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jueves, diciembre 17, 2009 categorizado bajo contenidos digitales, destacados, e-book, e-readers, entorno digital, nuevas tecnologías

contenidos, dispositivos y entornos digitales: un asunto de interés público en 2009

Finalmente en 2009 los e-books y los e-readers se convirtieron en nuestro medio en un asunto de interés público y dejaron de ser un tema que sólo les interesaba a unos pocos expertos. Además de que de repente el tema empezó a aparecer en la prensa generalista tal y como lo señalé en una entrada del 9 de marzo, en España este año comenzó a tomar forma una verdadera —aunque todavía incipiente— oferta tanto de contenidos digitales como de servicios asociados a éstos —que es una condición indispensable para que el mercado madure—. Este año dio de qué hablar la aparición de 36L, del Quiosco cultural de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), de Edit.cat, de leqtor.com, de Palabras mayores o de Enclave, así como el anuncio de la alianza entre Santillana, Random House MondadoriPlaneta para desarrollar de manera conjunta una plataforma de distribución de contenidos digitales.

 

QUIOSCO_CULTURAL_ARCE

 

Desde septiembre han empezado a comercializarse de manera más amplia los e-readers. Si antes del verano el Papyre era una de las pocas alternativas disponibles en España, en agosto El Corte Inglés anunció el lanzamiento de su propio dispositivo y en septiembre en el VIPS de la calle Velázquez de Madrid ofrecían e-readers junto a la mesa de novedades de libros. Desde octubre se vende el Kindle en España y ahora hay e-readers en todas las grandes superficies que venden artículos de electrónica. Incluso La Caixa anuncia en esta temporada navideña el sorteo de cincuenta libros electrónicos (sic) entre quienes contraten sus planes de pensiones.

 

EBOOKS_LA_CAIXA_PEQUEÑO

 

Pero como bien lo anotó Margarita Valencia en la entrevista que le hicimos a Luis Collado en Liber, ‘el e-book no es el tema’. Es cierto que en nuestro medio los e-books y los e-readers se han convertido en un asunto de interés público pero también lo es que en torno a esta cuestión hay mucho ruido que termina provocando toneladas de desinformación, creando confusión y desviando la atención de los temas verdaderamente importantes —de los que, una vez más, sólo se están ocupando los expertos—: la emergencia de una oferta amplia de contenidos digitales y por lo tanto de un mercado para éstos, los escenarios en los que debe darse su comercialización y si las librerías ocuparán algún lugar en ellos, los tipos de contenidos que mejor se adaptan a los soportes digitales, las posibilidades que ofrece lo digital para el desarrollo de contenidos multimedia, el uso de los entornos digitales para construir públicos y establecer una relación constante y fluida con éstos, las ventajas que tienen los distintos dispositivos de lectura según las necesidades particulares del usuario, el impacto de la lectura en pantalla sobre nuestros hábitos lectores y sobre nuestra comprensión de lo que leemos, el replanteamiento de las condiciones de negociación de los derechos de autor para soporte digital, el precio de venta al público de los e-books y los impuestos que deben pagarse por ellos, los distintos modelos de acceso a éstos y el momento más adecuado para empezar a comercializar la versión digital de las novedades editoriales.

 

EBOOKS_FOR_DUMMIES

 

A quien le interese mantenerse al día en el estado de la cuestión con respecto a estos temas le recomiendo seguir Comunicación cultural, el blog de dosdoce.com en el que Javier Celaya viene ocupándose de ellos de manera sistemática desde hace un tiempo.

 

En este tema en particular el ruido y la desinformación pueden llevar no sólo a crear falsas expectativas con respecto al potencial de lo digital sino también a emprender procesos de digitalización o de publicación en formato electrónico sin antes llevar a cabo una reflexión estratégica que permita establecer por qué, para qué, con qué criterios, usando qué tecnologías y bajo cuáles especificaciones técnicas hacerlo. Y claro, lo peligroso del ruido y la desinformación es que sus nefastos efectos podrían terminar reforzando los prejuicios de quienes siguen viendo lo digital como una amenaza y no como una oportunidad.

 

Yo no creo que las editoriales tengan que tener una estrategia digital. Creo más bien que lo digital tiene que ser un componente fundamental de su estrategia editorial y comercial.

miércoles, septiembre 16, 2009 categorizado bajo 1, destacados, entorno digital, periodismo, web 2.0

el paradigma del cucharón

El sábado estuve charlando con Juan Pablo y con su amigo E., que se conocieron hace unos años mientras hacían un Master en Dirección de Empresas de Comunicación en el IDEC de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Durante la conversación estuvimos discutiendo acerca del beneficio que hoy en día le reporta a un profesional apuntarse a un Master, de la calidad de este tipo de cursos,  del momento de la vida en el que éstos pueden resultar más provechosos y del retorno de la inversión realizada.

