, observas más lo que está pasando en diversos lugares del mundo y lo llevas allí a una realidad económica, social y cultural distinta.

Los estudiantes agradecen mucho esa información y también el hecho de que les propongas maneras de integrarla dentro de sus procesos editoriales al estudiar caso a caso sus proyectos y sus realidades particulares, por lo que intenté que el curso fuera lo más práctico posible. Fui a varias editoriales y estuve hablando con algunos responsables tanto de la Cámara Peruana del Libro como de la Alianza Peruana de Editores. En fin, esta experiencia ha sido muy interesante desde todo punto de vista.

L.G. & M.G.: ¿Cuáles son las condiciones que favorecen y dificultan la inserción laboral de los egresados del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

J.R.: La principal dificultad es que en España la oferta de trabajo del sector editorial es particularmente opaca porque discurre por canales poco transparentes y en absoluto públicos. Es por esto que como profesional tienes que conocer bien el sector para que las editoriales sepan que existes y te llamen. Como la oferta laboral es opaca, al ser un sello dedicado a la formación bien asentado, que a lo largo de los años ha enviado a las editoriales alumnos que han tenido una experiencia positiva en la relación con ellos y que realmente han aportado algo con su trabajo, hemos conseguido generar un tejido gracias al cual ahora mismo al menos casi el 70% de nuestros alumnos están trabajando de una u otra forma en el sector editorial.

Es cierto que se trata de una relación que se ha ido construyendo progresivamente a lo largo del tiempo. Yo recuerdo que los primeros años nos costaba seis, siete u ocho meses colocar a nuestros alumnos en prácticas mientras que hoy apenas nos toma uno o dos meses porque antes de que empecemos las editoriales ya nos están llamando para que les enviemos gente. Hoy en día tenemos muchas puertas abiertas y hay mucha gente que una vez concluye su período de formación acaba vinculada a una editorial, aunque ya os he dicho que con contratos de muy diversa índole: laborales, mercantiles, de colaboración e incluso sin contrato.

Hay que tener en cuenta que aunque en España siempre se presume de que somos una potencia editorial, estamos frente a un sector que genera poco empleo y que en general éste es de muy baja calidad. Ya sabéis que en muchos casos los salarios que se pagan, sobre todo a las colaboraciones externas, como la maquetación, la corrección y la traducción, son misérrimos. El nuestro es un sector que presume de cierta potencia y de cierto músculo pero que a la hora de la verdad es bastante incapaz de generar un empleo de calidad y estable. Ésa es la dificultad y sólo se puede suplir formando profesionales de calidad que con sus conocimientos y con su entusiasmo aporten algo a estos sellos. Y eso es justamente lo que pretendemos hacer en nuestro Máster en Edición.

Transcripción: Ana María Uribe

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Miércoles, Febrero 17, 2010 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers

¿estaremos cerca de la verdad sobre el e-book?

Poco a poco empieza a tomar forma el panorama del e-book ahora que en nuestro medio comienza a haber una cierta claridad alrededor de una serie de aspectos particulares relacionados con este tema. Aunque para los entendidos que ya los tienen asumidos algunos de estos aspectos son tan elementales que enunciarlos suena ridículo, voy a hacerlo para no partir de sobreentendidos —al fin y al cabo dentro y fuera del sector editorial sigue habiendo muchas reservas frente a lo digital y no todo el mundo tiene la lucidez y la agudeza de Enrique Dans, de Javier Celaya, de Joaquín Rodríguez o de los Paradigmáticos—.

BLENDED_READING

Aquí van los aspectos relacionados con el e-book en torno a los cuales poco a poco se ha ido disipando la confusión y que creo vale la pena tener en cuenta para hacerse una idea más o menos clara con respecto a este tema:

1. el e-book no matará al libro en papel —por lo menos en un futuro próximo—.

2. la llegada del e-book implica una coexistencia de formatos y soportes.

3. un e-book es mucho más que un texto en formato PDF.

4. una cosa es un e-book y otra muy distinta un e-reader.

5. los e-readers son dispositivos digitales de lectura dedicados cuya tecnología básica ya está desarrollada aunque algunos de sus detalles todavía requieren ser perfeccionados.

