entradas etiquetadas con “the new york times”

jueves, agosto 14, 2008 categorizado bajo diseño editorial, portadas de libros

"cover stories”

“Cover Stories” es el título de dos artículos de The New York Times acerca de diseño de cubiertas:

el primero de Field Maloney acerca del proceso de creación de la cubierta de la novela Next, de Michael Crichton, y de la manera como intervinieron en él distintos actores.


el segundo de Steven Heller sobre la relación entre tres de los grandes autores de nuestros tiempos y los diseñadores de las cubiertas de sus libros:


Philip Roth + Milton Glaser

Chuck Palahniuk + Rodrigo Corral

Haruki Murakami + John Gall

domingo, agosto 12, 2007 categorizado bajo best sellers, lecturas de fin de semana

lecturas de fin de semana [ 41 ] / ‘harry potter no es cosa de niños’

La harrymanía sigue dando de qué hablar debido a los misterios que rodean y por más que intento evitar darle importancia no lo consigo: mientras que Salamandra todavía no ha dicho aún cuándo publicará en español Harry Potter and the Deathly Hallows, desde hace cerca de diez días circula por Internet una traducción apócrifa a nuestra lengua del último tomo de la saga; por otro lado, hace poco capturaron en Francia durante 24 horas a un chico de 16 años que colgó en la Web una traducción completa al francés de Harry Potter and the Deathly Hallow un día después de su lanzamiento.

De momento reproduzco el siguiente artículo que encontré en la edición de hoy de Radar Libros, del diario bonaerense Página/12, acerca de una polémica con respecto a la categoría de venta en la que debe clasificarse la saga de Harry Potter y a las reacciones que ha suscitado la nueva clasificación propuesta por The New York Times.

Harry Potter no es cosa de niños

Para preservar los best sellers, arrasados permanentemente por la saga de Harry Potter, el New York Times decidió abrir una lista de libros infantiles. Y los fans reaccionaron enseguida contra lo que consideraron un inadmisible atropello. He aquí la solicitada presentada al periódico.

Cualquiera lo puede comprobar: el último tomo de la saga de Harry Potter, de la autora británica J. K. Rowling, lidera prácticamente todas las listas de best sellers. En nuestro país, el libro trepó bien alto y no deja de llamar la atención si tenemos en cuenta que la obra, además de ser voluminosa, está en inglés. Lo mismo sucedió en casi todos los países del mundo occidental. El último libro vendió 11 millones en menos de 24 horas. Por eso, los fanáticos de Harry Potter, que se cuentan de a millones y demostraron ser fervorosos, están indignados porque Harry Potter and the Deathly Hallows, recientemente lanzado, no figura en la lista de los best sellers del New York Times. ¿Una confusión? ¿Poca venta en Estados Unidos? En absoluto. Tras 16 años liderando las listas de best sellers –una lista que marca tendencias y determina de modo radical las ventas semanales–, el New York Times decidió crear una nueva lista con best sellers infantiles. Allí ubicó a Harry Potter, por supuesto en el número uno, mientras que en el primer puesto de la lista original figura The House on Hope Street, de Danielle Steel. Según los editores del New York Times, la decisión responde a las constantes demandas de muchos editores por el hecho de que Harry Potter estaba prácticamente monopolizando la tan codiciada cima de la lista, “cercenando la posibilidad del público de acceder a otras ficciones populares”.

La nueva lista de best sellers infantiles ya se publicó, y Harry Potter quedó relegado a una zona que, históricamente, tiene menos impacto. Pero la reacción de los fanáticos fue inmediata: no se llaman a engaño; no quieren listas infantiles. Van por todo y no aceptan rankings paralelos. A través de la página Web del New York Times, y mediante un servicio que permite redactar peticiones a partir de notas publicadas por el diario, los lectores se expresaron. Generalmente, las peticiones, que pueden ser presentadas por cualquier lector, acumulan alrededor de 30 firmas. En este caso, las firmas ya se cuentan de a miles. Este es el texto de la petición completa:

“A los editores del New York Times:

Es una injusticia que los libros de Harry Potter no figuren en las listas de best sellers del New York Times. ¿Para qué está la lista de best sellers si no incluye best sellers?

Los que abajo firmamos, demandamos que el libro Harry Potter and the Deathly Hallows se incluya en la lista de best sellers. Sentimos que es una injusticia que se mantenga este libro fuera de la lista, y hace a la lista un chiste.

No nieguen a una de las más exitosas sagas literarias de todos los tiempos el derecho a estar en la lista, ni a ningún otro libro que esté vendiendo muchos ejemplares.

