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Miércoles, septiembre 16, 2009 categorizado bajo 1, destacados, entorno digital, periodismo, web 2.0

el paradigma del cucharón

El sábado estuve charlando con Juan Pablo y con su amigo E., que se conocieron hace unos años mientras hacían un Master en Dirección de Empresas de Comunicación en el IDEC de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Durante la conversación estuvimos discutiendo acerca del beneficio que hoy en día le reporta a un profesional apuntarse a un Master, de la calidad de este tipo de cursos,  del momento de la vida en el que éstos pueden resultar más provechosos y del retorno de la inversión realizada.

 

En algún momento Juan y E. evocaron a un profesor suyo que decía que actualmente los periódicos se financian mediante lo que él llamaba “el paradigma del cucharón”, que consiste en la obtención de ingresos a partir de promociones en las que se ponen en venta todo tipo de bienes de consumo: colecciones de libros, CDs, DVDs, mecheros o carritos en miniatura por entregas, electrodomésticos, sábanas y, por supuesto, cucharones.

 

 

PROMOCIONES

 

Como E. trabaja en el área de producción de uno de los diarios más importantes de Barcelona, le pregunté si a partir de su experiencia él consideraba que el planteamiento de su profesor era acertado y sin dudarlo un segundo me dijo que sí. E. está convencido de que actualmente los diarios viven de la batería de cocina, de la colección de música clásica, de la cafetera, de la enciclopedia del cuerpo humano, del kit de cuchillos de acero inoxidable o de la biblioteca de las mejores obras de la literatura universal.

 

¿Querrá esto decir que el elemento al que inicialmente se recurrió como gancho para incrementar las ventas del periódico ha empezado a regir la intención de compra de su público y que para éste los contenidos han pasado a ser un aspecto secundario? 

 

Ante la disminución de la inversión en pauta publicitaria y el descenso significativo de las ventas, para la prensa escrita la búsqueda de otras fuentes de ingresos es fundamental. El cierre de importantes medios impresos, la reducción no sólo de las páginas de opinión sino también de las informativas, la disminución del volumen de contenidos propios y de la calidad de éstos, la desaparición de un número creciente de suplementos culturales y los recortes de personal ponen en evidencia que los periódicos no están pasando por su mejor momento.

 

Lo que vale la pena preguntarse es hasta qué punto la adopción de modelos de negocio y de estrategias comerciales nuevos por parte de los medios impresos implica una transformación profunda de su razón de ser, del foco de su actividad o de sus objetivos como empresa periodística.

 

PERIODICOS

 

Varias cosas están claras: en primer lugar, que el auge de Internet y de las plataformas Web de generación 2.0 tiene una relación directa y estrecha con la crisis de las empresas periodísticas aunque no es el único factor que la desencadena y la explica; en segundo lugar, tal y como admitió hace poco durante una conversación informal un directivo del periódico El Tiempo, que muchos medios todavía no saben qué camino tomar para hacerle frente a los cambios que vienen teniendo lugar desde hace varios años; y, por último, que para que los periódicos se adapten a este entorno que aún está en proceso de configuración es necesario que se tomen el trabajo tanto de entender los cambios que se están produciendo como de explorar, diseñar, implementar y poner a prueba estrategias que respondan a las nuevas realidades que éstos está generando.

 

En un entorno tan conservador y reacio al riesgo como el nuestro es altamente probable que en lugar de apostar ellos mismos por la búsqueda de nuevas líneas de acción, muchos medios se queden esperando a que otros definan una vía a seguir para luego adoptarla ellos también.

 

¿Hasta qué punto pueden trasladarse al ámbito de los medios de comunicación los planteamientos que hacen Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil en El nuevo paradigma del sector del libro y en su página Web? Vale la pena echarle un ojo a lo que dicen quienes están haciendo en el ámbito de los estudios sobre medios reflexiones similares a las que Francisco Javier y Manuel están planteando en el sector del libro.

Jueves, julio 9, 2009 categorizado bajo la rentrée littéraire, literatura francesa, obiei, sobreproducción

publicar menos para publicar mejor, según pierre assouline

Esta mañana en La république des livres apareció una interesante entrada titulada “Publier moins pour publier mieux” (“Publicar menos para publicar mejor”) en la que Pierre Assouline va directamente a cuestionar el volumen de novedades editoriales que aparecen cada año. El encabezado de su entrada es el mismo de cada año en esta misma época: cuántas novelas serán publicadas en la próxima rentrée littéraire, si se publican más o menos que en la del año pasado y poca cosa más.