 

En algún momento Juan y E. evocaron a un profesor suyo que decía que actualmente los periódicos se financian mediante lo que él llamaba “el paradigma del cucharón”, que consiste en la obtención de ingresos a partir de promociones en las que se ponen en venta todo tipo de bienes de consumo: colecciones de libros, CDs, DVDs, mecheros o carritos en miniatura por entregas, electrodomésticos, sábanas y, por supuesto, cucharones.

 

 

PROMOCIONES

 

Como E. trabaja en el área de producción de uno de los diarios más importantes de Barcelona, le pregunté si a partir de su experiencia él consideraba que el planteamiento de su profesor era acertado y sin dudarlo un segundo me dijo que sí. E. está convencido de que actualmente los diarios viven de la batería de cocina, de la colección de música clásica, de la cafetera, de la enciclopedia del cuerpo humano, del kit de cuchillos de acero inoxidable o de la biblioteca de las mejores obras de la literatura universal.

 

¿Querrá esto decir que el elemento al que inicialmente se recurrió como gancho para incrementar las ventas del periódico ha empezado a regir la intención de compra de su público y que para éste los contenidos han pasado a ser un aspecto secundario? 

 

Ante la disminución de la inversión en pauta publicitaria y el descenso significativo de las ventas, para la prensa escrita la búsqueda de otras fuentes de ingresos es fundamental. El cierre de importantes medios impresos, la reducción no sólo de las páginas de opinión sino también de las informativas, la disminución del volumen de contenidos propios y de la calidad de éstos, la desaparición de un número creciente de suplementos culturales y los recortes de personal ponen en evidencia que los periódicos no están pasando por su mejor momento.

 

Lo que vale la pena preguntarse es hasta qué punto la adopción de modelos de negocio y de estrategias comerciales nuevos por parte de los medios impresos implica una transformación profunda de su razón de ser, del foco de su actividad o de sus objetivos como empresa periodística.

 

PERIODICOS

 

Varias cosas están claras: en primer lugar, que el auge de Internet y de las plataformas Web de generación 2.0 tiene una relación directa y estrecha con la crisis de las empresas periodísticas aunque no es el único factor que la desencadena y la explica; en segundo lugar, tal y como admitió hace poco durante una conversación informal un directivo del periódico El Tiempo, que muchos medios todavía no saben qué camino tomar para hacerle frente a los cambios que vienen teniendo lugar desde hace varios años; y, por último, que para que los periódicos se adapten a este entorno que aún está en proceso de configuración es necesario que se tomen el trabajo tanto de entender los cambios que se están produciendo como de explorar, diseñar, implementar y poner a prueba estrategias que respondan a las nuevas realidades que éstos está generando.

 

En un entorno tan conservador y reacio al riesgo como el nuestro es altamente probable que en lugar de apostar ellos mismos por la búsqueda de nuevas líneas de acción, muchos medios se queden esperando a que otros definan una vía a seguir para luego adoptarla ellos también.

 

¿Hasta qué punto pueden trasladarse al ámbito de los medios de comunicación los planteamientos que hacen Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil en El nuevo paradigma del sector del libro y en su página Web? Vale la pena echarle un ojo a lo que dicen quienes están haciendo en el ámbito de los estudios sobre medios reflexiones similares a las que Francisco Javier y Manuel están planteando en el sector del libro.

jueves, julio 23, 2009 categorizado bajo destacados, industria editorial

la vallejo reporta de nuevo desde tokio: esta vez sobre librerías, libros, escritores y revistas

Para complementar el de hace un par de días, Vallejo me envió un segundo reporte con más impresiones sobre libros, librerías, escritores y revistas en Japón. Como sospechaba que iba a publicar este reporte tal y como hice con el anterior, al parecer esta vez no pudo evitar ser menos desprevenida. Igual este segundo reporte sigue pareciéndome espontáneo y auténtico, por lo cual es imposible no reconocerla en sus palabras.





A ver le completo el reporte con más fotos y otro par de impresiones. Como ya no sé si me va a publicar estoy un poco selfconscious, pero bueno. Creo que ya me miré lo suficiente en el espejo y estoy presentable, así no tenga maquillaje.


