‘La cultura es una conversación. Pero escribir, leer, editar, imprimir, distribuir catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación, formas de animarla. Hasta se pudiera decir que publicar un libro es ponerlo en medio de una conversación, que organizar una editorial, una librería, una biblioteca, es organizar una conversación’.
Gabriel Zaid, en Los demasiados libros.
***
Todo empezó cuando a principios de 2007 me di cuenta de que desde hacía meses venía sintiendo la necesidad de tener un proyecto personal al cual dedicarle una parte de mi tiempo libre. Entonces trabajaba en Bestiario y en una de mis visitas rutinarias a La Central de Mallorca que tuvo lugar en los primeros días del año me encontré con que Seix Barral acababa de sacar una reedición de Prosas apátridas, de Julio Ramón Ribeyro. Yo llevaba varios años buscando Prosas apátridas, así que enseguida me compré un ejemplar y ese mismo día empecé a leerlo. En ese momento la lectura de Prosas apátridas no sólo me dio ánimo para emprender ese proyecto personal por el que necesitaba apostar, sino que también me ayudó a darle forma.
Cuanto a los pocos días tuve claro que quería hacer un blog relacionado con el mundo de la edición saqué de la biblioteca de la Universitat de Barcelona dos libros de memorias que hablaban acerca de la movida editorial barcelonesa de las últimas décadas y del boom latinoamericano, dos temas que por esos días me despertaban una curiosidad particular. Una buena parte de mis ratos de ocio de ese mes de enero los pasé leyendo Historia personal del boom, de José Donoso, y Confesiones de una editora poco mentirosa, de Esther Tusquets.
Aunque las ganas y la necesidad ya estaban ahí desde hacía unos meses, la lectura de estos tres libros me dio el impulso necesario para empezar [ el ojo fisgón ]. A partir de ese momento pasaría menos tiempo durmiendo o conversando con mis amigos y empezaría a dedicar un par de horas diarias a bloguear.

La recompensa de este trabajo ha sido enorme sobre todo en términos de aprendizaje acerca del sector del libro. Al abordar las tendencias del mercado editorial me han interesado una amplia variedad de temas: la concentración de la propiedad de la industria editorial; la evolución de la edición independiente; el proceso de construcción de un catálogo y los criterios que intervienen en él; la producción de cifras acerca del desempeño del sector editorial y la manera como éstas se manejan; el comercio del libro entre España y América Latina; el rol tanto de las organizaciones gremiales como de las asociaciones y redes en el sector del libro; la diversidad de la oferta editorial y la homogeneización de ésta en el canal mainstream; la doble dimensión del libro como bien cultural y de consumo; la prescripción y las instancias desde las que ésta se ejerce; las tendencias literarias, la literatura de género y los best sellers como fenómeno comercial, económico y cultural; el sistema de los premios literarios y su dinámica de funcionamiento; la circulación del libro; la traducción; el diseño editorial y la tipografía; la emergencia de lo digital, su irrupción en la cadena de valor del libro y el replanteamiento tanto de la estructura como de la dinámica de ésta; la aplicación de ciertas tecnologías a los oficios de la edición; la preservación de los contenidos digitales; la construcción de públicos, el fomento a la lectura y la formación de lectores; la conversación en entornos de generación Web 2.0 y el potencial de éstos como canal para el desarrollo de acciones de marketing; las prácticas lectoras y los cambios que éstas están sufriendo debido a la dimensión social de algunas tecnologías; el rol de las bibliotecas y de las librerías como prescriptoras y dinamizadoras culturales; la formación en los oficios de la edición; la reconversión hacia lo digital del sector del libro y los retos a los que en estos tiempos de cambio deben enfrentarse los diferentes actores que forman parte de él.
En estos cinco años he aprendido montones de cosas acerca de todos estos temas cruzando mis lecturas, las conversaciones que he tenido con profesionales del sector y la observación sobre el terreno. Esto se debe en gran parte a que afortunadamente mis intereses, las perspectivas desde las cuales los abordo y mis posiciones han ido cambiando con el transcurso del tiempo.
Gracias a [ el ojo fisgón ] durante estos cinco años he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas con las que he podido conversar sobre temas de interés común, trabajar, emprender proyectos conjuntamente y en algunos casos entablar una amistad. Se trata de personas a las que admiro, a las que estimo, de las que he aprendido muchísimo y a las que aprovecho para darles las gracias por todo lo que me han aportado.