6. además de los e-readers, existen otros dispositivos digitales de lectura cuya utilidad y eficiencia reales dependen ante todo de las necesidades del lector: teléfonos móviles de nueva generación, PDAs y ordenadores personales.

7. cada lector escogerá leer en el soporte que mejor se acomode a sus necesidades específicas en un momento puntual.

8. la emergencia de los formatos, contenidos, soportes y entornos digitales modifica la cadena de valor y les exige a los distintos actores de ésta un replanteamiento de su modelo de producción y de negocio.

9. la comercialización de los libros en formato digital produce una alteración de su estructura de costes.

10. al igual que la digitalización de un catálogo ya existente, la edición de libros en formato digital también representa un coste para el editor.

11. al mercado del e-book todavía le falta desarrollarse bastante para alcanzar la madurez tal y como lo demuestra el hecho de que quienes vaticinaban que la navidad pasada sería la del e-book y del e-reader se quedaron esperando a que sus predicciones se hicieran realidad —muy a pesar del incremento en un 35% de la edición en formato digital en 2009 al que se refirió la ministra de Cultura española Ángeles González-Sinde la semana pasada en el Congreso de los Diputados—.

12. la aparición de nuevos proveedores tanto de contenidos como de dispositivos de lectura es un incentivo fundamental para la definición tanto de reglas de juego como de estándares en el mercado del e-book y para que éste se configure más claramente.

13. empresas de desarrollo tecnológico y proveedoras de servicios de telecomunicaciones que hasta hace poco habían sido ajenas al sector del libro han empezado a incursionar en el negocio de algunos actores de éste básicamente a través de la distribución.

EBOOKS&EREADERS_FOR_NUEVOS

Estando más o menos aclarados estos puntos básicos todavía quedan por definirse algunos aspectos importantes para el desarrollo del mercado de los e-books sobre los cuales se viene llamando la atención desde hace tiempo en espacios como Comunicación cultural, Paradigma libro y la página Web de Enrique Dans:

1. el lugar que ocuparán los distintos actores en el mercado: ¿cómo se posicionarán allí? ¿cuál será su participación en él? ¿cuáles serán sus estrategias para que ésta sea mayor?

2. los criterios y el procedimiento a partir de los cuales se definirá el precio de los e-books: ¿cómo será este proceso y quiénes participarán en él? —recomiendo echarle un ojo a lo que recientemente han escrito al respecto tanto Jorge Portland y Silvano Gozzer (dos chicos que están dando mucho de qué hablar desde Madrid) como Joaquín Rodríguez—.

3. el modelo de plataforma de comercialización por el que más le conviene apostar al sector editorial en su conjunto —un tema al cual hace poco se refirieron los Paradigmáticos—.

4. el momento adecuado para lanzar al mercado un título en versión e-book.

Ojalá que el panorama se siga aclarando y que muy pronto podamos registrar una evolución con respecto a estos cuatro puntos críticos.

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viii foro internacional de editores y profesionales del libro, en la fil de guadalajara

El próximo sábado 28 de noviembre empieza la 23ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que termina el domingo 6 de diciembre. Una de las actividades más importantes de la FIL es el VIII el Foro Internacional de Editores y Profesionales del Libro, que se llevará a cabo los días martes 1 y miércoles 2 de diciembre y que este año girará en torno a un tema crítico: “La edición y la librería ante los cambios tecnológicos”.

 

FORO_DE_EDITORES_Y_PROFESIONALES

 

Aquí va el programa del foro:

 

Martes 1 de diciembre

 

Lugar: Salón de profesionales, área internacional

 

4:00 – 4:30

 Inauguración

 

4:30 – 5:15

Conferencia magistral de apertura: Escribir, editar, promover, leer ¿el fin de los antiguos rituales?

Steve Wasserman (Estados Unidos), Director ejecutivo de la oficina de Nueva York de Kneerim & Williams at Fish & Richardson

Presenta: Richard Uribe (Colombia), Subdirector del libro y desarrollo del CERLALC

 

5:30 – 7:00

Mesa 1. Las nuevas tecnologías y los nuevos procesos

- En la producción editorial

Luis Francisco Rodríguez (España), Director ejecutivo de Publidisa.

- Diseño para la web2.0 y para los dispositivos lectores.

Bob Stein (Estados Unidos), The Institute for the Future of the Book.

