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Miércoles, Febrero 5, 2014 categorizado bajo crónica, literatura argentina, literatura latinoamericana, periodismo literario

una idea sencilla de leila guerriero: la historia y el estilo

El pasado 18 de octubre fui a La Central de Mallorca para ver a Leila Guerriero, que presentaba Una historia sencilla. Ya he dicho en ocasiones anteriores que como lector los autores no me interesan. Me interesa lo que escriben y punto —otra cosa es que desde el punto de vista profesional los autores me resulten interesantes o que en el plano personal puedan llegar a interesarme tanto como cualquier otro individuo con quien tenga algún tipo de afinidad—. De hecho, en mi mundo ideal los autores no se pronuncian públicamente sobre nada y dejan que sus libros hablen por ellos. Diría incluso que en una versión extrema de ese mundo ideal los autores no existen porque los libros son escritos por máquinas inteligentes. Así es más o menos el mundo en el que me gustaría vivir como lector.

 

Y aunque normalmente no voy a presentaciones de libros porque me parecen aburridísimas, en esta ocasión quería oír a Leila Guerriero porque me interesan mucho sus reflexiones con respecto al oficio del cronista. Leila Guerriero estuvo genial y encantadora durante la presentación de Una historia sencilla. Y tengo que confesar que mientras oía hablar a Leila Guerriero con Rodrigo Fresán la autora empezó a resultarme tan admirable como su trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

De todo lo que dijo Leila Guerriero durante la presentación de Una historia sencilla me quedo con la siguiente idea relacionada con la importancia que se les debe dar tanto al contenido como a la forma en la construcción de una crónica —y de muchos otros tipos de textos literarios, creo yo—:

 

‘A mí me parece primero que nada que si no hay historia, no hay crónica. A mí me parece que esto básicamente es periodismo. Y la historia tiene que estar contada y todas las cosas básicas del periodismo —qué, cómo, cuándo, dónde, etc.— tienen que estar contadas. O sea, el libro podría estar divinamente escrito y no contar absolutamente nada. Qué sé yo: no contar la historia del malambo o no decir de dónde viene. Todo eso sería una falla, me parece. O sea, no es nada más como periodismo con adornos. Pero yo sí creo que si no hay estilo, no hay nada. A mí sí me interesa la búsqueda de una voz. Los autores que más me interesan son los autores que tienen un estilo como claro, como definido’.

 

Al igual que los de Truman Capote, Tom Wolfe y Gay Talese, los textos de Leila Guerriero tienen la capacidad de despertar mi interés por historias que abordan temas que a priori no me interesan, de mantenerme enganchado hasta el final y de dejarme una sensación de vacío cuando termino de leerlas.

 

Quizás por deformación profesional un detalle que me llama la atención de los cuatro libros que Leila Guerriero ha publicado como autora es que cada uno de ellos ha sido editado por un sello diferente: Los suicidas del fin del mundo por Tusquets; Frutos extraños por Aguilar (Colombia)/Alfaguara (España); Plano americano por Ediciones Universidad Diego Portales (UDP); y Una historia sencilla por Anagrama. En este sentido los libros de Leila Guerriero se encuentran tan dispersos como los textos reunidos en Frutos extraños y en Plano americano, que han ido apareciendo en diferentes publicaciones periódicas de distintos países.

 

A continuación pueden ver el vídeo de la presentación de Una historia sencilla en La Central, que fue realizado por bracket cultura —véanlo completo, les aseguro que no se arrepentirán—:

 

 

 

 

 

 

Antes de terminar recomiendo leer la entrevista de Ramón Lobo a Leila Guerriero, que fue publicada en la revista Jot Down“El periodismo objetivo es la gran mentira del universo, todo es subjetivo”.

 

Y no dejen de leer a Leila Guerriero, por favor. Lean todo lo que publica, que vale mucho la pena.

editoriales argentinas en librerías españolas: el caso de la central

De los países hispanoamericanos quizás Argentina sea el que tiene el ecosistema editorial más rico e interesante. Además de un buen número de editoriales, Argentina tiene un robusto tejido de librerías y uno de los índices de lectura más elevados de la región. Me pregunto de qué manera las turbulencias políticas y económicas que cada cierto tiempo vive Argentina repercuten sobre el desarrollo de su ecosistema editorial. ¿En momentos de inestabilidad se publican, se venden y se leen menos libros en Argentina? ¿Las medidas de proteccionismo económico del gobierno argentino que vistas desde afuera son perjudiciales para las editoriales extranjeras realmente favorecen a la industria nacional?

