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Miércoles, Septiembre 21, 2011 categorizado bajo formación, formación de editores

entrevista a ana maría aragón, coordinadora del campo editorial (carrera de comunicación social, universidad javeriana) / “formamos profesionales con un perfil amplio que les abre perspectivas laborales a futuro”

El Campo Editorial que coordina Ana María Aragón es una de las áreas de concentración de la carrera de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. En esta entrevista Ana llama la atención sobre la importancia que tienen la construcción de un criterio, la adquisición de unos ciertos conocimientos relacionados tanto con las artes como con las humanidades y el desarrollo de algunas competencias prácticas durante el proceso de formación de los estudiantes. Ana expresa sus reservas con respecto al entusiasmo que en ocasiones despierta el uso de las tecnologías digitales en el sector del libro e insiste en que lo más importante son los contenidos y los criterios en los que se basa el proceso de toma de decisiones a la hora de gestionarlos.

 

Además de destacar tanto las ventajas como las limitaciones que tiene la formación de profesionales polivalentes y con un perfil amplio, Ana se refiere a la manera como algunos rasgos de la industria editorial colombiana están dificultando la inserción laboral de los egresados del Campo y su desarrollo profesional.

 

Con esta entrevista a Ana María Aragón retomamos el especial sobre formación de editores en el que venimos trabajando conjuntamente con Leroy Gutiérrez desde mediados de 2010.

 

Leroy Gutiérrez & Martín Gómez: ¿Cuál es el objetivo del Campo Editorial de la carrera de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana?

 

Ana María Aragón: El objetivo del Campo consiste en formar a los estudiantes como editores. Hacemos una formación en lo profesional que comprende tanto el uso de herramientas como todo lo que tiene que ver con la parte operativa del oficio editorial. También queremos hacer énfasis en la formación de un editor que reflexiona y que es crítico frente a los temas de la sociedad. Eso nos parece importantísimo.

 

En la formación no nos gusta hacer distinciones entre diferentes soportes porque creemos que lo editorial es independiente del soporte en el que se trabaje. El énfasis está en los contenidos aunque teniendo en cuenta el soporte. Ahora muchas universidades le dan un lugar especial a lo digital en sus maestrías y especializaciones, que es algo que no tiene sentido porque no podemos decir “editor-papel” o “editor-digital”.

 

L.G. & M.G.: ¿Qué tipos de conocimientos y herramientas adquieren los estudiantes en los cursos del Campo Editorial?

 

A.M.A.: Es muy importante hacer que el estudiante construya criterios y defina algunos aspectos fundamentales: por qué publicar algo o por qué no, a quién va a estar dirigido lo que publica y cómo va a comercializarlo. Es lo más importante y lo más difícil porque, ¿cómo logras que los estudiantes o las personas en general construyan un criterio? Se trata entonces de un trabajo a largo plazo que parte de la intención de lograr que los estudiantes lleguen a tener un criterio que les permita evaluar un contenido.

 

Ya en lo operativo, los estudiantes aprender a hacer corrección de estilo y aspectos básicos de la diagramación —equilibrio en la página, tipografía, teoría del color, etc—. Los estudiantes también alcanzan a aprender algo sobre impresión y gestión —cómo hacer un presupuesto y cómo funciona la comercialización—. Además, estudian lo relacionado con los derechos de autor y con la propiedad de las obras y aprenden a manejar las herramientas de edición tanto para papel como para pantalla.

 

Tratamos de dar un contexto en lo estético porque es necesario que los estudiantes vean que aunque el gusto importa, también hay que seguir algunos criterios. Hay clases en las que el estudiante aprende a ver lo que transmite una imagen y a construir una riqueza estética observando el arte, la literatura y el cine y viendo qué ha pasado con los nuevos medios. En esta pequeña formación les damos a los estudiantes un poco de todo lo que debe aprender y saber un editor.

 

También hay especialidades dependiendo de lo que el estudiante prefiera: hacer un libro de arte, editar un texto escolar, programación de juegos o animación digital. De acuerdo con sus capacidades los estudiantes pueden entrar a cualquiera de estos laboratorios, que son más especializados. Les presentamos el panorama, los roles y las partes del oficio. Pero para formar a un editor pasan años…

 

Ésta es una especie de introducción al quehacer editorial pero es cierto que nuestros estudiantes salen con unas competencias que los de otras carreras no tienen. Y esas competencias son herramientas importantes. Pero los contenidos y la calidad de éstos son aún más importantes.

 

 

L.G. & M.G.: ¿De qué manera los cursos del Campo Editorial contribuyen a reforzar aquellos aspectos de los oficios relacionados con la actividad editorial que los profesionales sólo pueden aprender mediante la práctica?

 

A.M.A.: Mediante algunas clases que son de laboratorio, cuya metodología consiste en reproducir lo que sucede en una editorial. Por ejemplo, hay un comité editorial y los estudiantes deciden por qué van a publicar algo, hacen la armada —aunque no sean diagramadores— y montan la pieza. La evaluación casi siempre se hace mediante un proyecto editorial que los estudiantes deben presentar y sustentar ante sus compañeros y profesores. Hay clases en las que en un primer momento se presentan dos proyectos para que los estudiantes decidan cuál de ellos van a desarrollar a lo largo del curso. Luego hacen una entrega final con jurados, que por lo general son externos. Lo importante es que los estudiantes aprendan a presentar un proyecto y a defenderlo con argumentos.

 

L.G. & M.G.: ¿Cómo definiría usted el perfil del profesional que necesita actualmente el sector editorial?

 

A.M.A.: Este profesional debe ser una persona muy curiosa, sensible, observadora y centrada en la realidad. Que al decidir hacer un proyecto sepa cómo va a hacerlo. Cuando alguien dice ‘voy a hacer una revista’ hay que preguntarle cómo va a hacerla y de qué manera va a financiarla. Por otro lado, es necesario que este profesional sepa mucho, que tenga una cultura amplia y que le gusten disciplinas relacionadas con el ámbito de la cultura como el cine, la literatura, la música, la fotografía, etc. También es importantísimo que conozca muy bien todo lo que tiene que ver con lo gráfico y con la imagen.

 

Debe ser un buen gestor y una persona que no sólo sepa trabajar con los demás y armar equipos de trabajo, sino que también tenga mucho olfato para saber lo que quiere y de quién va a rodearse.

 

L.G. & M.G.: ¿Cree usted que los cursos del Campo Editorial y las actividades paralelas que se proponen en él de manera complementaria están ofreciéndoles a los estudiantes los conocimientos necesarios para comprender las transformaciones que está sufriendo el sector editorial y enfrentarse profesionalmente al panorama que se está configurando gracias a éstas?

 

A.M.A.: Los estudiantes están al día con respecto a lo que está pasando en el campo de la tecnología. A mí me asusta un poco que se haga tanto énfasis en la tecnología porque ésta per se no produce los cambios ni hace las cosas. Estamos hablando en gran parte de dispositivos en los que va a haber contenidos. Hay que saber manejar los dispositivos y los programas de éstos, eso es importante. Pero lo más importante es saber qué contenidos hay que hacer para los diferentes dispositivos. Para la industria editorial la tecnología se convierte en un elemento de vértigo que genera unas grandes expectativas con respecto a todas las maravillas que podemos hacer, cuando en realidad entre el libro en papel y el libro digital no ha habido mayores cambios. Sólo ha cambiado el formato. El formato digital como tal para hacer un libro aún se encuentra en una fase de exploración. Y no se llamará libro, se llamará de otra manera. Me preocupa un poco que los estudiantes se queden pensando sólo en las maravillas que podemos hacer con la tecnología o en copiar todas las cosas que se están haciendo afuera, que es lo que casi siempre pasa.

 

En el Campo se hacen charlas sobre el oficio del editor a las que invitamos a gente que no necesariamente está tan metida de lleno en lo editorial. Invitamos, por ejemplo, a un fotógrafo que hace documentales porque su trabajo puede servir para el desarrollo de un proyecto. En la charla de mayo invitamos a un editor de música que ha impulsado el movimiento de la cumbia en Colombia. Tratamos de que nuestros estudiantes aprendan muchas cosas de manera que tengan un panorama muy amplio que no se limite sólo al trabajo de hacer libros en papel o en formato digital en una editorial. Queremos que el estudiante tenga un perfil muy amplio porque esto abre sus perspectivas laborales a futuro y le permitirá incluso pensar en abrir su propia empresa.