- En la comercialización, la librería electrónica

Michael Vogelbacher (Alemania), Librería Libreka

 

7:15 – 8:30

Mesa 2. Los nuevos soportes de lectura: la edición digital

El punto de vista del editor: ventajas y conflictos. ¿Cómo ingresar en la edición electrónica?

Joaquín Rodríguez (España), editor.

- Los lectores digitales, actualidad y perspectivas.

Pablo Arrieta (Colombia), Xpectro.

- El punto de vista del lector. La experiencia de la lectura en los nuevos Soportes.

Chris Meade (Reino Unido), if:book London.

 

Miércoles 2 de diciembre

 

Lugar: Salón de profesionales

 

4:30 – 5:15

Conferencia magistral: Evolución de la publicación digital: ¿una nueva profesión?

John W. Warren (Estados Unidos), Director de mercadotecnia y publicaciones de RAND Corp.

 

5:15 – 6:15

Mesa 3. La web 2.0 y su impacto en el mundo de la edición, la librería y la lectura (1)

- Los sitios Web y sus nuevas funcionalidades. Metadatos e información Enriquecida

José Antonio Millán (España), consultor

- Las comunidades y la interactividad: blogs, foros, prosumidores y redes sociales.

Francisco Javier Jiménez (España), editor

- Nuevos modelos de negocios (1)

Jorge Pinto (Estados Unidos), Jorge Pinto Books

 

6:30 – 7:30

Mesa 3. La web 2.0 y su impacto en el mundo de la edición, la librería y la lectura (2)

- Cambios en la propiedad intelectual: licencias copyflet y otras modalidades de derechos

Carlos Fernández Ballesteros (Uruguay), OMPI

- Nuevos modelos de negocios (2)

Michael Smith (Estados Unidos), International Digital Publishing Forum

 

7:30 – 8:15

Clausura: Entrevista sobre el futuro del libro.

Jorge Volpi (México), escritor

Rosa Beltrán (México), escritora

Patricia Kolesnicov (Argentina), Editora de cultura del diario Clarín

 

Conozco de cerca el trabajo de Joaquín Rodríguez, Francisco Javier Jiménez, José Antonio Millán y Pablo Arrieta, así que recomiendo sus charlas a ojo cerrado. Por otro lado, debe ser intersantísimo oír las intervenciones de Chris Meade, del if:book de Londres, de Bob Stein, de The Institute for the Future of the Book, y de Michael Vogelbacher, de Libreka.

 

***

 

Y ya que estamos hablando de la FIL aprovecho para volver a llamar la atención sobre la presentación del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), que tendrá lugar el sábado 28 de noviembre a las 19.00 en el Salón A del área internacional de la feria. A quienes vayan a estar en la FIL, allí los esperamos. Y a quienes no vayan a estar, ya les haremos un reporte detallado de la presentación.

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Miércoles, Abril 22, 2009 categorizado bajo sant jordi, sant jordi 2009

sant jordi o día del libro 2009 [ 22 ] / las recomendaciones de joaquín rodríguez, de los futuros del libro


Aunque Joaquín Rodríguez, de Los futuros del libro, dice ser ‘un recomendador fatal de lecturas’, también accedió a compartir con nosotros sus recomendaciones para este Sant Jordi / Día del libro. Aquí van.

1. ¿Cuál(es) libro(s) recomienda para regalar el próximo 23 de abril?

Las manos cortadas. Luisgé Martín. Alfaguara, 2009


2. ¿Cuál(es) libro(s) regalará el próximo 23 de abril?

Crematorio. Rafael Chirbes. Anagrama, 2008


3. ¿Cuál(es) libro(s) le gustaría que le regalaran el próximo 23 de abril?

A la busca del tiempo perdido, en la edición de Valdemar

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Martes, Febrero 3, 2009 categorizado bajo agentes literarios, blogs, contenidos digitales, e-book, edición digital

los lectores digitales según joaquín rodríguez

Quienes en estos tiempos tan convulsionados pueden darse el lujo de desarrollar reflexiones de largo aliento parecen tener la capacidad de no perder la perspectiva en medio de la avalancha de transformaciones que pueden llegar a producirse en períodos tan breves en campos como el desarrollo de las nuevas tecnologías. Éste es el caso de Joaquín Rodríguez, quien en una entrada reciente de Los futuros del libro nos ofrece algunas consideraciones con respecto tanto a las ventajas de los libros digitales como a las dudas que éstos suscitan a propósito del proyecto Palabras mayores de la agencia literaria Carmen Balcells —del que tanto se habla últimamente y que hace poco José Antonio Millán analizó en detalle en Libros y bitios—.


