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Martes, noviembre 16, 2010 categorizado bajo destacados, librerías, libreros, prescripción

¿cuáles son las instancias de prescripción de libros y lectura?

En una entrada de La république des livres titulada “Qui sont les prescripteurs ?” (“¿Quiénes son los prescriptores?”) Pierre Assouline comentaba la semana pasada que la revista LivresHebdo había publicado recientemente ‘una encuesta entre 430 libreros, o más bien “puntos de venta”, acerca del “impacto de los medios de comunicación en las ventas de libros”‘. Los resultados del sondeo de LivresHebdo que cita Assouline son los siguientes:

Prensa escrita: Le Monde (18%), Presse TV (15%), Le Figaro (11%), L’Express (10%), diarios regionales  (8%), Le Nouvel Observateur (6%), Elle (5%), Le Point (4%), Libération (3%), Lire (3%), Femme actuelle (2%).

Televisión: La grande librairie / François Busnel (21%), ninguna emisión (11%), Le grand journal / Michel Denisot (7%), Vivement dimanche / Michel Drucker (4%), telediarios (3%), Télé-matin (3%), Journal de la santé (2%), On n’est pas couché / Laurent Ruquier (2%) y con un 1% se encuentran en desorden Un livre un jour, Café Picouly, Au Field de la nuit, Des mots de minuit

Radio: Ninguna emisión (29%), Le masque et la plume / Jérôme Garcin (20%), Cosmopolitaine / Paula Jacques (12%), La grande table (11%), L’heure du crime / Jacques Pradel (7%), A plus d’un titre (5%), Bienvenue chez Basse (3%), A livre ouvert (2%), Le livre du jour (2%), Nicolas Demorand (1%), Une vie, une œuvre (1%)’.

Antes de exponer estos resultados Assouline se pregunta ‘quién es prescriptor de libros y de lectura en un paisaje mediático tan atomizado’. Con respecto al paisaje mediático yo añadiría lo preocupante que resulta la excesiva concentración de la propiedad de los medios de comunicación, gracias a la cual en ocasiones hay grupos empresariales multimedia que simultáneamente tienen inversiones y/o intereses en productoras audiovisuales, distribuidoras cinematográficas, cadenas de radio y televisión, diarios y publicaciones periódicas, proveedores de acceso a Internet, portales en la Web, agencias de publicidad y canales de comercialización tipo grandes superficies que en la mayor parte de los casos operan tanto en el mundo analógico como en el ámbito online.

Tras presentar los resultados de la encuesta Assouline destaca el hecho de que la respuesta “ninguna emisión” se encuentre no sólo presente sino también muy bien posicionada en el caso tanto de la radio como de la televisión. A continuación Assouline anota que en la encuesta de LivresHebdo Internet parece ser considerado el pariente pobre de los medios y luego hace una observación importante con respecto al ámbito online: ‘la prescripción de libros pasa principalmente a través de los sitios de venta en línea (Amazon.fr, Evene.fr, Fnac.com). ¡Alabado sea el poder del referenciamiento!’.

En el caso de algunas tiendas online vale la pena tener en cuenta la importancia creciente de los sistemas de recomendaciones construidos a partir del cruce y de la explotación del contenido de las bases de datos en las que se consignan las palabras clave que utilizan los usuarios en sus búsquedas, el histórico de éstas, los comentarios dejados por los usuarios con respecto a los libros que han leído y las etiquetas utilizadas para describir los títulos que están a la venta. En fin, una buena parte de la prescripción en Internet se nutre no sólo del respaldo que da una marca sino también de una gestión adecuada tanto de la inteligencia colectiva de los usuarios como de los metadatos.

Los resultados de la encuesta de LivresHebdo y las anotaciones que hace Assouline al respecto me hacen preguntarme no sólo cuáles son las instancias de prescripción en nuestro medio, sino también en qué se basa su autoridad y cuál es el peso de cada una de ellas.

¿Qué capacidad de prescripción tienen las secciones y los suplementos culturales tanto de los diarios nacionales como de la prensa regional y local? ¿De qué manera contribuyen los comentarios sobre libros que se hacen en los programas de radio y televisión de diversa índole —literarios, culturales, informativos o de entretenimiento— primero a darle visibilidad a la oferta editorial y luego a orientar las decisiones de compra y de lectura del público? ¿Qué repercusión tiene sobre la visibilidad y las ventas  la aparición en prensa, radio, televisión o Internet de un comentario de unos de esos generadores de opinión —muchos de los cuales son escritores, profesores universitarios, traductores, periodistas o editores— que en ocasiones han conseguido construir un público de lectores habituales sobre el cual ejercen una cierta influencia?