¡Liberen a Harry Potter! Incluyan al verdadero best seller. Si no, la lista de best sellers del New York Times será un chiste.”

La lucha continúa.

Nota: para ver todas las entradas de [ el ojo fisgón ] sobre la harrymanía, hacer clic aquí.

sábado, junio 16, 2007 categorizado bajo edición, lecturas de fin de semana, traducción

lecturas de fin de semana [ 24 ] / ‘lost in un-translation’

Es bien sabido que al mercado editorial norteamericano se le reprocha el hecho de que dentro de lo que se publica el porcentaje de las obras traducidas de otras lenguas sea tan bajo. A raíz del éxito que han tenido las obras de Roberto Bolaño recientemente publicadas allí, varios expertos en distintos ámbitos proponen a través de The New York Times algunos libros que valdría la pena traducir al inglés.


Lost in Un-Translation


Everyone’s gaga for Roberto Bolaño this summer. But what else is crying out to be translated into English? We asked some experts.

* By Rebecca Milzoff


INDIA
The book: Manzoor Ahtesham’s Dastan-e Lapata (The Tale of the Missing Person).
Why we should be able to read it: “This story of a sick Muslim man, whose disease is both unspecified and seemingly undiagnosable, is quite a postmodernist feat for Hindi literature, where social realism has been the dominant mode for quite some time.” —Jason Grunebaum, lecturer in Hindi, University of Chicago


FRANCE
The book: Stéphane Fière’s La Promesse de Shanghai.
Why we should be able to read it: “Written from the point of view of a migrant worker, it points out the reality behind the Chinese boom.” —Raphaëlle Rérolle, Le Monde


MEXICO
The book: Daniel Sada’s Porque Parece Mentira la Verdad Nunca Se Sabe (Because You Never Know What’s True, Everything Seems Like a Lie).
Why we should be able to read it: “He was the contemporary Mexican novelist Roberto Bolaño most admired. A great political novel without a political agenda.” —Francisco Goldman, novelist


EGYPT
The book: Albert Cossery’s Les Couleurs de l’Infamie (The Colors of Infamy), which I’m translating.
Why we should be able to read it: “He writes in a French that belongs entirely to him about a Cairo that exists in his memory and imagination— he left Egypt decades ago. Personally, I don’t believe in national literatures.” —Alyson Waters, professor of French studies, Yale


ARGENTINA
The book: Marcelo Cohen’s El Fin de lo Mismo (The End of the Same).
Why we should be able to read it: “Cohen’s arguably Argentina’s most established novelist at the moment. His books read like Kafka on the brink of turning into science fiction.” —Martin Gambarrota, Buenos Aires Herald


CUBA
The book: Ena Lucía Portela’s Cien Botellas en una Pared (A Hundred Bottles on the Wall).
Why we should be able to read it: “It’s a brilliant, scathing Havana fever dream about a lost, overweight girl in love with an abusive, bearded older man—so brilliant that the allegorical aspect of the book doesn’t strike you until after you’ve closed it.” —Esther Allen, executive director of the Center for Literary Translation, Columbia


ISRAEL
The book: Gabriela Avigur-Rotem’s Adom Atik (Ancient Red).
Why we should be able to read it: Mixing fictional modern-day Israeli characters with historical figures from the time of the first aliyah, it “challenges readers’ minds and might also break their hearts.” —Viva Press, Jerusalem Post


ROMANIA
The book: Gabriela Adamesteanu’s Provizoriu (Provisional).
Why we should be able to read it: “It focuses on the way suspicion and betrayal in a police state infiltrate the most private areas of daily life.” —Norman Manea, professor of literature, Bard


SOUTH KOREA
The book: Jo Kyung Ran’s “Looking for the Elephant” (part of a short-story collection).
Why we should be able to read it: “I was reminded of Haruki Murakami’s best work by the way she examines painful situations profoundly with a refreshing absence of bathos.” —Samantha Schnee, editor, Words Without Borders


NORWAY
The book: Johan Harstad’s Buzz Aldrin, Hvor Ble Det av Deg i Alt Mylderet? (Buzz Aldrin, What Happened to You in All the Confusion?).
Why we should be able to read it: “Like Jonathan Safran Foer, Harstad combines formal play and linguistic ferocity with a searing emotional directness.” —Dedi Felman, editor, Simon & Schuster