 

 

L.G. & M.G.: ¿Qué porcentaje de los estudiantes de la carrera de Comunicación Social entra al Campo?

 

A.M.A.: En este momento en la carrera hay 1.500 estudiantes, de los cuales el 10% entra al Campo. Uno se da cuenta también de que hay muchos estudiantes que terminan en el Campo pero que no tienen el perfil necesario para ser editores.

 

L.G. & M.G.: ¿Cree que los cursos del Campo Editorial y las actividades paralelas que se proponen en él de manera complementaria están ofreciéndoles a los estudiantes los conocimientos necesarios para desempeñar los nuevos oficios que están apareciendo gracias a la emergencia de lo digital?

 

A.M.A.: Definitivamente es importante estar al tanto de lo digital pero, como te dije antes, eso no lo es todo. Por ejemplo, ahora hay una clase en el Campo que se llama “Informática para la actividad editorial”. Este curso ha evolucionado mucho porque inicialmente la daba un egresado de la carrera de Comunicación Social que les explicaba a los estudiantes qué era un computador, cómo estaba hecho y de dónde había salido. Luego en otra clase abrían un computador, veían las piezas y los estudiantes aprendían más o menos a manejar Dreamweaver. Después pasamos a desarrollar proyectos que tenían que ver con lo digital y en los que los estudiantes terminaban armando páginas Web tras recibir la formación necesaria para ver la importancia de la arquitectura de la información, de la usabilidad del sitio, de la parte informática, de las bases de datos y del lenguaje digital.

 

Ahora la nueva profesora del curso va a ser una egresada del Campo que trabaja en la revista SoHo y que planea enseñarles a los estudiantes a editar video, a hacer animación y a redactar porque a ella en su trabajo le toca hacer todas estas cosas. Mientras más herramientas conozcan los estudiantes y más lenguajes manejen, mejor. Tienen que meterse en edición de sonido y de video, en fotografía, en programación y en temas como las redes sociales, la cantidad de tráfico que tiene una página Web, la analítica de las estadísticas de visitas, etc.

 

Actualmente las editoriales nacionales son pocas y no saben muy bien qué tienen qué hacer con todo lo relacionado con la tecnología, de manera que algunas veces los estudiantes vienen con muchas ideas novedosas pero la organización ya está hecha de determinada forma y es poco flexible. Los estudiantes terminan encasillándose en una rutina de trabajo y es difícil que les dejen proponer cosas nuevas o promover cambios. Entonces algunas personas muchas veces dicen que la universidad no está formando profesionales para las necesidades de estos tiempos cambiantes pero también hay que ver que la empresa tampoco está preparada para incorporar y asimilar los cambios, de manera que en lo digital se improvisa mucho y finalmente no se consigue suficiente visibilidad.

 

L.G. & M.G.: ¿Está el sector del libro en capacidad de absorber a los profesionales que se están formando en el Campo Editorial?

 

A.M.A.: Actualmente no hay suficiente oferta de trabajo. Pero como los estudiantes salen con tantos conocimientos, no necesariamente salen a trabajar en editoriales. Entran a trabajar en empresas de todo tipo donde hay publicaciones o en las que se necesita manejar la comunicación interna o externa porque al fin y al cabo siguen siendo comunicadores sociales.

 

L.G. & M.G.: ¿Se hace un seguimiento a la trayectoria profesional de los egresados de la carrera de Comunicación Social que han cursado el Campo Editorial?

 

A.M.A.: Como los egresados de la carrera que han pasado por el Campo no son muchos —hay alrededor de 230—, estoy más o menos al tanto de lo que están haciendo actualmente. En la página de Facebook del Campo está la mayoría de los estudiantes y de los egresados. Yo creería que un 70% de los egresados está trabajando en el sector de lo editorial. Hay pocos que tienen su propia empresa y la mayoría son empleados.

 

Estamos haciendo una base de datos de egresados en parte para ver qué tan pertinente es armar la maestría y si hay posibles interesados en continuar con ésta.

 

L.G. & M.G.: ¿Cuáles son las condiciones que favorecen y dificultan la inserción laboral de los egresados de la carrera de Comunicación Social que han cursado el Campo Editorial?

 

A.M.A.: Una condición que favorece la inserción laboral es el hecho de que los egresados tengan muchos conocimientos en diversas áreas —aunque algunas veces los ponen a hacer muchos trabajos por unos salarios muy bajos y, por lo tanto, hay un poco de explotación laboral—. Algo que no es bueno es que en ocasiones los egresados tienen muchos conocimientos pero muy superficiales. En sus trabajos los ponen a diseñar pero no son diseñadores y los hacen programar sin ser programadores. Y ahora con los programas de edición y de montaje de páginas Web todos se creen editores, diseñadores y gestores de contenido. Hace falta mucha más profesionalización y que lo editorial se haga con más cuidado y con menos improvisación.

 

En ocasiones los editores terminan siendo coordinadores editoriales que están supervisando una serie de procesos pero su intervención para mejorar el contenido no existe. Ciertos editores no contribuyen a mejorar el contenido para que éste llegue más fácilmente al receptor. A veces parece que los editores fueran los enemigos del libro. Y luego también hay que tener en cuenta que la gente cada vez lee menos.

 

L.G. & M.G.: ¿Existe la posibilidad de que en un futuro el Campo Editorial deje de formar parte de la carrera de Comunicación Social y se convierta en un posgrado?

 

A.M.A.: El Campo Editorial va a seguir formando parte del pregrado porque es financiado bien sea por otros campos de la carrera a los que entran más estudiantes o bien por estudiantes que toman materias nuestras pero que no van a salir como editores. Quisiéramos convertir la formación del Campo en una maestría porque creemos que una formación especializada en edición debe llevarse a cabo en cursos de posgrado.

 

Transcripción: Margarita María Pérez Barón

¿quién no necesita un editor?

Hace unas semanas en la revista Newsweek apareció un artículo titulado “Who Needs a Publisher?” (“¿Quién necesita un editor?”), que en el fondo sugiere que las editoriales se han vuelto prescindibles porque al publicar sus obras en las plataformas de autopublicación existentes hoy en día los autores pueden no sólo darlas a conocer sino también convertirlas en éxitos comerciales y ganar mucho dinero con ellas. El artículo empieza contando la historia de Boyd Morrison, quien mientras hacía un doctorado en Ingeniería empezó a escribir novelas. Cuenta el artículo que tras sufrir durante años el rechazo de varios agentes y editores, en marzo de 2009 Morrison publicó sus obras en la Kindle Store de Amazon y al cabo de unos meses estaba vendiendo 4000 libros mensuales. Pero el éxito de Morrison va mucho más allá: en mayo pasado la editorial Simon & Schuster publicó en tapa dura una de sus novelas autopublicadas.

A continuación el artículo cita a Bob Young, director ejecutivo de Lulu.com, quien dice que ‘la publicación y la distribución de libros en línea no será la vieja industria del libro trasladada a una nueva plataforma. Será una nueva industria dependiente no de best sellers sino de publicaciones de nicho’.

Luego el artículo menciona la diferencia entre el porcentaje de regalías que los editores tradicionales y las plataformas de autopublicación le dan al autor por la venta de sus libros: mientras que por la publicación de un libro de bolsillo un editor tradicional les da entre el 8% y el 9%, ‘en la mayoría de los acuerdos de autopublicación los autores reciben entre el 70% y el 80% de las regalías’.

Según el artículo, una de las claves del éxito de la autopublicación está en el precio de los libros: si un e-book autopublicado cuesta 2.99 dólares, el precio de un libro en tapa dura publicado por un editor ronda los 25 dólares.

