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littell, ¿un escritor antimediático?

La intención de manejar un bajo perfil es un rasgo que ha caracterizado a Jonathan Littell desde que se ganó el Prix Goncourt con su novela Les Bienveillantes —recién publicada por RBA en español como Las benévolas—. Desde el momento mismo en que se rehúsa a ir a la gala de entrega del premio Littell decide no ser un escritor mediático, lo cual es poco usual hoy en día y significa sustraerse de la espectacularización del ámbito de lo literario —un tema al que ya me referí cuando hablé del fenómeno Michel Houellebecq y del lanzamiento del libro de Yasmina Reza sobre Nicolas Sarkozy—.

El remate de la entrevista publicada el sábado pasado en Babelia ilustra la actitud de Littell:

P. ¿Se siente un miembro de ese club de Bartlebys que fundó Enrique Vila-Matas?


R. Bartleby el escribiente es un libro que me fascina. Ese personaje que no dejaba de decir que preferiría no hacerlo, en cierto modo, fue mi actitud con el Goncourt, que pasaran de mí.


P. ¿En qué anda metido ahora?


R. Pues en nada. Apenas tengo tiempo para concentrarme en cosas serias con todo esto.


P. Pero, ¿escribe?


R. No.


P. ¿No quiere escribir otra novela?


R. Ya veremos. Me paso la vida en cosas que me vienen de este maldito libro, estoy harto.


P. ¿Maldito libro? ¿Ya lo odia?


R. No, haberlo escrito, no. Pero todo esto. Repetir esta entrevista 30 o 40 veces…


P. No da muchas.


R. Demasiadas para las que yo concedería. No le veo sentido a no ser que surjan cosas nuevas. Hay que hacerlo, es parte de su trabajo también, deben vender periódicos, es puro comercialismo, no tiene nada que ver con otra cosa. He hecho algunas entrevistas interesantes en las que han surgido algunos elementos nuevos y entonces valen.


P. ¿En ésta ha dicho algo nuevo?


R. No.


P. Pues añádalo.


R. No tengo más que añadir. -

Con su decisión de no ser un escritor mediático Littell parece hacer lo mínimo para contribuir a la promoción de su novela, que es un proceso que requiere que el autor conceda entrevistas en todos los medios, que vaya a firmar ejemplares de su obra en las librerías y que se muestre simpático e ingenioso con todo el mundo. Sin embargo, el revuelo que se produjo en los medios tras la salida de Les Bienveillantes, la buena acogida que ésta tuvo entre la crítica, los premios que recibió y el número de ejemplares vendidos constituyen en sí mismos argumentos de venta de la novela y dan pie para que su aparición dé de qué hablar. Estos argumentos sumados a una buena distribución y a una buena ubicación del libro en punto de venta contribuyen a contrarrestar el daño que le pueden hacer a la promoción de la obra la intención de su autor de manejar un bajo perfil y el fastidio que éste manifiesta hacia los medios de comunicación.

pronto en españa las benévolas [les bienveillantes], de jonathan littell

Tras haber publicado una novela de ciencia ficción en 1989, un escritor dedica cinco años a una investigación para terminar escribiendo en sólo 112 días una novela de 904 páginas publicada en 2006 en la célebre colección blanca de Gallimard que no sólo se convierte en el fenómeno editorial del año en Francia, sino que también gana el Prix Goncourt y el Grand Prix du roman de l’Académie française —Gran premio de novela de la Academia francesa—. Se trata de una novela titulada Les Bienveillantes, cuyo autor es un desconocido escritor norteamericano llamado Jonathan Littell.

Sí. Una novela escrita en francés por un autor norteamericano ha recibido los dos premios más importantes de “la república de las letras”.


Al parecer el argumento de la novela gira en torno a los recuerdos de Maximilien Aue con respecto a su participación como oficial de la SS en las masacres perpetradas por ésta años atrás. Se dice que el éxito del libro tiene que ver, entre otras cosas, con el creciente interés que suscitan desde hace un tiempo las obras relacionadas con los criminales nazis. Supongo que además la novela debe ser sobresaliente en términos de calidad literaria —la historia, el manejo del lenguaje, la organización de los hechos y el ritmo narrativo del relato—.


Como recientemente distintos medios han anunciado que en octubre la editorial RBA lanzará en España la traducción de Les Bienveillantes bajo el título de Las benévolas, me pregunto una vez más si el revuelo que se produjo en los medios, la buena acogida de la crítica, los premios recibidos y el excelente desempeño en ventas de la novela de Littell sean suficientes para que el éxito que ésta tuvo en Francia se reproduzca en España.

el fenómeno de les bienveillantes

Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, es uno de esos fenómenos inexplicables que de vez en cuando producen desconcierto en el mercado editorial. Si no, ¿cómo explicar el hecho de que un desconocido autor norteamericano escriba en 112 días y en francés su primera novela, de que ésta tenga 900 páginas, de que Gallimard la publique, de que tras su lanzamiento en agosto de 2006 Les Bienveillantes rápidamente se convierta en un best seller en Francia y de que en noviembre del mismo año se gane el Prix Goncourt —que es el premio más prestigioso de la literatura francesa—?

Para empezar, es raro que un desconocido autor gringo haya escrito en francés su opera prima de 900 páginas. Pero más raro aún es el hecho de que una editorial como Gallimard la haya publicado. Al fin y al cabo la buena ficción literaria se vende poco y apostar por una obra tan extensa es un riesgo inminente, sobre todo si su autor no es una figura posicionada en el mercado y si la novela no obedece a la fórmula de lo que se conoce como literatura de aeropuerto.


Dicen que la editorial RBA ha comprado en una subasta los derechos de traducción de Les Bienveillantes, cuya versión en español empezará a circular hacia principios de 2008. Debido al impulso que le dan el reconocimiento tanto del Goncourt como de la crítica y el tema en torno al cual se articula el argumento, es probable que el fenómeno de Les Bienveillantes se reproduzca en otros mercados y que la primera novela de Littell se convierta en uno de esos libros que además de ser buenos tienen un buen rendimiento comercial.