Esta vez, sin embargo, Assouline va un paso más allá y plantea una reflexión que sugiere tímidamente que el volumen de lo que se publica incide sobre la calidad de la oferta editorial. Dice Assouline en su entrada de hoy:

‘¿El Centre National du Livre, que gestiona las ayudas y las subvenciones, no había señalado esto hace dos años bajo la batuta de su antiguo director Benoît Yvert, sugiriendo que ayudaría menos para ayudar mejor? Entonces por qué no publicar menos para publicar mejor, sólo que esta medida habría debido imponerse sin dudarlo hace ya mucho tiempo sin esperar a que la fórmula se convirtiera en un slogan’.




En síntesis, una selección más cuidadosa de lo que se publica debería traer como consecuencia una reducción de los títulos sin por ello afectar la diversidad de la oferta. Como tantas otras cuestiones, en El nuevo paradigma del sector del libro Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez formulan mejor que nadie el tema de la sobreproducción injustificada cuando dicen que ‘en la era del hiperconsumo triunfa la lógica de la sobreabundancia: asistimos a una dinámica acelerada donde la lógica del más convive con la del mejor; ambas se desarrollan simultáneamente. Esto supone que la incontinencia editorial en producir más y mejor conlleva una bulimia creciente de títulos impresos que pone a la industria al borde de una reconversión acelerada’. Y luego añaden que ‘a las grandes editoriales les interesa la sobreproducción, al menos en teoría, ya que aumenta las posibilidades de generar un superventas’.


Una reflexión interesante para el sector en su conjunto, ¿no?


Aunque los grandes grupos son en gran parte los responsables de esta situación, valdría la pena ampliar la reflexión a los pequeños y medianos editores porque el tema les concierne a todos independientemente de su tamaño. Desde ya anticipo que la reflexión que estamos planteando y las líneas de trabajo que estamos desarrollando en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) van en esta dirección.


Una última cosa: Assouline se refiere a la disminución del porcentaje de novedades de literatura francesa y al aumento de títulos provenientes del extranjero en la rentrée littéraire de 2009 —curiosamente, la literatura en castellano es una de las beneficiadas en esta tendencia:

’229 novelas [extranjeras] anunciadas, es decir una veintena más que el año pasado. Un incremento tan notable como la disminución de la de literatura francesa. Basta con mirar un poco más de cerca las listas de los libros de ficción más vendidos en Francia en un año para alegrarse de una cierta liberalización de la curiosidad, fenómeno que nos parece natural pero que no lo es, por ejemplo, en los Estados Unidos donde, por el contrario, se observa un verdadero proteccionismo de la mentalidad, más bien sufrido que elegido, habiendo los editores decidido hace mucho tiempo que ellos tenían allí todo y lo mejor y que, en consecuencia, sus lectores no necesitaban historias de ficción escritas en lenguas distintas del inglés’.


¿Es que ya ni siquiera los franceses se interesan por la literatura francesa?

Martes, junio 30, 2009 categorizado bajo concentración, editores independientes, grupos multimedia, obiei

¿por qué el interés por las editoriales independientes?

Desde que abrí [ el ojo fisgón ] en febrero de 2007 la edición independiente es uno de los temas que más me ha interesado y de los que me he ocupado de una manera más o menos reiterativa y sistemática. A menudo me he preguntado por qué este tema me interesa tanto y ahora que el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una realidad vuelvo a hacerlo una vez más.


La respuesta es simple: en primer lugar, porque de los grandes grupos editoriales ya se ha hablado demasiado bien sea porque pertenecen a estructuras que poseen sus propios medios de comunicación que actúan como órganos de difusión “de la casa” o bien porque tienen algún tipo de influencia sobre grandes medios ajenos a ellos. Como bien lo dice la “Declaración internacional de los editores independientes por la protección y la promoción de la bibliodiversidad”, estos grupos ‘poseen los recursos económicos, los medios de comunicación y mecanismos de difusión’. En fin, se trata de empresas que cuentan con todo un aparato de producción, distribución, difusión y promoción propio y que, por lo tanto, tienen como medio natural un circuito distinto de aquel en el que a mí me interesa posicionarme.




Y, en segundo lugar, porque las editoriales independientes parecen ser el espacio donde tiende a ser mayor la apuesta por sacar a la luz nuevos valores y por publicar títulos cuya alta calidad literaria no necesariamente garantiza su rentabilidad comercial. Creo que catálogos como el de Impedimenta, Marbot, Melusina, minúscula, Nórdica y otras jóvenes editoriales independientes que están haciendo propuestas muy interesante y arriesgadas serían impensables en el seno de un gran grupo.