De este artículo que a partir de un par de casos de éxito dibuja un panorama casi idílico me llama más la atención lo que omite que lo que dice. Por ningún lado hay información con respecto a las plataformas de autopublicación —cuántos autores son usuarios de ellas, cuánto dinero mueven éstas, el porcentaje de autores que logran ganar algo de dinero publicando sus libros allí, los diferentes rangos de cifras de ventas y el porcentaje de títulos y autores que abarca cada uno de ellos, etc.—, a las estrategias a las que han recurrido los autores que han conseguido un cierto éxito en ventas para dar a conocer y vender sus libros publicados en estas plataformas, a los recursos que han debido invertir para ponerlas en marcha, a la acogida que han tenido sus obras entre sus lectores o al punto de vista de algún sector de lo que podríamos llamar “la industria editorial tradicional”.

Presentados fuera de contexto, estos casos de éxito y estas cifras confunden y engañan más de lo que informan y aclaran. Este artículo de Newsweek pone en evidencia la falta de rigor de algunos medios generalistas tradicionales a la hora de abordar ciertos temas desde una perspectiva en la que se conjuguen un mínimo de contextualización, profundización y análisis.

Gracias a las transformaciones que se están produciendo debido a la emergencia de lo digital estamos frente a un escenario híbrido en el que el modelo de edición tradicional convivirá durante años con el de los contenidos digitales y en el que la supervivencia de las editoriales que vienen del mundo del papel seguramente dependerá de su capacidad no sólo de adaptarse a las nuevas condiciones de su entorno sino también de incidir en su configuración.

En 2001 Jason Epstein ya comentaba en La industria del libro que gracias a las tecnologías digitales muy pronto los autores podrían publicar, promocionar y vender sus libros sin la mediación de agentes literarios y editores.

Un argumento a favor de los planteamientos de Epstein y del artículo de Newsweek es la decisión de Seth Godin, quien el pasado 23 de agosto anunció en una entrada de su blog titulada “Moving on” que ‘Linchpin será mi último libro publicado de la manera tradicional’.

Así explica Godin su decisión en su entrada:

‘Mientras que el medio cambia los editores están a la defensiva …. Honestamente no puedo pensar en un solo editor de libros tradicional que en la última década haya liderado el desarrollo de una innovación de mercado o de marketing exitosa. La pregunta que siempre se hacen las empresas parece ser: “¿cómo va este cambio en el mercado a perjudicar nuestro negocio?” Para ser breve: no estoy seguro de que yo le sirva a mi público (es decir, a usted) preocupándome por cómo un nuevo enfoque va a ayudar o a perjudicar a Barnes & Noble (…)

He dado un gran rodeo para decir que mientras los métodos de difusión de las ideas y de relacionarse con las personas cambian sin cesar, yo no puedo pensar en una buena razón para estar a la defensiva. Han pasado años desde que me desperté en la mañana diciendo: “Necesito escribir un libro, me pregunto sobre qué debería ser”. En cambio, mi misión es averiguar quiénes componen su audiencia y llevarlos a donde quieran ir en el formato que funcione incluso si no se trata de un libro publicado de la manera tradicional’.

Yo no comparto del todo el entusiasmo de Epstein con respecto a la capacidad de los autores de hacerlo todo por sí mismos y matizaría sus afirmaciones porque la explosión de contenidos a la que estamos expuestos actualmente hace más necesaria que nunca la mediación prescriptora de editores, libreros y comentaristas de libros —sobre todo teniendo en cuenta que no cualquiera que escriba tiene ni el conocimiento tanto del marketing como del mundo digital ni mucho menos la capacidad de generación de opinión de Seth Godin—. Aunque en este momento sólo se me vienen a la cabeza un par de casos de éxito cercanos en el campo de la autopublicación, cada vez conozco más autores que apuestan por jugar un rol activo en la promoción de sus libros publicados por editores tradicionales.

En una entrevista publicada recientemente en Sobre edición la editora argentina Julieta Lionetti se refiere justamente a la importancia creciente que tiene para los autores disponer de una red y de una plataforma de visibilidad propias. Al respecto dice Lionetti:

‘Ahora los editores tradicionales les exigen con mayor frecuencia a sus autores que aporten una plataforma mediática. Si un autor no tiene plataforma, es muy probable que nunca sea publicado por un editor respetable’.

Visto el impacto de los cambios que estamos viviendo actualmente gracias a la emergencia de lo digital, no descarto que en algún momento el escenario sin la mediación de agentes y editores al que se viene refiriendo Epstein desde 2001 deje de ser algo probable y se convierta en una realidad incontrovertible.

Sin embargo, creo que para conseguir que sus libros se vean, se vendan y se lean hoy en día los autores siguen necesitando en una medida importante una serie de recursos que los editores ponen a su disposición: su know how con respecto a su oficio, su conocimiento del mercado, el aparato de su estructura organizacional, el apoyo de su red y el respaldo de su marca —lo cual no es poca cosa—.

entrevista a miriam goldfeder, coordinadora de la universidade do livro / “la industria editorial requiere profesionales polivalentes que dialoguen con los más diversos sectores”

Miriam Goldfeder coordina desde 2002 la Universidade do Livro, la dependencia de formación de la Fundação Editora da UNESP (Universidade Estadual Paulista) que lleva once años formando a los profesionales de la industria editorial brasileña y por cuyos cursos ya han pasado más de 11.000 alumnos con los bagajes más diversos que buscan responder a la creciente exigencia de mano de obra especializada por parte de ésta.

 

La Universidade do Livro busca sistematizar su saber hacer editorial, por lo cual el 90% de sus profesores son profesionales en ejercicio y una parte importante de sus cursos está dedicada tanto a la formalización como a la transmisión de un saber práctico. En este momento la Universidade do Livro está diseñando un programa de maestría justamente para satisfacer la necesidad de formación profesional que tanto la industria como quienes trabajan para ella vienen manifestando de manera creciente desde hace años.

 

Goldfeder describe en detalle los conocimientos y las destrezas que deben tener algunos de los profesionales del sector editorial y considera que es necesario que éstos se formen en las más diversas áreas porque su formación académica y cultural es fundamental para armar buenos equipos de trabajo en las editoriales, lo cual pone en evidencia el valor estratégico del vínculo existente entre la UNESP y la Universidade do Livro. Para fortalecer la formación de sus estudiantes la Universidade do Livro está programando cursos y charlas relacionados con la evolución de temas que actualmente tienen un interés crítico para el sector editorial como la emergencia de lo digital, la gestión de derechos, la promoción y el marketing o la reforma de la ortografía de la lengua portuguesa.

 

A pesar de que trabaja con el apoyo de la UNESP y de que sus dependencias pertenecen a ésta, la Fundação Editora da UNESP tiene autonomía financiera a la hora de poner en funcionamiento sus distintas actividades: la editorial, la librería y la Universidade do Livro.

 

 

Leroy Gutiérrez & Martín Gómez: ¿Qué motivó a la Fundação Editora da UNESP a crear la Universidade do Livro? ¿Por qué no ofrecer una licenciatura o una maestría?

 

Miriam Goldfeder: La Fundação Editora da UNESP tiene como actividad central la editorial UNESP, una casa editorial universitaria que es una referencia en las áreas académicas y cultural y que siempre sintió la responsabilidad de transmitir y enseñar el know-how adquirido a lo largo de los años.

 

Este saber hacer editorial nunca había sido sistematizado y en Brasil (al igual que en muchas otras partes del mundo) la gran mayoría de las editoriales trabajaba con un método de ensayo, acierto y error sin racionalizar las actividades, sin hacerlas más productivas y, por tanto, más profesionales. Paralelamente, a lo largo de los años el mercado editorial se profesionalizó (sobre todo a partir de 1980) y necesitaba de mano de obra más especializada. Por otro lado, la llegada de los grandes grupos internacionales a Brasil también provocó una demanda de mano de obra calificada y lista para ejercer sus funciones.

 

Nuestra editorial previó esta necesidad y se adelantó, inicialmente asociada con la Câmara Brasileira do Livro de São Paulo (organización gremial que reúne a las principales editoriales del país) y luego siguiendo sus actividades de forma autónoma. Así, nuestra función siempre consistió en preparar a los profesionales para el oficio editorial y para la industria del libro.

 

La certeza de que ocupamos un espacio necesario en el mundo editorial viene dada por el hecho de estar cumpliendo once años de funcionamiento ininterrumpido, con más de 11.000 alumnos inscritos en nuestros cursos.

 

L.G. & M.G.: ¿Cuáles son las necesidades de formación que suelen tener los estudiantes de la Universidade do Livro?