GERMANY
The book: Ernst Augustin’s Der Amerikanische Traum (The American Dream).
Why we should be able to read it: “Of the ‘Gruppe 47’ (Günter Grass, etc.) generation, but the poète maudit among them, Augustin has been compared to Kurt Vonnegut and Italo Calvino. The novel is about a German boy who is shot in 1944 by an American plane and, dying, invents himself to be an American detective who prosecutes the three pilots around the USA.” —Dorothea Dieckmann, Die Zeitn

domingo, junio 3, 2007 categorizado bajo best sellers, lecturas de fin de semana, ventas de libros

lecturas de fin de semana [ 20 ] / ‘sales barely up, book trade yearns for next blockbuster’


En su edición de hoy el suplemento de libros de The New York Times incluye un interesante artículo acerca del balance del año pasado y de las prospecciones para el próximo en las ventas de libros en Estados Unidos. Lo que más me ha llamado la atención del artículo ‘Sales Barely Up, Book Trade Yearns for Next Blockbuster’ es que aborda diversos segmentos del mercado del libro y las observaciones que hace con respecto a aspectos como la relación entre el precio del libro y las ventas, la falta de grandes best sellers el año pasado o la relación entre el número de ejemplares vendidos y los ingresos de los editores.


Sales Barely Up, Book Trade Yearns for Next Blockbuster


By MOTOKO RICH

Published: June 1, 2007


In the absence of a new Harry Potter book or a blockbuster by Dan Brown, the publishing industry struggled to sell more copies last year than it did the year before, according to a report to be released today by the Book Industry Study Group, a publishing trade association.


Publishers sold 3.1 billion books in 2006, up just 0.5 percent from the 3.09 billion sold the year before, according to Book Industry Trends 2007, an annual report that looks at sales in the United States. As a result of higher retail book prices, net revenue climbed 3.2 percent, to $35.7 billion from $34.6 billion.


The data is being released as publishers, booksellers, librarians, authors and agents are assembled in New York for the second day of the industry’s annual BookExpo America convention, a frenzy of parties, celebrity author appearances, book signings and panel discussions to herald the fall lineup of new books.


“There was a time when publishers thought that people wouldn’t pay above $25 for a book,” said Albert N. Greco, a senior researcher at the nonprofit Institute for Publishing Research who analyzed the data in the study. These days, cover prices can exceed $25. With heavy discounts at chain bookstores and other outlets, consumers often pay less, but the publisher still nets half of the cover price. “Even raising the price by $1 a year, or even 50 cents, you still get more money,” said Mr. Greco, who is also a professor of marketing at Fordham University.


The strongest growth segment in publishing last year continued to be religious books, where 263.4 million were sold, up 3.1 percent from the previous year. The niche of religious books, which includes titles like The Purpose Driven Life by Rick Warren and Your Best Life Now by Joel Osteen, sold 197.3 million copies, up 6.7 percent from 2005. Net revenue for that segment increased 9.2 percent, to $1.65 billion. Sales of Bibles, testaments, hymnals and prayer books, however, slid 6.2 percent, to 66.2 million, and revenue was down 1.3 percent, to $772.9 million.


Adult trade paperbacks increased unit sales by 3.5 percent, to 418.2 million, with net revenue rising 6.1 percent, to $3.69 billion. “We think there has been a migration towards adult trade paperback because of price,” Mr. Greco said. He said that people who shop at stores like Target, Wal-Mart and Costco are particularly attracted to trade paperbacks, where discounts can bring the cover price down to $8.99 or less. “The stock market is doing great, but gas prices are up, so paperback will continue to be a nice format,” he said.


Sales of adult hardcovers dipped 0.1 percent, to 406 million copies last year, although revenue rose 2.4 percent, to $5.49 billion. Mr. Greco noted that best sellers generally sell fewer copies in hardcover than in years past: In 1994, for example, the No. 1 fiction seller, The Chamber by John Grisham, sold 3.2 million copies in hardcover. Last year, Mitch Albom had the No. 1 best-selling fiction title with For One Day More, but it sold only 2.7 million copies in hardcover, according to data from Publishers Weekly, a trade magazine.


Similarly, in 1994, the No. 1 nonfiction title was In the Kitchen With Rosie, according to Mr. Greco. It sold 5.5 million copies, compared with just 2.2 million of John Grisham’s “Innocent Man,” last year’s top nonfiction best seller.


This was the second year the figures included results from small and midsize publishers with sales of less than $50 million each. Mr. Greco noted that mass market paperbacks, which are the more compact editions generally favored by commercial authors like Dean Koontz and Nora Roberts, may show relatively stronger growth over the next five years because smaller publishers are increasingly selling books in this format through nontraditional channels like direct-to-consumer online sites and at seminars.