No he hablado mucho de literatura con la gente con la que trabajo, en principio porque como son unos geeks yo suponía muy prejuiciosamente que seguro sólo leían libros de programación y manga. Pero el otro día en Osaka, estaba caminando con Hori y nos encontramos con un político de esos de megáfono saludando en la calle. Hori me contó que el tipo era un escritor famoso que se dedicó a la política y dejó de escribir. Le pregunté qué tal eran los libros del man y Hori me salió con una descripción tan pero tan bonita que ya no sé si pensar si la poesía japonesa tiene esas metáforas simplemente porque así es que describen las cosas estos manes. Don Hori me dijo que los libros del señor político se leían como un viaje en barco: eran fáciles y uno sentía que se estaba adentrando en las preocupaciones humanas, pero al cabo de un tiempo uno se daba cuenta de que por más lejos que se supone que estaba yendo seguía flotando sobre la superficie.





Otra cosa que pareció decepcionarlos a todos fue que me gustara Murakami. Aparentemente Murakami es un bestseller y tiene tan buena fama como Ken Follet. Me dijeron algo así como que Murakami coge el camino fácil y escribe cosas entretenidas, pero no le cambia la vida a nadie. Y el arte consiste en cambiar la vida o más precisamente en influenciar lo que uno siente. Bonitos estos nipones.


Más sobre librerías: los libros en los que se basan películas los venden debajo de una tele en la que están pasando la película, al lado del afiche de la peli, y junto a todos los gadgets relacionados con la peli. El kit completo. Me ha sorprendido que las librerías siguen teniendo varios pisos y hay un Books Off en cada barrio. (Books off es una cadena que vende libros de segunda principalmente), pero me ha sorprendido más que sigan existiendo Tower Records y demás cuando que yo sepa están cerrando todas las tiendas de discos y DVDs en el resto del mundo. Virgin en Union Square cerró el mes pasado, por ejemplo; pero aquí HMV y Tower, entre otros, siguen teniendo pisos y pisos -si no edificios enteros-. Por supuesto siempre hay una sección de libros entre esos pisos.




Luego están las revistas que son otro mundo. Normalmente hay tres o cuatro islas de revistas en las librerías grandes y cada convenient store tiene su pequeño kiosko y siempre siempre hay alguien leyendo. Sobra decir que ser analfabeta no ayuda mucho a la hora de saber qué dicen las revistas, pero por las portadas puedo deducir que hay muchas sobre moda y, de nuevo, una cantidad dirigidas a las chicas.




Ah bueno y con la obsesión que tienen estos manes con los empaques todo viene en bolsas de plástico transparente y le dan forros para los libros.





Debo decir también que me han decepcionado un poco los libros para niños. Todavía tengo la tarea de encontrar una librería especializada, pero hasta ahora las secciones para niños han sido pequeñas y más bien aburridoras Contribuye a mi aburrición el hecho de que a pesar de que ya sé leer Hiragana (!) no tengo ni idea qué significa nada de lo que leo. Y luego que quizá mis expectativas en cuanto a ilustración y a diseño de los libros iban por otro camino. Hasta ahora los libros para niños que he visto aquí se parecen a los libros para niños que he visto en cualquier otro lado y yo quería cosas más bonitas, más sútiles, con papeles que se derritieran en las manos. Pero eso no debe ser muy práctico para los niños, ahora que lo pienso.


No he visto casi pop-up books, con lo que me gustan. pero hay entre los libros para niños muchos libros “tecnológicos” que me acuerdan de esas cartucheras que estaban de moda en los ochenta cuando estábamos en el colegio ¿se acuerda? ¿las cartucheras abollonadas con botones que abrían compartimentos para el borrador, los lápices, el tajalápiz, etc? Bueno, pues hay un montón de libros para niños así, con botoncitos que uno espicha y hacen sonidos.


Otra cosa, claro, son las librerías de los museos. Hasta ahora sólo he estado en un par, pero son increíbles. Los catálogos son baratos además, cosa que no pasa en ningún otro lado del mundo —que yo sepa—.


Lo único que tengo que añadir es que el primer reporte fue un éxito y que seguramente éste también lo será.

martes, julio 21, 2009 categorizado bajo e-readers, industria editorial

la vallejo reporta sobre librerías, libros, lectura y smart phones desde tokio

Desde hace una semanas Carolina Vallejo está en Tokio trabajando en el estudio del artista Daito Manabe y hoy me envió un reporte sobre las librerías, los libros, la lectura y los smart phones en Japón. Dice Vallejo en su reporte —que me gustó un montón—:





‘Es todo muy demente. El marketing es súper agresivo. La mayoría de los libros son de un formato súper bonito, un poquito más grandes que una libreta Moleskine y la mayoría tiene un papel increíble. El mercado de novelas para chica adolescente es inmenso, me da la impresión de que todas esas novelas son tipo Corín Tellado.