 

M.G.: Estas necesidades dependen, es lógico, del lugar que estos estudiantes ocupen o pretendan ocupar en la cadena o red editorial. Por ejemplo, en áreas como lenguas (nacional o extranjeras), diseño gráfico, derechos de autor, divulgación, comercialización, finanzas, gestión de proyectos, gestión de negocios, producción gráfica, mercadeo, etc. Esto no impide (y cada vez más la industria editorial así lo exige) que las personas se formen en las más diversas áreas (tenemos el ejemplo de los diseñadores haciendo cursos de corrección y viceversa) e incluso amplíen sus conocimientos, aunque no necesariamente se trate de herramientas que utilicen directamente en el trabajo cotidiano.

 

Cada vez más notamos que la cadena o la red editorial exige profesionales polivalentes que dialoguen con los más diversos sectores y que, sobre todo, sean capaces de entender las razones que mueven las diversas áreas del proceso: editorial, producción, gráfica y preparación de originales, corrección de textos, comercial y financiera, etc. Las necesidades de formación son, por tanto, las más diversas posibles.

 

Y no podemos dejar de hablar de la formación académica y cultural, base imprescindible para la constitución de un buen equipo editorial. Para ello estamos proyectando nuestra maestría, la cual tendrá una estructura orientada a la adquisición de conocimientos profundos tanto de la lengua portuguesa como de la literatura y la cultura brasileñas, cursos que serán ofrecidos por los profesores de la UNESP.

 

 

L.G. & M.G.En términos generales, ¿cuál es el bagaje educativo y profesional de los estudiantes de la Universidade do Livro?

 

M.G.: Éste varía. Nuestros estudiantes tienen las más diversas formaciones: letras, producción editorial, publicidad y mercadeo o arquitectura y diseño. Algunos son profesores, bibliotecarios, abogados, administradores de empresa, periodistas, sociólogos, historiadores y de carreras de humanidades en general. Otros son biólogos, físicos, ingenieros y matemáticos ya que en su proceso de edición las editoriales educativas y las técnico-científicas necesitan personas especializadas.

 

L.G. & M.G.¿Cómo se identifican las áreas del sector del libro en las que existe una necesidad de formación?

 

M.G.: Gracias a nuestra presencia de más de treinta años en el mundo editorial, a la información constante que hay sobre el sector editorial (incluido el mercado de trabajo) o a la que se encuentra en la prensa general y en la especializada y, por qué no decirlo, también un poco al feeling que tenemos para detectar las oportunidades y amenazas.

 

L.G. & M.G.A la hora de crear una oferta de cursos de formación, ¿cuáles son los criterios a partir de los cuales se definen las áreas y los temas que se abordarán en dichos cursos?

 

M.G.: Nuestro contacto constante con el medio editorial permite que conozcamos sus necesidades. También hay una demanda directa a través de Internet. Por ejemplo, como conocemos las dudas existentes en torno al libro digital ofrecemos una charla al respecto a la cual asisten 150 personas. Ahí tenemos un termómetro para incluir este tema en varios cursos: mercadeo, promoción, producción gráfica y editorial, etc. Otro ejemplo: hace dos años se inició la implementación de la reforma de la ortografía de la lengua portuguesa y nosotros, evidentemente, nos adelantamos ofreciendo más de diez cursos sobre este tema con una asistencia de más de 500 alumnos.

 

L.G. & M.G.¿Cómo se articula la labor educativa de la UNESP con el quehacer editorial de la Fundação Editora da UNESP a la hora de diseñar e impartir los cursos de formación?

 

M.G.: Para entender nuestras actividades y su relación con la universidad se debe saber que somos una fundación que trabaja con todo el apoyo de la UNESP y que nuestras dependencias pertenecen a ésta pero que tenemos como misión existir con autonomía financiera, tanto la editorial como la Universidade do Livro y las demás acciones como nuestra librería. Contamos también con el apoyo académico necesario, así como con la credibilidad intelectual de la UNESP como nuestro soporte intelectual.

 

Sin embargo, por tratarse de cursos de profesionalización la mayoría de nuestros profesores no pertenecen a la plantilla de la universidad aunque tenemos algunos cursos dirigidos por nombres importantes ligados a ésta. En este sentido no nos corresponde crear una licenciatura y, más bien, nos encontramos creando una maestría. Vale la pena decir que también ofrecemos cursos de extensión con diplomas otorgados por el Decanato de Extensión y Posgrados.

 

 

L.G. & M.G.¿De qué manera la Universidade do Livro contribuye a reforzar aquellos aspectos de los oficios relacionados con la actividad editorial que los profesionales aparentemente sólo pueden aprender mediante la práctica?

 

M.G.: Lo primero es que el 90% de nuestros profesores son profesionales en ejercicio. Es por esto que a pesar de transmitir un saber teórico una gran parte de los cursos está dedicada a la sistematización de un saber práctico, lo cual nos asegura que el contenido transmitido está directamente relacionado con el quehacer diario de nuestros estudiantes. Eso puede ser constatado durante las clases en las que los alumnos opinan sobre el contenido de una forma casi familiar, haciendo preguntas que nos aseguran que estamos contribuyendo efectivamente bien sea a la reflexión sobre el trabajo o bien al mejor desempeño de las actividades cotidianas.

 

El éxito de nuestras actividades y el hecho de que la mayoría de las editoriales del país desde hace más de diez años envíen a sus empleados a realizar nuestros cursos comprueban la eficacia de la propuesta. Hoy podemos decir, sin falsa modestia, que somos una referencia nacional en el área de formación continua del medio editorial.

 

L.G. & M.G.¿Cómo definiría usted el perfil del profesional que necesita actualmente el sector editorial brasileño? ¿Cuáles son los conocimientos y destrezas fundamentales que debe tener alguien que aspire a insertarse en la industria editorial brasileña?

 

M.G.: El perfil brasileño no debe diferir del perfil internacional, ya que las grandes multinacionales del libro están presentes en nuestro mercado.

 

En cuanto a las destrezas y conocimientos, yo diría que el nivel de exigencia aumentó bastante y es por esto que cada vez más los profesionales buscan la cualificación, la renovación y la multiplicación de habilidades y competencias.

 

En cuanto a los conocimientos y a las destrezas que debe tener un profesional, yo diría que eso dependerá de su posición en el mercado.

 

Del editor se exige una sólida formación intelectual y cultural, el conocimiento de lenguas extranjeras, una buena inserción en el medio intelectual (académico o no), una red amplia de contactos en todos los niveles (autores, traductores, profesores, diseñadores, impresores), conocimiento del mercado y de la competencia, una capacidad de encontrar títulos, etc.

 

Del publisher una visión empresarial que le permita ver el libro como negocio y que tenga una apertura intelectual para escuchar a su editor, un conocimiento del mercado y de los competidores, una capacidad de detectar nichos así como de encontrar autores y títulos, etc.

 

Del asistente y productor que tengan una gran capacidad de organización y una red de contactos profesionales que les permitan trabajar con agilidad para encontrar rápidamente al profesional que necesitan. Además, que posean no sólo una formación en lengua portuguesa y en lenguas extranjeras, sino también una visión estética compatible con el proyecto visual de la editorial que le permita producir libros con un criterio de calidad. También que exhiban capacidad de liderazgo en relación con el trabajo en equipo y que puedan obtener respuestas de sus proveedores. Y de los correctores, diseñadores y traductores, que conozcan bien su oficio.

 

De los profesionales del sector comercial y de mercadeo, que sepan detectar oportunidades, visualizar nuevos negocios, analizar a sus competidores, trabajar con los sectores de distribución y logística, negociar precios y condiciones de pago, etc.

 

L.G. & M.G.¿Qué relación tiene la industria del libro brasileña con la Universidade do Livro?

 

M.G.: Una relación de confianza, esperamos, para depositar en nosotros la tarea de formación, actualización y ampliación de los conocimientos de sus profesionales.

 

L.G. & M.G.¿Se hace un seguimiento a la trayectoria profesional de los egresados de los cursos de la Universidade do Livro?

 

M.G.: En la medida de las posibilidades pero de forma empírica: por los contactos entre los alumnos, por los estudiantes que regresan a hacer cursos y por las noticias del medio editorial. Pero no hay una aplicación de criterios ni científicos ni estadísticos.