 

En una visita reciente a la librería La Central de la calle Mallorca de Barcelona me encontré con una selecta oferta de títulos publicados por diversas editoriales independientes argentinas. Al poco tiempo volví a La Central con el propósito de identificar las editoriales argentinas que estaban presentes en sus estanterías y mesas de novedades. Durante esta segunda visita encontré algunos títulos de las siguientes editoriales independientes argentinas —es probable que se me hayan escapado unas cuantas—:

 

 

– Adriana Hidalgo

– Colihue

– Corregidor

– El cuenco de plata

– Eterna Cadencia

– Interzona

– Katz

– La Bestia Equilátera

– La Compañía

– Libros del zorzal

– Losada

– Mansalva

– Mardulce

– Paradiso

 

 

 

 

 

 

Según me explicó Marta Ramoneda de La Central, estas editoriales suelen llegar a la librería por tres caminos diferentes: en primer lugar, a través de distribuidoras españolas que sirven en España los títulos de algunas de ellas; en segundo lugar, mediante distribuidoras argentinas que exportan los títulos de algunas otras; y, por último, vía trato directo con las editoriales —con cuyos responsables se ha entrado en contacto de distintas maneras: gracias a la intermediación de conocidos en común, tras conocer el catálogo durante una visita de presentación o gracias a un encuentro imprevisto que conduce al establecimiento de una relación comercial—.

 

Considero que la inclusión de títulos de unas cuantas editoriales argentinas en el fondo de algunas librerías españolas —aunque solamente unas pocas estén interesadas en hacerlo y/o se lo puedan permitir— es un buen signo que supone un enriquecimiento de la oferta del mercado. La oferta en las librerías de títulos publicados por editoriales de otros países tanto hispanohablantes como pertenecientes a otros ámbitos lingüísticos enriquece nuestro entorno y amplía nuestros horizontes. Me encantaría que en las librerías españolas además hubiera más libros publicados por editoriales de otros países hispanoamericanos cuya industria editorial es menos potente que la argentina —es posible encontrar alguna cosa aquí y allí pero en general la oferta es bastante escasa y supongo que la demanda también lo es—. Sin embargo, soy consciente de que hay un gran número de obstáculos y limitaciones que hacen que importar y vender en España los títulos de este tipo de editoriales sea un esfuerzo bastante difícil de asumir y poco rentable.

 

Para dar cuenta de una manera muy global de la situación de la edición en Argentina y ponerla en contexto, a continuación reproduzco algunos gráficos que contienen cifras con respecto a la industria editorial iberoamericana así como a los hábitos de lectura y compra de libros de los habitantes de la región desde una perspectiva comparada por países:

 

 

 

 

 

 

 

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Los cinco primeros gráficos fueron extraídos del estudio “El espacio iberoamericano del libro 2012”, que fue realizado por Lenin Monak y publicado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC); la última tabla se extrajo del informe “Mercado editorial de Argentina y Ciudad de Buenos Aires” correspondiente a 2013, que fue realizado por el Observatorio de Industrias Creativas (OIC) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Recomiendo leer ambos documentos así como echarle un ojo al blogroll del blog de Eterna Cadencia.

 

Gracias, en primer lugar, a Julieta Lionetti no sólo por aclararme algunas dudas con respecto al panorama actual tanto de la industria y del mercado editorial como de la lectura en Argentina, sino también por llamarme la atención sobre ciertos aspectos que yo no había tenido en cuenta; y, en segundo lugar, a Marta Ramoneda por su amable y detallada explicación con respecto a la manera como vienen llegando las editoriales argentinas a La Central.

experiencia de compra y elección racional: hacia un consumo reflexivo

Entre todos los puntos de venta o tipos de establecimientos comerciales que se dedican a vender libros, ¿en cuáles preferimos los lectores comprar y dejar nuestro dinero?

 

Ya que soy yo quien plantea la pregunta, a continuación comparto con ustedes mi respuesta —que obviamente está condicionada por mis intereses, inclinaciones, necesidades y posturas como lector y/o consumidor—:

 

– en librerías no especializadas que además de contar con una oferta amplia y diversa me ofrezcan una alta probabilidad de encontrar aquellos libros que esté buscando independientemente del género al que pertenezcan o de la temática de la que se ocupen.

– en librerías especializadas en aquellos géneros, temáticas, tradiciones, áreas geográficas o idiomas específicos que forman parte de mi órbita de intereses y donde casi con toda seguridad encontraré los libros que busco en relación con ésta.