¿De qué manera influye en la vida de un libro o de un autor su aparición en suplementos como Babelia, cultura/s, El Cultural o ABCD, en los diarios a los que estos pertenecen —sea las páginas culturales, de vida y sociedad, de política, de economía o de opinión—, de  publicaciones periódicas como Delibros, Qué leer y Revista de libros y de revistas bien sea culturales especializadas o bien comerciales de nicho? ¿En qué medida inciden los comentarios de figuras tan diversas como J. A. Masoliver Ródenas, Ignacio Echevarría, Manuel Rodríguez Rivero, Enrique Vila-Matas, Rodrigo Fresán, Javier Avilés, Antonio Jiménez Morato, Vicente Luis MoraEl Llibreter y muchos otros que como ellos comentan libros con una cierta regularidad a través de distintos medios propios y ajenos? ¿Hasta dónde los espacios sobre libros existentes en el ámbito online juegan un rol prescriptor y cuál es el alcance de éste? ¿Siguen tanto el sector editorial como el público en general dándoles un reconocimiento mayor a los medios tradicionales y a sus plataformas online que a los medios nativos digitales —revistas, periódicos, programas de radio, canales de vídeo y, por supuesto, blogs—?

Para terminar, no hay que olvidar el rol prescriptor que ejercen el editor y el librero como intermediarios imprescindibles de la cadena de valor: mientras que en el caso del editor algunas veces el prestigio de su marca y su propio nombre pueden ser un sello de garantía y al mismo tiempo un argumento de venta para aquellos lectores cuyos intereses son satisfechos por su catálogo, en el de los libreros se traduce en la manera como sus decisiones pueden llegar a incidir en la visibilidad que tiene un libro, en su posicionamiento ante el público, en la valoración que éste hace de él incluso antes de haberlo leído y, por lo tanto, en sus ventas y en el desarrollo de la conversación que se genera alrededor suyo.

Jueves, julio 9, 2009 categorizado bajo blogs, la rentrée littéraire, literatura francesa, obiei, sobreproducción

publicar menos para publicar mejor, según pierre assouline

Esta mañana en La république des livres apareció una interesante entrada titulada “Publier moins pour publier mieux” (“Publicar menos para publicar mejor”) en la que Pierre Assouline va directamente a cuestionar el volumen de novedades editoriales que aparecen cada año. El encabezado de su entrada es el mismo de cada año en esta misma época: cuántas novelas serán publicadas en la próxima rentrée littéraire, si se publican más o menos que en la del año pasado y poca cosa más.

Esta vez, sin embargo, Assouline va un paso más allá y plantea una reflexión que sugiere tímidamente que el volumen de lo que se publica incide sobre la calidad de la oferta editorial. Dice Assouline en su entrada de hoy:

‘¿El Centre National du Livre, que gestiona las ayudas y las subvenciones, no había señalado esto hace dos años bajo la batuta de su antiguo director Benoît Yvert, sugiriendo que ayudaría menos para ayudar mejor? Entonces por qué no publicar menos para publicar mejor, sólo que esta medida habría debido imponerse sin dudarlo hace ya mucho tiempo sin esperar a que la fórmula se convirtiera en un slogan’.




En síntesis, una selección más cuidadosa de lo que se publica debería traer como consecuencia una reducción de los títulos sin por ello afectar la diversidad de la oferta. Como tantas otras cuestiones, en El nuevo paradigma del sector del libro Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez formulan mejor que nadie el tema de la sobreproducción injustificada cuando dicen que ‘en la era del hiperconsumo triunfa la lógica de la sobreabundancia: asistimos a una dinámica acelerada donde la lógica del más convive con la del mejor; ambas se desarrollan simultáneamente. Esto supone que la incontinencia editorial en producir más y mejor conlleva una bulimia creciente de títulos impresos que pone a la industria al borde de una reconversión acelerada’. Y luego añaden que ‘a las grandes editoriales les interesa la sobreproducción, al menos en teoría, ya que aumenta las posibilidades de generar un superventas’.


Una reflexión interesante para el sector en su conjunto, ¿no?


Aunque los grandes grupos son en gran parte los responsables de esta situación, valdría la pena ampliar la reflexión a los pequeños y medianos editores porque el tema les concierne a todos independientemente de su tamaño. Desde ya anticipo que la reflexión que estamos planteando y las líneas de trabajo que estamos desarrollando en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) van en esta dirección.