 

L.G. & M.G.¿Cree que la Universidade do Livro está ofreciéndole a los estudiantes los conocimientos necesarios para desempeñar los nuevos oficios que están apareciendo gracias a la emergencia de lo digital?

 

M.G.: Por supuesto, en este momento toda la atención se centra en el futuro del libro y, entre otras cosas, en el libro digital. Estamos trayendo invitados extranjeros, nuestro equipo está participando en congresos internacionales y estamos tratando los temas en diversos cursos: derechos de autor, mercadeo, promoción, producción editorial, producción gráfica, diseño, etc. Y esperamos seguir y, de ser posible, prever todas las tendencias de este mercado para estar a la vanguardia y atender todas las necesidades que vayan surgiendo.

 

Versión al español: Leroy Gutiérrez

entrevista a joaquín rodríguez, director del máster en edición de la universidad de salamanca / “buscamos formar a editores sin formación previa pero con vocación”

En esta segunda entrega del especial sobre formación de editores en el que venimos trabajando conjuntamente en Sobre Edición[ el ojo fisgón ] hemos sostenido una rica conversación a tres bandas con Joaquín Rodríguez, quien es el director del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca —que en 2010 está cumpliendo once años—.

 

 

En esta entrevista Joaquín nos explica la forma como la aplicación de la metodología learning by doing en el máster permite que la formación siga un hilo conductor en el que desde el principio los estudiantes adquieren un corpus de conocimientos teóricos al mismo tiempo que desarrollan una serie de destrezas prácticas, de manera que puedan poner en marcha sus proyectos editoriales exitosamente. Entre los aspectos claves del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca se destacan los vínculos institucionales que tiene éste tanto con una buena cantidad de editoriales como con distintas organizaciones del sector, que además de avalar la formación favorecen la inserción laboral de sus estudiantes.

 

Con respecto al mercado de trabajo del sector editorial español Joaquín hace dos observaciones importantes: en primer lugar, que la manera como en ocasiones se establecen las relaciones de trabajo y la remuneración de ciertos oficios ponen en evidencia que la oferta laboral que genera el sector en su conjunto es escasa y de baja calidad; y, en segundo lugar, que esta oferta laboral es bastante opaca debido a que suele circular por canales que al no ser públicos resultan poco transparentes.

 

Joaquín también hace un énfasis particular en la importancia que tiene la realización de seminarios, ciclos de conferencias, encuentros con profesionales y talleres específicos sobre temas de interés que no alcanzan a abordarse en el programa del curso y que sirven para complementar la formación de los estudiantes.

 

Por otro lado, Joaquín llama la atención sobre la manera como la presencia de estudiantes latinoamericanos en el máster enriquece el proceso de formación, hace un balance bastante positivo de la realización del Máster Executive en Dirección Editorial en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y se refiere al proyecto de formar una red de universidades en toda América para replicar esta experiencia en la que se genera una doble titulación.

 

En no pocas ocasiones aquí mismo he comentado anteriormente algunas de las reflexiones que Joaquín plantea en el blog Los futuros del libro, en sus charlas o en sus libros sobre la manera como la llegada inminente de lo digital al mundo de la edición está modificando la cadena de valor editorial y repercutiendo sobre nuestras competencias cognitivas y lectoras. Esta vez será él mismo quien haga directamente una serie de planteamientos con respecto a la formación de editores y a su experiencia en este proceso.

 

Leroy Gutiérrez & Martín Gómez: ¿Cuál es el objetivo del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

 

Joaquín Rodríguez: El objetivo es formar a editores, sin formación previa pero con vocación, para que sean capaces de montar su propio proyecto editorial con la mayor garantía de éxito. Para conseguirlo se utiliza un método de aprendizaje que tiene que ver con el aprender haciendo. Es decir, en cada uno de los módulos del máster se plantea un problema, una serie de cuestiones, y se dan los conocimientos y las herramientas para que cada grupo de trabajo, cada editorial, las resuelva como le parezca más adecuado. Es un método más o menos clásico de learning by doing. Entonces, cada uno de los módulos va ensamblándose con el siguiente de manera que desde el momento que se entra en el máster se va generando un proyecto. Cuando el curso ha concluido lo que encuentran los editores es que han conseguido ensamblar un proyecto editorial completo e imprimir sus libros, dar de alta su editorial y, bueno, plantear y desarrollar un modelo de negocio.

 

L.G. & M.G.: Cuando habla de que se utiliza la estrategia de learning by doing, ¿eso quiere decir que es cierto que no hay una suerte de cuerpo teórico que enseñarles a los aspirantes a editor?

 

J.R.: Sí lo hay. Lo que pasa es que el cuerpo teórico no se disocia del desarrollo del proyecto. Hay muchos cursos de máster de diversos tipos donde existe una disociación demasiado marcada entre el contenido teórico que se imparte y el proyecto o los objetivos que se persiguen.

 

Desde el principio lo que intentamos hacer es que los alumnos se encuentren con que se les ha asignado un grupo de cinco personas con quienes van a formar una editorial, que vayan al registro mercantil y den de alta su editorial. Entonces asumen una personalidad jurídica propia, se dan un nombre y tienen que desarrollar un plan de negocio y un plan editorial, para lo cual cada uno de los módulos que va teniendo lugar a lo largo del año va planteando un problema: ¿qué quiero editar?, ¿qué catálogo quiero desarrollar?, ¿qué espacio quiero ocupar ahora mismo en el campo editorial?, ¿qué están haciendo los demás y qué puedo aportar yo de original?

 

Como eso es lo que comprendemos como un problema, tenemos que proporcionar una serie de recursos teóricos y prácticos para que cada grupo sea capaz de tomar decisiones cualificadas de manera autónoma. El contenido no está disociado del propósito final sino que los grupos de trabajo tienen que utilizarlo a la fuerza para tomar una serie de decisiones bien fundamentadas. En ese proceso de decisión siempre les acompaña tanto el profesor como un tutor que, a lo largo de todo el año y de manera obligatoria todas las semanas, hace un seguimiento del desarrollo del proyecto.

 

Es por eso que desde el primer día no es que haya una parte teórica y una parte práctica o unos meses dedicados a la asistencia a clase y otros meses destinados al desarrollo del proyecto, sino que todo está formado como una misma cosa.

 

 

L.G. & M.G.: En términos generales, ¿cuál es el bagaje educativo y profesional de los estudiantes del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

 

J.R.: La mayoría de los estudiantes que entran al máster son recién licenciados. Este máster no presupone que haya ningún conocimiento previo. No es realmente un máster executive y en principio no está pensado para gente que tenga una experiencia dilatada sino más bien para quien no tiene ninguna experiencia previa y quiera bien sea desarrollar su propio proyecto editorial o bien conocer todas las competencias y pericias del oficio para poder desempeñarlas después en cualquier puesto que se le asigne en una editorial comercial.

 

Nuestros estudiantes suelen tener un perfil sociológico mayoritariamente universitario y femenino, y provienen de Filología o disciplinas de Humanidades que van desde la Historia hasta la Sociología y el Derecho.

 

L.G. & M.G.: ¿Qué tipos de conocimientos y herramientas adquieren los estudiantes en el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

 

J.R.: Hay como tres bloques fundamentales que se reparten en cuatrimestres lógicos más que cronológicos. El primer cuatrimestre está dedicado al desarrollo de la idea del proyecto. Es decir, es el momento en el que se desarrollan el plan de negocio y el plan editorial con todo lo que eso comprende. Dentro de ese módulo hay muchas secciones diferentes que, además del plan de negocio y el plan editorial, comprenden apartados como el de propiedad intelectual, el de economía editorial y todos aquellos que contribuyan de una u otra forma a que los alumnos puedan fundamentar el desarrollo de sus ideas.

 

El siguiente cuatrimestre es el de la formalización o materialización de las ideas. Los alumnos tienen que diseñar la imagen corporativa de su sello editorial: no sólo las cubiertas de sus libros sino también el logo, los catálogos, las colecciones y cualquier elemento que forme parte de esa imagen corporativa. Los alumnos también deben desarrollar el módulo de producción en el que deciden si los contenidos que se van a distribuir van a adquirir uno u otro formato. Por ejemplo, si se van a imprimir digitalmente, si van a imprimirse en papel, si van a ser descargables en cualquier formato a través de la Web o si van a poder leerse en dispositivos digitales o no. Ellos tienen que generar no solo las maquetas sino también los formatos de salida de esos contenidos que están produciendo.