– en librerías que cuenten con libreros que además de estar en capacidad de orientar y hacer recomendaciones conozcan las inclinaciones, las preferencias y los gustos de su clientela.

– en librerías que me permitan acceder lo antes posible a aquellos títulos que no tengan en stock cuando yo vaya a buscarlos, respondiendo rápidamente a necesidades urgentes.

– en librerías cuya oferta cuente con ediciones en lengua original de libros escritos en otros idiomas.

– en librerías que ofrezcan títulos descatalogados, bien sea nuevos o bien de segunda mano.

– en librerías que al tener una buena programación de actividades jueguen un rol de dinamización cultural en su entorno.

– en librerías que les den un trato justo a los editores y que estén dispuestas tanto a trabajar de manera coordinada con éstos como a ofrecerles su apoyo en aspectos como la comunicación, la promoción y el marketing.

 

 

 

 

 

Como no suele ser fácil encontrar una librería en la que todas estas condiciones se cumplan a la vez, cuando voy a comprar un libro el peso de cada una de ellas en mi decisión de ir a una o a otra varía según los rasgos de éste y mis necesidades puntuales del momento. Debido a lo anterior normalmente escojo la librería a la que iré dependiendo del tipo de libro que tenga en mente comprar. En función de mis intereses, inclinaciones y necesidades, algunas de las librerías de Barcelona en las que suelo hacer mis compras son Abracadabra, AltaïrCasa Anita, Documenta, JaimesLa Central, LaieLe Nuvole y Negra y Criminal. Aunque con frecuencia mis compras tienen algo de azaroso porque casi siempre que de manera inesperada me llama la atención algún libro que no había previsto adquirir termino llevándomelo conmigo, la mayor parte de las veces decido racional y premeditadamente qué comprar y dónde hacerlo teniendo en cuenta no sólo el tipo de título que busco sino también la capacidad de la librería de ofrecerme servicios que en cada caso obedezcan a mis necesidades y expectativas.

 

Ahora que el sector del libro está en una encrucijada por la coincidencia de la crisis económica y del cambio de paradigma —recomiendo leer las reflexiones, las observaciones y los comentarios que Manuel Gil viene publicando sobre este tema en Antinomias libro— la sumatoria de las decisiones de compra de cada consumidor y/o lector puede hacer una diferencia significativa sobre todo para aquellas librerías que están pasando por una situación financiera complicada. Es por eso que en cierto sentido esta entrada es una invitación al consumo reflexivo basado en la elección racional a partir de un balance de la experiencia que les ofrecen las librerías a sus clientes reales o potenciales.

 

Las visitas a las librerías juegan un rol central en mi vida tanto personal como profesional por lo que significa para mí no sólo salir a pasear por la ciudad y echarle un ojo a lo que se está publicando, sino también asistir a un lugar que es un punto de encuentro y que propicia el contacto con otras personas, salir del aislamiento social en el que a menudo vivimos quienes trabajamos como freelance, sacar la cabeza del hoyo negro en el que por momentos llega a convertirse el mundo de los entornos de generación 2.0 y contrarrestar la tendencia al sedentarismo que es cada vez más común en nuestros días. Debido a lo anterior prefiero seguir comprando los libros en papel en mis librerías de ladrillo y cemento favoritas al menos que la imposibilidad de encontrar allí en un tiempo prudencial y a un precio razonable lo que esté buscando me lleve a recurrir a una tienda en línea. Mi posición a favor de un espacio cuya supervivencia a futuro está seriamente amenazada es sostenible hoy en día gracias en parte a la existencia de libreros como Paco Camarasa, Jesús Casals, Josep Cots, Damià Gallardo o Ricardo Rendón, que hacen que la visita a las librerías y la experiencia de compra sean gratas para quienes vamos allí.

 

 

 

 

 

 

Varios agentes vinculados al mundo barcelonés de la cultura y del libro vienen trabajando en El Mapa de Librerías de Barcelona, un proyecto colaborativo que está construyéndose en Google Maps. Los aportes de quienes participan en la construcción de este mapa que se actualiza de manera abierta y continua pueden dar cuenta de la constante evolución del tejido de librerías de Barcelona, que desde hace un tiempo viene sufriendo modificaciones significativas —durante el último año han cerrado algunos establecimientos mientras que otros han abierto sus puertas recientemente—.