Muchas cosas han pasado en estos cinco años —aparte de las que se me han venido a la cabeza de primerazo en relación con el ámbito español, mencionaré algunas que han sucedido en otros países por la relevancia que tienen debido a sus repercusiones a nivel global—: han aparecido en España decenas de pequeñas editoriales independientes nuevas —muchas de ellas de nicho— y varias de las que se habían creado antes de 2007 se han consolidado; ha empezado a desarrollarse el mercado de los contenidos digitales, que todavía se encuentra en estado embrionario y en el que aún hay mucho por explorar, por ensayar y por definir —quizás el hito que marca el inicio de este proceso sea el lanzamiento del Kindle y de la Amazon Kindle Store en noviembre de 2007—; Trama editorial lanzó la colección Tipos móviles, en la que publica títulos acerca del sector del libro que van en una línea afín a la del contenido de la revista Texturas; en diferentes momentos actores provenientes del sector de las telecomunicaciones y de la gran distribución han puesto en marcha tímidas y erráticas iniciativas de comercialización de e-books que no han tenido mayor éxito; el desempeño económico del sector se ha visto afectado por la crisis, que desde que empezó se ha agudizado año tras año —disminución de las ventas, aceleración de la rotación de los libros en el punto de venta, aumento de las devoluciones, recortes de personal y a menudo deterioro de las condiciones en las que se trabaja, cierre de editoriales y de librerías, etc.—; cerró la cadena de librerías Crisol; Planeta compró el 50% de Círculo de Lectores y Casa del libro adquirió la cadena de librerías Bertrand; Planeta, Random House Mondadori y Santillana montaron la plataforma de comercialización de e-books Libranda, a la que con el paso del tiempo se han venido sumando otras editoriales de menor tamaño; al margen de los grandes actores del sector han empezado a aparecer otras plataformas de comercialización de e-books —edi.cat, leqtor, librosinlibro, etc.— así como pequeñas editoriales nativas digitales —ver las anotaciones que José Antonio Millán y María José de Acuña han hecho al respecto—; Giangiacomo Feltrinelli Editore empezó el proceso de compra de Anagrama y luego adquirió cerca de la mitad de la cadena de librerías La Central; sobre todo en España y en menor medida en Latinoamérica han aparecido diferentes blogs que se ocupan de analizar la evolución del sector del libro desde distintas perspectivas —ver en la franja de la derecha el primer apartado de enlaces—; en Estados Unidos varios de los grupos editoriales pertenecientes al Big Six instauraron el agency model, en el que es el editor y no el comercializador el que establece el precio de venta al público de los e-books; tras anunciar su quiebra la cadena de librerías Borders emprendió el cierre de todas sus tiendas en Estados Unidos; en medio de su proceso de expansión internacional las grandes plataformas de comercialización de e-books empezaron a desembarcar en España—algunas como Amazon o iBookstore ya lo hicieron y otras deberían estar haciéndolo pronto—; cada vez son más las editoriales españolas de todos los tamaños y enfoques que han empezado a digitalizar su catálogo y a crear una oferta de e-books con una parte de éste; y tras suprimir la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, el nuevo gobierno del Partido Popular (PP) creó las direcciones generales tanto de Política e Industrias Culturales y del Libro como de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas.
Antes de terminar quisiera dejar dos preguntas abiertas:
1. ¿Cuáles creen ustedes que son tanto los acontecimientos que más han marcado la evolución del sector del libro como las transformaciones más importantes que éste ha sufrido durante estos cinco años?
2. ¿Cuáles son los retos a los que deberá enfrentarse el sector del libro durante los cinco años que vienen?
¿Qué dicen, se animan a compartir sus puntos de vista a partir de su perspectiva personal?

¡Dicho todo lo anterior, a seguir mientras duren el entusiasmo, la voluntad y la ilusión —que espero que sea por mucho tiempo—!