 

Y una vez que termina ese cuatrimestre nos queda el tercero que tiene que ver con la comunicación, la distribución y la comercialización de esas ideas que se han materializado: es necesario dar cuerpo a ese modelo de negocio y montar un plan de marketing y comunicación. Dentro de ese cuatrimestre hay materias como marketing, comunicación, distribución, comercialización, modelos de negocio digitales, etc.

 

Todo esto podéis verlo en www.masterenedicion.es, donde hay una relación de los distintos módulos que tradicionalmente componen estos tres cuatrimestres.

 

 

L.G. & M.G.: ¿De qué manera el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca contribuye a reforzar aquellos aspectos de los oficios relacionados con la actividad editorial que los profesionales sólo pueden aprender mediante la práctica?

 

J.R.: Si bien el perfil mayoritario de nuestros alumnos es el de un recién licenciado que busca una formación específica y una salida laboral, también es verdad que hay al menos un 15% o un 20% de personas que tienen conocimientos previos y que están trabajando en editoriales en distintas posiciones. El máster aporta una visión global y comprensiva de todo el proceso editorial que, como bien sabéis, muchas veces ninguno de nosotros hemos tenido la oportunidad de adquirir porque cuando empiezas a trabajar en editoriales ocupas un puesto y comienzas a aprender de una manera muy compartimentada, de manera que sólo con el paso del tiempo adquieres esos conocimientos más o menos globales. Como aquí estás obligado a aprender haciendo las cosas, cualquier persona que a pesar de estar trabajando no tenga esa visión global tiene la oportunidad al menos una vez en la vida de poner en práctica obligatoriamente todos esos conocimientos para desarrollar su propio plan y su propio catálogo.

 

Ahora mismo tenemos contabilizadas al menos quince editoriales que han surgido del Máster en Edición, entre las cuales se encuentran las de dos exalumnos del curso que han ganado los dos últimos premios nacionales de edición. Lo que quiero decir es que la formación del máster contribuye al desarrollo de ese espíritu del emprendedor que es capaz de buscarse un sitio en este ecosistema editorial. Aunque luego también tenemos alumnos que se han incorporado a sellos editoriales. Por ejemplo, el director editorial de Akal o las directoras de comunicación tanto de Taschen como de Prisa salieron del máster. En fin, tenemos un montón de exalumnos que ahora mismo están ocupando puestos ejecutivos en distintas editoriales.

 

 

L.G. & M.G.: ¿Cómo definiría usted el perfil del profesional que necesita actualmente el sector editorial?

 

J.R.: Yo creo que ahora lo que necesitamos todos es gente capaz de pensar una cadena de valor completamente nueva. Es decir, de profesionales que puedan pensar una verdadera reingeniería de toda la cadena de valor editorial y aportar nuevas ideas sobre los métodos, las modalidades y las maneras de comunicar, de comercializar y de distribuir los contenidos. Necesitamos gente con el olfato suficiente como para buscar algo radicalmente original en un entorno absolutamente saturado como es el español.

 

Ahora mismo España es la cuarta o quinta potencia mundial en volumen de producción editorial aunque no ocurre lo mismo en compra y lectura. Y lanzar una nueva propuesta en un mercado absolutamente saturado es algo extremadamente difícil que requiere mucha reflexión y un amplio conocimiento literario. Luego hay que pensar en nuevas modalidades de negocio y de comunicación. Es por eso que lo que pretendemos cada vez más es tender hacia formar profesionales capaces de pensar en esas nuevas realidades.

 

L.G. & M.G.: ¿Cree usted que el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca está ofreciéndole a los estudiantes los conocimientos necesarios para comprender las transformaciones que está sufriendo el sector editorial y enfrentarse profesionalmente al panorama que se está configurando gracias a éstas?

 

J.R.: Desde el primer momento trabajamos en el aprender haciendo. Los estudiantes se enfrentan ante la necesidad real de lanzar su proyecto editorial a la vez que tienen un tutor, que es un profesional que sigue ese proceso de maduración. Y al mismo tiempo todos los módulos van incorporando, en la medida de lo posible, las últimas tendencias en todos estos temas que acabo de mencionar.

 

Paralelamente al máster transcurren seminarios, ciclos de conferencias, encuentros con profesionales y talleres específicos que en la medida de lo posible van complementado esos conocimientos que a veces no se pueden incluir en la estructura lectiva de un curso. Imaginaos que mañana queremos hablar del formato ePub y para impartir esos contenidos a lo mejor necesitamos treinta horas adicionales que quizás ya no quepan en el plan académico. En estos casos lo que hacemos es montar talleres intensivos sobre materias que creemos importantes. En ellos nuestros alumnos tienen prioridad para inscribirse y todas aquellas cosas que percibimos que puedan tener un cierto interés se van abordando de esa manera.

 

Trabajamos con nuestros estudiantes montando proyectos editoriales reales e incitándolos no sólo a pensar nuevos escenarios, nuevos modelos de negocio y nuevas formas de comunicación sino también a estar siempre al corriente de lo que sucede en el mundo. Para mantener al día a nuestros alumnos son fundamentales los ciclos, los talleres, los seminarios y los encuentros con profesionales.

 

L.G. & M.G.: ¿Está el sector del libro en capacidad de absorber a los profesionales que se están formando en los cursos de postgrado en Edición?

 

J.R.: Ésta es una pregunta con trampa. Es como si me preguntáis por qué las facultades de periodismo siguen formando periodistas. No es un dato manipulado pero fíjate que, aunque es difícil hacerle un seguimiento exhaustivo a la evolución de todos los alumnos, tenemos noticia de que al menos cerca del 70% de quienes han hecho el Máster en Edición acaban encontrando un puesto de trabajo en el mundo editorial. Eso sí, con contratos de muy diversa índole. Hay algunos que tienen un puesto de director editorial y otros que me consta que siguen trabajando con contratos de colaboración en diversas funciones, que van desde la corrección o la traducción hasta la maquetación.

 

Ahora mismo llevamos once años con este máster y es cierto que con el paso de los años colaboramos con al menos cincuenta editoriales y con otras instituciones. Como estas editoriales ya nos conocen, existe un intercambio muy fluido entre ellas y nosotros porque desde el mismo momento en que los alumnos entran en el máster ya nos están pidiendo gente directamente.

 

En España el mercado es muy opaco. No suele haber ofertas públicas de empleo relacionadas con el mundo editorial. Ya sabéis que los canales son bastante poco transparentes y discurren por otros sitios. En este caso se trata del contacto directo con las editoriales y a nosotros en ese aspecto no nos va nada mal.

 

L.G. & M.G.: ¿En qué ha consistido la estrategia de comunicación y promoción del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca para darse a conocer y atraer candidatos?

 

J.R.: En cuanto a la estrategia de comunicación del máster, el sello de la Universidad de Salamanca en sí mismo es bastante conocido en toda Iberoamérica. Eso ya es una imagen de marca que nos permite llegar a sitios a los que otras universidades probablemente no pueden acceder. El hecho de ser de la Universidad de Salamanca ya es una marca en sí misma.

 

L.G. & M.G.: ¿Qué porcentaje de los estudiantes del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca proviene de países latinoamericanos y qué le aporta su presencia al desarrollo del curso?

 

J.R.: Yo me atrevería a decir que todos los años aproximadamente entre el 15% y el 20% de nuestros estudiantes vienen de lugares muy diversos de América Latina, que van desde México hasta Argentina. Y no es tampoco un halago vano deciros que probablemente la mayor parte de los mejores alumnos que pasan por nuestras aulas son latinoamericanos. Ya sabéis que las aulas en las universidades latinoamericanas no son como en las españolas. Yo tengo la sensación de que en América Latina se propicia muchísimo más la participación de la gente y eso se nota en las aulas. Muchas veces son los estudiantes latinoamericanos los que más intervienen, quienes más participan, quienes más preguntan y quienes más aportan al diálogo.