Martes, Abril 20, 2010 categorizado bajo 1, sant jordi, sant jordi 2010

sant jordi o día del libro 2010 [ 18 ] / las recomendaciones de jesús casals, de la central del raval

Y a continuación las recomendaciones de libros para regalar este Sant Jordi / Día del libro de Jesús Casals (La Central del Raval):

1. ¿Cuál(es) libro(s) recomienda para regalar el próximo 23 de abril?

Maletes perdudes / Maletas perdidas, de Jordi Puntí (Empúries / Salamandra)

Nada que temer / Res a témer, de Julian Barnes (Anagrama / Angle)

Catarsis, de Andrzej Szczeklik (Acantilado)

2. ¿Cuál(es) libro(s) regalará el próximo 23 de abril?

La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons (Impedimenta)

En lugar seguro, de Wallace Stegner (Libros del Asteroide)

La llamada del Kill Club, de Gillian Flynn (Viceversa)

3. ¿Cuál(es) libro(s) le gustaría que le regalaran el próximo 23 de abril?

Xocolata desfeta, de Joan-Lluís Lluís (La Magrana)

Los relatos del padre Brown, de Chesterton (la edición de Acantilado)

Las aventuras del buen soldado Svejk, de Jaroslav Hasek (la edición de Galaxia Gutenberg)

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Las recomendaciones serán publicadas en orden de llegada. Las siguientes en publicarse serán las de María Moreno (Veintisiete letras).

A quienes espontáneamente quieran enviarme sus recomendaciones por correo electrónico, los invito a hacerlas llegar con el asunto “sant jordi / día del libro: recomendaciones para [ el ojo fisgón ]” a la siguiente dirección: martingomez78[arroba]gmail[punto]com

Viernes, Abril 11, 2008 categorizado bajo librerías

fragmentos de “un posible decálogo” , del librero antonio ramírez de la central

El número 0 de SP Revista de Libros —la publicación de SP Distribuciones a la que me referí la semana pasada— incluye un breve texto interesantísimo llamado “Un posible decálogo” del librero colombiano Antonio Ramírez, de La Central. El posible decálogo de Ramírez es una presentación de los fundamentos en los que se basa La Central como proyecto cultural y como empresa comercial.


Cito algunos fragmentos del decálogo que creo que explican claramente por qué en sólo diez años La Central se ha convertido en lo que es.


2. El librero “hiper-lector”


(…) Lejos de ser un constructor de cánones, lo propio del librero es su capacidad para asociar lecturas, para proponer la continuidad entre textos en apariencia distantes, para crear familiaridades entre títulos que no pueden ser formuladas de otra manera, para mostrar jerarquías que sólo pueden sugerirse (…)’.


5. El libro más allá de la distribución


(…) Ningún sistema de control informático puede suplir el celo con el que el librero consciente de su papel procura los libros que para él son claves —tanto si son novedad o si pertenecen al fondo— estén en el lugar adecuado y en el momento oportuno. Él sabe que el lector que un día detiene su mirada justamente sobre ese libro, tal vez inesperado, situado así, de esa manera precisa, y reconoce que ése es su libro, el que sin recordar anda buscando, recordará con intensidad ese encuentro singular (…)’.


7. La independencia


Para nosotros esta palabra significa: aquel principio ineludible que consiste en anteponer el compromiso con los lectores antes que la búsqueda de un beneficio económico a corto plazo. Es decir, en la presentación de los escaparates, en la composición de las mesas de novedades, en la selección de los fondos primará exclusivamente la búsqueda de una coherencia en el diseño de su propuesta librera con el propósito de conseguir a medio y largo plazo la confianza y la fidelidad de las comunidades de lectores a las cuales nos dirigimos (…)’.


10. La librería, entre economía y cultura


(…) Un paseo en torno a la mesa de una librería tiene el efecto de unas bolas de billar en movimiento: toda la información acumulada en la memoria se activa, un título trae el recuerdo de otro libro que alguien nos ha recomendado, un autor nos muestra su nueva novela y pensamos en lo mucho que nos decepcionó la anterior, una portada nos habla de una colección y evocamos la grata lectura de un número anterior de la misma, un editor nos propone un clásico y recordamos que siempre hemos preferido los autores de tal época o tal país… finalmente algo hará que nuestra atención se fije en un punto determinado y diremos: ¡Ya está!’.


SP Revista de Libros, número 0. pp. 4 – 6

SP Distribuciones

México, marzo de 2008


Sin palabras salvo por un único comentario: no cabe duda de que “Un posible decálogo” muestra la concepción que Antonio Ramírez tiene de su oficio, sus convicciones con respecto a éste y algunas de las claves del éxito de su empresa.