El valor de la reflexión que plantea Joaquín es que en lugar de quedarse en el terreno de lo obvio y de los hechos ya conocidos por todos los que estamos interesados en este tema, hace algunas consideraciones interesantes acerca de ciertos aspectos mucho más complejos e inciertos de la cuestión que tienen que ver con el valor simbólico de cada soporte debido al vínculo emocional que como personas y como cultura establecemos con él, con su ergonomía o con su impacto sobre la forma como leemos y sobre nuestra comprensión de lectura. Y está claro que, por lo menos en nuestro medio, sólo unos pocos están en capacidad de hacer un aporte de este tipo —aparte de Joaquín y José Antonio pienso en Enrique Dans y en Javier Celaya, por ejemplo.

Dice Joaquín en su entrada “Grandes cambios (digitales) a la vista”:

Puede, sin embargo, que el tiempo de sostener mi tesis [según la cual “el futuro del libro es plural y que esa multiplicidad depende de dos factores fundamentales: la naturaleza del contenido digitalizable y la manera en que se consume o utiliza”] haya pasado o esté en trance de hacerlo. No pasaría nada, porque un blog no es otra cosa que un laboratorio de ideas a medio cocinar que valida o refuta sus hipótesis a medida que la realidad va imponiendo los hechos, pero aunque eso pudiera suceder, sigo pensando que existen dudas razonables que nos pueden seguir haciendo pensar que la explotación estrictamente digital de contenidos literarios es de una naturaleza distinta a la del resto de los contenidos. Me atreveré a enunciar, por eso, argumentos a favor y en contra de mi propia suposición. Comenzaré por las ventajas obvias:


1. Cualquier clase de contenido se produce ya digitalmente;


2. Su distribución digital es inmediata, no produce gastos adicionales de ninguna índole, y el concepto de agotado o descatalogado desaparece;


3. En todo caso, es un canal complementario o alternativo, no necesariamente exclusivo;


4. Los costes generales para los editores se abaratan, al poder prescindir de todos los gastos asociados a la producción, comercialización y distribución, al menos en gran medida;


5. Los precios para los compradores se reducen y la oferta, potencialmente, es ilimitada;


6. Los autores reciben, en concepto de derechos, una cantidad muy superior a la que obtienen por la venta de sus libros en papel;


7. Los nativos digitales, las generaciones nacidas en contacto permanente con los medios de producción y comunicación digital, encuentran en esta clase de intercambio y circulación de contenidos algo complemente natural, porque es su soporte connatural.


Y, sin embargo, ¿qué dudas razonables seguirían persistiendo? ¿Por qué ese cambio, más allá de las resistencias gremiales y las inercias empresariales, no cristaliza?:

1. Los libros electrónicos han demostrado su evanescencia, su mortalidad. La primera generación de libros electrónicos desapareció en muy pocos años y buena parte de los actuales también lo hará;


2. Algunos de los libros electrónicos que luchan por perdurar son de tecnología propietaria, en contra del principio que el libro sentó hace cinco siglos: formatos y códigos abiertos, interfaz consistente y duradero, dispositivos textuales adecuados a los procesos de racionalización humanos;


3. El significado de un texto depende de su expresión formal, de su encarnación material, de su representación espacial. El hecho de que un libro electrónico no sea todavía capaz de manejar esas “sutilezas” formales hace que todos los textos sean el mismo texto y que, por tanto, los significados se entremezclen, se confundan;


4. Un libro electrónico no tiene más remedio que forzar el formato original de un texto, uniformizarlo, deformarlo, desfigurarlo, y en esa operación inevitable algo intangible se pierde por el camino. La cuestión no es tanto la de su potencialidad (pueden acoger textos en diversos formatos), como la de su idoneidad para hacerlo;


5. Los jóvenes de la generación digital conviven con absoluta naturalidad con esos nuevos soportes, pero no sabemos todavía a qué clase de cerebro lector abocan las operaciones que están realizando. Puede que mejores, o quizás no;