 

Recuerdo, por poneros un ejemplo, el caso de un estudiante argentino que el año pasado vino desde Buenos Aires a quedarse un año. Vino a Madrid sólo para hacer este máster. Como aquí tenemos unas prácticas obligatorias, él me pidió que le ayudara a buscar unas prácticas en un lugar adecuado a sus competencias e intereses, yo le busqué un sello editorial importante en Madrid y ahora mismo este chico es el codirector y socio de este sello editorial del que ha comprado una parte de las acciones. Él fue uno de los que participó de manera más activa e insistente a lo largo de todo el curso. Es decir, yo confié en él desde el principio y él realmente venía aquí a trabajar en serio. Y ésta es una experiencia que se repite de manera bastante reiterativa.

 

Quien da el salto es realmente porque le interesa, sabe a lo que viene y tiene vocación para seguir en este mundo.

 

L.G. & M.G.: ¿Qué relación tiene la industria del libro española con el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

 

J.R.: Ahora mismo en la página Web del máster aparecen cuarenta sellos editoriales que lo secundan, lo apoyan y lo respaldan no sólo aportándonos prácticas, sino también participando en los ciclos, en los seminarios y en los encuentros con los profesionales. Hay también empresas que están relacionadas con el mundo de la producción, las artes gráficas y la distribución porque queremos incorporar a este máster a toda la cadena de valor del libro. Contamos también con el apoyo de instituciones como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) y algunas otras más que irán apareciendo.

 

Nuestro propósito consiste en convertirnos realmente en un centro de formación de referencia donde toda la industria se sienta representada porque realmente puede participar y aportar algo, no simplemente recibiendo de forma pasiva a nuestros alumnos sino participando y cogestionando de alguna manera nuestro curso. Yo creo, y lo digo con cierto conocimiento de lo que hay en las universidades españolas, que ahora éste es el máster que más representación aglutina de todos los sectores.

 

 

L.G. & M.G.: ¿Cómo valoraría usted la experiencia de la realización del Máster Executive en Dirección Editorial en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)?

 

J.R.: Esa experiencia es distinta y muy interesante. Yo me quedé muy sorprendido y muy contento el año pasado cuando estuve en Lima. Salamanca ha firmado un acuerdo marco con la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) de Lima y tenemos un sueño, que quizás veamos cumplido dentro de algún tiempo, que consiste en formar una red de universidades en toda América, que vaya desde México hasta Argentina, y que involucre a varios países que tengan formación editorial específica para generar dobles titulaciones. Hemos empezado por Perú y esperamos continuar con México y Argentina.

 

En el marco de esta primera experiencia, el año pasado estuve dictando clases en Lima y espero volver este año. Estar allí fue una verdadera maravilla porque el perfil de los alumnos no era como el de los españoles. Yo creo que 75% de los que cursaban los estudios eran profesionales muy cualificados provenientes de sellos editoriales privados, de instituciones públicas y de editoriales universitarias. Además, había al menos tres propietarios de editoriales. Debido a lo anterior para mí fue sorprendente el intercambio de información, el tono de la discusión y la profundidad con la que hablamos allí. Aparte ya del recibimiento personal y de la hospitalidad de la gente.

 

El tono de la discusión se agradece mucho porque puedes aportar una perspectiva que en su día a día quizás los estudiantes no tienen la oportunidad de seguir. Tú estás un poco más distante, observas más lo que está pasando en diversos lugares del mundo y lo llevas allí a una realidad económica, social y cultural distinta.

 

Los estudiantes agradecen mucho esa información y también el hecho de que les propongas maneras de integrarla dentro de sus procesos editoriales al estudiar caso a caso sus proyectos y sus realidades particulares, por lo que intenté que el curso fuera lo más práctico posible. Fui a varias editoriales y estuve hablando con algunos responsables tanto de la Cámara Peruana del Libro como de la Alianza Peruana de Editores. En fin, esta experiencia ha sido muy interesante desde todo punto de vista.

 

L.G. & M.G.: ¿Cuáles son las condiciones que favorecen y dificultan la inserción laboral de los egresados del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca?

 

J.R.: La principal dificultad es que en España la oferta de trabajo del sector editorial es particularmente opaca porque discurre por canales poco transparentes y en absoluto públicos. Es por esto que como profesional tienes que conocer bien el sector para que las editoriales sepan que existes y te llamen. Como la oferta laboral es opaca, al ser un sello dedicado a la formación bien asentado, que a lo largo de los años ha enviado a las editoriales alumnos que han tenido una experiencia positiva en la relación con ellos y que realmente han aportado algo con su trabajo, hemos conseguido generar un tejido gracias al cual ahora mismo al menos casi el 70% de nuestros alumnos están trabajando de una u otra forma en el sector editorial.

 

Es cierto que se trata de una relación que se ha ido construyendo progresivamente a lo largo del tiempo. Yo recuerdo que los primeros años nos costaba seis, siete u ocho meses colocar a nuestros alumnos en prácticas mientras que hoy apenas nos toma uno o dos meses porque antes de que empecemos las editoriales ya nos están llamando para que les enviemos gente. Hoy en día tenemos muchas puertas abiertas y hay mucha gente que una vez concluye su período de formación acaba vinculada a una editorial, aunque ya os he dicho que con contratos de muy diversa índole: laborales, mercantiles, de colaboración e incluso sin contrato.

 

Hay que tener en cuenta que aunque en España siempre se presume de que somos una potencia editorial, estamos frente a un sector que genera poco empleo y que en general éste es de muy baja calidad. Ya sabéis que en muchos casos los salarios que se pagan, sobre todo a las colaboraciones externas, como la maquetación, la corrección y la traducción, son misérrimos. El nuestro es un sector que presume de cierta potencia y de cierto músculo pero que a la hora de la verdad es bastante incapaz de generar un empleo de calidad y estable. Ésa es la dificultad y sólo se puede suplir formando profesionales de calidad que con sus conocimientos y con su entusiasmo aporten algo a estos sellos. Y eso es justamente lo que pretendemos hacer en nuestro Máster en Edición.

 

 

Transcripción: Ana María Uribe

entrevista a andrea palet, directora del magíster en edición udp-upf / “todo en un editor es práctica, vida y lectura”

Andrea Palet es la codirectora del Magíster y Diplomado en Edición de la Universidad Diego Portales (Chile) y la Universitat Pompeu Fabra (España). Llama la atención el carácter interuniversitario e intercontinental de este programa de formación de editores que ya va por ‘su cuarta versión y está dirigido a profesionales y licenciados interesados en profundizar sus conocimientos y destrezas en el ámbito de la producción y edición de libros, revistas y nuevos medios’.

 

En las respuestas de Andrea a las preguntas que le hemos planteado salta a la vista una inquietud con respecto a la “mutación cultural” que estamos viviendo actualmente debido a la evolución tecnológica y a la manera como ésta repercute tanto en nuestros hábitos de lectura como en nuestras competencias lectoras.

 

Andrea considera que la educación formal nunca será suficiente y que, por lo tanto, la formación de un editor lleva toda una vida. Debido a lo anterior cree que es fundamental que los editores tengan conocimientos sólidos en una amplia variedad de áreas y más que sacar al mercado laboral mano de obra que no aspire a otra cosa que a plantarse para siempre en la comodidad de un buen trabajo, quiere formar a ‘personas con ganas de perderlo todo en una aventura riesgosa pero inteligente, profesionales que desafíen el estado de las cosas, gente con capacidad crítica y creatividad’.

 

Aunque Andrea reconoce que en Chile el sector del libro no es muy grande, en su opinión hay otras instancias como las entidades públicas y las universidades donde se necesitan ‘editores inteligentes y bien preparados’.

 

Andrea ya es conocida en [ el ojo fisgón ] porque en una entrada de hace unos meses publiqué un fragmento de “Breves apuntes para editores”, un bonito texto suyo que apareció en el número 1 de la revista Offset —editada por un grupo de egresados del curso de formación de editores que ella dirige—. En “Breves apuntes para editores” ya se adivinan tanto la doble vocación editorial y docente de Andrea como la lucidez y la agudeza que caracterizan sus reflexiones con respecto al oficio del editor.