Una última cosa: Assouline se refiere a la disminución del porcentaje de novedades de literatura francesa y al aumento de títulos provenientes del extranjero en la rentrée littéraire de 2009 —curiosamente, la literatura en castellano es una de las beneficiadas en esta tendencia:

’229 novelas [extranjeras] anunciadas, es decir una veintena más que el año pasado. Un incremento tan notable como la disminución de la de literatura francesa. Basta con mirar un poco más de cerca las listas de los libros de ficción más vendidos en Francia en un año para alegrarse de una cierta liberalización de la curiosidad, fenómeno que nos parece natural pero que no lo es, por ejemplo, en los Estados Unidos donde, por el contrario, se observa un verdadero proteccionismo de la mentalidad, más bien sufrido que elegido, habiendo los editores decidido hace mucho tiempo que ellos tenían allí todo y lo mejor y que, en consecuencia, sus lectores no necesitaban historias de ficción escritas en lenguas distintas del inglés’.


¿Es que ya ni siquiera los franceses se interesan por la literatura francesa?

Martes, octubre 28, 2008 categorizado bajo blogs, edición, industria editorial, la edición se reinventa, periodismo

así habló pierre assouline en el caixaforum de barcelona


El viernes pasado el periodista, escritor, crítico literario y blogger francés Pierre Assouline estuvo charlando con Sergio Vila-Sanjuán en las jornadas “La edición se reinventa”, que éste organizó y que se están realizando en el CaixaForum de Barcelona.


Vila-Sanjuán presentó a Assouline como el periodista cultural más importante de Europa y como aquello que todo periodista cultural quisiera llegar a ser. Hay un aspecto sobre la trayectoria de Assouline como periodista que vale la pena destacar: hace treinta años se inició en el oficio cubriendo asuntos internacionales y desde un principio empezó a escribir libros de investigación y de reportaje, por lo cual muy temprano tuvo la percepción de que la figura del editor se parecía a la del redactor en jefe que había conocido en los periódicos.

Assouline entró al ámbito del periodismo cultural tras conocer a Bernard Pivot, quien le propuso incorporarse al equipo de redacción de la revista Lire. Allí trabajó diez años bajo las órdenes de Pivot y luego durante diez más como director. Según Assouline, una vez dejó Lire cuando la revista cambió de propietarios se vio solo pero libre. Hasta entonces había una secretaria que se encargaba de gestionar su correo electrónico y ahora su nueva situación le permitía descubrir Internet.


A raíz de la fugaz colaboración de Assouline en la sección La lettre confidentielle del diario Le Monde, Jean-François Fogel le propuso escribir un blog en la página Web del diario y él aceptó sin saber muy bien en qué estaba metiéndose. Así nació el blog La république des livres.



Aunque en un principio el trato era que debía escribir dos veces a la semana —lunes por ser el primer día de ésta y jueves porque es cuando empiezan a circular las publicaciones literarias—, rápidamente Assouline cambió de política: escribiría en su blog permanentemente porque la abundancia de temas le suscitaba la necesidad de hacerlo pero también para fidelizar a sus lectores.


A pesar de la advertencia de que los internautas eran “especiales”, Assouline aceptó que éstos pudieran dejar comentarios en su blog. Entre la redacción de las entradas y la lectura de los comentarios que dejan sus lectores, Assouline le dedica alrededor de cinco horas diarias a La république des livres. Los comentarios ofensivos no tardarían en aparecer, por lo cual un robot busca palabras clave como árabe, judío o negacionista —que en Francia son una de las fuentes generadoras de esa polémica que pone en evidencia las fisuras sociales que hay allí y les envía alertas a un grupo de moderadores para que eliminen aquellas intervenciones que atenten contra la integridad física o moral de de algún individuo o colectivo.


¿Cuáles son las virtudes que Assouline, que es un periodista formado en la escuela de los medios tradicionales, les atribuye a los blogs?