6. Desde luego, a los que manejamos ejemplares en papel de determinadas obras, nos sigue pareciendo (me permito generalizar) que el papel encuadernado entre cartones preserva la identidad e individualidad de la obra completa, y mientras ese concepto de obra integral siga teniendo sentido, seguiremos acopiando ejemplares en papel;


7. El libro en papel está construido de tal forma que respeta el orden del discurso, el orden sucesivo de su racionalización, y está diseñado para amparar un tipo de relación que el libro electrónico todavía no puede propiciar: un tipo de relación íntima, introspectiva, silenciosa, entre el lector y el contenido, de manera que tanto nuestra disposición corporal, física, como intelectual y anímica, está determinada por esa relación casi fraternal entre el soporte y el lector.


Creo que estas consideraciones de Joaquín contribuyen a darle nuevos aires y rumbos a la discusión sobre los lectores digitales que armaron Roberto Angulo, Jorge, el editor Enrique Redel, de Impedimenta, y Martín Franco —y sobre la cual también se pronunciaron por otras vías Carola Moreno, de Barataria, Neus Arqués y María Moreno, de Veintisiete letras— a raíz de mis entradas “el sony reader en acción: primeras impresiones” y “dos miradas al negocio digital de carmen balcells: josé antonio millán y el país.

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Lunes, Diciembre 15, 2008 categorizado bajo contenidos digitales, edición, edición digital, industria editorial

it’s not the medium, stupid!

Joaquín Rodríguez plantea en una entrada reciente de Los futuros del libro una interesante reflexión a partir de la experiencia de la editorial norteamericana Concord Free Press, donde ‘publican libros, gratuitamente, y los liberan en la red, para quien quiera descargárselos y leerlos, todo a cambio de una donación voluntaria que ni siquiera irá a parar, en su integridad, a la editorial, sino que respaldará acciones caritativas o secundará proyectos de desarrollo’. Joaquín empieza su entrada diciendo:

‘Estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente electo Obama (y que han soliviantado a Lawrence Lessig, incapaz de comprender por qué habría que rescatar un modelo de negocio mal gestionado). Concurren, sin duda, muchas de las condiciones que harían reivindicable tal plan: una industria editorial encogida, temerosa, presa de sus propias evidencias, adherida a una lógica predigital que la hace financieramente insostenible y que la aboca, en muchos casos, a una quiebra inminente. Es decir, mala gestión o, al menos, gestión descuidada. ¿Podemos ir al Ministerio de Industria a que hagan algo por nosotros o nos inventamos otros modelos?’



En la misma línea de las posiciones a las que ya nos tiene acostumbrados, a continuación Joaquín sugiere un posible camino a seguir en relación con la manera como podríamos empezar a concebir el libro —en tanto que bien simbólico y producto comercial a la vez— y nuestras prácticas de lectura:


‘Yo, como Lessig, preferiría seguir esa divisa, la de la reinvención y la vigorización del libro mediante nuevas ideas que pasan, en gran medida, por pensarlos, distribuirlos e imprimirlos digitalmente, generando una red de lectores implicados, que acrecienten su valor mediante la circulación, que sirva de nutriente para la generación de nuevas ideas y, de paso, como en este caso, para repartir el dinero recaudado entre aquellos que lo puedan necesitar’.


Me gusta la idea que algunos defienden de centrar la atención en los contenidos y de reflexionar sobre los viejos y nuevos soportes en función de éstos y no al contrario.


It’s not the medium, stupid!

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Martes, Septiembre 2, 2008 categorizado bajo Sin categoría

infoxicación

Suponga que un día usted se va de vacaciones por dos semanas a un lugar remoto y que durante todo este tiempo no puede conectarse a Internet; o que un día por alguna extraña razón la conexión de su casa o de su lugar de trabajo no funciona y que su proveedor de acceso hace cuanto está en sus manos para no ofrecerle ninguna solución a su problema —ojo, aunque esto pase a menudo estoy hablando de una situación hipotética—; o que no puede sentarse en su ordenador antes de las 9.37 p.m. porque en la mañana tuvo que ir a la celebración del día de la madre en el colegio de su hija de ocho años, después le tocó ir al banco a pagar la factura del gas, más adelante su odontólogo lo hizo esperar dos horas y media para sanarle ese dolor de muela que desde la semana pasada le hace la vida infeliz y al final su tren salió con 42 minutos de retraso debido a una incidencia técnica en la estación equis.