Como ve, las editoriales tienen mascota y venden muñequitos y demás productos con su marca además de los libros. Y los libros los llenan de letreros como de mercado de pueblo con los precios encima.


Casi todas las librerías a las que he entrado son enormes con un ambiente más bien maluco, tipo Barnes & Noble, pero me encontré el otro día una lindísima en Naka-Meguro, un barrio que me encanta, chiquitina, con una mesa en el centro para sentarse a leer. Además, venden café (horrible, eso sí).


Sobra decir que el manga es la regla y abunda en todas partes. El gabinete del baño de la oficina está repleto e intuyo que ésa es la norma en cualquier baño de esta ciudad.


Mucha gente leyendo manga en el metro, aunque debo decir que esperaba que TODO el mundo leyera manga y en realidad la mayoría está leyendo libros normalitos (al menos en el formato, ni idea si sean sobre paquidermos lunáticos). Lo del teléfono es impresionante. El iPhone es una maricada comparado con las cosas que tienen estos manes aquí. Pero me pareció increíble que hubiera un teléfono cuya promoción principal fuera la de ser un e-book displayer. Equiparando la venta de libros —o la lectura— con oír música en mp3. Advanced’.




Vallejo me está hablando de un mundo completamente distinto del mío y del que lo poco que conozco es por oídas. Sus impresiones me sugieren que muchas de las cosas que había oído decir sobre el mundo del libro en Japón no son ni leyenda urbana, ni cliché de película ni bluff de los medios de comunicación.


Para complementar lo que dice Vallejo y tener otra mirada del mismo tema desde una perspectiva distinta, les recomiendo echarles un ojo a las estampas japonesas —IIIIIIIV y V— que José Antonio Millán puso en su blog en noviembre pasado. En esta entrada hice algunas observaciones sobre varios aspectos de las estampas de José Antonio que me llamaron la atención.




Quizás ésta sea una buena ocasión para dejar de preguntarnos ‘qué pensarán de nosotros en Japón’ y para echarles un ojo a las cosas que se están haciendo allí.

jueves, julio 2, 2009 categorizado bajo contenidos digitales, literatura infantil

we make stories: penguin uk ataca de nuevo


La filial británica de Penguin acaba de lanzar We Make Stories, una aplicación de pago que contiene una suite de herramientas de creación de historias para niños. En una entrada del blog de la editorial titulada “Can we be of service?” Jeremy Ettinghausen, editor digital de Penguin UK, explica esta aplicación en los siguientes términos:

‘At We Make Stories children (of all ages, though the site is aimed at 6-11 year olds) can create, print and share a variety of story forms. They can make pop-up stories, customise audiobooks, design their own comics, produce exciting treasure maps and develop a variety of entertaining adventures.’



Ettinghausen introduce su entrada diciendo que como editor digital ‘durante los últimos años he tenido cualquier número de conversaciones con editores tradicionales de libros en las que he intentado convencerlos de que estamos en “el negocio de los contenidos” y no en “el negocio de los libros”’. Se trata de una reflexión interesante que ya hemos planteado aquí anteriormente y en la que seguiremos insistiendo.


Desde hace un tiempo vengo siguiendo con especial interés las cosas que está haciendo Penguin y en ocasiones anteriores ya había comentado algunos casos particulares. A mediados de diciembre de 2008 escribí lo siguiente en una entrada titulada “penguin uk, clásicos rediseñados”:

Penguin UK no deja de sorprenderme con las cosas que está haciendo —¿se acuerdan de las colecciones especiales de James Bond y de Raymond Chandler, del proyecto We Tell Stories o de los PenguinSets que sacó para navidad?—. A través de the penguin blog me entero de una colección especial de clásicos de tapa dura que diseñó Coralie Bickford-Smith para un proyecto especial con la librería Waterstone —que es el distribuidor exclusivo de los libros—‘.


Después de ese experimento tan bonito que fue We Tell Stories, con We Make Stories la gente de Penguin UK hace otra incursión en el campo de la narrativa interactiva. Estoy seguro de que We Make Stories seducirá no sólo a los niños, sino también a los amantes de la literatura para éstos y a quienes están interesados en las posibilidades que abren las nuevas tecnologías en el campo de la creación literaria. Al menos a mí ya me sedujo.



Long live Penguin!