fil 2011 [ 2 ] / “libraria le ofrece herramientas prácticas a la industria editorial”: la labor de editor de tomás granados salinas antes del fondo de cultura económica (fce)
Durante nuestra visita a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de 2009, Margarita Valencia, Leroy Gutiérrez, Pablo Odell y yo tuvimos la oportunidad de sostener una rica conversación con Tomás Granados Salinas en el stand de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). En ese momento Tomás llevaba unos meses trabajando como coordinador editorial del Fondo de Cultura Económica de México (FCE) pero su historia como editor se remonta a la fundación y dirección de la editorial independiente Libraria, cuyas principales líneas de trabajo son las siguientes:
- la colección Libros sobre libros, ‘que ofrece a los profesionales del libro, bajo un solo sello y de manera sistemática, herramientas prácticas para la diaria ejecución de sus labores y reflexiones sobre los alcances y limitaciones de su quehacer’ —coeditada con el FCE—.
- la colección Gestión cultural, en la que se publican textos que abordan la relación entre la economía y la cultura —coeditada con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)—.
- el suplemento de crítica bibliográfica Hoja por hoja —que dejó de circular a principios de 2009, tras doce años de existencia—.
- el Directorio de la Industria Editorial Mexicana (DIEM).
- actividades de formación como el Seminario Internacional para Editores y Libreros.
De acuerdo con Tomás, lo que desde un principio definió la vocación de Libraria es la intención de ofrecerle herramientas prácticas a la industria editorial mexicana a través tanto de sus publicaciones como de la organización de actividades de formación para profesionales. Hoja por hoja y la colección Libros sobre libros fueron una respuesta al que Tomás considera que es uno de los grandes problemas de la industria editorial mexicana: la ausencia de publicaciones que susciten el debate y el intercambio de ideas en el interior del gremio.
Tomás fundó Libraria para publicar aquello que le habría gustado leer pero que no encontraba en la oferta editorial existente. La motivación que condujo a la creación de Hoja por hoja fue el hecho de que aunque ‘en México hay suplementos culturales, no había ninguno que sólo hablara de libros. Siempre el libro era como un apéndice y nuestra línea siempre fue claramente hablar de los libros y no del autor para contrarrestar la frivolización de los medios de comunicación’. El suplemento subsistió durante doce años pero al igual que muchas otras publicaciones tuvo que cerrar como consecuencia de la crisis económica.
La colección Libros sobre libros, por su parte, surgió después de que Tomás hizo una maestría en Edición que se abrió hace más de quince años en Guadalajara y que sólo tuvo dos generaciones. Esta experiencia puso en evidencia ’la falta de información y de textos reflexivos en español sobre edición. A partir de ahí maduró la idea de proponer contenidos con un carácter integral, acotado y técnico’. Tomás percibe en la industria editorial hispanohablante una fuerte reticencia frente a los contenidos prácticos y de reflexión sobre el sector, así como frente a la formación porque ‘se aprecia mucho la experiencia del viejo librero o distribuidor que ya sabe hacer su trabajo, que no siente la necesidad de sistematizar y que no cree que alguien pueda enseñarle algo. Hay una idea de que la experiencia es la que te enseña y de que no te queda otro camino que empezar desde abajo para que al cabo de muchísimos años puedas tener un conocimiento sólido de tu oficio. Hay una suerte de desdén hacia la formación “académica”‘.
En el catálogo de Libros sobre libros hay un interés particular por los libreros, que surge como una consecuencia de la fragilidad del tejido de la red de las librerías en México —y en muchos otros países—. Tomás anota que ‘si no hay librerías, los editores que subsisten la tienen muy difícil. Habría que poner más énfasis en que hubiera más librerías’.
Quisiera llamar la atención sobre dos aspectos de esta charla que tuvo lugar hace dos años pero cuyos planteamientos siguen vigentes: en primer lugar, la propuesta de que los editores iberoamericanos recurran a las coediciones y a la impresión bajo demanda para incentivar la publicación de sus autores en otros países de la región y, de esta manera, estimular el intercambio y ampliar el ámbito de circulación de lo que se publica en el mundo hispanohablante; y, en segundo lugar, la importancia que Tomás le ha dado en su trabajo como editor a la formación y al debate a través de las colecciones Libros sobre libros y Gestión cultural, de Hoja por hoja y de los eventos profesionales organizados por Libraria.
Afortunadamente el vacío de textos reflexivos sobre el sector editorial que Tomás detectó mientras hacía su maestría en Edición ahora lo llenan no sólo Libros sobre libros sino también la colección Tipos móviles y la revista Texturas, de Trama editorial.