Independientemente de que su situación se parezca o no a alguna de las anteriormente enunciadas, si entre semana usted dura más de seis horas sin revisar las fuentes de información que consulta habitualmente en Internet le aseguro que está en problemas. Y serios. Sobre todo —y se lo digo por experiencia— si dentro de sus intereses están temas como la tecnología y el cómic, sobre los que un puñado de freakies está publicando ráfagas de información incluso mientras quienes salimos de vacaciones, tenemos problemas con nuestra conexión a Internet y vamos al odontólogo dormimos.

Si usted se toma esta situación con tranquilidad, lo peor que puede pasarle es que termine enterándose tarde de alguna cosa importante. Si no es el caso —y una vez más se lo digo por experiencia—, está usted jodido porque seguramente se infoxicará.

***


Hace poco pasé en el Empordà un fin de semana durante el cual decidí no conectarme a Internet y en una conversación que tuvimos justo después Pablo Odell mencionó un término que define una de mis mayores angustias del día a día: infoxicación.

Casualmente, ayer Joaquín Rodríguez abrió la nueva temporada bloguera con una entrada en la que se refería al problema que presupone para nuestra capacidad de comprensión la avalancha de información que recibimos cada día. A menudo me agobio al no encontrar una respuesta satisfactoria cuando me pregunto cómo filtrar la información que recibo, cómo consumirla antes de que caduque o cómo mejorar mi capacidad de asimilarla.


Definitivamente eso de la economía de la atención es un verdadero problema.

Dice Joaquín en su entrada de ayer:

‘Nuestro cerebro es incapaz de procesar el aluvión de información que recibe cotidianamente, y la supuesta capacidad para gestionar simultáneamente varios procesos distintos es, simplemente, falsa; la configuración actual de nuestro cerebro está ligada a la práctica y ejercicio de la lectura tradicionales, sucesiva y procesual, basada en el encadenamiento de razones y la aportación de pruebas, en la reflexión retirada y recogida, solitaria y sostenida en el tiempo, no en el seguimiento intermitente y discontinuo de los enlaces de un texto digital que nos abocan a una lectura entrecortada y defectuosa, incompleta, nunca superior al 20% del texto que encontramos en una página (…)

De lo que la mayoría se queja, precisamente, es de haber perdido la capacidad de seguir un razonamiento escrito extenso, expresado de manera sucesiva, a lo largo de las páginas de un libro o un artículo en papel, de haber perdido la competencia necesaria para concentrarse y dedicar el tiempo necesario a la elucidación de un argumento complejo, acostumbrados todos al bombardeo inclemente de los correos electrónicos, infoxicados por una marea incontenible de nueva y constante información’.

***


Me tranquiliza saber que personas como Pablo y Joaquín también se plantean este problema aunque me sigue angustiando el hecho de no encontrar una forma satisfactoria de resolverlo.


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Miércoles, Mayo 28, 2008 categorizado bajo e-book

la metamorfosis del libro

La aparición, el perfeccionamiento, la proliferación, la creciente penetración y la consolidación de los soportes electrónicos suponen una metamorfosis del concepto de libro y, por lo tanto, un desafío para la industria editorial. Todos los actores involucrados en la cadena de producción editorial deben buscar la forma más óptima de adaptarse al entorno que se configura a partir de esta transformación —replanteamiento del modelo de negocios, negociación de derechos, tipos de licencias y usos permitidos por cada una de ellas, costes de producción y distribución de los contenidos, precio del producto final, fuentes de ingresos y un largo etcétera—. Como consecuencia del desarrollo de las nuevas tecnologías asociadas a la presentación de contenidos en texto e imagen, nuestra idea tradicional de lo que es un libro empieza a ser insuficiente y las fronteras de la definición de este concepto tienden a desdibujarse.

Joaquín Rodríguez viene planteando en el blog Los futuros del libro una serie de interesantes reflexiones sobre este tema que permiten estar al tanto del rumbo que toma esta discusión y entender las implicaciones que tiene su evolución.