- el presente y el futuro del periodismo y de la crítica literaria está en los blogs


- la prescripción literaria se hace cada vez más en Internet y viene no sólo de los bloggers, sino también de los internautas que participan haciendo sus propias recomendaciones


- la blogósfera está sufriendo un proceso de decantamiento, de manera que hay una tendencia a que aquellos blogs que no se hacen con profesionalismo desaparezcan


- para un periodista proveniente de los medios tradicionales un blog implica actuar con más prudencia para proteger la autoridad y la credibilidad que se ha conseguido construir, asumir más responsabilidad como autor, tener más libertad, no someterse a ningún tipo de autocensura, recibir en tiempo real la crítica de la audiencia y la necesidad de ejercer directamente un mayor control sobre la calidad de los contenidos


En la sesión de este jueves 30 de octubre estará Teresa Cremisi —directora de Flammarion—, presentada por Jorge Herralde —director de Anagrama—.

Miércoles, septiembre 17, 2008 categorizado bajo la rentrée littéraire, novedades editoriales

notas de la rentrée littéraire [ 8 ] / la rentrée según pierre assouline

Hace dos días el diario Le Monde invitó a sus lectores a chatear con el escritor, crítico, periodista y bloguero Pierre Assouline sobre la rentrée littéraire. Las respuestas de Assouline son clarísimas, nos ayudan a entender el fenómeno de la rentrée a quienes somos ajenos al ámbito francés y ponen en evidencia que este personaje es un representante oficial de esa entidad que podríamos llamar “la mentalidad francesa”.

Reproduzco las respuestas de Assouline a las dos primeras preguntas que le formularon los lectores de Le Monde:

Lingam: ¿Por qué los editores y los medios decidieron hacer de la rentrée littéraire un evento?


Pierre Assouline: Eso no sucedió así. Toda esta gente no se reunió un día diciendo: ‘mira, vamos a crear algo’. Es un fenómeno que se instaló progresivamente desde principios del siglo XX y que a partir de ahora se inscribe en las costumbres. Pero no ha habido una premeditación ni un plan concertado.


Malou: ¿Sacar 600 y algo nuevos títulos en el mes de septiembre no es suicida? ¿Para los libreros, que no tienen lugar para exponerlos; para los críticos, que no tienen tiempo de leerlos; para los autores, que venderán menos?


Pierre Assouline: Bajo toda lógica usted tiene razón. Pero no se imagine que al repartir estos 600 lanzamientos a lo largo del año estos libros ganarían una mejor visibilidad. La concentración de todos estos títulos en dos períodos del año (septiembre y enero) permite focalizar la atención en lugar de diluirla en doce meses. Quizás no sea el mejor sistema pero no hemos encontrado otro mejor. En los dos casos es injusto para la mayoría de los autores.


Dentro de un par de semanas publicaré la entrevista que le hice hace diez días a Pierre Assouline en la Bibliothèque Nationale de France (BnF).

Viernes, diciembre 21, 2007 categorizado bajo edición, editores independientes

la gran obra del editor independiente francés christian bourgois

Una de las primeras cosas que leo esta mañana es que el editor independiente francés Christian Bourgois acaba de morir. Lo leo en La république des livres, el blog de Pierre Assouline, que en su entrada “Un éditeur disparaît” dice lo siguiente:

‘Nunca fue un editor tan grande como cuando estuvo a la cabeza de una pequeña editorial. La suya. Aquella que llevaría su nombre y sus armas y que él manejaba de la mano con su mujer Dominique desde 1992. Christian Bourgois, quien acaba de morir en París a la edad de 74 años como consecuencia de un cáncer, era alguien en el mundo de la edición. Una figura, un señor, un personaje. Si por algo se imponía, era primero que todo por su catálogo: en él Salman Rushdie está junto a Antonio Tabucchi, Toni Morrison, William Burroughs, Richard Brautigan, Martin Amis, Allen Ginsberg, Ernst Jünger, Tolkien, Jim Harrison, Antonio Lobo Antunes, Fernando Pessoa, Gombrowicz, Borges, Ezra Pound y Arrabal entre otros. Con un afecto particular por Burroughs. Su obra, ese libro único del que él era el autor principal porque era el artesano exclusivo, era su catálogo. A pesar de algunos grandes descartes en el ámbito francés (Topor, Linda Lê, Georges Perec, Boris Vian), seguía siendo el descubridor por excelencia de la literatura extranjera en Francia. Era paradójico el hecho de que apenas practicara lenguas distintas del francés. ¿Su secreto? Sabía rodearse de amigos que eran excelentes lectores y traductores. Una red eficaz’.

Tras formarse como editor en Julliard, 10/18, Plon, Perrin y Presses de la Cité, Bourgois consiguió construir en su propia editorial un catálogo de primera categoría frente al cual no puedo sentir nada menos que una gran admiración y simpatía.