 

 

Esta entrevista es la primera del especial sobre formación de editores que estamos preparando en Sobre Edición[ el ojo fisgón ].

 

Leroy Gutiérrez & Martín Gómez: ¿Cuál es el objetivo del Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF?

 

Andrea Palet: Preparar a profesionales para el oficio editorial, para la industria del libro, y cuando digo industria incluyo por supuesto los emprendimientos pequeños y rabiosos, a veces bien y a veces mal llamados independientes. También nos interesa crear un espacio en el mundo académico para pensar sobre el libro, la lectura y los medios, por dos razones: por una parte, las ideas a medio cocinar y los juicios fáciles en este ámbito hacen nata, sobre todo en la prensa cultural; por otra, los cambios a los que asistimos son muchos y muy profundos, y no nos queremos quedar en la discusión sobre si el libro electrónico matará al papel, o si tal o cual modelo de negocio salvará a la industria. Estamos en presencia de una mutación cultural, me parece, que incide en la lectura como proceso neurológico, que nos tiene en la disyuntiva conexión versus profundidad, que se relaciona directamente con la economía de la atención, como se la ha llamado. Es un proceso que no terminamos de entender del todo, y por eso mismo hay que pensarlo. Si esa reflexión no se hace en un posgrado que atañe a la organización de un conocimiento para ser comunicado, que eso y no otra cosa es la edición, estos estudios para mí no tienen mucho sentido.

 

L.G. & M.G.En términos generales, ¿cuál es el bagaje educativo y profesional de los estudiantes del Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF?

 

A.P.: Nuestros alumnos son gente de letras en su gran mayoría: periodistas, licenciados en literatura, profesores de castellano, traductores, más o menos en ese orden. En cada promoción ha habido también diseñadores gráficos, lo que resulta muy interesante porque aportan una perspectiva diferente de la nuestra, tan sesgada hacia la palabra. Y hay algunos alumnos que vienen de disciplinas artísticas: profesores de arte, guionistas, escultores. En cada promoción, además, hay una parte, pequeña todavía, de alumnos extranjeros –colombianos, argentinos, mexicanos, venezolanos, próximamente ecuatorianos–, lo que me pone muy contenta.

 

L.G. & M.G.¿Qué tipos de conocimientos y herramientas adquieren los estudiantes en el Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF?

 

A.P.: Uf, esta respuesta es larga y muy aburrida; trataré de resumir. Funcionamiento actual de la industria y el mercado del libro y los nuevos medios, proceso y técnica editorial, preproducción y producción del libro, herramientas para crear proyectos editoriales, historia del libro y de las revistas (hasta hace poco centradas en Chile, pero que pienso modificar dada la presencia de alumnos extranjeros), géneros periodísticos y literarios, la lógica de Internet, herramientas digitales, diseño de publicaciones, negociación y derechos de autor, marketing y promoción, gestión estratégica de medios. Sobrevuela el programa una preocupación por la ética del editor, que muy a grandes rasgos sintetizo con la idea de que nuestro trabajo no es hacer libros para dejar contento a un autor, sino hacer libros que le importen a la sociedad, que la entretengan pero también la incomoden, la desafíen y le hagan pensar todo de nuevo.

 

 

L.G. & M.G.¿De qué manera el Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF contribuye a reforzar aquellos aspectos de los oficios relacionados con la actividad editorial que los profesionales sólo pueden aprender mediante la práctica?

 

A.P.: Todo en un editor es práctica, vida y lectura. Me encantaría tener muchos cursos teóricos sobre los temas más variados, porque un editor debería saber de todo, de ciencia, de historia, de juguetes, de frutas, de cine, de política, de moda, pero lo cierto es que este programa es básicamente práctica editorial. Los alumnos deben saber hacer informes de lectura, escandallos, publicaciones virtuales, proyectos de colecciones, y así. Su trabajo de tesis o tesina, por último, es un libro o una revista que ellos proponen a la sociedad y al mercado.

 

L.G. & M.G.: ¿Cómo definiría usted el perfil del profesional que necesita actualmente el sector editorial?

 

A.P.: ¿Qué es el sector editorial? Si lo piensas como el circuito tradicional de la industria y el mercado del libro en castellano, con todas sus heridas y las incertidumbres que sabemos, no sé si queremos formar profesionales cuya máxima aspiración sea conseguir un buen puesto en ese mundo, y luego simplemente vegetar o medrar allí. Más me gustarían personas con ganas de perderlo todo en una aventura riesgosa pero inteligente, profesionales que desafíen el estado de las cosas, gente con capacidad crítica y creatividad. Si el sector editorial los quiere, fantástico; si no, que sean capaces de inventar algo ellos solos.

 

L.G. & M.G.¿Cree usted que el Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF está ofreciéndoles a los estudiantes los conocimientos necesarios para comprender las transformaciones que está sufriendo el sector editorial y enfrentarse profesionalmente al panorama que se está configurando gracias a éstas?

 

A.P.: En mi papel de directora de un posgrado solo hay una respuesta posible: sí, claro. En todo caso, me parece que los conocimientos que el sector requiere no son demasiado complejos, aun con las transformaciones en curso; más importante es comprender lo que ocurre con la lectura y la captura de información en general. ¿Es cierto que la concentración, la pausa y la profundidad están en declive? Si hay cifras como que el 70% de los chilenos no entiende todo lo que lee, pareciera que sí. ¿Debemos acostumbrarnos a una nueva forma de leer, más superficial y fragmentaria pero más conectada? No lo sé seguro, por eso tenemos que pensarlo, para ver qué libros y qué medios escritos debemos hacer entonces.

 

L.G. & M.G.¿Cree que el Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF está ofreciéndoles a los estudiantes los conocimientos necesarios para desempeñar los nuevos oficios que están apareciendo gracias a la emergencia de lo digital?

 

A.P.: Siempre pienso que los cursos son insuficientes, pero es porque creo que la formación de un editor lleva toda una vida.

 

L.G. & M.G.¿Está el sector del libro en capacidad de absorber a los profesionales que se están formando en los cursos de postgrado en edición?

 

A.P.: El sector del libro en Chile es pequeño, pero hay innumerables reparticiones públicas y una cincuentena de universidades que producen textos y publicaciones, y que necesitan con urgencia editores inteligentes y bien preparados. Eso le hace bien al país, y el país nos importa tanto o más que un puñado de escritores que quieren ver sus libros lindamente publicados.

 

L.G. & M.G.¿Cuál es el valor que aporta el carácter interuniversitario e intercontinental del Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF?

 

A.P.: Todos los latinoamericanos sabemos de la importancia que nuestra sociedad asigna a los títulos universitarios europeos, por buenas razones por lo demás. Entonces hay de partida un atributo ventajoso en lo formal, que es contar con un título internacional además del chileno. Pero por supuesto importa también la experiencia y perspectiva de los docentes UPF, viniendo como vienen de la cuarta potencia editorial del mundo, y de un programa de edición que tiene dieciséis años de existencia, con mucho éxito. El aporte de los cursos dictados por profesores de la Pompeu Fabra suma, y mucho.

 

L.G. & M.G.¿Qué relación tiene la industria del libro chilena con el Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF?

 

A.P.: Los profesores del programa son directores editoriales, críticos literarios, agentes, directores de revistas, editores de suplementos, escritores, periodistas de cultura y diseñadores gráficos, esto es, gente de la industria, gente que trabaja “en terreno”, lo que ya implica una relación cercana. Además, Chile no es un país tan grande en población, más o menos nos conocemos todos y hay una relación fluida.

 

L.G. & M.G.¿Se hace un seguimiento a la trayectoria profesional de los egresados del Magíster y Diplomado en Edición UDP-UPF?

 

A.P.: Siempre hay un porcentaje de ex alumnos a quienes se les pierde la pista, generalmente porque se trasladan fuera del país, pero con la mayoría mantenemos contacto y sabemos dónde están trabajando y qué han publicado. Tenemos como política, por ejemplo, colaborar con todas las presentaciones de libros o revistas publicados por alumnos nuestros, y muchas de ellas se realizan en el Auditorio de la Facultad. Promovemos sus publicaciones en las redes sociales, y tratamos de que se conozcan las distintas generaciones de alumnos: de ahí salen proyectos interesantes.