Rodríguez muestra la complejidad del problema en la entrada titulada “Esto no es un libro (¿o sí?)”:

‘Roger Chartier, el maestro francés, nos advertía hace ya bastante tiempo, de que uno de los principales problemas al que deberíamos enfrentarnos para comprender la transición de los soportes que ahora está sucediendo es que no disponíamos todavía de las categorías intelectuales necesarias para percibir los nuevos soportes como libros o, dicho de otra manera, que nuestras categorías perceptivas están indisolublemente ligadas a un medio concreto —el papel y sus diversas manifestaciones— y a la forma en que ese medio compone y transmite los significados’.

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la posición dominante de amazon y su próxima jugada: atacar con la impresión bajo demanda

Amazon está en el ojo del huracán debido a lo que se ha sabido hace unos días con respecto a su próxima jugada en el campo de la impresión bajo demanda: vender sólo aquellos libros que sean impresos en BookSurge, la empresa de print on demand —POD— que le pertenece desde hace unos meses.

Con esta medida Amazon estaría aprovechando su posición dominante en el mercado de la distribución en línea para consolidar un monopolio mediante la imposición de unas reglas que al poner a los editores contra la pared, le permitirían extender su control al mercado de la impresión bajo demanda.


El asunto es delicado y me hace pensar en una entrada de Eduardo Arcos que leí la semana pasada en el blog ALT1040, cuyo título es “Algún día odiaremos a Apple y Google”. Con respecto a dos de las empresas del sector tecnológico que cuentan con una mejor reputación entre los usuarios, Arcos dice lo siguiente:

Microsoft es la empresa favorita para odiar estos días, en los 70’s no existían y esa posición la tenía IBM. Hoy me encuentro con un interesantísimo artículo escrito por Don Reisinger, donde hace un repaso a la historia y llega a la obvia conclusión: algún día odiaremos a Apple y a Google.


Ya sea por las cuestionables prácticas que estas dos empresas últimamente tienen, aún cuando digan que “son buenos”. Al final las empresas son empresas y aunque nuestros deseos consumistas nos impulsen a convertirnos en fanboys llegará el momento en que muchos nos preguntemos qué pensábamos cuando defendíamos con pasión a Google’.


El tema es interesante y seguramente va a dar mucho de qué hablar durante los próximos días, así que a quienes estén interesados en profundizar en él les recomiendo leer las entradas que desde distintas perspectivas han escrito recientemente en sus blogs tres expertos españoles en todo lo relacionado con la actividad editorial en un sentido amplio, la evolución de la economía de Internet y la manera como ésta afecta al sector de la edición:

- Enrique Dans: “Amazon, BookSurge y la tentación del monopolio”


- José Antonio Millán: “Amazon aprieta en su POD”


- Joaquín Rodríguez: “Monopolio amazónico”


Vale la pena estar pendiente de lo que digan en su momento estos tres analistas sobre la evolución de esta situación. Por ahora aprovecho la ocasión para citar algunos extractos de sus reflexiones.

Dice Enrique Dans:

‘Ante la importancia de los movimientos en el sector, Amazon parece haber sentido la necesidad de utilizar su posición liderazgo online para apalancar su negocio de POD, basado en su adquisición de BookSurge, y ha decidido, según informan algunos escritores, amenazar a quienes utilizaban otros servicios de POD con la eliminación del botón “Buy” de sus libros en Amazon si no aceptan utilizar los servicios de BookSurge (Slashdot, VBW Publishing, WritersWeekly). Esto significaría un grave perjuicio para la distribución de sus libros, dado que únicamente podrían estar disponibles para su venta en Amazon a través de canales indirectos (resellers), y les haría no cualificar, en la mayor parte de los casos, para ofertas de gran éxito de Amazon como el envío gratuito. El movimiento, obviamente, no está exento de polémica: no sólo exige a las editoriales trabajar con varios formatos diferentes y reemplazar los ficheros de los libros que están ya a la venta en Amazon, sino que choca además con la polémica sobre la inferior calidad de las ediciones producidas por BookSurge’.


Dice José Antonio Millán:


‘Muchas pequeñas editoriales en Estados Unidos usan Amazon para vender sus libros, que se imprimen sobre pedido. Sus títulos los publicitan en su propio sitio web, con un botón que indica “Comprar en Amazon”: Amazon obtiene de esta venta su correspondiente comisión, y todos contentos.


