la no ficción y los microformatos digitales
La actual abundancia de contenidos en distintos formatos, la competencia entre todos ellos por acaparar la limitada atención de los consumidores, la contracción del consumo provocada por la recesión económica y el fuerte arraigo que tiene en ciertos circuitos la cultura del acceso gratuito seguramente están incidiendo en la transformación del valor percibido de los libros, la música o las películas. Debido a lo anterior vale la pena plantearse las siguientes preguntas: ¿cuál es el valor que les atribuimos hoy en día a los contenidos? ¿Por cuáles de ellos estamos dispuestos a pagar? ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por ellos?
Sobre todo en el campo de la no ficción, los microformatos podrían ser una alternativa interesante a explorar para contrarrestar las dificultades que presuponen las circunstancias enumeradas en el párrafo anterior. Cuando hablo de microformatos en el campo de la no ficción me refiero a textos que no son ni lo suficientemente cortos para ser un artículo ni lo suficientemente largos para ser un libro convencional pero que en cualquier caso pueden ofrecer elementos valiosos para comprender ciertas cuestiones de interés. Estos textos cuya extensión intermedia puede resultar un poco incómoda desde el punto de vista de la creación de un producto comercial funcionan como unidades de contenido autónomas que al ser empaquetadas como libros se definen fundamentalmente a partir de dos rasgos particulares: son de lectura rápida y su precio es accesible —aunque no necesariamente bajo si se establece teniendo en cuenta criterios como los costes asociados a su producción y su valor intrínseco—.
Estos microformatos pueden funcionar particularmente bien en el caso de los libros de actualidad cuyos contenidos caducan rápidamente porque se ocupan de coyunturas específicas que en muy poco tiempo pueden evolucionar de manera radical e incluso dejar de suscitar interés. Al eliminar los tiempos y costes asociados a la impresión, al almacenamiento, al transporte y a la distribución, la publicación de estos libros de actualidad directamente en formato digital puede ser una buena forma de ganar tiempo frente a la rápida evolución de las coyunturas que abordan y de reducir al menos en parte el riesgo económico. Aquellas editoriales que tengan una alta capacidad de reacción frente a la actualidad para producir contenidos relacionados con coyunturas susceptibles de despertar interés pueden encontrar un filón riquísimo en este tipo de libros, satisfaciendo con ellos la demanda que se genera cuando el público quiere saber más sobre los temas que están dando de qué hablar en un cierto momento.
Entre los casos interesantes de colecciones de libros digitales de no ficción en microformatos se destacan tres proyectos muy diferentes entre sí que fueron lanzados bajo una alianza con Amazon a través de los Kindle Singles: The Domino Project, TED Books y Guardian Shorts, del diario The Guardian.
En junio pasado Random House Mondadori lanzó ENDEBATE, una colección digital del sello Debate que se ocupa de temas de actualidad y que en su página Web el grupo presenta en los siguientes términos:
‘En las inundaciones lo primero que falta es agua potable. Igualmente, en la sobreabundancia acelerada de noticias que hay en la actualidad, se echa de menos la información inteligible; un término medio entre la superficialidad de las redes sociales y la profundidad de los reportajes monográficos que cada vez tenemos menos tiempo de leer.
Para llenar ese hueco y plantar cara al desafío digital, Random House Mondadori inaugura ENDEBATE, con la voluntad de que autores reconocidos y prestigiosos expertos traten en aproximadamente 10.000 palabras un tema con el detalle necesario para aclarar la realidad detrás de los titulares y los tópicos, y con la inmediatez y la brevedad que requieren las nuevas tecnologías. La potencia de dichos textos viene dada por la rapidez con que se pueden generar, por no ser muy extensos y por el respaldo del sello Debate y de sus autores’.
Otras iniciativas interesantes que están recurriendo a los microformatos en el ámbito digital son el sello 40kBooks y la colección Quick Reads, que Apple creó recientemente en su iBookstore.
En su artículo “In E-Books, Publishers Have Rivals: News Sites” publicado en The New York Times el pasado 18 de septiembre Julie Bosman y Jeremy W. Peters se refieren a la potencial fuente de ingresos que representa para los medios tradicionales la publicación de libros breves en los que se haga un trabajo no tanto de agregación como de ampliación, profundización y enriquecimiento de contenidos que ya han sido desarrollados previamente. En últimas se trata de aprovechar los recursos disponibles —plantilla periodística y técnica, fuentes, infraestructura, bases de datos de clientes, departamento de promoción y marketing, red de distribución y capital económico— y de rentabilizar una materia prima de la que ya se ha hecho uso y cuya producción probablemente todavía no haya acabado de amortizarse del todo. Además de The Guardian, medios como The New Yorker, Vanity Fair y The Huffington Post ya están trabajando en esta línea.
Los microformatos son una alternativa interesante para todos en un momento en el que la amplitud de la oferta de contenidos es inversamente proporcional a la disponibilidad de tiempo, de atención y de dinero que muchos consumidores tienen hoy en día. Por lo menos en el campo de la no ficción hay montones de temas por explorar, de necesidades por satisfacer y de oportunidades por aprovechar en estos tiempos convulsos en los que están sucediendo tantas cosas que necesitamos que nos expliquen, en los que la segmentación de los mercados en nichos tiende a ser cada vez mayor y en los que la hiperespecialización del conocimiento nos impide abarcar todos los temas que nos interesan y que en ocasiones nos gustaría explorar para saciar nuestra curiosidad.
Dicho esto, las preguntas vuelven a ser las mismas de siempre: ¿cuáles son los tipos tanto de contenidos como de temas que mejor se adaptan a estos microformatos —no sólo en digital sino también en papel—? ¿Cuáles son los elementos alrededor de los cuales debería estructurarse un modelo de negocio que garantice la viabilidad y la sostenibilidad de una iniciativa de producción de libros en microformatos? ¿Cómo establecer el valor y el precio de venta al público de estos libros en microformatos?
