Harry Potter is expected to drive sales of juvenile hardcovers this year. The Book Industry Study Group expects a 9 percent increase in revenue for that segment, and a 6.5 percent increase in sales. Scholastic, the North American publisher of the Harry Potter series, is planning an initial print run of 12 million copies for Harry Potter and the Deathly Hallows, the seventh and final book in the series; it comes out July 21. That compares with 10.8 million copies for the sixth book, Harry Potter and the Half-Blood Prince.


But after Harry’s big year, sales in the juvenile segment are expected to remain flat for several years, although revenue will rise modestly, because of increases in cover prices.


The strongest growth segment this year is expected to be elementary and high school textbooks, where the Study Group projects 9.6 percent growth in sales as several states adopt new series of textbooks. Mr. Greco said that strong growth would continue for the next three years.

viernes, mayo 18, 2007 categorizado bajo best sellers, edición, editores, ventas de libros

la esquiva fórmula del best seller

La publicación del artículo ‘The Greatest Mystery: Making a Best Sellerel pasado domingo en la sección de negocios de The New York Times ha puesto sobre la mesa el tema de los best sellers. A partir de algunas anécdotas el artículo aborda una cuestión que hoy en día parece ser fundamental para las editoriales orientadas al gran público: ¿cómo asegurar que un libro venda muchos ejemplares para reducir el riesgo que implica su publicación? Aparentemente ni siquiera los gurús gringos del marketing conocen la respuesta.

Parece ser que los estudios de mercado basados en páneles o en comunidades virtuales que funcionan tan bien en otros sectores como la televisión, los juegos de vídeo o el turismo no rinden el mismo resultado en la industria editorial. “Si tuvieras la clave, serías muy rico. Nadie tiene la clave”, confiesa el editor en jefe de Carroll & Graf Publishers. La pregunta que queda abierta es: ¿por qué la industria editorial es tan impredecible? En el artículo se sugiere que la incertidumbre del mercado editorial se debe a que los márgenes de ganancia son muy pequeños, a que los ciclos son muy largos y a que las investigaciones de mercado son casi inexistentes.

Conclusión: las editoriales la tienen difícil para encontrar una fórmula que se les convierta en la gallinita de los huevos de oro. Al fin y al cabo nadie garantiza que el éxito en ventas de un libro garantice el de otro similar. Por el contrario, los que sí que logran garantizar cifras de ventas satisfactorias son los otros libros de un autor de un best seller en la medida en que el éxito asociado a ambos termina arrastrando otros títulos —en algunos casos libros anteriores que en su momento no consiguieron tener mayor visibilidad, como sucedió con las novelas de Dan Brown anteriores a El código Da Vinci: Ángeles y demonios, La fortaleza digital y La conspiración.



Debido a lo anterior para una editorial la esperanza de que se le atraviese un best seller o un long seller representa la posibilidad de garantizar una buena salud por lo menos a mediano plazo —recordemos, por ejemplo, lo que significaron Umberto Eco y Quino para Lumen antes de que Esther Tusquets la vendiera—. Al fin y al cabo eso de pagarles anticipos exorbitantes a autores cuyo nombre vende lo que sea es un lujo que sólo pueden darse las grandes editoriales. No son pocos los casos en los que el rendimiento de las ventas de ciertos libros no compensa el anticipo recibido por su autor, por lo cual en ciertos momentos en la industria editorial se crean pequeñas burbujas que se comportan de manera similar a las que existen en el sector inmobiliario como consecuencia de la especulación.

Creo que el éxito en ventas de un libro depende sobre todo del impulso que pueden darle un prescriptor de opinión y el ‘boca a oreja’. Ahora bien, una buena estrategia de marketing y publicidad, un título contundente y un buen diseño pueden ayudar pero de momento no son elementos altamente determinantes. Si el libro gusta —independientemente de que sea bueno o no— es probable que se convierta en un long seller y el editor podrá darse por bien servido.

Sólo me queda decir que considero que la industria editorial no se interesa lo suficiente por la opinión de sus lectores y que, por lo tanto, sabe muy poco acerca de los intereses y las motivaciones de éstos. La agente y ex editora Susan Rabiner sugiere una pista interesante para identificar tendencias en el comportamiento del target: “los bloggers tienen una relación mucho más interactiva con sus lectores que los editores. Antes de Amazon ni siquiera sabíamos lo que la gente pensaba de los libros”.