La actual medida, que intenta reforzar su BookSurge, puede que resulte lógica para Amazon, pero está creando irritación sin límites entre los editores y autores que vendían sus libros impresos por otras compañías (como Lulu.com) en la librería online’.


Dice Joaquín Rodríguez:

‘Amazon pretende afianzar su posición de fuerza en el mercado digital no solamente mediante el Kindle, que reproduce el modelo de negocio de ITunes al distribuir a través de un solo soporte propietario todos los contenidos que su almacén virtual contiene, sino, también, mediante la prescripción a todos los editores del uso obligatorio de BookSurge, una imprenta digital o bajo demanda que producirá todos los libros de los editores que quieran acogerse a los beneficios que la comercialización a través de Amazon pueda ofrecer

Ni los editores ni los escritores norteamericanos parecen excesivamente contentos con un mandato que pretende que todos los contenidos que se adquieran en formato analógico y que requieran, por tanto, de impresión, sean producidos, en exclusividad, por una empresa propiedad de Amazon, evitando de esa manera cualquier clase de competencia (como la que podía ejercer hasta ahora, por ejemplo, Lightning Source) y robusteciendo un modelo de negocio monopolístico y clausurado sobre sí mismo, al convertirse, de hecho, en el único distribuidor de los contenidos que vende, digitalmente, sea en un soporte estrictamente digital, como el Kindle, sea mediante la impresión digital en papel’.

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edición 2.0. los futuros del libro [ 3 ] / ¿por qué tendremos libro en papel durante un buen tiempo más?

¿Por qué hasta el momento todos los modelos de libro electrónico que se han lanzado al mercado han fracasado?

Joaquín Rodríguez ofrece una respuesta interesante en la entrada de su blog titulada “Breve historia del libro electrónico (I):

‘Entre los años 1999 y 2006 hemos vivido, seguramente, la fulgurante y brevísima historia de la primera fase del libro electrónico. Multitud de dispositivos nacieron, se lanzaron, se intentaron vender, fracasaron y desaparecieron, todo en el cortísimo plazo de cinco o seis años. Las leyes elementales de la promoción dicen que cualquiera sea la cosa que se lance e intente vender, debe hacerse pasar por insustituible e imprescindible y, si cabe, debe suplantar su identidad para hacerse pasar por lo que no es (cuánto sabemos de esto los lectores que nos enfrentamos a los centenares de novedades comerciales lanzadas por las editoriales que se quieren hacer pasar por suceso editorial de primer orden). Es cierto que en la brevísima historia del libro electrónico hubo demasiado de promoción y poco de reflexión sobre las necesidades estructurales verdaderas de los posibles receptores, que la inercia de la tecnología y sus descubrimientos ignoró esa regla básica que dice que no ha habido invento en la historia que se haya asumido plenamente sin que haya habido necesidad de hacerlo (las oficinas de patentes son testigos mudos de la multitud de inventos innecesarios que concibe el hombre), que las guerras de las incompatibilidades y las tecnologías propietarias llevaron a un callejón sin salida a la mayoría de los dispositivos, que además, sólo servían para un propósito —de ahí la horrible denominación de dispositivos dedicados—, el de leer textos en el formato propietario del mismo fabricante que había construido el dispositivo, que la oferta de títulos que podían descargarse de la red —en sitios, la mayor parte de las veces, propiedad de los mismos fabricantes— era escasa y poco atractiva.’.

Edición 2.0. Los futuros del libro, pp. 138 – 139

Melusina

Barcelona, 2007

En síntesis, seguimos a la espera de un libro electrónico que se ajuste a las necesidades del usuario en términos de portabilidad, comodidad para la lectura, accesibilidad a contenidos, usabilidad, interoperabilidad y precio. Kindle parece significar un avance en algunos de estos aspectos y el tiempo dirá en qué medida soluciona cada uno de estos problemas.

En una entrevista a Lawrence Lessig que Rodríguez reproduce, el creador de la licencia Creative Commons se refiere a la convivencia entre antiguos y nuevos soportes, que explicaría por qué si en algún momento el libro electrónico consigue convertirse en un dispositivo de uso popular por lo menos durante un tiempo no sustituirá al libro en papel. Dice Lessig que ‘las nuevas tecnologías no siempre sustituyen a las antiguas. La radio, es un ejemplo, sobrevivió a la introducción de la televisión’.

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