Aunque claro, hay sellos literarios como Seix Barral, Lumen o Alfaguara que pertenecen a grandes grupos y que publican cosas de muy buena calidad. El problema es que desde hace varios años estos sellos vienen desdibujándose y lo hacen cada vez más porque en ellos conviven obras y autores de una calidad literaria muy dispar. En un sello mítico como Seix Barral, por ejemplo, hoy en día encontramos obras excelentes de figuras como Philip Roth, Carson McCullers, Julio Ramón Ribeyro, Octavio Paz o Don DeLillo al lado de saris rojos, pasiones indias, satanases,  estrategias de yo no sé qué y gárgolas. Es más clara la línea de sellos bastante buenos como Mondadori y Caballo de Troya, de Random House Mondadori.


Tampoco se trata de sugerir que los editores independientes necesariamente son los garantes de una cultura del todo ajena a los intereses comerciales o que una editorial independiente debe ser una asociación dedicada a hacer obras de caridad a favor de la preservación de los bienes culturales. Como dicen Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en El nuevo paradigma del sector del libro, ‘independencia no debería asociarse directamente a creatividad: “algunos editores económicamente independientes no son sólo tontos redomados sino también incompetentes notorios, que publican obras lamentables”’.


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Nota: la parte del fragmento citado de El nuevo paradigma del sector del libro que viene entrecomillada es a su vez una cita del libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, de Gilles Colleu, hecha por Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez. El fragmento de El nuevo paradigma del sector del libro está en la página 41 y la cita de Colleu incluida en él está en la página 105 de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (ver el comentario de Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez a esta entrada).

el impacto de la crisis en el sector del libro español, según manuel gil y francisco javier jiménez

Interesantísimo el análisis que plantean Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su blog Paradigma Libro sobre la manera como la crisis ha afectado hasta el momento y podría afectar próximamente a los distintos actores del sector del libro en España. Así empiezan los autores su entrada titulada “EN EL CORAZÓN DE LA CRISIS: El pinchazo de la burbuja editorial”:

‘Aunque sigue habiendo editores gurús que niegan la llegada de la crisis al sector del libro, si tienes la constancia de visitar y reunirte con libreros y jefes de compras, rápidamente deduces la evidencia de la irrupción de la crisis en el sector’.


El análisis está dividido en tres apartados: “Quién se ha resentido antes”, “Quien comienza a resentirse” y “Efectos generales sobre el sector”. Veamos el detallado y lúcido planteamiento de los autores:

Quién se ha resentido antes:

-Las cadenas y grandes superficies y las librerías con mucha venta institucional.

-Estas han sido las primeras en sufrir el impacto, esencialmente porque dependen del “tráfico” a tienda y de la compra por impulso.

-Las librerías con ventas institucionales, es decir, a bibliotecas, ministerios, facultades, bibliotecas publicas, etc… la morosidad administrativa a la hora de liquidar las compras les tiene en una situación desesperada.


Quien comienza a resentirse:


La librería tradicional.

A pesar de tener una clientela muy estable notan que esos clientes espacian más su visita a la tienda y su compra media es inferior, en número títulos y en volumen.


Efectos generales sobre el sector:


-Aumento de la profundidad de las devoluciones, esencialmente para liberar activos y reducir la financiación a terceros por parte de las librerías.

-Producto del aumento de las devoluciones se observa una disminución de la visibilidad de muchos títulos.

-Menor profundidad del fondo de catálogo en las tiendas.

-Implantaciones mucho más bajas y cautelosas.

-Compras más ajustadas.

-Compra media por cliente inferior en volumen y en el número de ejemplares.

-Menor visibilidad de títulos que no aseguren al menos una rotación potencial amplia.

-Liquidaciones menguantes de los distribuidores a los editores.

-Fuerte presión de las grandes cadenas sobre los editores para aumentar en algún punto el margen’.


De este análisis que parece basarse en un conocimiento cercano de la situación que examina me llama la atención que tiene en cuenta una cantidad de detalles lo suficientemente amplia para explicar sin simplificaciones los efectos que la crisis financiera mundial ha tenido hasta ahora y tendrá en un futuro próximo sobre el desarrollo de la actividad de distintos actores del sector editorial español.


Sería interesante saber qué pasa en otros países. En espacios como Book trade news from Book2book, the Literary Saloon o Publishers Lunch se referencian a diario varias noticias sobre reestructuraciones, reducciones de personal, cierres, disminuciones de beneficios, saldos negativos o fusiones y adquisiciones en imperios mediáticos, editoriales, publicaciones periódicas o cadenas de librerías de los Estados Unidos y el Reino Unido.

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